domingo, 29 de enero de 2017

POR LAS CASAS Jorge Himitian




Con esta nueva comprensión, al leer los primeros capítulos de Hechos de los Apóstoles, pudimos entender por qué la iglesia se reunía en grupos pequeños por las casas, y no se contentaba solo con tener reuniones multitudinarias.

El reunirse por las casas hace posible tener círculos más pequeños de comunión donde podemos conocernos y tener una relación personal con cada uno de los discípulos. La idea no es simplemente tener una reunión casera con el mismo formato que la reunión congregacional. La esencia y la razón de ser de un grupo en el hogar es que sea un grupo de discipulado; esto significa que un hermano más crecido en el Señor es el responsable de un grupo de discípulos para la edificación y formación de ellos.

De este modo la iglesia crece no solo numéricamente sino también espiritualmente. Y los nuevos discípulos, además de sumarse a la reunión congregacional, son integrados en grupos más pequeños de comunión en donde son conocidos, amados, ayudados, ministrados, enseñados, aconsejados; recibiendo allí una atención y una formación personalizada. A la vez son animados e instruidos a ser obreros del Señor, a evangelizar y a discipular a otros en la medida que vayan creciendo en el conocimiento de la palabra de Dios.

Las reuniones multitudinarias son buenas y hermosas pero no son suficientes para la debida edificación de cada discípulo a la imagen de Cristo.

En los primeros años, a estos grupos pequeños que se reunían por las casas las llamábamos “células”. Pues una célula es la parte mínima de un cuerpo. Las células tienen vida, nacen, crecen y se multiplican, tienen un núcleo; y ese término describía bien el funcionamiento y crecimiento de los grupos pequeños. Pero luego cuando llegó el gobierno militar a Argentina (años 70), como la palabra “célula” era muy usada por los guerrilleros, para evitar confusión vimos conveniente evitar el término “células” y comenzamos a llamarlas “grupos de hogar”.

PATERNIDAD Claudio Lancioni


Tensiones y reclamos de un discípulo:

Luego de un tiempo de dificultades con un hermano muy querido, debiendo yo actuar como celador y rector en medio de una crisis personal, la relación se desvirtúo hacia un dinámica equivocada.

En un momento de transparencia vino el reclamo: Yo te veo más bien como un entrenador que como un padre.
Sin poder defenderme, comencé a orar y a revisar mi comportamiento, hasta que Dios me hablo:  Tu problema no es de comportamiento, sino tu constitución interior como persona.

Leyendo en alguna oportunidad un libro de sociología el autor definía la capacidad de relacionarse con otros desde dos perspectivas diferentes:

1.Ética de la personalidad. Centrada en lo que hago exteriormente,

2.Ética del carácter. Lo que verdaderamente soy en mi esencia interior como persona.

1. Desde donde miro a los demás. El semblanteo, y la medición. ¿Deseo conseguir algo de esta o aquella persona?

Cuidado con el utilitarismo, el pragmatismo, donde toda actuación esta motivada por el deseo de lograr algo con aquellos con quienes interactuamos.

2. Mi constitución como persona tiene que ver con los valores que diseccionan mi vida, mis decisiones y tratos con los demás.

Veamos cual era la actitud de corazón de los primeros edificadores
de la iglesia.

El corazón de paternal de Pablo.

Solo quien ama puede mirar con verdadera esperanza, quien solo trabaja para lograr sus objetivos, abandonara los cuidados cuando los resultados comiencen a ser distintos a los esperados.

Fil. 1:3  Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,

4  siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros,

5  por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora;

6  estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

7  como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

8  Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

Primero veamos a Jesús: su paternidad.

Los discípulos elegidos por Jesús no eran niños, había allí un Simón zelote una especie de Che Guevara de la época un revolucionario, así como Pedro ya era un hombre casado plenamente conciente de las responsabilidades de gobernar una familia, sin embargo la expresión con la que se refería a ellos era; HIJITOS

Juan 13:33  Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.(E)

Juan 21:4  Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. :5  Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

 Las expresiones de paternidad de Pablo.

El apóstol Pablo un hombre de carácter de sangre y fuego decido y temperamental, que no dudo en enfrentar al apóstol Pedro cuando fue necesario, sin embargo vemos en el los rasgos de ternura de su maestro:

Gal 4:19  Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

1Co 4:17  Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.


2Ti 2:1  Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia[1]  que es en Cristo Jesús.

 Tit 1:4  A Tito,[5]  verdadero hijo en la común fe:  Gracia,  misericordia y paz,  de Dios Padre y del Señor Jesucristo, nuestro Salvador.

 Filem. 1:10  Te ruego por mi hijo Onésimo,[7]  a quien engendré en mis prisiones,[8]

La nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

 1 Tes.2:7  Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. 8  Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.


En el contexto en que fue escrita esta epístola, la nodriza era una esclava encargada de criar a los hijos de su amo, aquí nos habla de una nodriza que profesa tal amor y dedicación por esos niños que los siente como propios, de igual modo los hijos que cuidamos no son nuestros sino de aquel que los compro con su propia sangre, pero debemos profesar el mismo amor.

Las expresiones de paternidad de Juan.

1Jn 2:1  Hijitos míos,  estas cosas os escribo para que no pequéis.

1Jn 3:7  Hijitos,  nadie os engañe;  el que hace justicia es justo,  como él es justo.

1Jn 3:18  Hijitos míos,  no amemos de palabra ni de lengua,  sino de hecho y en verdad.

1Jn 4:4  Hijitos,  vosotros sois de Dios y los habéis vencido,  porque mayor es el que está en vosotros[5]  que el que está en el mundo.[6]

1Jn 5:21  Hijitos,  guardaos de los ídolos.  Amén.[

Todos recordamos la escena de la última cena cuando el discípulo amado estaba recostado en el pecho de Jesús. En esa escena podemos entender de donde procedia la ternura en el corazón del apostol.

Juan 13:25  Él entonces,  recostándose sobre el pecho de Jesús,  le preguntó: 

Una escena que recuerda la amistad espontánea de los adolescentes cuando se juntan en una esquina a tomar una gaseosa luego de un partido, hay profunda confianza, amistad cálida, fuerte sentido de pertenencia.

Pablo y Juan fueron buenos discípulos de Jesús, ¿de quién somos discípulos nosotros?

Testimonio: Durante un retiro compartiendo alguna de estas verdades le pregunte a un hermano con tono de broma si su padre espiritual te decía hijito, este hermano era jugador de rugby, tiene una contextura muy robusta y sus modos suelen ser como la de aquellos que ha practicado aquel deporte, y el me contó allí que todo el mundo le trataba con un sobrenombre (negro) inclusive sus padres biológicos, el único que me trata con un diminutivo (Juanmi) esta su padre espiritual, cuando el me llama así es como si me dijera: hijito.

Me quede sin palabras. Que Dios nos conceda que estas cosas se multipliquen en la iglesia.

La estructura sicológica de los hombres, no fue diseñada por Dios para ser agredida, fácilmente nos ponemos a la defensiva para protegernos, aún los mas duros se resienten cuando no son bien tratados.

Todas las relaciones dentro de la iglesia, todo trato con hermanos debería estar teñido de este mismo espíritu, la iglesia debe tener como modelo el ambiente pensado por Dios en el Edén.

Rom_12:10  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

El espíritu de servicio en la paternidad:

Dentro de la estructura social de la cultura grecorromana los esclavos eran colocados en distintas funciones según su capacidad y experiencia, en la construcción aquellos que sabían hacerlo, cuidado del ganado, la cocina, los mas instruidos eran empleados como maestros de los niños, pero que se hacia con aquel esclavo  que no estaba calificado en ningún oficio particular: que barra la casa y le lave los pies a las visitas.

Nuestro maestro y Señor vino como el más humilde del siervos, expresando esta sencillez de corazón para con aquel círculo de discípulos a quienes amo y sirvió.

Juan 13:3  sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.  5  Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6  Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7  Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8  Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9  Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. :10  Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11  Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12  Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13  Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14  Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15  Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.(A) 16  De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor,(B) ni el enviado es mayor que el que le envió. 17  Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

jueves, 26 de enero de 2017

LÍDERES QUE ENTIENDEN SU TAREA Don George

(Tomado de la La corriente.com)

No somos héroes. Somos personas llamadas por Dios para guiar a la gente hacia Él.

En su carta a los filipenses, antes de que Pablo escribiera un cántico acerca del carácter de Cristo, su humildad y su gloria, él nos dio claras instrucciones. Primero, nos recordó que debemos permanecer firmes en la gracia, el amor, la bondad y la aceptación que Cristo compró con su sangre. Pablo escribió: “Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento”(Filipenses 2:1-2).

La expresión “por tanto” tiene dos significados en el griego. A veces significa: “No sé si esto será verdadero”. Esa es la manera en que Pablo lo usa. ¿Nos consuela el hecho de estar unidos a Cristo en su muerte y su resurrección? ¡Por supuesto! ¿Nos gozamos y nos fortalecemos por causa de la incomparable maravilla de su amor por nosotros? ¡Sí, nos sobrecoge! ¿Nos complace participar en la vida en el Espíritu, en su bondad y en su poder? ¡Es el fundamento de nuestra vida! Por tanto, si estas cosas son verdaderas, ¿cómo respondemos? Estas verdades nos dan lo que desesperadamente queremos y necesitamos: la certidumbre del amor incondicional, el perdón y la aceptación. En Él estamos completamente seguros. La única respuesta lógica es: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”(Filipenses 2:3-4).

En su excelente libro Bueno a excelente, Jim Collins comparó las características de las buenas empresas con unas pocas que pueden considerarse excelentes. Con frecuencia, un líder que insiste en ser la superestrella inhibe el crecimiento de la empresa, y la espera que otros cumplas sus planes. Collins llama a este modelo de liderazgo: “un genio con un millar de ayudantes”. Él observa: “Los genios rara vez organizan grandes equipos de administración, por la simple razón de que no los necesitan. Y generalmente no los quieren tener”.

Collins explica que los mejores líderes tienen una mezcla de dos características esenciales: humildad y resolución. Están más interesados en cumplir el propósito de la organización que en recibir aplausos. De hecho, están más dispuestos que otros que han contribuido al buen éxito de la organización sean quienes reciban los aplausos. Collins enfáticamente dice: “Los líderes bueno a excelentes nunca tuvieron como fin convertirse en grandes héroes. Nunca soñaron con que se les pusiera un pedestal o que se los convirtiera en íconos inalcanzables. Fueron personas sencillas que discretamente produjeron resultados extraordinarios.

Hay pastores exitosos ¾especialmente aquellos que pertenecen a una denominación con una poderosa tradición de autoridad pastoral¾ que a veces se los trata como grandes héroes. Y lamentablemente, algunos de ellos piensan que sí lo son. Cuando esto sucede, la protección y expansión de su buen nombre se convierte en el principal objetico que nunca se menciona.

La arrogancia es la horripilante hermana gemela de la inseguridad. Son inseparables, aunque a simple vista no veamos la conexión en la vida de un líder. Cuando sentí que Dios me mostraba que debía invitar a un pastor para que reincorporara a nuestra congregación, supuse que era solamente para que me ayudara a ser mejor pastor principal de la iglesia. Cuando vi el impacto de su predicación  y de su liderazgo, me di cuenta de que el plan de Dios no era lo que yo había supuesto, y que su provisión era aún mayor de lo que yo habría soñado. Mi resolución de que Calvary se convirtiera en una gran iglesia inclusiva era más firme que nunca, pero me di cuenta de que el cumplimiento de esta visión no dependía de mí. Nunca lo fue. No lo es. Ni nunca lo será.

Mi seguridad descansa en el amor de Dios y en su llamado. Los propósitos de Dios son más importantes que mi buen nombre. Muchos pastores se preocupan demasiado de la imagen que proyectan, y el más pequeño agravio les afecta profundamente. Creo que debemos fijar nuestra visión en otro objetivo. Si nos enfocamos en Cristo y dejamos que su amor y su poder moldeen nuestro carácter, no nos preocuparemos de nuestra reputación. La gente nos conocerá como personas de impecable integridad, y Dios se complacerá en ello. Eso es todo lo que importa en esta vida y en la venidera. Cuando nuestro enfoque es el desarrollo del carácter, nuestro buen nombre simplemente es el resultado lógico.

Por otra parte, nunca me pregunté qué haría si alguien después de ver al otro pastor, me viera a mí y dijera: “Pastor George, ahora que tenemos a Ben, ¿para qué lo queremos a usted aquí?”. Confío en el llamado del Señor de mi vida. Estoy confiado en el hecho de que Él quiere que cumpla una responsabilidad en mi iglesia, y me siento honrado de cumplir con todas mis fuerzas. Cuando quiera que deje mi responsabilidad, Dios mismo me lo dirá. Antes de eso, quiero hacer todo de mi parte para apoyar y equipar a Ben y al resto del personal de la iglesia. Todavía tengo una importante responsabilidad que Dios me ha dado.

Los líderes que se sientes seguros de su posición en Cristo no se dejan amedrentar tan fácilmente. No viven atemorizados. No exigen que los demás reconozcan su autoridad. No los obsesiona la protección de su buen nombre. Mas bien, disfrutan de la vida, aman a la gente, dirigen con gracia y fortaleza y celebran los triunfos de otros.

Mi principal tarea es estar lleno del amor de Dios, que este fluya en gratitud, amor y compasión por quienes me rodean. Seguramente, habrá quienes no estén de acuerdo con mis decisiones, pero el tono de nuestra relación siempre debe ser el constante flujo del amor de Dios. Nuestro andar en Cristo debe ser en gracia y gratitud, el recíproco amor de unos por otros. Dios es el iniciador de la gracia, y nosotros respondemos con asombro y gratitud, y aun más amor y bendiciones emanan de Él, y el resultado es abundancia de gratitud y admiración… y el proceso continúa.

Por Don George
Tomado del libro:Contra el viento
MyHealthyChurch

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO Oscar Gómez


La base de la edificación es la paz, sin ella es imposible.

Construir la iglesia sin un fundamento de paz en las relaciones de los discípulos es como levantar un castillo de arena, nada de lo que haga tendrá solidez.
Antes de comenzar con la formación de obreros y de discípulos, tarea que nos es familiar, debemos observar la sanidad de la relaciones, la actitud pacificadora, que los santos hayan colgado las armas afuera de la iglesia.
No se puede edificar a un guerrillero, algunos que hacen guerrilla dentro del pueblo santo. ¿sos un guerrillero o un pacificador?
Quisiera que a esta altura analicemos si estamos edificando hombres y mujeres que han conocido la paz de Cristo y la experimentan en sus vidas. El que es edificado debe tener un corazón renunciante a la rebeldía, al individualismo.

Tres elementos necesarios para la edificación.

1-La palabra de Dios (formación), 
2-el Espíritu Santo (transformación) y 
3-la iglesia (imparte el ministerio rector que comunica la palabra y el consejo).

Edificar es poner lo que falta ¿Qué nos falta? Al transcurrir el tiempo se debe notar la edificación espiritual de los discípulos. Cuando los discípulos son edificados sus efectos se ven en la familia, en el trabajo y en todas sus relaciones, es decir “enteramente preparado para toda buena obra”.

La edificación mediante la relación personal y la iglesia en la casa.

La edificación del pueblo de Dios es algo muy importante, no es algo tomado de los pelos, tiene que haber un orden, una planificación bajo la guía del Espíritu Santo.

Amós 7:7/8 

“Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová entonces me dijo: ¿qué ves Amós? Y dije: una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel. No lo toleraré más”

Se debe construir bajo el plano de Efesios 4: 11/16. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, al conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo

UNA COMUNIDAD DE PAZ Oscar Gómez




“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea,... ” Hechos 9:31


Esta paz que gozaba la iglesia significaba, por un lado que se sentía segura, sin amenazas externas de persecución, y por otro, que no tenía conflictos ni gente reaccionaria en su seno.

La paz en el pueblo de Dios es lo primero, es antes que nada.

La paz es un fruto del Espíritu Santo, es consecuencia de haber nacido de nuevo, de ser nueva criatura. No podemos pensar en  instancias mayores para la iglesia si no construimos sobre la base de la paz. Basta ya con la vida agitada, rencorosa, turbulenta que sufríamos en el mundo, necesitamos experimentar la paz de Jesús.
Una comunidad de paz es la gran necesidad para un mundo turbado. 

Velemos por la mutua paz.

Chequear, supervisar mis relaciones en la comunidad eclesial, la iglesia de Cristo no debe ser como las tabernas del lejano oeste donde el cow boy entraba dándole un puntapié a la puerta de doble hoja y empezaba a los tiros.
La santa hermandad no tolera la falta de paz, los conflictos y disensiones internas. Hay un fuerte llamado de paz por parte del Espíritu Santo, el cual debe comenzar por el liderazgo de la iglesia.
La paz es una señal genuina de una iglesia sana. Busquemos la paz y sigámosla. Tomar en este tiempo la decisión de ser constructores de paz.

Un testamento válido

“La paz os dejo, mi paz os doy”  La paz dada por Jesús, tiene su propia firma, ha sido sellada, entregada en presencia de los apóstoles, fieles y veraces testigos. Al morir el testador (Jesús) el testamento entra en vigor. El bendito testamento que el Señor ha dejado a los discípulos es la paz.

Job 5:23/24 “Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, y las fieras del campo estarán en paz contigo. Sabrás que hay paz en tu tienda...”

“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies”

martes, 17 de enero de 2017

UNA REFLEXIÓN PARA EL 2017





En el 2017 debemos dar pasos hacia, adelante. Seguramente hay cosas que cambiar o transformar.
Quisiera mencionar algunas:

I.Del deseo de ser reconocidos a la oración.

Hay una tendencia natural a querer ser tenidos en cuenta. El reconocimiento es bueno, lindo pero no tenemos que esperarlo. (Jeremías 45:5) 

Para nuestra fábrica, empresa o universidad somos un número más. En la iglesia no somos un número más, pero tampoco tan imprescindibles como creemos, somos una parte en las articulaciones del cuerpo de Cristo. 

El año 2017 tenemos que dedicarlo a la oración: -personal, grupal, congregacional. Volver a las vigilias de oración. Algunos tendrán que empezar en esta escuela de intercesión.

II.De la abundancia de comida al ayuno.

¿A quién no le gusta un buen banquete, una rica comida? ¿Un buen asado?  En Argentina somos propensos a reunirnos para comer, más allá de las actividades de la congregación. 
“Su dios es el vientre, su orgullo es su vergüenza, y su fin será la perdición” Filip. 3:19 
Tenemos que procurar que los banquetes no manden en nuestra vida.

Comencemos a ayunar un día  a la semana. Jesús venció al enemigo en las primeras confrontaciones mediante el arma del ayuno.
Es un arma de victoria. 
"Y JESUS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto Por cuarenta días, y el diablo lo puso a prueba. No comió nada durante esos días, así que después sintió hambre." Lucas 4:1-2.
Ayunos de arrepentimiento y santificación. 

Ayunos congregacionales. "El ayuno que me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y que desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes al fin con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al  pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer  a tus semejantes" Isaías 58:6-7

III. De la tibieza al compromiso.

Salir de una vida floja, gris a una vida de pleno compromiso con el Señor y con nuestras responsabilidades. En el trabajo, la casa, la iglesia, etc.
*Volver a ser puntuales. 
*Tener un cuaderno de anotaciones: Agendar fechas, actividades, anotar mensajes de la iglesia. Hasta que la mente se ejercite.
*El que falta pegunte, no espere que le digan que hicieron.
*Colaborar en las tareas de limpieza, apertura, refacciones, ayuda a los hermanos, etc. Compartir el servicio. “Es mejor tomar la escoba y la palita que discutir teología que nunca se pone en práctica”
*Estar atentos a la gente nueva que viene a la congregación, a los grupos.

IV.Del exceso de información a la Palabra.

Hoy prevalece una mente sobrecargada. Hay longitud de información pero sin profundidad de análisis. -Una mente sobre estimulada: Según una investigación de la universidad de Barklay si pusiéramos en bytes la información que un joven recibe durante un día de su vida mediante la música, la radio y televisión, la influencia grafica (diarios, revistas), películas, teléfono, video juegos, Internet, son 33,8 gigabytes (capacidad de almacenamiento) al día.
A este paso un niño al cabo de 7 años habrá recibido la misma cantidad de información que un hombre de 70 años. Esta sobre excitación del intelecto está llevando a un nuevo síndrome llamado SPA, Síndrome de pensamiento acelerado, una sobre estimulación cognitiva que hace que los jóvenes pierdan la capacidad de concentración.

Que nuestro deleite sea la Palabra de Dios, sin intermediarios. 

Volver a la Biblia impresa, al libro. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras” Salmo 119:9/16

domingo, 15 de enero de 2017

EXTENDER LAS CONEXIONES Luis Mellado




Un nuevo desafío para los discípulos de Jesús

                                                                             
Los discípulos fructíferos están constantemente creciendo, aprendiendo y extendiendo su obra. Tienden a acercarse y rodearse de personas claves para su desarrollo, y por supuesto, cuidan su persona y vida espiritual. 

Aquel discípulo que deja de crecer en relaciones cae en el peligro de fusionarse en la masa pendular.   

Un área específica de crecimiento del discípulo debe ser extender sus conexiones o red de relaciones. Alguien dijo “si me muestras quién te está influenciando, te mostraré en quién te estás convirtiendo.” Y añadió “Dios desea colocarnos en el lugar que quiere mediante las conexiones adecuadas”    Hay relaciones claves que pueden cambiar el curso de nuestro destino espiritual. Pueden ser personas que nos vinculan con otras y nos abren puertas inesperadas, o pueden ser personas que se convierten en referentes espirituales o asesores en nuestro derrotero cristiano. 
Bernabé fue para Pablo en el Nuevo Testamento; un amigo y la persona clave que conectó a  Pablo con los líderes de la iglesia primitiva en Jerusalén, aquellos que cuestionaban si la conversión de Pablo era legítima o una trampa para perseguir a los creyentes. La Biblia nos da ejemplos de cómo grandes líderes se beneficiaron por la influencia y amistad de un referente. Entre ellos encontramos a Timoteo, que tuvo el beneficio de la tutela del mismo Pablo. También tenemos los casos de Josué con Moisés y Eliseo con Elías. Al leer biografías de grandes líderes en la historia reciente, nos damos cuenta que ellos también tuvieron relaciones claves con personas que les abrieron puertas y les brindaron su amistad y consejo en distintos momentos de sus vidas.  

La pregunta ahora es ¿cómo podemos encontrar esas conexiones y esos referentes? Hay varias maneras de lograrlo. 

Primero, pidamos a Dios que nos ubique de tal manera que los podamos encontrar y reconocer. Él nos ayudará a encontrarlos. 

Segundo, asegurémonos de poder beneficiarnos de esas conexiones y relaciones. 
Lo peor que podemos hacer es aislarnos de los demás. 

Es muy fácil de hacerlo en esta era del internet y poca interacción interpersonal. Por algo están de moda las redes de contactos, porque son una defensa contra el aislamiento. En las Escrituras encontramos el concepto de comunidad y compañerismo porque no fuimos diseñados para funcionar solos. Otra manera es de asegurarte que seas enseñable y que estés disponible a otros.   
Demos el paso; abrámonos y construyamos nuevas relaciones que no ayuden a ser más eficaces para Dios y extender su Reino.
   
“Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén”   Efesios 3:20-21  

viernes, 13 de enero de 2017

“SEÑOR ¿A QUIEN IREMOS?” Oscar Gómez

                       


San Juan 6:68

El contexto

Jesús había multiplicado los panes y los peces alimentando una gran multitud. Debido a este milagro se hizo popular entre la gente. ¡Todos estaban contentos con Jesús! Comenzaron a llamarlo “profeta”. (San Juan 6: 1-15)
Luego el Maestro se retira y el gentío lo sigue hasta Capernaum, lugar donde se desarrolla el diálogo que nos ocupa. (6: 24-25)
Este pasaje contiene una trama de preguntas y respuestas que evidencian lo que hay en el interior del hombre y también en el fuero íntimo de nuestro Señor.
Está muy claro que Jesús le dio una lectura correcta a la situación: Las personas habían mal entendido la esencia de su misión, pensaban que había llegado un proveedor, alguien que los iba a asistir en sus necesidades materiales y nada más. Esta circunstancia alertó a Jesús llevándolo a descubrirles la esencia de su tarea y la verdad de su doctrina sin rodeos. “Me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis” (6:26)
Los mismos que estaban felices de ser alimentados ahora eran confrontados con verdades que ponían en vilo sus creencias y tradiciones.  Él decía: “Yo soy el pan de vida” y esto los escandalizaba. (6:41-42) (6:60-61) 

En la práctica

Esto sucede en nuestra tarea evangelizadora: Suplimos las necesidades y todos están contentos. Después, les presentamos el evangelio del reino y a algunos se les termina la felicidad. ¿Te pasó esto en alguna oportunidad? 
Los padres de un joven recién convertido comenzaron reunirse agradecidos por la recuperación de su hijo, pero cuando le explicamos que la vida cristiana consiste en un compromiso con Dios ya no siguieron.
En Chabás le dimos a la gente panes y peces; en la ciudad de Esperanza no. Esta última creció más que la anterior.

Algunas consideraciones.

*Tengamos cuidado que la gente no venga a nosotros solamente por los panes y los peces. En la ciudad de Pérez hicieron una  cena para los vecinos y el salón se llenó de gente.  A la semana siguiente muchos de los comensales no volvieron a esa comunidad.

*No estamos autorizados a diluir ni rebajar las demandas del Señor con el fin de tener más gente en nuestras congregaciones.  En algún momento habrá que decirles lo que Dios les pide aunque no les guste. No olvidemos que está en juego su salvación y correcta edificación. 

*La puerta de entrada al reino tiene un tamaño ya dispuesto por Dios. Por lo tanto, nosotros no podemos hacerla más grande, tampoco más pequeña.

*En algún momento seremos confrontados con Jesús y su Palabra. La vida cristiana tiene condiciones. Cuando entregué mi vida al Señor me di cuenta de algunas cosas que tenía que dejar, otras me las dijeron como por ejemplo que cumpla los horarios en mi casa y sea de buen testimonio. Y otras, el Espíritu Santo ha tenido paciencia conmigo hasta hoy.

*El mensaje del reino produce definiciones.

 -Muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. (6:66)
-Sus propios discípulos, los más cercanos, también fueron desafiados “¿Ustedes también se quieren ir?” (6:67)
-Trató de “diablo” a uno de su círculo íntimo. ¡Tremendo! (6:70)
Las personas se deben convertir al Señor bajo el Señorío de Cristo y el evangelio del reino para poder edificar algo perdurable y agradable a Dios.
*Tengamos la actitud de Simón Pedro:
“¿A quién iremos?”  La pregunta existencial de todo ser humano.
“Tú tienes palabra de vida eterna”. La conclusión que trae seguridad, identidad y sentido de la vida. (6:68)
Podemos finalizar proclamando todos juntos: 
“Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (6:69)

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...