miércoles, 19 de abril de 2017

EL CRISTIANO “SANGRE FRÍA”




El aumento de la tecnología ha significado un ritmo más acelerado en las personas. Hay señales de tensión por todas partes. Lo que hacen las personas es producto de lo que son. Ante esta realidad, un temperamento almático, emocional o de “sangre caliente” no ayuda mucho para  resolver las cosas en nuestro derrotero en Cristo.
A través de los años me di cuenta que el cristiano “sangre fría” es más perseverante  que el resto que no posee este temperamento. También he visto que el “sangre fría” maneja mejor los conflictos y momentos de tensión que, de tiempo en tiempo, se desencadenan en la familia, en el vecindario o en la iglesia. 
El cristiano “sangre fría” tiene una condición, más bien una virtud, que es someter sus sentimientos a la razón y a la Palabra de Dios, trata de no dejarse controlar por las emociones o las tensiones del momento. Tiene mayor capacidad de diálogo sin  perder los estribos en situaciones críticas y, por supuesto, comúnmente llega a buen puerto en la cuestión.

 ¿De dónde viene el término “sangre fría”?

Según wikipedia se usa el término “sangre fría” para describir organismos que mantienen la temperatura de sus cuerpos.  Cualquiera que sea la temperatura del ambiente, es la misma temperatura de sus cuerpos, nunca la exceden. 

Cualidades del cristiano “sangre fría” (según Tim La Haye)

*Su punto de ebullición más elevado nunca llega a provocarle un fuerte enojo o ira.

*Es el cristiano con el cual es más fácil llevarse.

*Es tan sereno que parece no agitarse nunca, cualesquiera sean las circunstancias que lo rodeen.

*Es el único tipo temperamental que es invariable y consecuente.

*De todas maneras experimenta más emociones de las que aparecen en la superficie.

*No le faltan personas cerca, porque le gusta estar con ellas y tiene un  buen sentido del humor.

*Por lo general, tiene un sentido positivo de la vida.

*Al cristiano “sangre fría” le sorprende el entusiasmo inquieto del “sangre caliente” que no lo conduce a un fin de determinado.

 *Aunque es  un cristiano de compromiso y visión, no le preocupan las cosas que sí sacan de quicio a los “sangre caliente” (por eso le va mejor)

*Es, en general, de buen corazón y compasivo, pero raras veces deja traslucir sus sentimientos.

*Cuando su interés se despertó en determinado emprendimiento, resuelve poner manos a la obra, allí sus cualidades, capacidades y eficiencia se ponen de manifiesto claramente.

Como dijimos, el cristiano “sangre fría” es perseverante, suceden muchas cosas en el seno de la iglesia, conflictos no pequeños, sin embargo prosigue lineal hacia la meta. ¡Cuidado! Si se va, es difícil que vuelva, porque sus decisiones no se basan en meros impulsos.
En síntesis,
Arribé a la conclusión que nada nos va a ayudar más en una situación complicada que la serenidad y la sangre fría. Según la circunstancia en la que nos veamos envuelto, los nervios y la acción en caliente no nos va a reportar ninguna ventaja, por el contrario, actuar con serenidad en esos momentos en que la mayoría está sofocada y alterada otorgará muchos beneficios. 
No sirve de nada dar fuertes golpes contra las piedras, si estamos tensos estaremos cansados mucho antes que aquellos que mantienen la cordura y serenidad. No se trata de estar excesivamente calmado, tampoco de estar pasivo, sino estar en el justo punto medio en el momento de tensión pero con sangre fría, distendidos pero atentos para responder mejor a las demandas de los demás, las críticas o increpaciones, empleando la serenidad. El equilibrio en la respuesta es algo  que nadie espera. El Señor nos dará gracia para esto.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...