PATERNIDAD Claudio Lancioni


Tensiones y reclamos de un discípulo:

Luego de un tiempo de dificultades con un hermano muy querido, debiendo yo actuar como celador y rector en medio de una crisis personal, la relación se desvirtúo hacia un dinámica equivocada.

En un momento de transparencia vino el reclamo: Yo te veo más bien como un entrenador que como un padre.
Sin poder defenderme, comencé a orar y a revisar mi comportamiento, hasta que Dios me hablo:  Tu problema no es de comportamiento, sino tu constitución interior como persona.

Leyendo en alguna oportunidad un libro de sociología el autor definía la capacidad de relacionarse con otros desde dos perspectivas diferentes:

1.Ética de la personalidad. Centrada en lo que hago exteriormente,

2.Ética del carácter. Lo que verdaderamente soy en mi esencia interior como persona.

1. Desde donde miro a los demás. El semblanteo, y la medición. ¿Deseo conseguir algo de esta o aquella persona?

Cuidado con el utilitarismo, el pragmatismo, donde toda actuación esta motivada por el deseo de lograr algo con aquellos con quienes interactuamos.

2. Mi constitución como persona tiene que ver con los valores que diseccionan mi vida, mis decisiones y tratos con los demás.

Veamos cual era la actitud de corazón de los primeros edificadores
de la iglesia.

El corazón de paternal de Pablo.

Solo quien ama puede mirar con verdadera esperanza, quien solo trabaja para lograr sus objetivos, abandonara los cuidados cuando los resultados comiencen a ser distintos a los esperados.

Fil. 1:3  Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,

4  siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros,

5  por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora;

6  estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

7  como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

8  Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

Primero veamos a Jesús: su paternidad.

Los discípulos elegidos por Jesús no eran niños, había allí un Simón zelote una especie de Che Guevara de la época un revolucionario, así como Pedro ya era un hombre casado plenamente conciente de las responsabilidades de gobernar una familia, sin embargo la expresión con la que se refería a ellos era; HIJITOS

Juan 13:33  Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.(E)

Juan 21:4  Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. :5  Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

 Las expresiones de paternidad de Pablo.

El apóstol Pablo un hombre de carácter de sangre y fuego decido y temperamental, que no dudo en enfrentar al apóstol Pedro cuando fue necesario, sin embargo vemos en el los rasgos de ternura de su maestro:

Gal 4:19  Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

1Co 4:17  Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.


2Ti 2:1  Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia[1]  que es en Cristo Jesús.

 Tit 1:4  A Tito,[5]  verdadero hijo en la común fe:  Gracia,  misericordia y paz,  de Dios Padre y del Señor Jesucristo, nuestro Salvador.

 Filem. 1:10  Te ruego por mi hijo Onésimo,[7]  a quien engendré en mis prisiones,[8]

La nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

 1 Tes.2:7  Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. 8  Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.


En el contexto en que fue escrita esta epístola, la nodriza era una esclava encargada de criar a los hijos de su amo, aquí nos habla de una nodriza que profesa tal amor y dedicación por esos niños que los siente como propios, de igual modo los hijos que cuidamos no son nuestros sino de aquel que los compro con su propia sangre, pero debemos profesar el mismo amor.

Las expresiones de paternidad de Juan.

1Jn 2:1  Hijitos míos,  estas cosas os escribo para que no pequéis.

1Jn 3:7  Hijitos,  nadie os engañe;  el que hace justicia es justo,  como él es justo.

1Jn 3:18  Hijitos míos,  no amemos de palabra ni de lengua,  sino de hecho y en verdad.

1Jn 4:4  Hijitos,  vosotros sois de Dios y los habéis vencido,  porque mayor es el que está en vosotros[5]  que el que está en el mundo.[6]

1Jn 5:21  Hijitos,  guardaos de los ídolos.  Amén.[

Todos recordamos la escena de la última cena cuando el discípulo amado estaba recostado en el pecho de Jesús. En esa escena podemos entender de donde procedia la ternura en el corazón del apostol.

Juan 13:25  Él entonces,  recostándose sobre el pecho de Jesús,  le preguntó: 

Una escena que recuerda la amistad espontánea de los adolescentes cuando se juntan en una esquina a tomar una gaseosa luego de un partido, hay profunda confianza, amistad cálida, fuerte sentido de pertenencia.

Pablo y Juan fueron buenos discípulos de Jesús, ¿de quién somos discípulos nosotros?

Testimonio: Durante un retiro compartiendo alguna de estas verdades le pregunte a un hermano con tono de broma si su padre espiritual te decía hijito, este hermano era jugador de rugby, tiene una contextura muy robusta y sus modos suelen ser como la de aquellos que ha practicado aquel deporte, y el me contó allí que todo el mundo le trataba con un sobrenombre (negro) inclusive sus padres biológicos, el único que me trata con un diminutivo (Juanmi) esta su padre espiritual, cuando el me llama así es como si me dijera: hijito.

Me quede sin palabras. Que Dios nos conceda que estas cosas se multipliquen en la iglesia.

La estructura sicológica de los hombres, no fue diseñada por Dios para ser agredida, fácilmente nos ponemos a la defensiva para protegernos, aún los mas duros se resienten cuando no son bien tratados.

Todas las relaciones dentro de la iglesia, todo trato con hermanos debería estar teñido de este mismo espíritu, la iglesia debe tener como modelo el ambiente pensado por Dios en el Edén.

Rom_12:10  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

El espíritu de servicio en la paternidad:

Dentro de la estructura social de la cultura grecorromana los esclavos eran colocados en distintas funciones según su capacidad y experiencia, en la construcción aquellos que sabían hacerlo, cuidado del ganado, la cocina, los mas instruidos eran empleados como maestros de los niños, pero que se hacia con aquel esclavo  que no estaba calificado en ningún oficio particular: que barra la casa y le lave los pies a las visitas.

Nuestro maestro y Señor vino como el más humilde del siervos, expresando esta sencillez de corazón para con aquel círculo de discípulos a quienes amo y sirvió.

Juan 13:3  sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.  5  Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6  Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7  Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8  Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9  Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. :10  Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11  Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12  Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13  Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14  Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15  Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.(A) 16  De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor,(B) ni el enviado es mayor que el que le envió. 17  Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

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