viernes, 28 de octubre de 2016

LA IGLESIA EN JERUSALEN John W. Kennedy



La iglesia de Jerusalén, que en las primeras instancias de su vida espiritual Lucas describe como 'teniendo favor con todo el pueblo "(Hechos 2:47) al transcurrir el tiempo prácticamente había dejado de existir como un poder espiritual vital ¿Cuáles fueron las razones de ello? Este artículo propone examinar las dificultades que acosaron a la asamblea de Jerusalén.
La composición de la iglesia de Jerusalén en sus principios se orientaba hacia un futuro testimonio del Evangelio a todas las naciones. 
En la fiesta de Pentecostés se convocaron judíos de habla hebrea, judíos de la dispersión, y prosélitos que eran gentiles por nacimiento de habla griega. Algunos de estos últimos también el Espíritu Santo había fusionado a la comunión de la iglesia. Había hombres cuyos corazones estaban abiertos a la obra del Señor en cualquier lugar, otros fueron obligados a abandonar Jerusalén debido a la persecución que siguió a la muerte de Esteban (Hechos 11: 19-21). Bernabé es también un ejemplo sobresaliente de amplitud de visión. Hubo, por supuesto, los otros profundamente arraigados a la ortodoxia judía que veían con recelo a cualquier cosa que tuviera una conexión gentil. Teniendo en cuenta la depravación del mundo gentil y un gran respeto a los Judios 'por la santidad de Dios, había extrema vigilancia de todo lo que podría hacer que la iglesia sea leudada por una mínima moralidad gentil. De hecho, la vida del Espíritu no puede disociarse de la santidad práctica. Esta vida espiritual, sin embargo, fue el antídoto, y también lo que refleja Hechos 2:42."perseveraban en la de los apóstoles, a la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones"
La regeneración, la vida de Cristo que nace en nosotros, nos llama a la santidad. La vida del Espíritu demostró ser un poderoso factor de unidad y fuente de testimonio en la iglesia primitiva de Jerusalén. No es que el conjunto estaba libre de imperfecciones, como por ejemplo Ananías y Safira. Pero incluso eso no pudo resistir el escrutinio búsqueda del Espíritu de vida, y el resultado fue que después 'del resto, ninguno se atrevía a juntarse con ellos "(Hechos 5:13). La santidad, Cristo revelado en hombres y mujeres, era la cobertura suficiente sobre la iglesia para protegerla de las influencias destructivas del mundo y la carne.
La persecución que siguió a la muerte de Esteban causó una gran disminución en las filas de los discípulos de Jerusalén (Hechos 8: 1). A otros se les dejó libres, entre ellos Santiago el hermano de nuestro Señor, que más tarde emergió como líder indiscutible del grupo. El resultado de esta purga fue que la iglesia de Jerusalén estuvo mucho más unida en su perspectiva de lo que nunca había estado en lo externo como conjunto, y esto provocó una unidad más profunda del Espíritu.

EL TRADICIONALISMO

Uno de los enemigos más mortales de la vida espiritual de una iglesia es el tradicionalismo que sistematiza el culto y testimonio en un ritual de fría formalidad. Y esto es lo que amenzaba de continuo a la comunidad de Jerusalén. Con toda probabilidad, muchos de los sacerdotes que eran obedientes al Señor (Hechos 6: 7) trajeron con ellos su lealtad a la tradición, pero el tradicionalismo heredado del pasado no debe predominar en una comunidad del Nuevo Pacto. 
El tradicionalismo tiene una inmensa capacidad de paralizar el camino de la vida del Espíritu y dejar contento con lo ya alcanzado. Un amplio sector del pueblo de Dios en todo el mundo está ligado a la tradición, así como los fariseos de antaño, pero no son conscientes que la cristiandad está sufriendo por esta causa. En Jerusalén, la tradición consistía en ciertas observancias de la ley ceremonial que se añadieron a la vida de la iglesia como condición para la comunión, y fueron estos adornos exteriores que generaron una actitud de superioridad y recelo a todo el mundo que no los aceptaba.
La iglesia que se ha establecido mediante  tradiciones  se encuentra en una situación desesperada. La observancia de la tradición generalmente provoca la cristalización de las actitudes y prácticas coartando la vida del Espíritu. Trasladándolo a nuestros días, debemos dar especial importancia a la forma en que hacemos las cosas en nuestras iglesias. Si solamente descansa sobre nuestras cabezas toda la marcha de la congregación, aunque nos ponemos de rodillas o de pie y oremos, pero luego nos apoyamos en el programa de las reuniones, si preparamos nuestros mensajes, pero en realidad no confiamos en que el Espíritu Santo actuará entre nosotros no habrá un progreso real y sostenido. Muchas veces estamos convencidos que nuestras propuestas y manera de hacer las cosas son correctas y lo otro es inconveniente.  Hemos caído en la trampa de creer que todo se hace dependiendo del Espíritu es demasiado simple y precario, en el fondo de nuestro corazón estamos “seguros” que el patrón adecuado es nuestra forma de pensar y obrar. Creemos que si alguien se atreve a cuestionar la validez de cualquier parte de nuestra rutina tradicional se equivoca. 

EL TRABAJO DEL ESPÍRITU SANTO 

Es una de las grandes paradojas: que la vida espiritual quede  suprimida por la actividad humana. Tenemos que comprender que en la iglesia del Señor el trabajo del Espíritu Santo es más importante que la obra de los hombres. El "grano de trigo" debe "caer en la tierra y morir" (Juan 12:24) esto se puede aplicar tranquilamente a nuestro servicio a Cristo. La iglesia de Jerusalén quedó presa de la destrucción espiritual, no por causa de sus enemigos declarados, sino por los patrones de conducta no crucificados de los judaizantes y gentiles. Esta circunstancia demandaba una vigilancia continua por parte de los apóstoles. Dentro de los límites de las escrituras y de una vida espiritual en desarrollo siempre habrá un amplio espacio para la divergencia de pensamiento y perspectiva, pero dentro de ese espacio no se encuentran las tradiciones. En una lectura de la vida de algunos de los grandes santos de Dios a través de los siglos esto queda plenamente demostrado. La vida es la marca y necesidad de la iglesia, no las corrientes de pensamientos o las teologías.

En todo esto hay algo sutil. Es mucho más fácil mantener unido un grupo de personas sobre la base de una lealtad común, de una forma de actuar colectivamente aceptada, de un cierto tipo de ritual impuesto, de una determinada jerga espiritual, que sostener esa unidad por medio de la revelación, del testimonio del Espíritu y de un mismo sentir comunitario. Estas son las cosas que el hombre natural no puede comprender pero que son decisivas para la propia vida y crecimiento espiritual de la iglesia. En otros casos habrá que debatir con quienes no tienen vida espiritual en absoluto, pero que se arrogan ser defensores de la verdad. Dos tipos de personas que hablan un idioma completamente distinto.

martes, 25 de octubre de 2016

UN LLAMADO FINAL Frank Viola


(Extracto del libro: "Reconsiderando el odre" del mismo autor)

Vivimos en una hora en que el Espíritu de Dios está llamando por señas a su pueblo, para que vea y cumpla su propósito eterno relativo a la iglesia de Jesucristo. Este propósito descansa sobre la formación de un pueblo que esté lleno del vino nuevo del Espíritu Santo, con el único propósito de transformarlo en una Desposada idónea para la complacencia del bendito Hijo de Dios. Pero, dentro de este contexto, Dios está apercibiendo a su pueblo a que reexamine el viejo odre de la práctica de la iglesia. Por lo tanto, la necesidad de esta hora es que el Señor levante multitudes de creyentes que tengan el espíritu de los hijos de Isacar, que eran "entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel (el pueblo de Dios) debía hacer" (1 Crónicas 12:32). En este sentido George Moreshead explica: 

En estos tiempos en que ‘hacer’ —aun si es hacer ‘para Dios’ y ‘para su gloria’— es necesario e importante tener a cristianos con entendimiento y discernimiento espirituales, que sepan ¡qué hacer y qué no hacer  en la iglesia, la ‘Israel’ neotestamentaria! aquellos que ven desde el cielo —con una excepcional estatura espiritual y de una comprensión de estos tiempos enseñada por el Espíritu, para la edificación del Cuerpo de Cristo ¿De qué otro modo pueden los ‘ancianos’ de la nueva ‘Israel’ unirse a sus hermanos más jóvenes en el cántico de victoria y el grito de triunfo sobre la compleción de la casa de Dios? ("Understanding the Times" [Entendiendo los tiempos], artículo inédito —ligeramente parafraseado). 

En conclusión

Confío en que lo que he expuesto provocará a mis lectores a no diluir ya más el vino de la vida espiritual ni confinarlo en odres viejos. Que el Señor transforme radicalmente nuestro corazón mediante una fresca revelación del Espíritu Santo en mostrarnos un Jesucristo más pleno, capacitándonos a captar la visión inflamada por la iglesia neotestamentaria. Y que permitamos que el dulce vino del Espíritu se derrame a través de nosotros tan poderosamente, que los odres de nuestra hechura —que han oscurecido el liderazgo de Jesús (como Cabeza) y desarmado el sacerdocio de los creyentes— se revienten irremediablemente. 
Mi oración final es que quiera Dios levantar innumerables expresiones locales de vida espiritual dinámica en todo el mundo —expresiones que vivan sencillamente y sirvan sacrificialmente por la realización de su propósito eterno ¡Qué Dios nos ayude!

lunes, 24 de octubre de 2016

VIDA Y PRÁCTICA DE LA IGLESIA Gary Inrig



Si un cristiano del primer siglo visitara una típica iglesia contemporánea, muchas cosas le asombrarían. Obviamente, el edificio le dejaría sorprendido. Los edificios elegantes y costosos, los cuales, muchos hermanos consideran esenciales para la existencia de la iglesia, le serían completamente extraños en razón que por tres siglos, los discípulos primitivos se reunieron en casas y otras facilidades disponibles, incluyendo sinagogas (Stgo. 2:2) y “escuelas” (Hch. 19:9) Aún si se ajustara a ese hecho, es probable que nuestra forma de reunirnos le resultara más difícil de aceptar. 
Si vamos a comprender la enseñanza del Nuevo Testamento respecto a la vida y práctica de la iglesia, es de gran importancia enfocarnos en la reunión de la misma. Hay una enorme diferencia entre la práctica de la mayoría de las iglesias modernas y lo que describe la Biblia.
Para entender esa diferencia, debemos hacer distinción entre dos tipos de reuniones. Watchman Nee hace la aclaración de estos términos:
“Hay dos diferentes tipos de reuniones en las Escrituras - la reunión de la iglesia y la reunión de visita apostólica. En la iglesia primitiva había reuniones, las cuales eran definitivamente relacionadas con las iglesias, y otras con la obra. En la última (la apostólica), solamente un hombre hablaba (el apóstol), y todos los demás constituían su audiencia. Uno se levantaba delante de los demás, y por su enseñanza dirigía los pensamientos y corazones de los que escuchaban tranquilamente sentados”. 

La Reunión de la Iglesia. 

EL Nuevo Testamento describe en detalle esta reunión. Muy pocas congregaciones tienen tal reunión, y el resultado ha sido el empobrecimiento de nuestra vida colectiva y la distorsión de la naturaleza de la iglesia. En el Nuevo Testamento encontramos cuatro características mayores de la reunión: 

variedad, 
enfoque, 
espontaneidad, y 
propósito.    

1.En la reunión de la iglesia existe la variedad. 

Los cristianos no se reunían solamente para oír un sermón. Más bien, su concentración tenía varios elementos. Esto está claramente ilustrado en Hechos 2:42: 
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. 
Por consiguiente, la enseñanza, la oración y la cena del Señor siempre formaban parte de la reunión diaria de los creyentes en Jerusalén. Corinto muestra el mismo patrón. La reunión de la iglesia, como la descrita en 1 Corintios 11-14, incluía la cena del Señor y el ejercicio abierto de los dones espirituales. Pablo describe: 
“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Cor. 14:26).
Oscar Cullmann comenta al respecto:
“¿Cuáles son, entonces, los componentes esenciales de esas reuniones? 
Primero, debemos decir que la reuniones neo testamentarias eran extraordinariamente múltiples y, en contraste con el estridente “culto de adoración” de nuestros días, podrían parecer notablemente pobres. En el libro de los Hechos se menciona la instrucción, predicación, oración y partimiento del pan (2:42, 46; 20:7). De tal manera, que se ve claramente que esos elementos fueron, desde el principio, la fundación de toda la vida de adoración de la comunidad cristiana. Es importante señalar que las escrituras no describen un programa semanal que incluía un día para la oración, otro para la enseñanza, otro para la alabanza y otro para la cena del Señor, y otro para testimonios y exhortación mutua. Todas esas actividades formaban parte común  en cualquier momento que se congregaban. Por lo tanto, en la reunión de la iglesia, como indica la palabra de Dios existe la variedad, como también algo tan importante para la edificación como el poder preguntar y contestar esas preguntas (1 Cor. 14:35).
Además, es diversa por los que participan. Esto es claro en 1 Corintios 14:26 donde se le demanda a cada discípulo a participar, y es reforzado en una manera muy notable en Hechos 15:35. En Hechos 13:1 leemos acerca de  “profetas y maestros” en la asamblea de Antioquía. Ahora, después del primer viaje misionero de Pablo leemos, “Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos”. Aún contando con un gran maestro como Pablo, había participantes múltiples en el ministerio de la enseñanza. Este seguiría propiciando una expresión continua entre ellos.

2. La reunión de la asamblea tiene un enfoque.  

La iglesia apostólica se centraba en el recuerdo del Señor Jesús, lo cual es evidente por participar de la cena del Señor. Esto está claramente indicado en Hechos 20:7: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba”. El punto crucial aquí, es que aunque Pablo, Lucas y otros estaban presentes, los discípulos no se reunieron primeramente para oír a Pablo, sino para partir el pan en memoria de Jesucristo. La cena del Señor siempre era una parte integral en sus reuniones, como Hechos 2:42 lo indica. El “partimiento del pan” aquí, es mucho más que simplemente comer juntos. Es la observación de la misma, dentro del contexto de una comida la cual compartían los creyentes. Esto se repite en Hechos 2:46, “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”. Por consiguiente, el partir el pan fue de gran importancia en las actividades de la iglesia primitiva, al punto de ocurrir diariamente. 
El apóstol Pablo señala la misma perspectiva en 1 Corintios 11:17-21. 
Los corintios, cuando se juntaban en la asamblea, debían observar la cena del Señor apropiadamente. Como no lo hacían, Pablo los amonesta severamente. La suposición es clara. Cuando la iglesia se reunía, lo hacía alrededor de la mesa del Señor. Por precedente bíblico, la congregación debe reunirse para celebrar la cena del Señor.
Tan frecuentemente como la iglesia se reunía, partía el pan. Este enfoque es divinamente propuesto para guardarse ya que es la base esencial de la vida en el cuerpo de Cristo. Nos reunimos porque él nos amó y se dio a sí mismo por nosotros. El es el centro y enfoque de la vida de la asamblea. Alexander Hay comenta: 
“La reunión de la iglesia no se centraba alrededor de un sermón, sino alrededor de Cristo. El elemento esencial era la libertad del Espíritu para dirigir la reunión y glorificar a Cristo utilizando a quien él escogiera”.
Este mismo punto lo confirma Cullmann: 
“En los tiempos primitivos una congregación sin la celebración de la cena del Señor no se podía imaginar”.
Esto puede parecer extraño para los cristianos que están acostumbrados a celebrarla ocasionalmente. Sin embargo, es necesario decir que una reunión de iglesia es bíblica sólo hasta donde se enfoca en la cena del Señor. Este es un principio esencial de la vida de la iglesia. La cena del Señor es el centro de reunión.

3. La reunión de la iglesia es abierta. 

No solamente contiene varios elementos y su enfoque es la cena del Señor, sino que se trataba de una reunión abierta y tenía el sello de la espontaneidad. Había libertad absoluta para que los hombres ejercieran sus dones espirituales, como hemos visto en 1 Corintios 14:26. En un contexto que trata de los dones espirituales, este versículo significa que estos dones se deben ejercer libre y abiertamente en la reunión de la iglesia. 1 Corintios 14:26 indica claramente que debe haber libertad para participar. Esta permitió una multiplicidad de gracia, ministerios y dones. No había un hombre silencioso entre ellos. Cuando se reunían, cada uno tenía un salmo, una revelación, una profecía, una interpretación. La manifestación del Espíritu había sido dada a cada uno para provecho de todos; y por todas partes, el ardor espiritual estaba listo para encenderse. Por desgracia esa reunión abierta, libre y espontánea, en donde se pueden compartir las alegrías y llevar las cargas, tristemente está ausente en la iglesia contemporánea. Existe demasiada organización y formalidad, pero poca oportunidad para el ministerio abierto y la participación entusiasta de los dones de Dios; el resultado es que la mayoría de los cristianos se han vuelto espectadores silenciosos, contribuyendo solamente con una correcta respuesta litúrgica o a una ácida crítica.
Una vez, una pareja que me había oído predicar en otro lugar vino a la reunión de nuestra asamblea. Ellos se sentaron y esperaron que el servicio comenzara. Estaban un poco espantados cuando alguien de la congregación se levantó para iniciarlo. Nadie estaba sentado en ninguna plataforma, y entonces el hombre se inclinó y dijo a su esposa: “Tal vez se le hizo tarde a Gary y están empezando sin él”. Muchos otros participaron, y ella dijo: “Lo hacen bastante bien, ¿no?”, esperando que yo apareciera en cualquier momento. Pero poco a poco se dieron cuenta que esta diversidad no era solamente un accidente. Todo marchaba como se había propuesto. Sin embargo, era realmente nuevo para ellos, y pensaron que varias personas habían sido elegidas para participar. Estaban sorprendidos al descubrir, mientras hablaron con amigos, que no había sido planeado o arreglado, sino que varios hermanos habían colaborado bajo la dirección del Espíritu Santo con un deseo de edificar al cuerpo y glorificar al Señor Jesús. Ese tipo de servicio tiene un efecto poderoso sobre nosotros. El Espíritu Santo usa a diversas personas, y una variedad de contribuciones para hablar al corazón. No obstante, no es una libertad para los rodeos sin provecho de cualquiera. El Dr. Rendle 
“Por favor no piensen que lo que a veces se llama la 'reunión abierta', significa que los santos están a la merced de cualquier hablador que piensa que tiene algo que decir. Es una reunión abierta al Espíritu Santo. Hay algunos cuyas bocas deben ser tapadas. A veces deberían ser callados. Pero al pasar por una mala experiencia en llevar a cabo el principio, no lo dejemos a un lado”. 
Otro aspecto importante es la resistencia a lo que puede impedir esa libertad. La formalidad, la cual quita el entusiasmo y la espontaneidad; la tradición, el ver su reloj, un espíritu crítico, todos ellos pueden efectivamente apagar al Espíritu de Dios. Un interés demasiado grande en el programa también coarta esa libertad.

4. En la reunión de la asamblea se tiene un propósito. 

Hay un principio sencillo para toda actividad en la iglesia local. Es la piedra de toque por la cual todo lo que hacemos debe ser evaluado: “Que todo lo que se haga sea para edificación”. Nuevamente, la observación de Cullmann es útil:
 “Vemos a personas levantarse con regularidad en nuestras reuniones que deberían quedarse en su asiento. ¿Cuál era específicamente la meta cristiana de reunirse para el culto? Estas ocasiones servían para la 'edificación' de la comunidad como el cuerpo de Cristo, el cuerpo espiritual del Señor resucitado. Todo lo que fomenta una 'edificación', entendida así, y solamente esto, pertenece al servicio cristiano”
Es muy importante que veamos la gran diferencia entre la elocuencia y la edificación. Demasiados líderes se preocupan por lo que van a decir y cómo se ajustará a todo lo demás. Pero no puedo recordar ninguna ocasión en mi experiencia, en que un cristiano haya participado sin ser de provecho, porque indudablemente había un deseo de glorificar a Cristo y edificar a otros. Si guardamos este objetivo en mente, el Señor Jesús utilizará lo que decimos. Hay mucho más poder espiritual en la oración sencilla y el testimonio simple de un corazón lleno del Espíritu Santo.

La iglesia moderna tiene muchos servicios que no encuentran su equivalente exacto en las iglesias apostólicas. Estos incluyen la escuela dominical, las reuniones de oración,las conferencias, las reuniones misioneras y los servicios de enseñanza. Estas son actividades perfectamente legítimas, las cuales Dios ha utilizado y continúa haciéndolo para su propia gloria. Pero ninguna de ellas es la reunión de la iglesia del Nuevo Testamento, y no debe confundirse con ella. Además, aunque son importantes, no son indispensables. Pero no se puede decir lo mismo de la reunión en sí, como lo hemos visto.
El apóstol Pablo tenía regularmente servicios evangelísticos en una casa en Corinto (Hch. 18:7- 8) y no hay indicación de que otros compartían en esa predicación. En Efeso, usaba diariamente el salón de lectura de Tirano después de que le habían sacado de la sinagoga (Hch. 19:8-10). Y por dos años les enseñaba a los discípulos diariamente. En la reunión de la iglesia, Pablo no creía en un ministerio exclusivo. En la escuela de Tiranno no vemos una reunión de la asamblea, sino una visita y ministración apostólica”. Por consiguiente, existen diferentes principios. En la reunión de la asamblea debe haber un ministerio abierto de dones espirituales, pero en la visita y confirmación de los apóstoles sí se puede tener el ministerio exclusivo de un hombre particularmente dotado para un período de tiempo prolongado o corto.

De modo que, el Nuevo Testamento provee forma y libertad. La forma de la reunión de la asamblea se debe mantener, ya que los principios espirituales están involucrados. Pero si los ancianos de una asamblea creen que otras reuniones además de la de la iglesia tienen valor, hay gran libertad. El principio a seguir es hacer lo que es más importante y efectivo.
Casi todas las iglesias creen en la necesidad de tener un programa de escuela dominical eficiente y bien organizado. También creen en la necesidad urgente de la exposición ordenada y sistemática de la Biblia. La asamblea hace preparativos para que un hombre dotado venga regularmente y ministre la palabra de Dios. En América del Norte, los domingos en la mañana parecen particularmente apropiados para este tipo de servicio en la iglesia, y muchos inconversos  acostumbran asistir en este tiempo. Entienden que el ministerio de exposición alimentará a los creyentes y desafiará a los inconversos con las verdades del evangelio. 

Usted no puede hacer discípulos por medio de un círculo sin fin de reuniones, servicios y actividades. Si los corderos deben convertirse en ovejas, los creyentes necesitan tiempo para estar con su Señor, entre ellos y alcanzar a otros. A través de los años, “los servicios de la iglesia” han llegado a ser muy importantes, mientras una reunión tal como la que los cristianos primitivos disfrutaban no es conocida para la gran mayoría de las iglesias. El resultado ha sido una división creciente entre el clero y el laico, y entre el cristiano como espectador y el ministro que predica y sirve. Por otro lado, muchas congregaciones, las cuales han conocido el gozo de “la reunión de la iglesia” no han sabido distinguir entre la reunión y un servicio de la misma. Como resultado, ha habido una falta de ministerio de enseñanza consistente y consecutiva por un hombre dotado, es decir por parte de los apóstoles.

En las Escrituras, hay forma y libertad. Debemos reconocer que “la reunión de la iglesia” es de suma importancia y sus principios no son casualidades, sino un don de Dios para la salud de su iglesia. Necesitamos una reunión diversificada, abierta y centrada alrededor de la mesa del Señor, la cual edificará al cuerpo. También necesitamos  del “servicio apostólico”, la oportunidad de responder a las necesidades espirituales y las puertas abiertas que el Señor pone delante de nosotros.

El principio de “forma” y “libertad” va aún más allá. Hay elementos indispensables de la iglesia, los cuales nos presentan las Escrituras. Por otro lado, hay una libertad dada por el Espíritu para alcanzar las necesidades de una congregación en particular. No hay nada más terrible que imitar a otra iglesia porque sus programas tienen éxito. La gente difiere. Las necesidades difieren. Lo que es valioso para un grupo de cristianos no lo será para otro. Por cierto, no estoy hablando de la libertad de seguir cualquier modelo. Esos asuntos no son opcionales. Pero una congregación necesita reconocer que más allá de la “forma” hay flexibilidad y libertad, y buscar en oración la guía del Espíritu Santo en estas áreas. 
Nos preocupan la aplicación de los principios de las Escrituras en la prácticas de la iglesia. Los principios no cambian y no deben descuidarse. Por lo tanto, la aplicación de esos principios a situaciones específicas debe ser la prerrogativa del Espíritu Santo. 

viernes, 14 de octubre de 2016

CUANDO SE ME HIZO LA LUZ... Ángel Negro


La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. (Lc.16.16-18).

Lo primero que quiero expresar es que aquí no esta en juego nuestro amor, el compañerismo o el servicio. Eso no es tema de discusión. Es lo mínimo que cada uno nos debemos exigir como cristianos. No estamos para hacer política, sino en busca de la verdad.

Cuando me entregué al Señor, mis primeros libros fueron el Compendio Manual de la Biblia, la Concordancia, el Diccionario Bíblico y comentarios bíblicos. Solo quería libros que me ayudaran a comprender la Biblia. Luego compré biografías, quería saber que tuvieron estos hombres para hacer lo que hicieron.
Como buen Hermano Libre era dispensacionalista. Lo creía y lo enseñaba. 
Como muchos sabían de mis inquietudes por la obra misionera, varios ancianos de las iglesias me hablaron: Mr. Morris, los Lecceses, Raciatti, Shusler, Don José Bissio, etc. Era un niño mimado. Era bien visto entre todos mis parientes y en las iglesias. 

Creía conocer la Biblia y cual era el plan de Dios para con los hombres: que se salven, que cuando se mueran entren al cielo y se libren de caer en el infierno. El hombre como centro. En mi casamiento pedí que se predique el evangelio, por si hubiera algún inconverso.
Hasta que llegó el mover de Dios y entendí que no entendía nada. 

Cuando se me hizo luz y revelación en mí, el evangelio del reino y el plan supremo de Dios de tener una familia a su imagen, me cambió la Biblia y la manera de pensar. Me cambió la forma de juzgar las situaciones de la vida y la manera de trabajar en la obra del Señor. 
Desde ese momento estos son los dos parámetros que utilizo y con los cuales mido todas las situaciones y las enseñanzas.
Hoy, entre nosotros, el tema en discusión no es el divorcio y nuevo matrimonio, no es el bautismo de los recasados, eso es secundario. Lo que esta en juego es: El Evangelio del Reino y la Meta de la Salvación, Ser a la Imagen de Jesús. 

Las demandas del reino son 1.000 veces mayores que los de la ley. Pero la gran diferencia es que estamos bajo la gracia, y bajo la gracia tenemos el Espíritu Santo que nos capacita para vivir no solo las demandas de la ley, sino las del reino. Sin esta capacitación y poder sería imposible alcanzar la meta de ser como Jesús (Jr.31.33; Ez.36.26-27). Todo lo que el Señor demanda para vivir el reino es poco, cuando lo comparamos con los poderes del siglo venidero.

Lo que esta en juego es ser una comunidad profética, o una denominación evangélica más.
Toda la luz que vino a fines del 60` y principios del 70` ¿fue de Dios o no?
¿Dios dio revelación para toda la iglesia o para levantar una denominación más?

Si Dios nos visitó con su Santo Espíritu es para ser luz en medio de la iglesia y en el mundo.Quizás no seamos más que un Belén en medio de la gran Babilonia, pero eso es secundario, lo más importante es ser fieles a la revelación de Dios.

Si terminamos siendo una denominación más, o en un grupo minúsculo y dividido en varios sectores como cuentan los libros, nos habremos perdido la gran oportunidad de ser lo que Dios quería que fuéramos y Él lo hará con la próxima generación. Dios no se impacienta, esperará 40 años más, hasta que todos nosotros hallamos muertos. 

Pero como dije al principio, aquí no esta en juego el amor, el compañerismo y el servicio. Eso esta por descontado. Pero esta en juego la verdad.

jueves, 13 de octubre de 2016

DECISIONES MULTILATERALES Oscar Gómez




Cuando resuelve un solo hombre. 

Más de una organización se desmoronó, equipos de trabajo promisorios se desarmaron y proyectos esperanzadores se abortaron por causa de decisiones unilaterales de alguno de los miembros de dirección.
Se define como “unilateral” aquello que tiene o presenta un solo lado o un solo aspecto. Fragmentario, partidista, autónomo. Las decisiones unilaterales solamente se pueden entender o aceptar en el comienzo de una organización, plan o tarea, cuando todavía no se cuenta con otras personas que brinden su punto de vista u opinión. Pero una vez que el directorio o el equipo se conformó no hay razón para tomar una decisión sin el aval o la aprobación de la mayoría, de ahí en más las resoluciones que se llevarán a cabo deberán ser de manera “multilateral” o compartida.

Los riesgos que se corren donde decide un solo hombre son muchos.

1. La organización cae en una visión reduccionista de las cosas en virtud de contar con la óptica de uno solo.

2. El peligro de error es altísimo, más cuando otros integrantes del equipo han dado a conocer su voto negativo a esa decisión.

3. Entra en escena uno de los mayores males en las relaciones humanas organizadas: El abuso de poder y el quebrantamiento de la voluntad del resto dirigente.

4. Si se recurre en la unilateralidad se asoma otro flagelo llamado personalismo. El que dicta e impone la decisión gana preponderancia  sobre su equipo y por ende sobre los destinatarios que frecuentemente es la gente. 

5. Las decisiones unilaterales no solamente han dañado instituciones y organismos también han hecho mucho mal a la Iglesia. Una de las causas principales de su fragmentación tuvo que ver con hombres que creyeron estar acertados y no buscaron el consejo de sus pares o allegados en el ministerio y como consecuencia  se produjo la inevitable división. Esto ocurre hasta el día de hoy. 

De la unilateralidad al consenso

“Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles mayor carga que estas cosas esenciales…..”  (Hechos 15:28)

Cuando los apóstoles de la primera iglesia que registra el libro de los Hechos tuvieron que resolver un asunto concerniente a las comunidades cristianas:

1.Consultaron al Señor en oración. (…pareció bien al Espíritu Santo) y, 

2. Decidieron por consenso apostólico (…y a nosotros). 

Conclusión

*El margen de error será menor bajo consulta, aunque el plan cueste más en avanzar o simplemente no despegue. Por otro lado, si hay un “sí” unánime la fuerza de propulsión que tendrá el proyecto será impresionante.

*No cabe duda la gran necesidad de implementar un ministerio plural que pueda encauzar, guiar y proteger del error a la Iglesia de nuestros días. 

*Algunos ya están transitando desde hace tiempo el camino del trabajo y las decisiones compartidas. 

Recordemos las palabras del sabio de antaño: “Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria”  (Proverbios 11:14)



jueves, 6 de octubre de 2016

sdiscipulo.com


Estimados:

                  Queremos compartirles la actualización de octubre del sitio web Discípulo donde hallarán material que sin dudas les será de utilidad para el servicio cristiano. Nos hemos esmerado en publicar aquellos artículos y recursos que consideramos esenciales.

                  Un fuerte abrazo en Cristo!!

                                                               Oscar Gómez

                       http://www.sdiscipulo.com/

martes, 4 de octubre de 2016

“TODO EL CUERPO” Oscar Gómez



Las Sagradas escrituras definen a la iglesia como el cuerpo de Cristo. No obstante, en Efesios 4:16 hay una frase que viene resonando en mi mente y corazón desde hace un tiempo: “todo el cuerpo”. Me di cuenta que los ministerios mencionados en Ef. 4:11, la edificación que propone el 4:12-13 y las relaciones estrechas del mismo 4:16 tienen un objetivo, una intención final que es el beneficio de TODO EL CUERPO.

Veamos también 1ª Cor. 12:12 y  27.

¡Es indudable que Pablo pudo ver todo el cuerpo, no una parte. Doy gracias a Dios por aquellas cosas que fueron y son indispensables en el proceso de restauración de mi vida, una de ellas es la iglesia, el cuerpo espiritual al cual pertenezco. Pensá por un momento en los bienes y favores que tuviste dentro de la hermandad, el consejo que recibiste, el conocimiento de la Palabra del Señor, el privilegio de convertirte en obrero de Dios y llegar a ser apoyo para otros, tal vez la esposa que tenés, las amistades que cultivaste, etc. Si colocás todas estas cosas en una balanza incuestionablemente ésta se inclinará hacia las mercedes y misericordias obtenidas en el cuerpo de Cristo. Por supuesto que no todo es color de rosas, pero la iglesia siempre ha sido, es y será la mejor opción.

 ¿Qué infiere “todo el cuerpo”?

1. “Todo el cuerpo” nos enseña que Dios no nos llamó a ser socios de un club o integrante de un centro de beneficencia, sino que nos injertó, insertó, embebió en su cuerpo, que es su iglesia. Nos metió en un organismo lleno de vida y de poder. Cuando me bauticé fui libre de enfermedades y de vicios, hubo una operación sobrenatural que, obviamente, en ese entonces no comprendía.

2. “Todo el cuerpo” significa que Dios no piensa en un sector de su pueblo sino en todos los que componen ese pueblo. Dios ve a la iglesia como un todo, no parcialmente. Felix Baumgartner dio el salto más alto de la historia, antes de arrojarse llegó a ver el planeta tierra como una pelota. Ninguno de nosotros vio eso. Seremos felices si llegamos a percibir el cuerpo como un todo.

3. ”Todo el cuerpo” indica que tenemos necesidad de cada uno de los hermanos. Aunque el yo pretenda prevalecer siempre habrá un granito de arena o un aporte significativo por parte de aquellos que no lo esperamos. (1ª Corintios12:22) Los que tenemos algunos años en el Señor algo sabemos cómo opera esta regla.

4. ”Todo el cuerpo” señala una trasmisión de alegría y de dolor que recorre cada uno de los miembros. Por tal motivo, si un miembro  se desprende sufre todo el cuerpo, no una parte. Si un miembro peca se resiente todo el cuerpo, no solo la familia o el grupo casero. Si un miembro avanza en la obra, todos avanzamos. Si un equipo gana, no lo hace un integrante, ganan todos. Esto último choca dramáticamente con el pensamiento individualista y competitivo que predomina en el ser humano. Si no sentimos ese dolor o esa alegría es señal que necesitamos una urgente renovación de nuestra sensibilidad espiritual, algo no anda bien.

5. ”Todo el cuerpo” siempre será “todo el cuerpo”, nunca se fraccionará en la mente de Dios, y esto nos lleva a luchar contra los enemigos potenciales del cuerpo, éstos enemigos no son solamente el diablo y el mundo, también encontramos como adversarios a la sectorización (estar solamente con un grupo selecto de personas), el partidismo (esto tiene que ver más bien con la política dentro la iglesia: “Yo soy de Apolos, yo de Pablo, yo de Cristo 1ª Cor.3), el amiguismo, (solamente pienso en el bienestar de mis amigos no de todos los hermanos). Si a mis amigos les va bien, excelente. En el ambiente de la política se denomina “nepotismo” es decir promover y acomodar a los parientes. ¿Te suena familiar este fenómeno? Desde mis primeros días en el Señor me enseñaron a ser abarcativo, inclusivo, no ser parte ni fomentar círculos cerrados, a ser puente entre unos y otros. Quisiera  ser siempre así, la lucha no es fácil.

6. “Todo el cuerpo” implica relaciones estrechas y comprometidas. Así lo expresa el 4:16. “Coyunturas, y concertaciones”, habla de unidad y mutualidad. Es dable aclarar que estos vínculos tienen sus beneficios y también sus peligros. Nos conocemos demasiado bien, con  nuestras virtudes y también flaquezas.

7. “Todo el cuerpo” nos invita a estimar, valorar, interesarnos por todos los hermanos, los que me “caen bien” y los que no. No nos olvidemos que somos parte de la iglesia real, la de carne y huesos, que aún así es gloriosa. Vamos camino hacia la iglesia ideal, la de los sueños de Dios, pero todavía falta.

Romanos 12:5.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...