“AUNQUE TIENES POCA FUERZA…” Oscar Gómez





“(Filadelfia) Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”
                                                                                    Apocalipsis. 3:8

Este mensaje fue dado a la iglesia de Filadelfia. En su exhortación, el Señor reconoce algunas virtudes que tenía esta comunidad: “has guardado mi palabra”, “no has negado mi nombre”, “has guardado la palabra de mi paciencia”. No obstante, hay un párrafo en medio que muy pocas veces hemos reparado. Por lo general, nos quedamos con los elogios pero saltamos las advertencias. Y aquí tenemos una: “tienes poca fuerza”. Precisamente no es una felicitación, sino el diagnóstico de Dios para que presten atención. Habla en tiempo presente “tienes”, es decir que ese estado era actual para ellos. Era su realidad.

Semáforo Amarillo a rojo.

No es buena señal tener "poca fuerza". Habla de un debilitamiento que tal vez se produjo con el correr del tiempo. Tener poca fuerza nos llama a un estar alertas, porque una vez que la fuerza se perdió viene la derrota. Un artefacto con poca fuerza le hace falta batería, bobinado, pilas, etc. La poca fuerza en el cristiano se cristaliza en falta de poder en la oración, en no desear congregarse y tener comunión con los hermanos, en un desapego de las escrituras, de compartir a Cristo, etc. 

Algunas causas por las que se debilitan las fuerzas.

El pecado: Si se debilita la conciencia por causa del pecado también ocurre con las fuerzas espirituales y físicas.

Trabajo excesivo: No parar nunca. Tanto en tareas seculares como en el servicio a Dios. Algunos después de una temporada hay que levantarlos con una grúa de auxilio.

Pereza o sedentarismo: Esta es la contra parte de lo anterior. La ociosidad y la pereza contraen los músculos, los huesos, la mente y el espíritu produciendo un efecto de debilitamiento y cada vez menos ganas de trabajar.

Aplicar las fuerzas a cosas que desgastan y no producen el resultado deseado. Puede ser una obra espiritual, un trabajo, una persona, una meta, etc.

Una vida rutinaria. La rutina, es decir hacer siempre lo mismo, cansa, debilita. Si te descuidas te mata.

Salud precaria. Una magra salud limita, dificulta todas las cosas.

Pasos para recobrar las fuerzas

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”   Isaías 40:29

# Confesemos nuestros pecados a Dios.

# Apliquemos el sacrificio a cosas que valgan la pena.

# Innovemos, reinventemos, renovemos nuestras vidas en Dios.

# Hagamos los chequeos médicos correspondientes.

# Fortalezcámonos en oración.

Si tenés poca fuerza volvé a Dios de todo corazón para que restaure tu vida y vivas conforme a su voluntad.

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