lunes, 20 de junio de 2016

NUESTRA RESPONSABILIDAD COMO PADRES Jorge Himitian

                                                                                                 

Quiero felicitar y honrar a todos los padres en su día. Todos tenemos o hemos tenido un padre, honramos en este día a nuestros padres o la memoria de ellos. Sus enseñanzas, su ejemplo, su permanente presencia modelando nuestras vidas. 
En nuestro país celebramos un día al padre y otro a la madre, pero en la Biblia, generalmente, padre y madre son honrados en forma conjunta. El 5° mandamiento dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.   
Hoy quiero hablarles acerca de la principal responsabilidad de los padres, según la palabra de Dios.   En Deuteronomio 6.1-9 encontramos las instrucciones que Moisés le da a la nueva generación.   
Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.  Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel (SHEMA ISRAEL): Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.  Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma,  y con todas tus fuerzas.  Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa,  y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;  y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.  
Los mandamientos de Dios son para ponerlos por obra, nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos (v.2). Aquí está el gran mandamiento de la ley. Y junto al mayor de todos los mandamientos, y en forma inmediata, está este otro: “las repetirás a tus hijos”, en casa, por el camino, al acostarnos, al levantarnos…  
Por eso con toda propiedad podemos declarar que la tarea principal de los padres es enseñar -por repetición- la palabra de Dios a nuestros hijos, y transmitirles la visión acerca de Dios, sus grandes obras, su gran obra en Cristo, y sus mandamientos. Un dicho en latín dice: “Repetitud mater estudiorum” [La repetición es la madre de la enseñanza].   
En la Biblia encontramos una generación que cortó esta cadena de transmisión a sus hijos   Jueces 2.6-10:
Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. 
Uno de los libros más tristes de la Biblia es de los Jueces. Todo el desastre y la degradación moral que fueron viniendo después, se debieron a una generación que falló al no transmitir a sus hijos la palabra de Dios. Esto siguió así hasta surgió el profeta Samuel. ¿Cómo surge este profeta? Una mujer estéril, llama Ana, pidió a Dios con lágrimas un hijo. Dios le respondió, y llamó a su bebé: Samuel. Cuando el niño tenía unos 7 años, lo entregó al sacerdote Elí. Y cada año visitaba al niño con su esposo. A pesar de lo mal sacerdote que era Elí, y a pesar de la nefasta conducta de sus dos hijos sacerdotes también, Samuel fue un hombre santo y recto ante Dios, e hizo volver a Israel a los caminos de Dios, y fue quien instituyó a David como rey de Israel.  Lo mismo podemos decir que hizo la madre de Moisés con él.   
Es muy importante darle continuidad a la cadena de la transmisión generacional.   
Salmos 78.1-8 dice: 
Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado.  No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera del poder del SEÑOR, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado. Él promulgó un decreto para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos. Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos. Así no serían como sus antepasados: generación obstinada y rebelde, gente de corazón fluctuante, cuyo espíritu no se mantuvo fiel a Dios.    
En este Salmo encontramos una firme determinación de un anciano:  
Salmos 71.17-18
Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y aún hoy anuncio todos tus prodigios. Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera,  y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido.
Es aun la responsabilidad de los abuelos. Además esto mismo es totalmente válido en nuestra responsabilidad para con nuestros hijos espirituales. Así lo vemos en 2 Timoteo 2.2:  
Lo que has oído de mí ante muchos testigos,  esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.   
Disfrutemos de este día junto a nuestros hijos y cumplamos con esta alta tarea de encaminarlos en la palabra de Dios.

viernes, 10 de junio de 2016

EL CAMBIO QUE ESPERAMOS Oscar Gómez


El camino adecuado para conducir a la iglesia a un proceso de cambio pasa por cuestionarnos la manera en que estamos viviendo nuestra fe y modificar los hábitos que sean necesario modificar incorporando aquellos que no estemos viviendo. En este aspecto, el conocimiento intelectual y las actividades rituales no ayudan a encontrar ese cambio que esperamos.

Cuando comenzamos a cuestionar más de dos mil años de tradición, recién empezamos la primera instancia del cambio. Se define como tradición adoptar las prácticas y modalidades de nuestros antecesores sin repensar su origen y el resultado de tal práctica. La mayor parte de los cristianos tienen temor de dejar las tradiciones establecidas, piensan que ponen en riesgo lo alcanzado. Seguirlo a Él incluso cuando otros nos juzguen equivocadamente y nos excluyan es la razón por la que tan pocos toman este camino. Los que lo hacen están convencidos de que existe una realidad más allá de su experiencia que continúa invitándolos a lo nuevo, mejor dicho a lo que siempre estuvo y no lo veíamos.


¿HOMILÍAS O MINISTERIO RECÍPROCO? Editorial


La proclamación original del mensaje cristiano era una conversación de doble vía pero cuando las escuelas de oratoria del mundo occidental se apoderaron del mensaje lo convirtieron en algo totalmente diferente. La oratoria ocupó el lugar de la conversación.
 
El diálogo entre el orador y el oyente pasó a ser un monólogo. El sermón reemplazó el profetizar, la mutualidad de los santos y la enseñanza inspirada por el Espíritu pasó a ser el privilegio elitista de los oficiales de la iglesia que debían ser educados en las escuelas de retórica para aprender a hablar. Sin esta clase de educación, no se le permitía a un cristiano hablar al pueblo de Dios.

Ya en el tercer siglo los cristianos llamaban homilías a sus sermones así como los oradores griegos denominaban sus discursos. Expresado de otra manera, ni las homilías o sermones como arte de preparar un sermón, tienen un origen cristiano.

Por tanto volvamos a la sencillez del nuevo testamento, demos libertad a los santos de expresar su gracia y ministerio cuando estamos juntos. Así se cumplirá la premisa de que la iglesia edifica a la iglesia.

Hasta pronto

EL DESARROLLO DEL REINO DE DIOS Jorge Himitian


Estaba con bastante temor desde que ayer me pidieron que hablara esta mañana, estaba con bastante temor esta mañana, ya que la palabra que tengo es una palabra un tanto pesada, y estaba hasta el momento que llegue a la reunión dudando si tenía que darla o no, pero las profecías y las visiones que hemos escuchado esta mañana me confirmaron, tocaron mi corazón, me quebrantaron, no se si a ti te hizo bien las profecías que escuchamos, pero era lo que yo necesitaba escuchar para poder tener ánimo para decir lo que quiero decir. De todos modos yo quisiera apelar a la madurez de todos ustedes para que no salgan de aquí pensando, voy a ser tal cosa o tal otra, sino entreguen su vida al escuchar esta palabra a la dirección del Espíritu Santo de Dios.
Oren por mí también, yo no se, si lo que está en mi corazón voy a poder comunicarlo o expresarlo, pero confío que voy a expresar lo que Dios quiere que exprese.
Oremos al Señor...
Cuanto bien nos has hecho Señor en estos días y en estos años, ahora Señor, en esta última reunión te miramos a Ti, yo te pido que Tú me ayudes a decir lo que Tú quieres y ruego que tu Espíritu Santo inspire, guíe a cada uno Señor, en el llamamiento que Tú quieres hacer a cada uno, en el nombre de Jesús, amén.
Vamos a abrir nuestras biblias y leer varios pasajes:
Leer : Mat 5 , 1 – 16
Mat 28, 19 – 20
Ef 4, 11 – 13
Mat 13, 33

El avance, el desarrollo del Reino de Dios está tipificado, ejemplificado en esta última parábola que hemos leído aquí. Tres medidas de harina, la mujer que amasa o el panadero que tiene que hacer gran cantidad, como en este caso se habla de una medida grande, toma un poquito de levadura, toma un poco de masa, harina y esconde la levadura en medio de la primer medida de harina. Un panadero me explicó como ellos leudaban y señalaba como tomaba una primer masa y metían allí y luego cuando toda esa primera masa estaba leudada, ya la masa leudada era levadura para la nueva masa, así que tomaba y escondía en una medida mayor y así hasta haber leudado todo el pan que iba a fabricar.
Uso esta parábola para señalar como va a ser, como es el desarrollo de la obra y del Reino de Dios en medio de las naciones. Hay una primer medida, hay una primer levadura, esa levadura es Jesús, el Verbo hecho carne, la Palabra que se hizo vida, la primer medida son sus primeros discípulos, doce, El se entregó a ellos, se metió, se amasó con ellos, se hizo uno con ellos, El era la levadura que leudó esa primer medida.
Las bienaventuranzas que acabamos de leer son una descripción de Cristo, quién se hizo pobre, quién lloró por otros, quién fue manso, él tuvo hambre y sed de justicia, fue misericordioso, de limpio corazón, él sufrió el vituperio, la calumnia, la persecución y la muerte, falsas acusaciones y calumnias, pero él por el gozo puesto delante, escogió, eligió la cruz. Pero él enseña a sus discípulos a ser como él. Esa es la enseñanza que les dio, la enseñanza partió de su ejemplo, la Palabra se hizo carne y pudo leudar no por lo que dijo, sino por lo que él era, por su Espíritu, por su ejemplo, metido en sus propios discípulos.
La característica del primer fermento es lo que va a dar carácter a toda esa primera masa. Esto es como una genética espiritual, los genes van a determinar la vida, las características de este primer núcleo en el cual Jesús estaba haciendo una transferencia de su Espíritu y de su propia vida. Cristo se amasó con estos primeros doce. Les dijo a ellos; ustedes son la sal de la tierra, la luz del mundo y les habló de una ciudad asentada sobre en monte, el mundo en tinieblas. Ahora le habla a la segunda medida; hay una ciudad, la ciudad es una comunidad de aquellos que son pobres, que sufren por los demás, lloran, que son mansos, etc. La luz del mundo son aquellos discípulos que forman una comunidad en medio de este mundo con las mismas características que Jesús, Jesús leuda la primera masa y ellos son el núcleo, el embrión de aquella comunidad en Jerusalén, una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder, en todo Jerusalén fue visible, la vida, el amor, la santidad, el poder, la gracia, la unidad, la bendición que había en esta ciudad que era la iglesia que vivía dentro de un mundo que estaba en oscuridad.
No se puede leudar toda la masa sino hay levadura, Jesús levadura entre los doce y los doce levadura entre una masa más grande que era la comunidad, entiendo que esta es la segunda medida cuyo tamaño puede tener desde pocos miles hasta millones, hoy en día en las grandes ciudades lo que Dios quiere hacer es formar un pueblo, una comunidad, una ciudad que sea sal, que sea luz. Comunidad modelo, con las características de Jesús en cada uno de los miembros de esta comunidad, solo así va a ser luz de las naciones. En la medida que las características, los caracteres de Cristo no están presentes en cada uno, en esa misma medida esta comunidad, deja de ser luz en medio de las naciones. Y decimos al revés, en la medida que las características de Cristo están presentes en cada uno de los miembros de esta comunidad, de los habitantes de esta ciudad, la potencia de esta luz, la eficacia de esta sal se va desarrollando y va impactando al mundo entero.
Sociedad alternativa, otra forma de vivir, otras pautas de conducta, otra tabla de valores, justo al revés de lo que el mundo cree. El mundo cree que en la tabla de valores lo importante es ser rico, reír, gobernar, mandar, que otros me sirvan a mí, lo importante es no padecer, no sufrir, tener confort, tener comodidad, y Jesús invierte esa tabla de valores que quiere que él sea la tabla de valores de cada uno de sus discípulos y él pone una tabla nueva; bienaventurados los pobres, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los que tienen un corazón misericordioso, los que tienen un corazón limpio, los que padecen injustamente y sin embargo no se sienten víctimas, sino en el dolor y en el sufrimiento y en el padecimiento, se gozan y se alegran por lo que ese padecimiento está produciendo.
El discípulo no es mayor que su Señor, sino todo aquel que fuere perfeccionado será ¿Cómo?.....su maestro.
Hermanos, la carga de mi corazón en este momento es que siento que Jesús que está en medio nuestro se para delante nuestro y nos dice, de nuevo ¡Sígueme ¡, ustedes han llegado hasta cierto punto, en su estatura espiritual, en su desarrollo y se están comenzando a estancar y están comenzando a creer que el nivel de vida espiritual que han alcanzado es lo que ya, más o menos, llegaron, y que los demás que vengan y entren a sus comunidades llegarán, tendrán que ser más o menos como ustedes son. Y Jesús en medio nuestro nos dice ¡Síganme!, ¡Sígueme !.
El llamado no es colectivo, es individual... ¡Sígueme!. Hay algo que está por delante, es mucho más lo que falta, que lo que han alcanzado, el nivel de espiritualidad al cual han llegado, no es el nivel al cual yo los he llamado. Yo quiero que me sigan, hay mucho más por delante.
En la tercer medida, es cuando esta comunidad que va creciendo y va tomando espacio en las naciones en aras del crecimiento numérico no pierde su calidad, gran tensión, gran conflicto, en el crecimiento numérico en la cantidad perder la calidad, aún perder la calidad que se ha alcanzado hasta aquí, lo cual es el más grande estorbo para alcanzar la calidad que todavía no hemos alcanzado. La levadura tiene que leudar toda la masa, toda la masa, la iglesia está llamada a ser no solo luz como una comunidad modelo, sino está llamada a ser rectora de las naciones. Hagan discípulos ¿A quiénes?, a todas las naciones y a quienes tienen que enseñar, a todas las naciones y ¿Qué tienen que enseñar? A que guarden todas las cosas que yo les he enseñado.
El propósito, la meta de Dios, sigue alta, él no se conforma con lo que hemos alcanzado. La iglesia rectora de naciones, enseñadora, maestra de naciones, para que las naciones vivan, guarden todas las cosas que Jesús nos enseñó hasta el fin del mundo. Esa la tarea que Jesús nos está encomendando. Y quiero decirles en la historia, la iglesia creció, llegó a ser ciudad sobre un monte, comunidad modelo, llegó a ser rectora de las naciones, la historia de la iglesia, la historia general, secular, así lo atestigua. La iglesia ocupó el lugar de ser rectora de las naciones, pero bajó su nivel de espiritualidad, mantuvo algunos principios de moral, no la plenitud, del cual Jesús nos habla al decir a guardar todas las cosas y cuando los principales líderes de la iglesia se codearon con los reyes de la tierra y con sus príncipes, fue allí donde el éxito los mareó y comenzaron a tener la tabla de valores que el mundo tiene; Bienaventurados los ricos. Bienaventurados los que ríen. Bienaventurados los que tienen mucha comida, los que están saciados. Bienaventurados los que viven en comodidades y en placeres. Bienaventurados los que nunca sufren, los que nunca padecen persecución. Se cambió la tabla de valores y entonces la iglesia, aunque ocupó el puesto de rectora de las naciones, no enseñó ni con su ejemplo ni con su enseñanza, a guardar todas las cosas que Jesús enseñó, apareció un subevangelio, una moral de resignación, como diciendo todo lo que Jesús enseñó no se puede practicar, no se puede vivir, son ideales, está bien para algunos que quieren ser monjes o que quieren ser hombres muy consagrados a Dios, pero lo que Jesús enseñó no se puede vivir por todos, por lo tanto vamos a crear un nivel de enseñanza y de moralidad, espiritualidad inferior, menor. Pablo dice, Dios pone apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra hasta que todos, todos, no algunos santos, no algunos monjes, no algunos profetas, no los apóstoles, sino hasta que todos lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo ¿Es palabra de Dios o no es palabra de Dios? y esa es la espiritualidad que Dios quiere.
¿Porqué se pierde esta espiritualidad? porque los líderes se estancan en su crecimiento espiritual. Hablo a pastores, hablo a los principales pastores, me hablo a mi mismo, Angel ( Negro ) decía que la palabra que daba le cortaba, yo digo lo mismo. No estoy predicándoles desde arriba, estoy predicándoles allí entre ustedes. No es la palabra que les doy con autoridad espiritual, porque considero que mi espiritualidad es superior a la de ustedes, les hablo como profeta, les hablo la palabra que Dios me dio para todos nosotros, para mí también. En esa posición, en esa postura quiero hablarles.
Cuando los líderes no siguen creciendo, se conforman con el nivel espiritual alcanzado, aceptan como normativo lo que ya se ha logrado, empieza a producirse un achatamiento, un freno, que ese freno es el liderazgo. Cuando el liderazgo comienza a crecer hacia la estatura de Cristo, hacia la medida de Cristo. Pregunto yo a los que somos pastores ¿Ya estamos muy cerca de ser como Cristo? ¿Ya nos falta poquito? ¿Cuánto nos falta? ¿Y porqué nos quedamos?, ahí empieza a producirse el freno y no avanzamos más, y todo lo que viene va a ser de allí para abajo. La levadura se debilitó, lo que tenía que leudar toda la masa, se estancó, la sal perdió su sabor, la intensidad de las luces van disminuyendo y todos aceptan como normativo el nivel que ven en los pastores.
Pregunto hermanos ¿Cuáles son nuestros objetivos? . Tenemos que tener cuidado que nuestros objetivos como cristianos, como iglesia no sean similares en naturaleza y espíritu, a los objetivos de todos los hombres del mundo. Todos los hombres ambicionaron la conquista del mundo, todos. Los que tuvieron más posibilidades, ”se metieron“. La historia muestra, la historia humana es una historia de guerras, de conquistas, de matanzas, porque todos tienen como objetivo, la conquista del mundo, quieren que su bandera, su liderazgo sea el que domine en todas las naciones. Alejandro Magno, los emperadores de Roma, medían su avance y su éxito en términos de conquista. Las religiones han pretendido lo mismo, conquistar el mundo. Los mahometanos con su guerra santa, todos quieren conquistar el mundo, Napoleón quería ser llamado el emperador del mundo. Hay una ambición en el hombre, que lo nuestro, lo mío domine a todos, ese espíritu es del mundo.
Hoy las potencias mundiales están pugnando en esa dirección, toda la estrategia, el poderío militar, el poderío económico está siempre orientado hacia la conquista del mundo. Los políticos, los ideólogos, los filósofos, los economistas, cada uno desde su perspectiva, quieren que su pensamiento domine al mundo, que su economía domine al mundo, que su filosofía domine al mundo, que su política domine al mundo. Y esto engendra guerras por la ambición del hombre. Muchos dan la vida por esto. Para qué, para que su bandera flamee en todas partes.
Vamos a la iglesia. La iglesia también queremos conquistar el mundo ¿Amén? ... que débil ese amén. ¿Qué ya se imaginan lo que viene?. ¡Hagamos discípulos a todas las naciones! ¡Que todos sean cristianos! .
Hay en el mundo mil millones de cristianos ¿De qué?... de cristianos. Hay cuatro mil millones de habitantes, tenemos que llegar a los cuatro mil millones. Y si llegamos ¿Ya alcanzamos la meta? ¿Logramos el objetivo? ¿Eso es? nuestro objetivo ¿Ese es? .
Los evangélicos con su estadística de crecimiento de la iglesia, pareciera que el gran afán es que en América Latina, las iglesias evangélicas sean más que las iglesias católicas. Cuánto por ciento hay en Chile de evangélicos ¡Ah! dicen los chilenos con orgullo, está cerca del 10 , 15 %, y los brasileros ¡Oh, mayor do mundo! vamos todavía. Guatemala dicen, que ya tuvieron un presidente carismático, dicen ellos que el 30 % de Guatemala son evangélicos. En Argentina las iglesias evangélicas están creciendo como nunca. Y podríamos agregar, entre paréntesis, y con signos de interrogación ¿Gloria a Dios? ¿Qué ganamos si logramos que toda América Latina sea 50 % evangélico?, el catolicismo en gran medida ha ido retrocediendo en estas naciones, por lo menos en la militancia, y algunos se ponen contentos, los evangélicos diciendo; Que bien, les vamos a ganar, pero resulta que no salen del catolicismo para pasarse a los evangélicos, salen del catolicismo para hacerse humanistas, ateos, escépticos, incrédulos. Prefiero que sigan siendo católicos, no sé tú que prefieres.
¿Cuál es la intención? ¿Que todos sean evangélicos? ¿Qué de la moral, de la espiritualidad? ¿Cuál es el objetivo? , ¿Que todos tengan una Biblia ?
¿Sepan cantar coritos, levantar las manos, aplaudir, ir el domingo a la iglesia?.
Yo creo que no es eso lo que Jesús nos encargó. Enseñen ¿A qué? Guarden todas las cosas que yo les he mandado... todo.
¿Qué del movimiento de renovación? Hermanos, hay iglesias tradicionales que ahora son renovadas. ¿Sabe que hicieron? dieron vuelta los bancos y ahora se sientan así, ¡Que bendición, cuando cantan aplauden! ¿Y sabe lo que dijo el otro día un pastor bautista, que el cree que los dones del Espíritu son para hoy... ¡Gloria a Dios!.
Pero que fácil es que el espíritu de conquista del mundo, que lo nuestro, al final domine a todos, que todos se den cuenta que nosotros teníamos la verdad, la razón y que nuestra bandera de renovación flamee en toda la cristiandad... y ya va a llegar.

Le señalo el gran objetivo de Dios, queremos conquistar el mundo, pero estos son los objetivos; que todos conozcan a Dios como Padre ¿Amén?, Segundo, que todos sean como Jesús ¿Amén?. Tercero, que todos formemos una comunidad de hermanos.
En esa dirección tenemos que avanzar, una comunidad de hermanos. Con todo el sentido de la palabra, Juan 17 está en el corazón de Jesús, aún hoy ” Esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, que te conozcan a ti, que te conozcan a ti “
Uno puede ser evangélico y renovado, y no conocer a Dios. Uno puede ser que hable en lenguas, aplauda y se mueva en los dones, y no parecerse a Jesús, y podemos tener crecimiento denominacional y nuestros grupos y congregaciones , ahora somos mil, diez mil, veinte mil, cien mil, tenemos obra en tantos lugares y no ser la Comunidad de Hermanos ” Que sean uno como yo en ti y tú en mí “ ¡Oh , Padre! Que ellos sean perfectos en unidad. Que seamos tan uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son uno. El modelo de la comunidad divina. Es el modelo que Jesús presentó, para que nosotros seamos así.
¿Cómo medimos el avance? ¿Cómo sabemos si vamos bien?
El mundo lo mide en términos de éxito según los parámetros humanos. Va bien el que tiene más plata, va bien el que no sufre, tiene mucho confort, puede darse los placeres que quiere, va bien el que ríe, que tiene suerte, no tiene que llorar, la vida le sonríe, las cosas le van bien, va bien el que alcanza prestigio, reconocimiento, cargos, se vuelve importante, ese va bien. En nuestro contexto, en términos personales, pastorales, va bien el que es un gran predicador, aquel que después de ser un pastor de un pequeño grupo, ahora es un pastor de miles, éxito, antes eran unos pobrecitos, ahora tienen mucha gente, mucho dinero, propiedades, éxito, crecimiento, va bien, va bien el que tiene más poder, dones para hacer milagros, Exito, ser importante, tener un buen cargo, ese va bien. Está avanzando.
En términos comunitarios, en estos años hemos enseñado muchos valores positivos que se han ido encarnando. Que cada uno tenga una buena familia, que tenga un buen trabajo, estabilidad económica, avance económico, si puede que tenga su coche, que tenga hijos, que tenga éxito en la obra que hace, que tenga discípulos, que su casa se llene, que de su casa se abran otras casas, tiene éxito. Avanzamos y otros aceptan nuestro enfoque, nuestro mensaje, nuestra espiritualidad. En la congregación... ¡Ah! tenemos médicos, profesionales, ingenieros ¡Ah! que bien, vamos bien.
El número crece, en el retiro que tuvimos hace tantos años, éramos cuatrocientos, ahora podemos el año que viene tener un retiro con siete mil, ocho mil, en el Luna Park, imagínese, el año que viene semana santa, de paso les anuncio, vamos bien, Gloria a Dios, éxito. En otras palabras, ser poderosos, ser rico, gobernar, tener dominio sobre más gente, no sufrir, cuando Cristo dice ” Bienaventurados los pobres, los que lloran, los mansos, los que no tienen, los que padecen, los que sufren, los que dan, los que son misericordiosos, los que aman a su prójimo, aman a su enemigo. El mide el avance, en otros términos, hermanos el gran dilema es ¿Cómo avanzar con estas características? Queremos que todos conozcan a Dios, queremos que todos sean como Jesús, pero el número, el éxito en tener discípulos, el tener una congregación que crece, pueden ser términos mundanos de éxito, Dios tiene otros objetivos.
¿Qué es espiritualidad? ¿Qué es estatura espiritual? . En la historia vemos los vaivenes de esta espiritualidad, a veces, inclinándose hacia un lado, a veces, inclinándose hacia otro lado.
David organizó el culto a Dios, ya el culto fue una cosa maravillosa, había unción profética en David, había una carga que todos den gloria y culto a Dios, organizó la nación, y las reuniones eran de carácter de celebración. Había banda de músicos, había un coro numeroso que cantaba, habían sacerdotes bien vestidos, todo era maravilloso, buena música, buenos cantores, buenos salmos, había inspiración y el pueblo hacia fiesta a Dios y Dios estaba contento en las alabanzas de su pueblo.
Pero pasando algunos años y algunos siglos, se mantuvo la forma exterior, siguió la orquesta y el coro y los salmos, siguió la forma de celebración, sin conducta moral. Los ricos oprimían a los pobres, el corazón de los hombres estaba lleno de adulterio, mentiras, injusticias, las viudas eran desatendidas, los huérfanos también, el individualismo, la ambición de las riquezas, el éxito personal, el éxito material era lo que llenaba el corazón de los hombres. Dios levanta profetas para decir:
” Estoy harto de sus asambleas, de sus fiestas, de sus sacrificios, me repugna, me da asco, cuando levantan las manos y cuando cantan y cuando hacen fiesta, porque quedaron con la celebración exterior, la forma del culto y perdieron la santidad moral, la piedad, la justicia, el amor “.
¿Ve el peligro que corremos?, ¿lo ve?. En tiempo de los fariseos, la espiritualidad ya no se medía tanto en términos rituales y ceremoniosos, aunque también había algo de eso, sino, era el escrúpulo para cuidar y cumplir las observancias estrictas de la ley, el legalismo exterior, forma, sin santidad interior, ” Jesús les dice, ustedes han limpiado lo de fuera del vaso, pero por adentro están llenos de huesos podridos “.
Jesús enseña el amor a Dios y al prójimo, la justicia, la humildad, el ser pobre de espíritu, el ser manso como aquella verdadera espiritualidad, del cual los fariseos no tenían ni noticia.
Es fácil obedecer los mandamientos exteriormente, legalismo, falsa santidad, Dios quiere construir la verdadera santidad que empienza con la formación del carácter de Cristo dentro de cada uno de nosotros.
Jesús enseña otros valores; enseña a amar aún al enemigo, a perdonar, a devolver bien por mal, a compartir los bienes con los pobres, a ser como niños, el mayor será el servidor, enseña la grandeza del servicio ¿Quién es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? Jesús enseña a renunciar a los bienes temporales, a las riquezas, a la comodidad, a renunciar a la propia vida, Jesús enseña a tomar la cruz, Jesús enseña a escoger el sufrimiento como estilo de vida por causa de la gloria de Dios.
Y esto es lo que Jesús enseña a sus discípulos y luego les dice ” Vayan a todas las naciones y enseñen, no una moral inferior, no una espiritualidad menor, enseñen a guardar todas las cosas que yo les he enseñado “
La iglesia primitiva aceptó este desafío, tomó estos valores, tomó este camino, vivió esta espiritualidad, no sin problemas, no era una iglesia ideal, pero estas eran las normativas, los ideales que había alcanzado. A través de los años declina la espiritualidad, especialmente cuando se acentúa la diferencia entre el clero y los laicos, tendría que haber sido solo una diferencia funcional, pero llega a ser una diferencia jerárquica, institucional.
Entonces, los cristianos comienzan a interpretar la espiritualidad mayor, de lo que Cristo enseñó, es para los sacerdotes, los pastores, para ellos, el pueblo tenemos que conformarnos con un nivel menor. Pero aún, el clero, el llamado clero, los pastores, sacerdotes, todo ese nivel pastoral declina en su espiritualidad, como señalamos antes al ser poderosos, al ser ricos, al tener éxito. El éxito es muy peligroso, corrompe a cualquiera. Y aún ellos declinan en su espiritualidad y en los siglos posteriores.
En la historia del cristianismo tienen que surgir necesariamente hombres que ven que el nivel espiritual de la cristiandad no es lo que Jesús enseñó y sienten un llamado a responder al Señor, pero en su iglesia, en su medio ambiente, en el nivel acostumbrado, no cabían. Es así como surgen los monasterios y los monjes, hombres que leen el evangelio y quieren responder a Cristo con ese llamamiento. Y eligen el camino de la renuncia, del apostolado, del celibato, del servicio, de las buenas obras, de la contemplación, de la oración, el renunciar a los placeres y a los goces de este mundo, y eligen el camino diferente porque no encuentran en su contexto eclesial, la posibilidad de vivir la espiritualidad que Jesús enseñó.
¿Era es el propósito de Dios? ¿Qué hubieran algunos monjes ? y otros tantos sin ser monjes se recluyeron en si mismos, formaran comunidades para poder vivir lo que Jesús enseñó, porque en la comunidad eclesial no cabía tal espiritualidad ¿Nos va a suceder lo mismo a nosotros? Si no crecemos en estatura espiritual, nos va a suceder lo mismo.
¿Cuál es la espiritualidad estandar aceptada por la renovación?... bueno, lo primero es que tiene que ser renovado... que tiene que reconocer a Swindol, a Benson, a Iván, a Angel, a Himitian, a Churruaín , a Cristian Romo, si reconoce a esos hombres como sus líderes, entonces está renovado. Si habla en lenguas, es parte de la espiritualidad estandar que tenemos nosotros, estandar el nivel comúnmente aceptado, si comprende el Reino, el Señorío de Cristo y lo predica, por lo menos lo comprende y lo predica, predica el evangelio del Reino, no el de las ofertas, entonces está bien, no sé si lo vive, pero por lo menos lo cree y lo predica.
Hermanos, digo con un poco de tristeza, no hay tanta diferencia en el nivel espiritual, entre los que hemos entendido el Reino y los que siguen predicando el evangelio de las ofertas.
Allá afuera, hombres más santos que acá adentro, no es cuestión de corregir la teología, sino vivir la verdad. Otra parte de la estatura estandar, es tener discípulos, si tiene discípulos, abrió su casa, ese si está aceptado, está en la espiritualidad media, ¡Ah!, también que de los diezmos, es importante, no importa lo que haga con el resto, el 90 %, pero si da los diezmos, entonces está aceptado.
Si tiene buena familia, si tiene estabilidad económica, si no cae en fornicación, por lo menos, y últimamente si sabe echar fuera demonios.
¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos ahí? ... ¿Nos quedamos ahí ?
Hermanos, Jesús nos dice, sígueme, al otro lado del Jordán acampando. No te saqué de Egipto para que te quedes allí.
Tienes que cruzar el Jordán, el río de la muerte... escoge la cruz... escoge voluntariamente sufrir, lo que he enseñado es verdad, eso es lo que quiero que ustedes guarden y enseñen a las naciones, a guardar.
El discípulo no es mayor que su Señor, si yo tuve que ser obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, tú tienes que escoger el mismo camino.
¿Queremos crecer, en términos de éxito humano o en términos del éxito de Dios?
¿Cuál es el éxito de Dios? Bienaventurados los pobres y no me digas solo pobres de espíritu, es difícil ser pobre de espíritu y tener muchos millones, es muy difícil, casi imposible.
Escoge ser pobre, escoge llorar, escoge servir, escoge gastarte, gastar tus bienes, gastar tu dinero, regalar a los pobres, gastar tu tiempo, gastar tu salud, atendiendo a otros te vas a desgastar, te vas a enfermar, es más fácil no atender a nadie, es más cómodo dedicarse solo a la familia, escoge la cruz, escoge a Jesús, escoge sufrir, si te enfermas ¿Qué problema?... Jesús no solo se enfermó, se murió, Pablo dice ¿Quién enferma? y yo no enfermo.
Escoge... elige la cruz, ser misericordioso, ser misericordioso elige. Tú estás bien, estás cómodo, en tu casa, en tu familia. Hay otros que no tienen familia, no los mantengas lejos de tu casa, inclúyelos en tu familia. Es más cómodo no hospedar a nadie, es mas trabajo hospedar, escoge hospedar, escoge lavar los pies, escoge ser el que sirve la mesa, escoge lo que Moisés escogió. Renunció a las comodidades temporales y eligió el vituperio de Cristo, hijo de la hija de faraón, viviendo en palacios, viviendo con un puesto y con una posición tan extraordinaria, eligió ser pobre, andar en el desierto, caminar con Jesús hacia el propósito de Dios.
Jesús nos llama, no acampemos aquí, crucemos al otro lado del Jordán.
Amén.

miércoles, 8 de junio de 2016

CUANDO SE PIERDE EL TEMOR DE DIOS Jorge Himitian

Una palabra de Jorge Himitian basada en el libro de Malaquías

¿QUIÉN SE HACE CARGO? Keith Bentson

No todo el avance del evangelio se debe a los apóstoles y evangelistas. Verdaderos ejércitos de jóvenes han salido para servir, ayudar, educar, curar, testificando así de su fe y amor. En vez de tener tres o cuatro hijos, han engendrado para el reino de Dios docenas y centenares de hijos. El mundo no es digno de estas personas. Alguien tiene que hacerse pobre para que otros sean enriquecidos, alguien tiene que ignorar para educar a otros, algunos tienen que enfermar para poder sanar, cansarse para que otros descansen, negarse una familia para que otros tengan buenas familias, sacrificarse para que otros disfruten de una vida normal. Esta es la gloria de los que escogen, bajo la guía de Dios, una vida de servicio

ESPIRITUALIDAD PASTORAL: IDENTIDAD Y LLAMADO



Comunión Apostólica Internacional (A.F.I.)

Centro El Escorial  Madrid,10 al 12 Mayo  2016 Encuentro de Pastores: “LLAMADOS A SER PASTORES”

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

En una sociedad rural como la del tiempo de los patriarcas, y dada la preponderancia de las tareas agropecuarias en esa época, el oficio de pastor era bastante común. Muchos de los personajes bíblicos que conocemos fueron pastores: Abel, Abraham, Lot, Isaac, Jacob y sus doce hijos, Moisés, David.
Dios se comunicaba con su pueblo en un lenguaje y con metáforas bien conocidos por ellos. Los profetas se referían a Dios como el pastor de su pueblo.
Jacob, al bendecir a su hijo José, le dice que sus manos se fortalecieron “por la manos del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor, la Roca de Israel” (Génesis 49.24).
Quizás el Salmo más conocido de la Biblia sea el 23, en el que David comienza proclamando: “Jehová es mi pastor; nada me faltara…”
El salmista Asaf, al rogar por la restauración de Israel en el Salmo 80, invoca así a Dios: 
“Oh Pastor de Israel, escucha; tu que pastoreas como a ovejas a José, 
que estás entre querubines, resplandece…”

Una de las mejores invitaciones a la adoración es el Salmo 95. 
Los versículos 6 y 7 dicen:

“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano”. 

Y algo muy similar se repite en el Salmo 100.
Uno de los pasajes más hermosos acerca del amoroso cuidado de Dios por su pueblo, está en Isaías 40.11: 
“Como pastor apacentará su rebaño, en sus brazos llevará los corderos, 
y en su seno las llevará; pastoreará suavemente las recién paridas”.

Dios delegó esta función de pastoreo en los líderes del pueblo. 
Moisés fue verdadero pastor de un pueblo con más de dos millones de personas durante 40 años en el desierto. Y ante la cercanía de su muerte, le pidió al Señor que pusiera “un varón sobre la congregación… para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor”(Números 27.16-17).  Y Dios le instruyó que pusiera como su sucesor a Josué. 
Asaf hace una mención muy preciosa de David:
Eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas; 
De traslas paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, 
y a Israel su heredad.Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, los pastoreó con la pericia de sus manos(Salmo 78.70-72).

Los sacerdotes, profetas y ancianos de Israel eran los responsables de pastorear al pueblo de Dios. Pero cuando ellos fueron infieles al Señor y a su noble función, Dios se indignó con ellos y le dijo cosas muy fuertes:
Jeremías 2.8: “Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha”.
Jeremías 10.21: “Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció”.
Jeremías 23.1: “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño!,dice Jehová”.
Jeremías 50.6: “Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles”.
El pasaje más duro en el Antiguo Testamento contra los pastores está en Ezequiel 34. Pero en ese mismo capítulo hay un gran mensaje de esperanza.
1-6: Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. 
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. 
Y andan errantes por falta de pastor,y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. 

Y en este mismo capítulo está la buena noticia:

11-16:Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. 
Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país. 
En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel. 
Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. 
Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia. 

En esta gloriosa promesa Jehová el Señor asegura que él mismo vendrá personalmente a buscar sus ovejas, reconocerlas, librarlas, sacarlas, juntarlas, apacentarlas con buenos y suculentos pastos, y darles aprisco.

EN EL NUEVO TESTAMENTO

Mateo en el comienzo de su evangelio transcribe parte de la profecía de Miqueas 5.2-4, sobre el nacimiento del Mesías:
Y tú Belén, de la tierra de Judá, no eres pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel”(Mat. 2.6).
Pero resulta evidente que el pasaje más revelador sobre el cumplimiento de la profecía de Ezequiel 34 es Juan capítulo 10, con las palabras del mismo Jesús:
11-16: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 
Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 
También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

27-30:Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,y yo les doy vida eterna; 
y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. 

Hebreos 13.20: Se refiere a Jesús como “el gran pastor (en griego,mega poimen) de las ovejas”.

Pedro, en su 1ª Epístola capítulo 2.25, les dice a sus destinatarios: “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”.

Y en el capítulo 5 de la misma epístola, versículo 4, dirigiéndose a los presbíteros de la iglesia, les dice: “Y cuando aparezca el príncipe de los pastores”… (en griego,arquipoimen = el pastor principal).

No hay ninguna duda de que la iglesia tiene un solo pastor: Jesucristo.

Pero ese único pastor de la iglesia universal, después de su resurrección y antes de irse al Padre, buscó nuevamente a Pedro quien, decepcionado de sí mismo por haber negado al Señor, se había vuelto a su antiguo oficio de pescador junto con otros seis condiscípulos. Jesús le encomendó en forma reiterada la tarea de pastorear sus ovejas. 

Juan cierra su evangelio con esta conmovedora y aleccionadora narración. 
Juan 21.1-17(NVI):

Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades. Sucedió de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.
 —Me voy a pescar —dijo Simón Pedro.
—Nos vamos contigo —contestaron ellos.
Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada.
 Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.
 —Muchachos, ¿no tienen algo de comer? —les preguntó Jesús.
—No —respondieron ellos.
 —Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo.
Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red.
—¡Es el Señor! —dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.
Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua. Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metros de la orilla. Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan.
 —Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar —les dijo Jesús.
 Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.
 —Vengan a desayunar —les dijo Jesús.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», porque sabían que era el Señor.  Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.  Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado.

Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero —contestó Pedro.
—Apacienta mis corderos —le dijo Jesús.
 Y volvió a preguntarle:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
—Cuida de mis ovejas.
 Por tercera vez Jesús le preguntó:
—Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?» Así que le dijo:
—Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.
—Apacienta mis ovejas —le dijo Jesús—.

La primera vez Jesús llamó a Simón y a Andrés a ser “pescadores de hombres”; esta segunda vez llamó a Simón Pedro a ser “pastor de hombres”. La primera tiene que ver más con la evangelización, y la segunda, con el cuidado, la alimentación y la edificación de los discípulos del Señor.

Aunque aquí el Señor se refiere especialmente a Pedro, el resto del Nuevo Testamento nos muestra que este llamado a apacentar las ovejas del Señor no fue un ministerio exclusivamente encargado a Pedro sino a todos los apóstoles y presbíteros de la iglesia.

De este modo, Jesucristo delega su tarea pastoral a los doce apóstoles; 
y posteriormente, también a los nuevos apóstoles y presbíteros

EL MINISTERIO PASTORAL 

Los apóstoles fueron llamados a evangelizar, pastorear, cuidar, alimentar, edificar la iglesia. Primero en Jerusalén; y luego a hacer lo mismo en el ámbito translocal.  

Como ellos eran pioneros en cuanto a plantar y levantar iglesias en diferentes localidades y regiones, una parte importante de su ministerio apostólico consistía en formar y establecer ancianos (presbíteros) en cada localidad para que ellos apacentaran la grey del Señor en sus respectivas ciudades.

Hechos 14.23: “Y constituyeron ancianos (presbíteros) en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”. 

Pablo les dice a los ancianos de la iglesia de Éfeso en Hechos 20.17:

“Por lo tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su sangre”. (Hechos 20.28).

Algunas consideraciones sobre el ministerio pastoral:

La palabra pastor, en griego poimen, es usada en la versión griega del Nuevo Testamento 19 veces:
4 veces en forma literal, referida a los pastores de ovejas (Lucas 2)
5 veces en forma alegórica 
6 veces en Juan 10, en las que Jesús se refiere a sí mismo como el buen pastor
3 veces en forma directa con referencia a Jesucristo (Hebreos 23.20; 1 Pedro 2.25; 5.4)
Es interesante que se use solo una vez el sustantivo pastor en el griego para referirse a otra persona fuera de Jesucristo. 

Esa única vez es Efesios 4.11. Y allí va acompañado por la palabra “maestro”.

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; 
a otros, profetas; 
a otros, evangelistas; 
a otros, pastores y maestros”

Generalmente se habla de los cinco ministerios de Efesios 4, pero si observamos con atención, veremos que el texto no dice: “… a otros, pastores; y a otros maestros”; sino “… a otros, pastores y maestros”.

Por esta y otras razones que ya señalaré, a mi entender, no son cinco ministerios sino cuatro.

Lo confirma el pasaje paralelo a este de 1 Corintios 12.28: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, después los que hacen milagros…” 

Aquí Pablo omite la palabra “pastor”, y solo usa el término que define el ministerio equivalente al de “pastor”, que es el de “maestro”. 

Pastor es un término alegórico, su contraparte son las ovejas. 
Maestro es el término literal, su contraparte son los discípulos.
En mi comprensión, pastor y maestro es el mismo ministerio.

Además, cuando Pablo en 1 Timoteo 3 instruye a su colaborador acerca de los requisitos que deben tener los que sean reconocidos como obispos o presbíteros, uno de esos requisitos es que sea “apto para enseñar” (en griego, didaktikós) que es el don que habilita para ser un didaskalós (maestro).

Algo similar dice en Tito 1.9: “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”.

NUESTRA IDENTIFICACIÓN CON CRISTO

Jesús es el único pastor de la iglesia en términos absolutos. Las ovejas son de él, por creación y por redención. Él es el único Pastor-Maestro. Jesús fue claro con sus apóstoles al decirles que no fueran como lo líderes de su época, que amaban los primeros asientos y que los hombres los llamaran Rabí, Rabí, “porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos” (Mateo 23.6-12).

Nuestro ministerio pastoral depende de nuestra identificación con Cristo. Pablo declara: “Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí…” (Gál. 2.20). Cristo quiere seguir pastoreando personalmente a cada una de sus ovejas a través de nosotros. No somos nosotros los que pastoreamos, es él en nosotros. Él en nosotros es el que ama, consuela, enseña, protege, liberta, sana, busca, discipula, reprende, corrige, ayuda, tiene compasión, ora, intercede, lucha. Pablo dijo: “Trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1.29).

El fundamento del llamado pastoral consiste en negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz, renunciar a vivir para nosotros, y consagrar nuestra vida por amor y gratitud a Cristo para servirlo buscando a los perdidos y pastoreándolos por medio la gracia de Cristo en nosotros. 

LA VERDADERA MOTIVACIÓN

No importa lo que hayas pasado. No importa si los hermanos que hayas pastoreado o tratado de pastorear te cuestionaron y te decepcionaron. No importa si estás decepcionado de ti mismo.

Hoy Jesús está aquí y te vuelve a preguntar insistentemente, como a Pedro: ¿Me amas? No hay otra pregunta. Esta es la única. Y él espera de cada uno de nosotros una respuesta. Casi la exige. Debemos responderle. Necesitamos hacerlo en un clima de cordialidad y amistad, de quietud y profundidad, de sinceridad y confianza.

Pedro ¿qué vas a hacer con tu vida? Si me amas, apacienta mis ovejas. Pastorea mis corderos. No te vuelvas a tu antiguo oficio. Si me amas, dedícate al ministerio pastoral.

EL ESTILO DE UN SANO MINISTERIO PASTORAL

Muchos años después, Pedro, apóstol de Jesucristo, les escribe a los pastores de los expatriados de la dispersión que se encontraban en diferentes regiones. 

Ruego a los ancianos (presbíteros) que están entre vosotros, yo anciano (presbítero) también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: 
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, 
cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; 
no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 
no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, 
sino siendo ejemplos de la grey. 
Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria (1 Pedro 5.1-4)

Este es un pasaje encantador y muy esclarecedor del estilo correcto del ministerio pastoral. Observemos algunos detalles importantes:

Ruego a los ancianos…  Como autoridad apostólica sobre los ancianos podría decir mando, ordeno, pero prefiere el tono fraterno, humilde y amable. Se logran así mejores resultados.
No dice: a los ancianos que están sobre vosotros, sino entre vosotros. No se
trata de una jerarquía, ni de un lugar de superioridad. No sobre sino al lado, como quienes están junto a ellos.

Yo anciano también con ellos… Pedro era un apóstol, pero se ponía a la par de los presbíteros.

La grey es de Dios, no de los pastores.

La función pastoral es apacentar, cuidar, no por fuerza (no compulsivamente), sino de buena gana, con amor, con entusiasmo, voluntariamente.

No por interés de lucro, sino con ánimo pronto, de corazón

No como dueños y amos de la grey. Sin autoritarismos. La verdadera autoridad se establece por el ejemplo de una vida santa.

Recibiremos nuestra recompensa cuando nos encontremos conel Pastor Principal. “Recibiréis la corona incorruptible de gloria” ¡Aleluya!

¿CÓMO SABER SI TENEMOS EL DON Y EL LLAMADO PASTORAL?

Por el desarrollo normal de tu servicio a Dios.

Todos hemos sido llamados a servir al Señor, a evangelizar, a hacer discípulos, a tener hijos espirituales, a cuidar de ellos y edificarlos en el Señor. Pero si al hacerlo notas que se va manifestando una gracia mayor en cuanto a ganar a otros, enseñarles la Palabra y formar sus vidas; o sientes carga por cuidar de los hermanos más nuevos en el Señor; o ves que creces en la revelación de la Palabra y en la gracia para aconsejar y guiar a otros; o percibes crecimiento en tu estatura espiritual: al darse estas cosas, es muy probable que sea porque tienes el don ministerial de un pastor-maestro.

Por alguna experiencia personal en tu encuentro con Dios. 

Tal vez un llamado específico, una palabra, una revelación, una carga que no te deja y que crece, y la convicción del Espíritu Santo dentro de tu corazón.

Por la confirmación del cuerpo de Cristo.

Principalmente por el testimonio de los hermanos mayores en el Señor, los pastores. También de los compañeros en el ministerio, yde la congregación. La confirmación puede venir por alguna palabra profética. Mejor si es por boca de dos o tres testigos.

Por la necesidad.

La necesidad de otros, de la congregación. Las ovejas necesitan pastor. Por circunstancias especiales bajo la soberanía de Dios.

Por reunir los requisitos de carácter y el don para el ministerio pastoral.

Pablo los señala en 1 Timoteo 3. 1-7 y en  Tito 1.5-9.

Generalmente se dan casi todos estos factores en forma concurrente.

COMPASIÓN POR LOS PERDIDOS Ivan Baker



Yo quisiera solamente, en esta pequeña introducción, subrayar lo que hemos oído el domingo
pasado de Jorge: ¿Cuál fue el tema que él tomó? La compasión. Hace ya tiempo que vengo sintiendo en mi corazón, que si no tengo en mí, dada por el Espíritu Santo, la compasión que está en el corazón de Jesús, mi obra va a ser impedida en muchos aspectos. Él nos habló de los que se pierden, el tema ya está dado. Yo solamente quiero recordar la compasión. 
Pidamos al Señor, cuando hablamos con la gente, compasión. Compasión para preocuparnos por ellos, compasión para orar por ellos, compasión para ir, instarles; el tema de hoy es justamente ese, instarles en tiempo y fuera de tiempo, cuando parece bien y cuando no parece bien, cuando a nosotros nos molesta y cuando a los otros les molesta; pero esa compasión que tenemos nos da arrojo, nos da determinación, y nos da el toque de amor del corazón de Jesús que la gente quiere sentir. Ellos no tienen interés en oír a un parlanchín, a una persona profesional. Ellos quieren oír a alguien que ama, alguien que les ama de parte de Dios.

viernes, 3 de junio de 2016

EDITORIAL


"Lo que hablé delante de muchas personas es lo que te pido que hagas hijo Timoteo: Confía los nuevos discípulos a hombres fieles que estén plenamente capacitados para enseñarles" (2da. Tim. 2:2)

Tenemos una gran responsabilidad de preparar a los hermanos de tal manera que en algún momento ellos puedan comenzar a discipular a otros ¡Este es el punto medular en la obra de Dios! No olvidemos que la iglesia logró subsistir por más de veinte siglos gracias a aquellos que se dedicaron a hacer discípulos.
La formación de vidas tiene que ser prioridad número uno en nuestro servicio al Señor, de esta manera veremos con el tiempo el fruto de preciosos obreros preparados y, aún más, la extensión del reino no será una utopía sino una realidad.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...