viernes, 5 de mayo de 2017

COMO SE CONSTRUYE UNA IGLESIA O UN GRUPO Oscar Gómez




En primer lugar debemos comprender que somos colaboradores de la obra que Dios hace. Como el electricista que lleva un ayudante.

Si bien Dios hace la obra, nos toca a nosotros un parte muy importante. La iglesia está compuesta por gente de carne y hueso no de ángeles, aunque creemos en la presencia de éstos seres en nuestro medio. Trabajamos la iglesia de los sueños de Dios, por ahora estamos en la iglesia real, la de la tierra.

Al pasar los años, me voy dando cuenta que al intentar edificar la iglesia del Señor existen otros elementos que se van añadiendo a los ya conocidos y que deben seguir estando, como la planificación, las metas, las estrategias, la geografía (yo era “el chico de los mapas” en mi juventud, sobre ellos orábamos y dividíamos las calles para evangelizar), etc.
Quisiera mencionar estos otros elementos, que bien podríamos denominar la otra cara de la edificación, lo que no se ve pero está presente.

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“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”  Salmo 126:6

1. Andar. 

Gastar zapatos, dinero, bienes, dejar otras cosas. No puedo construir la iglesia desde mi casa o mi computadora. Andar a veces implica ir lejos, otras no. La obra del Señor no es apta para “amarretes”, en muchos momentos tendrás que dar. Jesús ganó discípulos andando por la orilla del mar, por las montañas, en la ciudad. 

2. Llorar

Las lágrimas son parte de la obra del Señor. No hay obrero verdadero que nunca haya llorado por los incrédulos, por sus hermanos cuando pecan, se apartan o están tibios; o bien por la obra cuando no avanza. Una vez un obrero estaba inquieto porque su grupo no crecía, entonces otro más experimentado le dijo: “probá con lágrimas”.
“Levántate, grita por las noches, grita hora tras hora; vacía tu corazón delante del Señor, déjalo que corra como el agua; dirige a él tus manos suplicantes y ruega por la vida de tus niños, que en las esquinas de las calles mueren por falta de alimentos”  Lam.2:19
El lloro no se puede fabricar, puede suceder en el lugar de oración, en la cocina, mientras vamos o volvemos del trabajo. Se trata de algo en nuestro interior que produce lágrimas por determinadas circunstancias.

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“y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias”  2cor.11:28

3. Preocupación (del original gr. “merimna” Ansiedad que produce diligencia.

¿Te preocupa el avance del reino de Dios o todo te da igual? En realidad uno se preocupa por lo que tiene en su mente, en su frente, en su corazón. Conocí un empresario que solamente se preocupaba por su negocio. 
Pablo, el apóstol, era un grande. Llevaba todas las iglesias en su pecho. ¿Cuántos discípulos llevas en tu corazón? ¿Cuántos grupos? ¿Cuántas iglesias?

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Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía”  Santiago 5:7

4. Paciencia

El reino y la obra de Dios no son para impacientes. La mejor definición de paciencia que escuché fue esta: “prepararse para un largo viaje”. 

Matías, apóstol sucesor de Judas Iscariote, fue reconocido como tal después de mucho tiempo, después que ocurrieron todos los acontecimientos que conocemos (Los hechos de Cristo desde el bautismo de Juan, su muerte, su resurrección, la negación de Pedro, la traición de Judas) Matías siempre estuvo hasta que se acordaron de él. ¿Cómo llama eso? Paciencia. (Hechos 1:21-26)

Paciencia en la formación de discípulos, en ver crecer a la iglesia o el grupo casero, en que pasen las adversidades, tener paciencia hasta la venida del Señor. 

“Confía en el Señor y él hará”

jueves, 4 de mayo de 2017

A CINCUENTA AÑOS DEL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO EN ARGENTINA Ángel Negro



(Mensaje compartido en el encuentro de Pastores y Obreros Tanti 2017)

Todas  estas  27  verdades  que  hemos  mencionado  pasaron  por  pruebas. 

1)  Pasaron  por  la  prueba  del  tiempo.  No  fueron  locuras  de  un momento.  No  fueron  chispazos  aislados.  No  fueron  temas  que  causaron euforia,  gozo,  alegría,  entusiasmo  y  luego  se  fueron  diluyendo  en  el tiempo  o  se  sustituyeron  por  otros  temas,  como  si  la  iglesia  viviera  de novedades.  Permanecieron  en  el  tiempo,  se  afirmaron  en  los  corazones  y se  pusieron  por  obra.  Cincuenta  años  después  se  sigue  enseñando  lo 
mismo. 

2) Pasaron  por  la  prueba  de  la  Palabra.  Toda  la  revelación  fue  bien  fundamentada  en  la  Palabra.  El  Espíritu  Santo  nos  llevó  a  ser  muy bíblicos  en  las  enseñanzas.  Así  surgió:  Puerta,  Camino  y  Meta.  Ninguna de  las  enseñanzas  que  el  Señor  mostró  pudo  ni  puede  ser  rebatida  con  las Sagradas  Escrituras,  al  contrario,  se  afirma  y  sostiene  en  ella. 

3) Pasaron  por  la  prueba  de  la  puesta  en  obra.  Una  enseñanza  puede ser  muy  brillante  en  la  boca  de  un  pastor  elocuente.  Puede  ser maravillosa  en  las  páginas  de  un  libro.  Pero  tiene  que  pasar  por  la  prueba de  la  puesta  en  obra.  Cuando  se  enseñaba  sobre  el  discipulado  todos bailábamos  de  alegría  ante  tanta  luz,  pero  había  que  bajar  al  llano  y ponerlo  por  obra.  Como  también  el  señorío  de  Cristo.  el  evangelio  del reino.  etc.  La  enseñanza  fue  probada  en  la  puesta  en  obra  y resultó: 
APROBADA.  Verdaderamente  Dios  nos  dio  luz.  

4) Pasaron  por  la  prueba  de  los  embates  teológicos  v  de  los argumentos  humanistas  del  presente  siglo.  En  el  principio  hubo muchas  presiones  de  afuera  y  rechazo  a  las  enseñanzas  de  lo  que  Dios revelaba.  Hoy,  en  términos  generales,  eso  cambió  y  hay  aceptación  de casi  toda  la  luz  que  el  Señor  encendió  en  su  iglesia.  Pero  también  hubo mucha  presión  de  adentro,  la  más  dolorosa,  y  tuvimos  que  mantenernos firmes  y  ser  fieles  a  lo  que  Dios  nos  mostró. 

5)  Pasaron  por  la  prueba  de  la  perseverancia  a  pesar  de  los errores.  Hubo  errores  y  equivocaciones,  especialmente  en  la  práctica del  discipulado.   Varios  por  temor  a  los  excesos  de  algunos  se  cerraron  y "tiraron  el  agua  sucia  con  el  bebé,  la  bañera  y  el  champú".  Pero  el  Señor dio  gracia  para  equilibrar  las  cosas  y  hoy  gozamos  de  relaciones auténticas  y  edificantes. 

6)  Pasaron  por  la  prueba  generacional.  Una  generación  recibió  la  luz, comenzó  a  vivir  y  la  trasmitió  a  una  segunda  generación,  y  esta  la  hizo parte  de  su  vida  y  la  pasó  a  una  tercera  generación.  Por  ejemplo,  la crianza  de  los  hijos.  Padres  a  hijos,  hijos  a  sus  hijos,  la  enseñanza  sobre  la crianza  de  los  hijos  fue  de  Dios.  Lo  mismo  pasó  con  la  enseñanza  sobre  el noviazgo.  Hoy  todos  los  adolescentes  saben  que  esa  no  es  edad  para ponerse  de  novio.  El  discipulado,  la  indisolubilidad  del  matrimonio,  y todos  los  demás  temas.  Cuando  la  enseñanza  alcanza  la  tercera generación,  podemos  gritar  iAleluya!  Y  decir  iGracias  Señor! 

Ahora,  hacia  dónde  vamos?

Lo  que  tenemos  por  delante  es  mas  glorioso  que  todo  lo  que  pasó.  La  verdad  se afirmará  más  y  más, veremos  a  Dios  manifestándose  en  la  Tierra  con  mayor gloria  y  poder.  Muchos  vendrán  al  conocimiento  de  la  verdad,  te  tomarán  del  brazo  y  te "Iremos contigo,  porque  hemos  oído  que  Dios  estó  con  ustedes". 
La  iglesia  postrera  será  más  gloriosa  que  la  primera. Moisés  le  dejo  a  la  próxima generación  todo  armado.  Las  leyes,  los  estatutos,  los mandamientos,  el  Tabernáculo,  los  sacrificios,  el  ejercito,  las  tribus,  la distribución  de  la  tierra;  todo  estaba  listo  para  entrar  y  conquistar  la  tierra  de Canaán. Y  así  lo  hicieron. 

Los  de  la  primera  generación  de  este  mover,  algunos  ya  se  fueron,  otros  no  están y  otros,  seguirán  acompañando  por  un  tiempo  más. Pero  hay  una  nueva  generación  que  conquistara  pueblos,  ciudades, provincias  y naciones  para  el  reino  de  Dios. 
Tengo  tres  palabras  para  la  próxima  generación,  para  los  próximo  30 años:  (Si estamos  con  vida  entramos  con  esa  generación). Treinta  años  es  más  o  menos  lo  que  abarca  el  libro  de  Josué. 
Es  el  libro  de  la  nueva  generación  y  es  el  libro  de  las  grandes  conquistas. Pero  las  grandes  conquistas  no  comenzaran  dentro  de  30  años comenzaron  ya. 

Tres  palabras  a  la  nueva  generación: 

1)  Santifíquense,  mañana  el  Señor  hará  maravillas  y  grandes  cosas  entre ustedes.  Cuando  entraron  a  Jericó  la  palabra  fue:  no  toquen  nada  del anatema.  Para  la  conquista  y  no  caer  en  derrotas  la  palabra  sigue  vigente. La  meta  es:  "Santidad  a  Jehová  en  las  campanillas  de  los  caballos  yen  las ollas  de  la  casa  de  cada  santo".  Zac.  14.20-21. 
 Sin  santidad  no  se  verá  al  Señor  obrando. 
Santidad  no  es  misticismo  o  espiritualismo  barato,  es  vivir  la  palabra. Le  preguntaron a  Jack  Schisler  por  qué  un  grupo  cae en el misticismo?  Porque  se  deja de  lado  la  Palabra,  fue  la  respuesta. Santidad  es  vivir  la  palabra. La  verdad  sin  santidad,  con  el  tiempo  se  convertirá  en  legalismo. La  verdad  debe  ir acompañada  de  integridad  total  y  de  amor  por  la  causa del  reino  de  Dios.  Amor  a  la  gente,  a  los  que  se  oponen,  a  los  hermanos,  etc. 
Todo  lo  que  hacemos  de  palabra  o  de  hechos  debe  ser  hecho  con  amor. Col  3:23  Y  todo  lo  que  hagáis,  hacedlo  de  corazón,  como  para  el  Señor  y no  para  los  hombres;  SANTIFÍQUENSE  EN  EL  DIARIO  VIVIR. 

2)  Atrévanse  en  fe  a  realizar  locuras  y  conquistar  para  el  reino  de  Dios. 
Josué es  uno  de  esos  locos  lindos  de  Dios.  Pedir  que  el  sol  se  detenga,  es de  loco. Querer  que  las  murallas  caigan  solo  rodeando  la  ciudad,  es  de  locos. 

No  hay conquistas  sin  locos  por  Dios,  sin  atrevimiento
No  hay  conquistas  sin   luchas. 
La  Biblia  esta  llena  de   actos  de  fe  y  locuras  para  Dios. 

-Abraham  se  atrevió  a  dejar  las  comodidades  de  su  tierra  natal,  para  vivir en  una  tierra  extraña,  con  gente  extraña,  con  una  lengua  extraña  y creyendo  una  promesa  extraña.  Se  atrevió  en  fe  a  obedecerle  a  Dios. 
-Jacob  se  atrevió  a  luchar  con  Dios.  Se  dio  cuenta  que  su  problema  era con  Dios,  no  con  su  hermano  Esaú,  sus  esposas,  sus  hijos,  ni  su  suegro  o su  cuñado.  El  problema  no  es  con  los  otros,  es  con  Dios.  Hay  que  ser atrevido  para  conquistar  la  gracia  de  Dios.  Jacob  lo  logró. 
-Moisés  se  atrevió  con  Faraón.  Palabra  de  Dios  y  fe  le  impulsaron  a  hacer lo  que  hizo. 
-Elías  se  atrevió  con  400  profetas  y  el  nombre  de  Dios  fue  glorificado. Con  Jezabel? 
-Pablo  enfrento  solo  al  Imperio  Romano.  Salió  a  conquistar  el  mundo  y  lo logró.   No  tengo  más  campo.  Se  me  acabó  el  mundo,  dijo  Pablo. 

-Los  Carbone,  nuestros  misioneros  en  el  Norte  de  África.  Con  tres chiquitos.  Dejaron  los  hermosos  cerros  y  la  verde  pradera  de Tandil para meterse  en  una  tierra  árida,  con  gente  de  lengua  extraña,  una  locura, locos  por  amor  a  los  que  no  conocen  al  Señor;Todos  debemos  ser  mas  atrevidos!  
-Vende  lo  que  tienes  y  dalo  a  los  pobres...  fue  sugerencia?  Un  mandato claro. 
Al  que  te  hiera  en  la  mejilla  derecha,  vuélvele  también  la  otra. Al  que  te  pide  dale. 
-Varones  hermanos:  .Qué  haremos?  iArrepiéntanse,  bautícense...! Pablo  en  Atenas:  Dios  manda  a  todos  los  hombres  que  se arrepientan...MANDA. 

Tenemos  que  decir  lo  que  la  persona  tiene  que  hacer  y  dejar que  se  las  arregle  con  Dios. 
--No  te  divorcies,  arregla  tu  problema. 
--Tenés  que  entregarte  al  Señor. Tenés que arrepentirte. Congregate,  no  faltes,  tenés  que  ir. 

No  nos  convirtamos  en  predicadores  de  sugerencias. Como  embajadores,  demos mandatos  claros.  Digamos  lo  que dice  la  Palabra. La  gente  quiere  escuchar  a personas  convencidas  de  lo  que creen. 

Continuará....






lunes, 1 de mayo de 2017

LOS COMIENZOS DE LA RENOVACIÓN EN ARGENTINA 2º Parte Juan Carlos Ortiz



La casa de Alberto Darling

En 1969 algo único sucedió en Buenos Aires. Uno de los bien conocidos ancianos de la denominación de los Hermanos Libres, fundador de dos congregaciones, notable predicador del evangelio y ejecutivo de Coca Cola llamado Alberto Darling, experimentó un importante mover de Dios en su vida. Después de unos días, su cuñado, Augusto Ericson, de la misma denominación, ministro, disertante radial, gran organista y un verdadero hombre de Dios, tuvo una experiencia similar. Juntos dieron comienzo a una reunión de oración en la casa de los Darling. 
Al llegar al grupo me di cuenta que tenía más que aprender de ellos que enseñarles. El grupo creció en esa casa hasta llegar a ser más de cien personas. El mover del Espíritu era tan evidente que los pastores de la mayoría de las denominaciones venía a vernos y muchos se unían. Las reuniones en la casa de los Darling eran muy movidas. Las personas recibían el Espíritu Santo y comenzaban a elevar sus manos y a gritar. Cantaban improvisaciones y compartían el evangelio con los visitantes.
Danny Darling era un adolescente que, inspirado por las enseñanzas, invitó a toda su clase de la escuela secundaria a asistir a las reuniones en su casa. La adoración era en alta voz, había manos levantas, algo desconocido para sus compañeros de clase.
Los Darling eran personas muy queridas y respetadas en el vecindario, nadie se quejó de los ruidos ni del tráfico que este movimiento producía en su casa. Sin embargo, llegó el momento, debido al creciente número de personas, en que debían comenzar a reunirse en un lugar más grande. No imaginábamos que con el tiempo este movimiento influiría al mundo entero.

Mucha luz en poco tiempo

Empezamos a leer en el Nuevo Testamento desde una perspectiva nueva y recibimos gran luz en la vida del Espíritu, la Promesa del Padre, el nuevo pacto, el Señorío de Cristo, el discipulado y otras cosas. Encontramos un lugar con una buena ubicación en el centro de Buenos Aires, en la calle Catamarca. Yo me volví un aprendiz.
Era un movimiento de renovación que incluía a muchas denominaciones. Recibí mucha luz en mi relectura de las Escrituras y lo mismo sucedió con los demás pastores. Decidimos visitar a líderes de otras denominaciones y hacerles preguntas con el fin de aprender, no de altercar. Como teníamos compañerismo y éramos amigos unos de otros, descubrimos al mismo Cristo en cada pastor.
Cuando estábamos juntos, nuestras conversaciones se tornaban cada vez más ricas. No existían temas tabúes. Confiábamos uno del otro, podíamos cuestionar cualquier cosa y discutirla. Nuestras reuniones eran las mayores experiencias de aprendizaje que jamás tuvimos. Apartamos un día a la semana para formular preguntas y recibir respuestas de Dios y de cada uno de nosotros. Puesto que todos éramos pastores, todos conocíamos las Escrituras. Había un equilibrio porque veníamos de diferentes trasfondos.

Aceptación mutua

En nuestro grupo de renovación, los líderes experimentamos la aceptación que suavizaba el rechazo que sufríamos en nuestras denominaciones. Los pastores nos encontrábamos una vez en la semana, porque percibíamos que lo que estábamos experimentando no era solamente un avivamiento, sino una renovación total de la iglesia. Los cambios eran tan revolucionarios y rápidos que nos daban miedo. Necesitábamos permanecer juntos semanalmente para evaluar qué sucedía, a fin de evitar los extremos y verificar todo con las Sagradas Escrituras. Nunca estuve en una reunión más interesante que con estos pastores. Nunca canté mejor que con ellos. Nunca tuve mejor tiempo de oración ni mayor iluminación. ¡Qué etapa de mi vida!

(del libro "De la selva a las catedrales" de Juan Carlos Ortiz)


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...