PASOS PARA EL AVANCE DEL CRISTIANO


1°. Corintios 14:12 

Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”

Los hermanos de Corinto anhelaban los dones espirituales y, partiendo de esa base, el apóstol Pablo los insta a que procuren abundar en ellos para edificación de la iglesia.
Si bien el contexto del pasaje refiere a los dones del Espíritu Santo, se dejan traslucir tres pasos o acciones que determinarán el avance del cristiano y por ende el desarrollo de la iglesia.

Estos pasos de avance o crecimiento son: anhelar- procurar- abundar.
Vayamos al primero...

ANHELAR


La palabra original es epithumeo. Desear ardientemente. Impulso interior. Ansiar. Codiciar.

*Casi la totalidad de los cristianos nos movemos en el ámbito de “anhelar”.

*Por supuesto, anhelamos lo mejor para nuestra familia, los hermanos que conocemos y para nuestro prójimo.

*Anhelamos emprender proyectos en Dios (grandes y pequeños)

*Algunos cada día se levantan con el anhelo de ser aquellos cristianos, aquella iglesia que Dios quiere, hasta que al transcurrir el día ven que están un tanto lejos de alcanzarlo.

*El quid de la cuestión es que nos quedamos solamente con el deseo, con el anhelo. Nos detenemos en el primer escalón. Frases tales como ¡Qué lindo sería....!  ¡Que bueno estaría...! Cuando vemos el esfuerzo, el precio que pagar, ni siquiera lo intentamos o nos conformamos con menos.

Anhelar tiene que ver con el deseo...

Anhelar tiene que ver con un sueño o sueños que hayamos tenido (Aquel que se vio en el sueño hablándole a multitudes) ¿Tuviste algún sueño en Dios? Algunos son soñadores como José...

Anhelar refiere a una utopía. Utopía es una palabra que acuñó Tomás Moro, un pensador  inglés. Utopía significa “u” no o nada y “topos” tierra, es decir una tierra que no existe. Y allá vamos, en pos de la utopía que es el gobierno de Dios en las personas. Pero una utopía que se materializa, se hace realidad por el Espíritu Santo. Aleluya! Es bueno y sanador tener una utopía, nos hace bien tener horizontes hacia los cuales avanzar. Un cristiano sin utopía se convierte en una sombra en esta tierra.

Sin embargo, el anhelo se encuentra en el ámbito de las emociones, del alma. Por lo general, lo que anhelamos es demasiado exagerado o muy pequeño. Es abstracto, así que no tiene impedimentos reales.

Jesús anheló una iglesia gloriosa y victoriosa “Yo edificaré mi iglesia...” , en el momento de esta declaración estaba rodeado de un  puñado de pescadores indoctos. Jesús ya veía esa iglesia triunfante.

Ahora vamos al segundo paso, a la siguiente acción para avanzar...

PROCURAR


En este punto entramos en el terreno de la voluntad comprometida. Tomamos los sueños, abrazamos la utopía y ponemos manos a la obra. 

*Aquí comienza la búsqueda real de aquello que anhelamos.

*Empiezan a actuar los verdaderos enemigos de los anhelos. Algunos de estos adversarios son: el desánimo, la meseta, la falta de visión, nuestros complejos, la apatía de los líderes hacia los proyectos de los hermanos (George Barna, estadista norteamericano, comprobó que esto es uno de los factores principales del desánimo de la gente)

*Se presentan circunstancias adversas, enfermedades, el no visualizar resultados, etc...

*La iglesia y los discípulos tienen que pasar del anhelar a procurar (por los mecanismos dados por Dios) de poner empeño, una voluntad comprometida con la visión del reino de Dios.

El tercer paso para el avance es...

ABUNDAR


Dijimos que anhelar está en el terreno de las emociones. Procurar, en el ámbito de la voluntad comprometida. No obstante ABUNDAR está en la órbita de Dios, depende del obrar y de la gracia de Dios...

*Abundar “perisseuo” significa exceder una cierta cantidad o medida, sobrar. Una gran cantidad.

*Al cabo de un tiempo, los cristianos tenemos que abundar en dones espirituales (lo que ocupa el pasaje en estudio), en frutos, en resultados, en buenas obras. 

*Cuando los resultados se dan entonces hay gozo, pero no debemos dormirnos en los laureles.

Jesús anheló una iglesia, procuró edificarla y lo alcanzó, abundando en frutos. También el apóstol Pablo anheló, se preocupó, es decir procuró y abundó en resultados.

En definitiva,

Nunca dejemos de anhelar, de soñar en Dios, pero una vez concebidos los sueños procurar alcanzarlos esperando que Dios nos haga abundar en todo.