miércoles, 25 de mayo de 2016

ORIENTACIÓN VOCACIONAL Georgina Alba



Retiro Nacional de Jóvenes La Falda 05

Introducción

¿Qué entendemos por vocación?
Encontramos en el diccionario que la palabra vocación es entendida como una inclinación natural hacia alguna rama del conocimiento humano, una disposición interna con la que uno nace y a la cual se le debe prestar atención para descubrirla.

Esta conceptualización es equívoca. La vocación tiene que ver con una decisión, con una elección acerca de la carrera, profesión u ocupación que elige un ser humano. Esta decisión se vera afectada por diversos factores pero no deja de ser eso: una elección.
Debemos resaltar que esta es una de las decisiones mas importantes que debe tomar el adolescente, ya que estará en relación con un proyecto de vida, con metas y con la posibilidad de pensar un futuro.

Esta decisión no debe ser tomada a la ligera, sino que es una decisión personal, comprometida y responsable, que tendrá que ver con el acceso y transición del adolescente al mundo de los adultos. Cada uno debe asumir el protagonismo de su propia elección.

Es una decisión personal porque me compromete solamente a mi. Es una decisión propia, individual en la cual toda la responsabilidad por las consecuencias de la misma deben recaer en quien la toma y no en los demás (padres, amigos, etc).

Es comprometida, requiere de atención y esfuerzo, perseverancia para poder concretar aquello a lo que se apunta y encontrar cual sea el mejor modo de hacerlo.

Es responsable ya que exige la madurez suficiente como para responsabilizarnos por los alcances y consecuencias tanto malos como buenos que seguirán a nuestra elección.


Desarrollo

A pesar de ser una decisión que debe ser tomada a conciencia, existen muchos jóvenes que eligen su profesión sin haber identificado previamente sus capacidades personales y las necesidades sociales de su entorno.

Muchos jóvenes no tienen la oportunidad de reflexionar sobre cuales son sus habilidades y destrezas mas sobresalientes, cuales son las áreas que pueden explotar, etc. Esto se debe muchas veces a ciertas ideas que podemos considerar como mitos a la hora de empezar una carrera.

que los hijos deben escoger la misma profesión que sus padres

que los hijos deben desempeñarse en profesiones que sus padres no tuvieron oportunidad de estudiar y ejercer

que hay actividades que obedecen al sexo y por tanto las opciones se ven reducidas.

La creencia según la cual la ocupación esta predeterminada suele conducir a fracasos, ya que cada actividad exige habilidades especiales que no todos los jóvenes pueden desarrollar. También puede suceder que al no ser una elección propia, falte motivación para alcanzar una meta. Estos factores pueden producir en los jóvenes fracasos, que conllevan un alto grado de frustración; puede haber tensiones en la familia y una temprana deserción. Por este motivo remarcamos la importancia de que la decisión sea personal y responsable.

(Mirando la importancia de conocer los propios intereses y habilidades, aquellas cosas para las que tenemos facilidad, tomaremos entre 5 y 10 minutos para pensar en ellas).

Teniendo mas claro que la vocación es una decisión y mas allá de nuestros gustos e intereses, nos abocaremos a dilucidar cuales son los factores que afectan esta toma de decisión.

Podemos definir estos condicionantes (pero no determinantes) en dos grandes grupos:

1) Factores del entorno: están en relación con el conocimiento objeto que nos ocupa y del contexto que rodea al mismo.
Esto significa identificar la oferta de carreras, reconocer similitudes y deferencias de las distintas instituciones que brindan estudios superiores, determinar las principales características de la vida universitario o terciaria, comprender la complejidad del mundo laboral, evaluar el impacto de las nuevas tecnologías en la vida actual, discutir sobre valores culturales que el mundo adulto propone para que los jóvenes se piensen a si mismos, abordar el problema de la desocupación y de la creciente desigualdad social, distinguir las profesiones que mueren y las que nacen, reconocer el valor de los diferentes títulos, la habilitación social y legal de los profesiones, identificar diferentes formas de organizar el trabajo y la producción: autoempleo, micro-emprendimientos, cooperativas.
El conocimiento de toda esta información influirá en nuestra decisión y nos ayudara a tomarla de una forma mas vinculada a la realidad en que vivimos y que en unos años será el ámbito en el que tendremos que insertarnos para trabajar.
Nuestro entorno también esta conformado por aquellos que nos rodean en la escuela, nuestros amigos; ellos tienen opiniones, gustos y nos influyen en gran manera. Pero tengamos en cuenta que nuestra elección debe ser personal y no para complacer los gustos de los demás.
La familia es un factor externo que influirá sobre nosotros mucho mas que los otros condicionantes de este apartado, porque en ella se definen nuestros intereses, nuestras motivaciones, las cosas que consideramos importantes, las que valoramos, aquellas que consideramos correctas y las que no, etc.

2) Factores personales: aquí podemos distinguir los rasgos de personalidad, nuestras metas y objetivos, nuestras capacidades y limitaciones, etc.
Dentro de los rasgos personales englobamos nuestras habilidades, gustos, preferencias, aspiraciones, intereses, nuestro carácter. Estas características harán variar nuestra inclinación entre las opciones de la oferta educativa. Estos rasgos surgen de nuestra historia personal, con nuestra crianza, con los recursos personales y materiales que hayamos adquirido a lo largo de nuestra vida.
Debemos tener en cuenta hacia donde apuntamos, cuales son los logros y metas que queremos alcanzar a lo largo de nuestra vida. Tengamos presente que la elección de hoy afectará todo nuestro porvenir, por tanto hay que pensar hacia donde apuntamos, ver que queremos lograr como personas.
Tenemos que mirar sinceramente en nuestra vida y pensar en nuestra capacidades y limitaciones nos solo a nivel intelectual, sino por ejemplo económico.

Este último punto es de gran importancia. Es necesario saber que las obligaciones de los padres hacia los hijos tienen un límite. Ellos deben proveer para las necesidades básicas, como son la alimentación, la vestimenta y un lugar donde vivir, mientras los hijos no puedan proveérselo por sus propios medios. Ellos no tienen la obligación de darnos o pagarnos una formación de nivel superior, solo tienen obligación de darnos la educación básica. Por este motivo, aquellos que desean estudiar pero conocen que los ingresos económicos de la familia no son suficientes para que los padres les paguen los estudios, deberán pensar en costearlos por sus propios medios. En estos casos, no sería correcto que los hijos exigieran esto como una obligación.
Todos los padres desean lo mejor para sus hijos, pero en algunas circunstancias no les es posible pagar una educación superior. Aquellos que tienen el privilegio de que sus padres los sostengan durante el tiempo de su preparación profesional, sean agradecidos y aprovechen la oportunidad, y aquellos cuyos padres no pueden hacerlo, tendrán que tener en cuenta también este factor.
Todos estos factores influyen a la hora de tomar una decisión y algunos mas que otros. Pero hay un factor que no es influyente sino determinante, y es que somos hijos de Dios. El es nuestro creador, nuestro dueño y como sus hijos debemos buscar su voluntad.
Dios ha puesto en nosotros distintas capacidades, habilidades según el don de su gracia.

1 Pedro 4: 10-11 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

1 Corintios 1:26 “Porque ¿quién te distingue? ¿o que tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por que te glorías como si no lo hubieras recibido?”

La humildad es la actitud del corazón que nace de saber que nada de lo que tenemos o podamos tener, que somos y podamos ser, es por nuestra virtud, sino que como estos versículos expresan todas nuestras capacidades, habilidades, toda nuestra vida son gracias al favor de Dios. Por lo tanto como dice Pedro, debemos ser buenos administradores de los dones que el Padre nos ha regalado y tomar cada una de nuestras decisiones teniendo como primer objetivo en nuestra vida ser herramientas útiles en las manos del Señor.

lunes, 23 de mayo de 2016

¿QUIEN FUE A.W.TOZER?


El día de Pentecostés, el apóstol Pedro predicó el sermón que dio comienzo a la iglesia del Nuevo Testamento. Hizo una invitación—la primera de esta clase de cristianismo del Nuevo Testamento. Era una cita del profeta Joel que decía, “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hch 2.21). No se nos da el manuscrito completo del sermón—Lucas, el escritor de Hechos, siguió exhortando a su audiencia para ser salva—literalmente rescatada—de esta perversa generación (Hch 2.40). Lucas agrega que 3000 personas creyeron que el hombre que crucificaron resucitó de los muertos y no era otro que el Señor soberano (Hch 2.36). 
Esa misma invitación se le hizo a un niño campesino 1900 años más tarde. El niño se llamaba Aiden Wilson Tozer. Aiden nació el 21 de abril de 1897 [en pocos días hará 119 años], en una pequeña comunidad rural al oeste de Pennsylvania. Su familia era extremadamente pobre y luchaba por llegar a fin de mes. Cuando tenía 15 años la familia se mudó a Akron, Ohio donde se empleó en la industria de neumáticos para automotor. Una tarde de 1912 al salir de la empresa Goodyear camino a casa escuchó ocasionalmente a un predicador callejero que exhortaba a una multitud a ser salva. Tozer sabía bastante del evangelio—y en ese momento fue convicto por el Espíritu Santo. Llegó a casa y subió al ático donde cayó en sus rodillas y pidió que Dios le salvara. Supo de inmediato que era una nueva persona. Supo, por intuición, que los cristianos eran diferentes a todos.
Años después escribía, “¿Quieres convivir con el hecho de que como cristiano eres un bicho raro? ¡Sientes el amor de alguien que nunca has visto; hablas diariamente con alguien que no puedes ver y esperas ir al cielo porque alguien hizo algo por ti! ¿Qué más raro se puede ser?” (1)
Así empezó la vida cristiana de A. W. Tozer…no solo estuvo desfasado con el mundo, sino que tampoco danzaba al son de la música del estilo de vida evangélica tampoco. Siete años después, a los 24 años y sin ningún tipo de entrenamiento formal, comenzó su ministerio que duró 44 años como pastor. Luchó con unos pulmones débiles y con una voz, que según él mismo era nasal. Su biógrafo, James Snyder escribió, “Típico de Tozer, fue a una librería y compró un libro sobre entrenamiento vocal. En su oficina había una copia del Paraíso Perdido de John Milton que él leía en voz alta. Lo leyó 4 veces para fortalecer su voz y aprender a controlarla. Llevaba globos en su maletín para ayudarse a fortalecer sus pulmones.” (2)

No lo hacía por vanidad…tenía una pasión profunda por comunicar el mensaje de Dios lo mejor posible. Francamente no le importaba lo que la gente pensara de él—simplemente quería predicar la verdad. En los comentarios biográficos de Warren Wiersbe sobre Tozer dice, “escuché predica a Tozer muchas veces—y era tan seguro como abrir la puerta de un horno.” (3)
Tozer podía predicar en cualquier lado…las denominaciones no significaban nada para él—en lugar de eso él se identificaba con la comunidad de los corazones ardientes. Y era descaradamente crítico con autores cristianos; por ejemplo una vez leyó un libro cristiano y comentó que le había sido de tanto beneficio espiritual como afeitarse con una banana. El autor nunca se olvidó de él. Treinta años de su ministerio los pasó en Chicago, en la iglesia Southside de la Alianza Cristiana—una iglesia que creció de 80 personas a casi 1000. Luego fue elegido editor de la “Revista Misionera y Alianza”—luego rebautizada “Alianza Semanal.”
Su primer artículo apareció el 3 de junio de 1950. Esos artículos desafiaban el status quo de la iglesia evangélica. En su primer editorial escribió: “Habrá un costo al caminar despacio en el desfile de las edades mientras los hombres entusiasmados se apresuran confundiendo moverse con progresar.” (4)
A través de los 44 años de ministerio, en forma consistente les pidió a la Iglesia y a los cristianos una nueva reforma.
Advirtió a la iglesia de su declive espiritual. Por ejemplo, escribió, “A no ser que tengamos una reforma, todos nuestros libros, y todos nuestros seminarios y nuestras revistas son solamente la obra de una bacteria en la iglesia decadente.”
Si pudieras resumir la pasión de A.W.Tozer, el versículo que citó al comienzo de uno de sus más famosos libros  sirve como su versículo de cabecera. Escribió en Colosenses 3.1-3 “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.  Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”
Ver a Cristo exaltado, sentado, soberano; ver a Dios en majestad y gloria.
Escribió en su libro “El Conocimiento del Santo”, “Tan necesario a la iglesia es este elevado concepto de Dios que cuando ese concepto decae, la iglesia con su adoración y sus estándares morales también declina. La iglesia desciende el primer escalón cuando claudica su alta estima de Dios. Y hacemos el más grande servicio a la próxima generación pasándoles un concepto de Dios no empequeñecido.” (5)
Vendió varios millones de copias de sus libros, y todo el dinero lo gastó. Eso creó problemas en la familia.
Tozer ofendía a otros que no tuvieran esa visión exaltada de Cristo. Escribía que mucho de lo que pasaba como cristianismo del Nuevo Testamento era poco más que verdades endulzadas con un poco de música, hechos digeribles a través del entretenimiento religioso.
Una vez ofendió a una iglesia de la Santidad a la cual le habían invitado. Antes de hablar, el servicio estuvo repleto con, a su forma de ver, música tonta y otras formas de entretenimiento. Cuando le tocó predicar, se paró y sin ninguna cálida introducción dijo, “¿Qué le pasó a la santidad de Dios, ustedes que se llaman santos?” El sermón que tenía preparado lo guardó y procedió a predicar sobre la santidad de Dios. (6)
Tenga en mente que Tozer estaba desafiando a la iglesia de otra generación—imagine lo que diría de nuestras iglesias hoy.
Al mundo cristiano de 50 años atrás le escribió: “La iglesia se ha vendido a métodos carnales, a filosofías carnales, a puntos de vista carnales, a artilugios carnales y ha perdido la gloria de Dios. Somos una generación hambrienta que nunca ha visto la gloria de Dios”.
Si eso no fue suficientemente doloroso—la crítica de Tozer podía ser más incisivo—“La iglesia de hoy anda cojeando de un truco en otro como un borracho en la niebla”.
No es difícil de creer, que siendo ya mayor, Tozer le diría a un amigo, se ganó que no lo volvieran a invitar a cada púlpito del país.                                                                                                     Pero no era todo crítica…Tozer predicó y escribió dando soluciones bíblicas.

Le escribió a su generación y a la nuestra, “para retomar ese poder perdido, la iglesia debe tener una visión transformadora de Dios—no el Dios utilitario tan popular hoy en día, que para ganar la atención de los hombres tiene que demostrar sus habilidades repartiendo éxitos; el Dios que debemos aprender a conocer es la Majestad en los cielos; el que se sienta en el círculo de la tierra, el que despliega los cielos como una cortina; quien hace relucir la hueste de estrellas y las llama por nombre a través de los grandioso de su poder.” (7) No sé que piensa Ud. pero creo que es uno de los legados más perdurables de Tozer a la iglesia…
Él vivía para que se hiciera realidad el desafío que Pablo le pasó a los colosenses—que Cristo fuera la prioridad de nuestros deseos. Tratando de resumir su legado, hay tres aspectos del ministerio de Tozer que requiere que los oigamos hoy en día. Uno tiene que ver con el tema de la predicación y la enseñanza de la Biblia.
Tozer escribió que la falta de una genuina exposición de las Escrituras es frecuentemente nada más que la falta de voluntad de predicador en meterse en problemas.  Pero Tozer nos recodaría, cuando escribió que los predicadores no son diplomáticos haciendo política—eran profetas llevando un ultimátum. Y eso es—decía—que el propósito de una genuina exposición es la aplicación—la predicación bíblica necesita una reforma moral y teológica. Escribe—y cito—“Nadie es mejor simplemente porque conozca que Dios creó los cielos en el principio. Los demonios lo saben, y Acab y Judas Iscariote. Nadie es mejor porque sabe que Dios ama al mundo y que dio a Su único Hijo en redención. En el infierno hay millones que lo saben. El propósito detrás de la doctrina [y de la predicación]—es tomar una acción moral.” (8)
No es solo el conocimiento bíblico por el conocimiento mismo. De hecho, una vez Tozer agitó su mundo al decir—cito—“El diablo es mejor teólogo que mucho de nosotros, aun así sigue siendo el diablo”. En otras palabras, todo el conocimiento que tiene el diablo, que sería increíble, lo mantiene diablo. Al leer páginas y páginas de la actitud de Tozer hacia el púlpito y el pastorado, es obvio que hoy en día tendría poca paciencia con nuestra predicación que anda saltando de versículo en versículo, esquivando los pasajes difíciles, haciendo piruetas para no tocar temas de doctrina que son divisivos; sumergiendo al analfabetismo bíblico a la congregación; aplaudiendo el conocimiento sin acción, y el cambio y la convicción sin la pureza. Tozer puede decir, “No debemos seleccionar pasajes favoritos excluyendo otros; nada más que una Biblia completa puede hacer a cristiano completo.”

Otro legado es la actitud de Tozer hacia el valor de la música.

No por eso crean que Tozer era un amante de la música sacra, pero era un apasionado del valor de la música. Detestaba los aspectos comerciales y de entretenimiento de la música, pero valoraba la adoración a Dios a través de la música corporativa. Gustaba de la música que exaltaba a Cristo; frecuentemente aconsejaba a los jóvenes que se consiguieran un himnario, pero no cualquiera, sino uno que tuviera 100 años de antigüedad por lo menos. (9)
A través de todo su ministerio, Tozer se arriesgó a ofender a aquellos de su denominación por rehusarse a usar el himnario de la iglesia de la Alianza, prefiriendo los himnarios de los Hermanos porque contenía “aquellos grandes himnos de la fe”. (10) “Si un nuevo creyente pasara un año meditando en los himnos de Isaac Watts y de Carlos Wesley sería un mejor creyente.” (11)
Era algo más que un consejo. Coleccionaba himnarios y se lo veía frecuentemente camino a alguna cita enfrascado en algún himnario. Pasaba horas en sus rodillas con su Biblia y su himnario. Tozer usaba unos pantalones reforzados en sus rodillas debido al tiempo que pasaba orando y meditando la Biblia. Un consejo que daba, “A veces nuestros corazones son extrañamente tozudos y no se ablandan aunque oremos mucho. Una lectura o una canción puede derretir el hielo. Lo digo sin reserva; luego de las sagradas escrituras, el mejor compañero para el alma es la música cristiana”. (12)
Un último legado.
La contribución más crítica de A.W. Tozer fue su punto de vista de Cristo; su habilidad para escribir de tal modo que su visión de Dios era transformadora y podía llevarlo a nuevas alturas.

Tozer escribe en el primer renglón de su clásico libro sobre los atributos de Dios, “Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es la cosa más importante que pueda decirse de nosotros.” (13)
En una ocasión pasó toda la noche despierto en un viaje que hizo desde Chicago a Texas. Sentado en una pequeña mesa comenzó a escribir. Tozer no cenó; sólo pidió un te y una tostada. Al finalizar el viaje ya tenía el primer borrador de “La Búsqueda de Dios”. Vendería millones de copias. En ese libro nos revela la naturaleza de Dios. Dice por ejemplo, “Dios nunca se sorprende, nunca se maravilla. Nunca se pregunta sobre nada. No necesita información, a no ser que quiera sonsacarle algo a alguien como hizo con Adán en el huerto al preguntarle, “Adán, ¿Dónde estás?”” (14)
“Dios nunca aprendió de nadie. Dios no puede aprender. ¿Podría Dios recibir conocimiento que no hay poseído en la eternidad? Sería menos que Él mismo. Pensar en un Dios que deba sentarse a los pies de un maestro, aunque ese maestro fuere un arcángel, es pensar en otro que no es el Dios Glorioso, creador de los cielos y la tierra. Él conoce sin esfuerzo alguno, todas las cosas, todas las relaciones, todos los deseos, todos los pensamientos, todo los misterios, todo secreto no expresado. ¡¡Dios nunca descubrió nada!!” (15)
Ahora, podemos hacer una pausa de este hombre que obviamente vivía en la cima de la montana de la intimidad con Dios. La verdad es que, como todo lector de biografías sabe, lo más que lees sobre alguien, más descubres lo que debe ser emulado y lo que no.
El apóstol Pablo pudo decir, “Sed imitadores de mi, como yo lo soy de Cristo” (1 Corintios 11.1)
En otras palabras, “no me sigas a mi por el solo imitarme—imítame en tanto y en cuanto me veas imitar a Cristo”. Ningún cristiano de la historia y del presente debe ser presentado como perfecto; hay que humanizar a los hombres, y no endiosarlos. Hay que limpiar los halos de santidad y aparcar los aires de perfección baratos. Tozer nunca buscó los elogios o tributos. Era bien consciente de algunas faltas—y no tanto de otras faltas.
Un autor nos cuenta que Tozer batallaba contra la depresión. No me doy cuenta si estaba, en realidad, peleando con un profundo sentido de la introspección. Siempre parecía sumido en un oscuro y doloroso silencio. (16)
No era raro que viniera a sentarse a la mesa a cenar sin decir palabra—teniendo a todos en silencio.  Luego de las reuniones, Tozer intentaba de eludir a la gente, se colaba a la nursery de la iglesia hasta que todos se fueran. Elogiaba el don de hospitalidad que su esposa tenía, no disfrutaba con tener gente en casa, ni siquiera los parientes de su esposa —una decisión que le trajo quebraderos de cabeza y frustración a ella y a sus hijos. (17)
Ninguno de sus seis hijos varones, salvo su hija menor (Rebeca), nunca se sintieron cercanos a él, y crecieron separados de él por años. Así todo, nunca le guardaron rencor. Una sola vez fueron de vacaciones con su padre, y nunca más quisieron hacerlo porque resultó muy aburrido.
Aunque Tozer ganó miles de dólares con la venta de sus libros, nunca explicó por qué rehusaba que la vida de su esposa e hijos fuera un poco más pasable al comprarse un vehículo. En lugar de eso, todos eran forzados a usar autobuses y trenes, o ir en autos de otras personas. Se aseguró de vivir cerca de la iglesia para que pudieran ir caminando.  Usted podrá imaginarse cuán terrible difícil era su vida hogareña, debido a la extrema frugalidad que soportaba la familia.
Tres años después de aceptar pastorear una iglesia en Canadá—bajo el compromiso que todo lo que haría sería predicar—murió repentinamente de un ataque al corazón. Tenía 66 años.
Cuando Tozer falleció ella se volvió a casar. Cierta vez dijo, “Aiden (Tozer) amaba a Jesús, pero Leonard Odam me ama a mi”. El pastor John Piper comenta que esa afirmación no prueba que haya sido así; no sentirse amado—sigue diciendo Piper—y no ser amado no es lo mismo. El celo que tenía David por Dios no se corresponde con el desprecio que sentía Mical por él. ¿La devoción que tuvo Job por Dios es impropia debido a que su mujer le pidió que lo maldijera y se muriese? ¿Gomer es una testigo confiable de la devoción de Oseas?

El chantaje emocional sucede cuando una persona equipara su dolor emocional con el fracaso de la otra persona para amarla. Una persona puede amar correctamente, pero la otra persona aun siente dolor, y usa ese dolor para chantajear a su pareja, admitiendo una culpa que no siente. Ese tipo de chantaje dice, “Si me siento así, es por ti, entonces tu tienes la culpa”. No conocemos nada de la esposa de Tozer y su dolor. Quiero decir que asumir que por no sentirse amada equivale a que no la amara, eso puede crear esta atmósfera de chantaje. Así y todo, los biógrafos coinciden que Tozer no se ocupó de la familia como debía.
Fue después de morir que su esposa descubrió que había rehusado pagar una pensión. También descubrió que había dado la mitad de sueldo a las iglesias que había pastoreado, y que no cobraba regalías por los millones de libros que había vendido.
Tozer fue la prueba de que es posible ver a Dios en maneras frescas e íntimas, y también es posible perderse de ver la gente que te rodea—aun tu propia familia.
A.W. Tozer esposa El viejo adagio “en casa de herrero…cuchillo de palo” es verdad en la vida de personas tan destacables como A. W. Tozer. Fue un hombre cuya mente y afectos estaban tan enfocados en Cristo que no alcanzó a ver cosas que necesitaban su atención en el mundo puro y duro. La verdad es que muchos somos así, más de lo que admitimos.
Por otra parte, lo opuesto también es verdad. Prestamos tanta atención a las cosas que tenemos, ocupándonos demasiado de nuestros afectos que nunca tenemos tiempo de desear con pasión las cosas de Cristo. ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de entregar miles de dólares y forzarnos a ir en autobús con siete niños? No me malinterprete. Pienso que debió comprar un auto. De hecho, una pick up hubiese sido perfecta.

Pero, como dice Warren Wiersbe, Tozer fue en muchos sentidos un hombre que latía al son de un tambor diferente. (18) Un hombre solitario. Dijo eso en su lecho de muerte en un hospital de Canadá, “He llevado una vida solitaria”. Simplemente quería a Dios por encima de todo. Nunca estuvo satisfecho con lo que él era en la búsqueda de la gloria de Dios.

domingo, 22 de mayo de 2016

LA SENCILLEZ DE JESÚS Ivan Baker


EN TODO MOSTRÓ SU SENCILLEZ

En cuanto a la sencillez de Jesús, lo primero que tenemos que destacar es que:

A) Era humilde.

Como discípulos de Jesús, los que hemos encarnado su mismo ministerio, debemos oír su mandamiento: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón…” Mateo 11.29. Nos damos cuenta que no puede haber nada más contrario a Cristo que un espíritu orgulloso. Al menos hay expresiones bien definidas en que se manifiesta el espíritu de orgullo:

a) Querer ser alguien, tener dotes espirituales, ser brillante, sobresalir.
b) Querer ser servido, mandar, tener autoridad, procura de liderazgo.
c) Querer ser honrado, buscando posición, dinero, posesiones, etc.

Si es que nuestro carácter no ha sido debidamente tratado por Dios, tenemos que tener cuidado. Porque siendo obreros que aspiran a cargos de responsabilidad en la Iglesia, muy fácilmente esa aspiración puede transformarse en una intención carnal, apeteciendo alcanzar liderazgo. En realidad la iglesia ofrece el más alto de los liderazgos porque allí actuamos de parte de Dios mismo, y tenemos influencia sobre las almas y los espíritus. Nos miran como representantes de Dios y nos brindan el más alto amor y respeto. Y debe ser así. Dios manda que se ame y respete a sus obreros. Pero Dios también pone mucho cuidado en amonestarnos, no sea que de repente nos apropiemos de alguna gloria que sólo corresponde al Señor; que nuestra carne comience a gustar y a beber de la fuente de orgullo. Ejemplo: Diótrefes 3º Juan 9; Pablo y su aguijón 2º Corintios 12.7

Por eso nos conviene marcar claramente este aspecto en la vida de Jesús: su humildad e imitarlo. A través de Jesús se manifiesta la humildad de Dios. La cuna en el pesebre, la modesta casa de Nazaret, la carpintería de José y la modesta vida de Jesús; no fueron circunstancias que se dieron al azar sino que obedecieron a una deliberada situación de Dios. Fue el entorno adecuado que escogió para su Hijo. Él tenía que ser ejemplo de humildad como eficaz antídoto del orgullo del hombre. Evidentemente el dueño del universo ha querido dejar bien marcada la lección de la modestia. No cabe en un discípulo de Cristo el afán por alcanzar posición, fama entre los hombres o riquezas materiales.

Pero no sólo nos dio el ejemplo, sino también el mandamiento: “… sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige como el que sirve”. Lucas 22.26

B) No era pretencioso.

La sencillez de Jesús también se notaba en que para hacer la obra no echaba mano a ningún recurso especial. Al adoptar este modo de obrar, lejos de limitarse, se le abrían todas las posibilidades. Cualquier lugar o circunstancia era recurso adecuado para cumplir su ministerio. Esto hacía que él estuviera permanentemente en contacto con la gente y que fuera accesible a todos. En la imitación de Jesús todo el andamiaje mundano y ostentoso se desploma y la iglesia vuelve a su imagen primitiva de la humildad.

La iglesia deja sus posesiones, grandes edificios e instituciones e invierte su dinero en misiones, obreros y los pobres y necesitados de la grey. Para la predicación y el ministerio adopta los recursos comunes que se dan naturalmente. La iglesia deja de estar escondida cómodamente en sus edificios y se vuelca a las calles, las avenidas, las plazas buscando los grandes lugares de  aglomeración para predicar y ganar a los pecadores. Los hogares vuelven a ser los centros donde se forman los discípulos.

Veamos algunas cosas más que hacen a la sencillez en la imitación de Jesús:

a) Ubicarnos como instrumentos de Dios y no como los que hacemos la obra.

Cristo es la vid, nuestro Padre es el labrador, nosotros somos los instrumentos en las manos del labrador. Nosotros predicamos, él, por medio del Espíritu Santo convence de pecado y convierte. Nosotros no somos responsables de la conversión de los pecadores, sino sólo de la predicación. A veces hemos tenido temor de predicar a alguno “porque después nos vamos a sentir responsables de seguirle hasta que se convierta”. También hemos dicho alguna vez: “No voy a hablar a muchos porque después no podré dormir de noche pensando en mi responsabilidad de hacer un seguimiento de cada caso”. Otras veces hemos señalado por nuestra cuenta a alguno y hemos declarado que se va a convertir. De ahí en adelante hemos trabajado e insistido sin resultado positivo. Eso también nos ha frustrado.

Debemos ser más modestos y dejar a Dios la parte que le corresponde a él. Nuestra parte debe ser descubrir aquellos en los cuales vemos que el Espíritu Santo está obrando. Jesús dijo:
“Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere”. Juan 6.44. Aprendamos a usar el evangelio como si fuera un radar para descubrir a los que tienen sed de Dios.

b) Aprender a hacer la obra con los recursos que se nos dan en la mano.

Para nuestra función como obreros debemos valorar mucho lo que se nos da, lo que tenemos, nuestras circunstancias, nuestra esposa, nuestros hijos, nuestra casa, nuestro barrio, el lugar de nuestro trabajo, lo lugares que nosotros frecuentamos. Lo fundamental no es buscar otro lugar y otra circunstancia sino transformar las circunstancias por nuestra presencia y por nuestra palabra. Lo fundamental es estar fortalecidos e iluminados por el Espíritu Santo. Así que uno de nuestros más grandes aciertos será hacer buen uso de las circunstancias comunes que se nos dan.
Luego ser diligentes en seguir a los que manifiestan sed.

c) Saber ser “heraldos” y no eruditos polemicistas

No dijo Dios que tenemos que contestar todas las preguntas. Nuestra mejor respuesta será insistir en explicar y repetir lo que hemos predicado.

d) Que no nos perdamos más entre las muchas páginas de la Biblia sino que sepamos “trazar bien la Palabra de verdad…”  Yo diría que redescubramos “la pequeña Biblia de los apóstoles”. Es decir, los mandamientos de Cristo. Lo que llamamos “la Carpeta de las Enseñanzas” es precisamente esa palabra de Cristo. Cuando la completemos queremos que contenga todos los mandamientos del Señor que son los que él mandó a predicar. Mateo 28.19-20

e) Que la plenitud del Espíritu sea algo presente, accesible, vigente y no algo misterioso y lejano.

f) Que la oración sea fácil, hablando con nuestro Padre como un amigo, un compañero. Que sea fácil, constante, eficaz por causa de una fe basada en un amor sincero donde todo se cree, todo se espera, todo se puede en Cristo.

g) Que nuestra predicación sea sencilla, constante, saturada de humildad, gracia y misericordia, que usemos mucho nuestro testimonio y experiencia, que no nos preocupemos en saber muchas cosas “sino sólo a Jesucristo y a éste crucificado”. Que lo declaremos con lenguaje sencillo no pretendiendo afectar mayor sabiduría cuando estamos con gente más ilustrada. Con ellos seamos igualmente sencillos. Así fue Jesús.

h) Que no tengamos temor de repetir. No nos cansemos de repetir. La repetición es la que ayuda a los que escuchan a comprender y a nosotros a quedar más claros y poseídos de la Palabra.
No procuremos novedades. No hay novedades. Dios está repitiendo las mismas cosas desde la eternidad pasada. La novedad, lo nuevo, es el vigor espiritual que el Espíritu da a la Palabra. Cada vez que lo repetís tendrá una nueva gracia, una nueva profundidad, si lo das en fe el Espíritu dará vida a la palabra. Con Dios las cosas viejas se hacen nuevas constantemente. El buen levita es el que saca de sus tesores cosas nuevas y viejas. Pero es que las viejas son hechas nuevas por Dios.
Como Juan que dice que nos da un mandamiento nuevo, y luego aclara que es el viejo mandamiento. 1º Juan 2.7-8

En todo esto imitemos la sencillez que había en Cristo.

jueves, 12 de mayo de 2016

LA RELACIÓN CON NUESTROS HIJOS Samuel Clark




Uno de los asuntos de alta tensión familiar en el mundo moderno es cómo relacionarnos postiviamente con los hijos adultos. Esto se debe a muchos factores: la actitud rebelde de la juventud, sus choques constantes con los principios moralistas de los padres, el cambio radical del concepto de autoridad (civil, familiar, etc.) y la pobreza de la comunión hogareña, exhibida hoy en día por la mayoría de los hogares (cristianos y no-cristianos), para nombrar unos pocos. La filosofía predominante de esta época se llama “Pos Modernismo”, o sea, ya no se cree en un mundo lógico y razonable. La educación formal e informal (cine, libros, revistas, T.V., amigos) enseñan principios nuevos que, entre sus peores, se encuentra la idea de que no hay “una verdad” sino que “todo es verdad”, tu verdad y mi verdad. Así que no hay normas ni mandamientos sino sólo “costumbres”, lo que tú haces y lo que yo hago o lo que ellos hacen.

Es tiempo de que los padres se den cuenta que este es lo que están enfrentando, o lo que enfrentarán, sus hijos. Si tienes hijos adultos tienes que creer que ellos ya no piensan como tú piensas. Ni podrás forzarles a creer como tú ni vivir como tú vives. La distancia filosófica entre tú generación y la presente es enorme. Tú puedes ver una película con estas ideas y razonar perfectamente, basándote en tus principios, para no vivir como dicta o insinúa esa película. Sus hijos adultos jóvenes no pueden. Creen que esas costumbres, que a ti te parecen absurdas o amorales, son normales y tan verdaderas como las tuyas.

Vamos a establecer una definición para la palabra “adulto”. La definición civil y cultural es tener 18 años. Los de 16 años están tratando de bajarla a su edad para poder manejar sin un adulto como copiloto, comprar cerveza, votar, etc. La vieja definición bíblica de los judíos fue de 30 años. Tenemos que vivir con la definición cultural en muchas cosas porque es la ley del país y los jóvenes bien la saben. Tratarlos como menores cuando tienen sus años legales se considera como un insulto, una infracción contra sus derechos.

Cuando los padres cristianos han ganado a sus hijos para servir a Cristo, puede existir una buena relación entre ellos como amigos y hermanos por medio de Cristo el Señor. Esta relación de discipulado durante muchos años debería ayudar tanto al padre o la madre como al hijo o la hija para resolver sus diferencias de opiniones amablemente bajo el señorío de Cristo y Su Palabra. Digo “debería”, porque tengo que confesar que muchas veces no fue nada fácil para nosotros y nuestros hijos adultos.

Para algunos de mis amigos, tales consejos les parecen poco útiles porque sus hijos son pequeños. Permítanme decirles algo: los años pasan rapidísimo. Se evapora el tiempo de mayor influencia cuando los hijos son moldeables. Pronto tendrán unos jóvenes más altos y fuertes que Uds. y unas señoritas guapísimas que estarán viviendo en un mundo cada vez peor. ¡Pasen tiempo con sus familias ahora! Tiempo óptimo, no pedacitos de una semana llenísima de actividades fuera de casa. Acompañen a sus hijos en algunas de sus actividades. Aparten una noche (mínimo) de la semana para estar juntos como familia y hacer algo que a ellos les gusta: comer algo especial, jugar a algún juego favorito, ir juntos a algún lado. El peor enemigo de esta intimidad con sus hijos es la T.V. Si no me creen, dentro de unos años se darán cuenta del tiempo perdido en ver programas que son negativos en su impacto en la vida familiar.

Para otros de mis amigos, esto llega en el momento crítico cuando sus hijos están en la preparatoria o en los primeros años de la universidad. Si no antes, ahora sí sienten los choques entre las generaciones. Si han perdido los años de su niñez y juventud, van a tener que hacer unos cambios grandes para establecer una mejor relación, y pronto. Créanme que no pueden hacerlos dogmáticamente, como un dictador que de repente anuncia: Ahora vamos a ser amigos. Asistan a sus partidos. Reciban a sus amigos en casa. Y ¡hablen! Las mujeres suelen ser las mejores para iniciar conversaciones pero los hombres somos buenos para resumir y razonar sobre lo que se discute. No sean dogmáticos. Déjenles hablar y sentir que han sido escuchados. Más importante es la amistad familiar que tratan de formar que ganar algún argumento. Así se gana el oído de sus hijos para aquellos días cuando encuentren problemas en sus vidas y necesitan consejos, no sermones.

Quiero dirigir unas palabras a los que son no sólo padres de hijos adultos sino abuelos, padres viejos con hijos llegando a la edad mediana. Allí estamos algunos de nosotros. Los hijos seguirán teniendo problemas toda la vida: necesitamos resistir fuertemente ese deseo de arreglarlo todo con “órdenes” fuertes. Eso no es nuestro derecho sólo por ser sus padres. Ahora es tiempo de ser los mejores amigos que tienen. Los que más les apoyan, los que aconsejan humildemente, los que aman no importa lo que hagan. Creo que somos amigos de los nuestros, aún cuando no estemos de acuerdo en ciertas cosas. Porque somos buenos amigos, tenemos muchas oportunidades para opinar o comentar sobre situaciones de sus vidas, y ellos hacen lo mismo para con nosotros. Más bien lentamente se están cambiando los roles; en nuestra vejez ellos nos aconsejan y les escuchamos.

Lo que estoy decribiendo es un modelo bíblico que veo en todos los grandes y buenos padres. Aun los padres espirituales muestran esto. Nuestros hijos adultos son responsables por sus propias decisiones y acciones. No podemos ordenarles como si fuesen niños que no saben lo que deberían hacer. La actitud de dureza nunca gana al hijo adulto porque se siente responsable por su vida. No quiere que sus padres sean responsables por él, como si fuese un niñito. Hay que respetar la responsabilidad individual de cada hijo y ayudarle a cumplira sin tratar de forzarles al molde nuestro.

Recuerden, padres, cómo se sentían con sus padres. Dense cuenta que esta generación es muchísimo diferente. No debemos tratarlos como nos trataron nuestros padres. Tenemos que ganar la autoridad por la amistad y no demandar la obediencia sólo porque somos sus padres.

“Hijos, obedeced a vuestros padres, que es el primer mandamiento con promesa…” Ef. 6:3,4. ¿Es sólo cuando son niños o adolescentes? En esos años les enseñamos la obediencia para que en los años después no tengamos que exigir la obediencia como si fuesen pequeños. Pero en la historia de la vida del sacerdote Elí, Dios le regañó porque no corregía con fuerza a sus hijos adultos que causaban blasfemia al nombre de Dios. Lean I Samuel 2:12-36 y 3:11-14 para ver cómo piensa Dios de los que no reprenden a hijos rebeldes. Los padres tenemos que ganar esa obediencia con un trato amable y amistoso. Si no existe, los hijos van a ser rebeldes, pero ¿de quién es la culpa? Toda relación de un cristiano con otros debe ser en base al amor (I Cor. 6:14). Es necesario ser muy amorosos para con los hijos adultos para su propio bien y el nuestro. Que Dios nos ayude en esta tarea continua de ser buenos padres.

Abrazos, Samuel

REDES SOCIALES. SU USO Maxi Rambaldo





Consejo: (Según el diccionario) Opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera.
“Pr 13:18: Pobreza y deshonra tendrá quien desprecia el consejo; grandes honores, quien escucha la corrección”.
“Pr 19:20: Atiende al consejo y acepta la corrección; así llegarás a ser sabio.”
“Pr 4:13: Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida”.
“Pr 8:33: Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.”
Quisiera que esta sea una charla para que cada uno se auto examine, sin pensar en el otro, sino solo en sí mismo, y en lo que quizás el Señor tenga para decirle. Todos tenemos mucho que aprender y corregir, y el Señor habla a cada uno individualmente.

 ¿Qué es el pecado? Es el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios.
Algunas definiciones según el diccionario:
1) Pensamiento, palabra o acción, que en una determinada religión, se considera que va contra la voluntad de Dios o los preceptos propios de esa religión.
2) Para los griegos, pecado se decía "amartia", cuya traducción seria fallar la meta, no dar en el blanco establecido.
3) En hebreo la palabra usada para pecado es "חטא", que significa "errar", en el sentido de no alcanzar una meta, camino o blanco exacto.
¿Qué pasa cuando pecamos? Quebrantamos la voluntad de Dios, dejamos de apuntar y alcanzar nuestra meta, erramos al blanco.
Trasladando estos conceptos a nuestras vidas como discípulos de Cristo, si nuestra meta es llegar a ser como Jesús, todo aquello que me aleja de ese objetivo debo considerarlo pecado.
Santiago 4:17: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”
¿Qué es ser santos? Es ser apartados por Dios y para Dios. Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí. Mi vida, y todo lo que hago y planeo hacer, ahora es para Él.

¿El uso de las redes sociales es pecado? El uso en si no, pero me puede hacer errar si no lo uso correctamente.
1° Cor 6:12: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”
1° Cor 10:23: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”
Licito: que está permitido por la ley o avalado por la moral.
Dentro de todo lo que la ley o la moral me permiten hacer, no todo me edifica, y no me debo dejar dominar por ninguna de esas cosas “permitidas”.
El uso de redes sociales es algo lícito, pero debo saber identificar el punto en el que comienza a afectarme o comienzo a afectar a otros. Sabiendo que ahora mi vida ha sido tomada por Dios y apartada para él, debo dar un uso de las redes que refleje el hecho de que soy santo. Cuando comienza a dominarme, o identifico que no me edifica, debo tomar medidas.

Algunas ventajas de las redes:

Facilita la comunicación;
Facilita la comunión;
En algunos casos, facilita abrir el corazón sin esperar vernos en persona (esto puede ser un problema si solo abro mi corazón por whatsapp)
Mantenernos en contacto con gente con la cual por diversos motivos sería muy difícil estar al tanto;
Podemos mantenernos informados;
Etc.

Algunas desventajas:

Facilita el mal relacionamiento con personas del sexo opuesto;
En algunos casos, tienen demasiada privacidad;
Puedo mostrar una persona que no soy realmente;
Suelen ser una gran puerta a la pornografía;
Gran pérdida de tiempo, gran ociosidad;
Generalmente perdemos la noción del tiempo invertido en las redes;
Puede generar en mi problemas de autoestima (al compararme con otros);
Muchos se sienten excluidos al no estar en tal o cual grupo;
Etc.

Teniendo en cuenta los pros y los contras, solo podemos concluir que el problema se origina en el corazón, y afecta a todo nuestro ser.
Lucas 6:45: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida.”
Cuando damos un mal uso a estos medios, y nuestro corazón comienza a desviarse, comenzamos a vestirnos diferentes, sacarnos fotos con determinado nivel de sensualidad, usamos un vocabulario diferente al que usamos comúnmente, y en muchos casos, tenemos una personalidad muy diferente a la que usamos en el trato cara a cara, etc.
Hoy en día quien no tiene whatsapp, facebook, Instagram, y otras redes en auge, prácticamente queda excluido de un área nueva de la vida social. No está mal querer ser parte, el problema, nuevamente, está en el corazón.
Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
1Juan 2:15-16: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”
La juventud del mundo se encuentra envuelta y entretenida con todo esto. Está totalmente distraída, y el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. No hay animal más fácil de devorar que el que esta distraído.
Nosotros estamos en este mundo, pero no somos de este mundo; con lo cual, no podemos  distraernos con estas cosas, tenemos una meta, y una misión mucho más importante.

Es fundamental saber evaluar cuál es la intención en mi corazón que me motiva a actuar de la manera en que actúo.

Algunas preguntas o tips para examinar mi corazón y comportamiento:

¿Qué tan pendiente estoy de lo que ocurre en las redes?
¿Qué intensiones tengo al subir fotos o estados a facebook/instagram? ¿Qué pasaría si mi publicación no tuviese los “likes” que espero? ¿Qué produce eso en mí?
¿Qué lugar doy a charlas o contacto con personas del sexo opuesto?
¿Hasta qué hora me quedo charlando?
Cuando me levanto ¿Qué es lo primero que hago?
¿Me preocupa que mis padres o algún mayor lea mis conversaciones, o vea mis publicaciones?
¿Qué tan diferente es mi perfil al de mis contactos que no conocen al Señor?
Mis fotos, mis estados, mis comentarios ¿Reflejan más a Cristo o al mundo?
¿Tengo cosas que prefiero que alguien no vea? ¿O puedo ser totalmente transparente en las redes?
Al charlar con chicas (o con varones en el caso de las chicas) ¿Con que finalidad lo hago? ¿Hasta qué hora? ¿Qué tanta libertad tengo? (Si dedico tiempo de más a estas relaciones, seguramente uno de los dos se involucrara emocionalmente, y difícilmente la relación termine bien).
¿Cómo quedaría mi facebook si elimino mi nombre y le pongo “Jesús”?

En las redes sociales hay un alto contenido de sensualidad, a veces mucho más del que creemos.
Sensualidad: propensión excesiva a los placeres de los sentidos.
Una persona sensual se dedica a satisfacer los gustos naturales, los deleites de la carne, y se ocupa de las cosas que incitan y satisfacen su vista, su tacto, su gusto, su oído y su olfato.La sensualidad es una característica de los hombres de los últimos tiempos; el culto al físico es una de las industrias más prósperas.
 El ser humano es insaciable en este aspecto, cada vez necesita más y más, lo que en algún momento le resultaba sensual y provocativo, en otro le resulta común, y necesita imágenes o estímulos más fuertes para obtener la misma satisfacción que al principio.
Romanos 12:1-2: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Filipenses 3:18-21: “Ya les he dicho muchas veces, y ahora se lo repito con lágrimas, que hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo,  y su fin es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Sólo piensan en las cosas de este mundo.Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”
1° Juan 3:2-3: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
El objetivo de esta charla no es prohibir o limitar el uso de las redes, que como dijimos, tiene muchas ventajas. El objetivo es que aprendamos a cuidar nuestro corazón, aprendamos a ser personas integras, que invierten bien el tiempo, que no coquetean con el mundo, que saben diferenciarse y separarse de lo que hoy para el mundo es “normal y necesario”.
Dios quiere formar para si un pueblo sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santo. No permitamos que estas pequeñas cosas impidan que seamos esa Iglesia que Dios quiere.

Algunos consejos para el buen uso del celular y las redes sociales:

Busquemos al Señor por sobre todas las cosas, y pidámosle sabiduría.
“Santiago 1:5: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”
Defendamos nuestro tiempo con Dios, que las redes no nos hagan desaprovechar el tiempo que podemos tener a solas con El. (Ej: no llevar el celular a mi devocional, apagar el wifi, desconectar el teléfono, el timbre)
Proverbios 8:17: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.”
Es imposible amar a alguien con quien no pasamos tiempo.
Definamos cual es la finalidad de cada medio que usamos, y actuemos en base a eso.
Estemos en luz, con nuestros padres, o con un hermano mayor que nos enseñe a usar estos medios y nos corrija si fuese necesario.
Aprendamos a ejercer dominio propio, el cual es un fruto del Espíritu, que crece en nuestra comunión íntima con Dios.
Establezcamos horarios de uso adecuado del celular.
Tomemos decisiones firmes en cuanto a cómo usar las redes (charlar o no con mujeres, subir determinados tipos de fotos, involucrarme en determinados temas de conversación en facebook, etc), abrámoselo a un mayor, y pidamos que nos pregunte frecuentemente.
Pablo le dijo a Timoteo (2° Tim 2:22) “ Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. Si es necesario huir, huyamos (esto puede ser tomando medidas drásticas como cerrar el face, usar un celu más básico, etc), y sigamos la justicia, la fe, el amor y la paz, aliándonos con aquellos que buscan lo mismo que nosotros.
“Eclesiastés 11:9: Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.”
Disfrutemos de lo que tenemos en nuestras manos, hagamos uso de la tecnología, pero sepamos que sobre todo esto, algún dia, Dios nos juzgara.
Por último, y como ya dijimos, estemos SIEMPRE en luz. Asegurémonos de que algún hermano esté al tanto, velando por nuestras vidas. Dejemos que otros “entren” en esta área y seamos dóciles a la corrección, sabiendo que nada de lo que nos dicen es malintencionado, sino por el contrario, tiene como finalidad guardarnos de peligros que, por ignorancia o por ser demasiado jóvenes, podemos ignorar, y pueden afectar gravemente nuestras vidas.
Hebreos 2:1: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”

TRABAJO EN EQUIPO



¡Estamos involucrados en una obra trascendente y gloriosa!

Es importante que el equipo esté conformado por personas que van madurando en su carácter. Para trabajar en equipo se requiere madurez,  es fácil optar por enviar un solo obrero o misionero. Pero Jesús formó un equipo con sus discípulos. La inmadurez me lleva a culpar a otros por las fallas del equipo  y los problemas de la obra.
La madurez hace que la obra sea seria y estable, que perseveremos. Una cosa es que la obra nos deje (por la gente se apartó) y otra muy distinta es que nosotros dejemos la obra (por abandono o cambiar de planes)
1ra Corintios 1: 10 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer”.
Si no estamos juntos se produce un retroceso por causa de los problemas que surgen y no se resuelven. La obra no debe estar sostenida por uno sino varios discípulos. Para esto es muy importante aprender a trabajar en equipo, y en esto el carácter es importante. Debemos llegar a ser un buen equipo.

¿Quiénes componen un equipo?

*Personas que se desempeñan bien individualmente, con capacidades, pero ahora comprometidos con un objetivo en común, el del equipo. Si el equipo no tiene objetivos, ¿con qué me comprometo?, aquí entra el tema de la visión. ¿A qué apuntamos con la obra que atendemos?
*Una de las virtudes de los integrantes del equipo es saber atender los distintos enfoques que cada uno trae, es decir lo que cada uno ve desde su perspectiva qué falta en la obra. (Amor, servicio, evangelización, consejo, etc.).
En un equipo tiene que haber excelente comunicación. Esto es importantísimo. Cada vez que volvemos de la obra comentar al resto del equipo las experiencias vividas, sean positivas o no. Las  personas maduras escuchan y reciben; reciben y dan, es decir no se defienden, hay libertad de hablar todas las cosas. El equipo tiene que estar intensamente comunicado.

Tres cosas unen al equipo: 
1. Comunión con Dios (ORACIÓN),
2. Relación estrecha con los hermanos y 
3. La obra. Antes que la obra, nos tiene que unir el amor de Cristo, la aceptación, las buenas relaciones, y, después viene la acción. La transparencia de unos con otros es fundamental.  
 Los integrantes del equipo necesitan ser: Fieles a Dios,  leales entre ellos y dóciles para aceptar lo que le digan.
Puede ser fiel y leal, pero si no es dócil, surgirán inconvenientes. Si alguien tiene un carácter que se enoja fácilmente, puedes decirle: “hermano, ¿por qué te enojas?, te noto así”, que el otro no lo tome como que: “este me está atacando”, “se la agarró conmigo”, que no lo tome así.
En el equipo hay que aprender a escuchar las correcciones, los consejos y las sugerencias.
Debemos perfeccionar lo que Dios nos ha dado, mejorar, crecer en la gracia que Dios. Se nota cuando en un equipo alguien bajó su nivel, porque baja el nivel de todos.
El equipo también se debe preparar para el sufrimiento, cuando suceden problemas de la obra, alguno que se aparta, se enferma, se enfada, etc. Las adversidades vienen, Satanás no está contento con el trabajo en equipo. Por eso debemos prepararnos para los momentos de adversidad.
En el equipo se suplen unos con otros, y a la vez, reciben las habilidades para que no se noten las debilidades que cada uno tiene. En un partido de fútbol algunos pueden haber jugado mal pero el equipo gana igual por los que jugaron bien.

Oscar Gómez




lunes, 9 de mayo de 2016

LA VISIÓN NO TARDARÁ Oscar Gómez




Porque la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá”
                                                                                        Habacuc 2:3
El nacimiento de una visión

Una de las definiciones más cristalinas expresada en los comienzos del movimiento de renovación espiritual, declara:

 “La visión, en términos prácticos, significa una iglesia integrada por familias que viven en paz y armonía. Maridos tiernos, sabios, amables. Esposas sumisas, de carácter afable y apacible. Hijos respetuosos y obedientes. Muchachos y señoritas que llegan vírgenes al casamiento. Ancianos honorables y venerados por los más jóvenes. Niños felices criados en el amor y temor del Señor. Hombres trabajadores, responsables, diligentes, fieles. Mujeres virtuosas, alegres, llenas de buenas obras. Un pueblo diferente formado por discípulos que aprenden a ser humildes, pacientes, mansos, justos, generosos, sinceros, buenos, felices, honrados, íntegros. Discípulos cuyo estilo de vida es amar, perdonar, servir, confesar sus faltas, obedecer, cumplir, sujetarse a las autoridades, pagar sus impuestos, ser siempre veraces, confiar en Dios, amar a su prójimo, ayudar, compartir con los necesitados, llorar con los que lloran, alegrarse con los que ríen, ser uno con los hermanos, devolver bien por mal, sufrir la injusticia, dar gracias siempre por todo, vencer la tentación, vivir en el gozo del Señor, orar sin cesar, dar testimonio de Jesucristo, ganar a otros para Cristo, hacer discípulos, poner su dinero y sus bienes al servicio de los hermanos, y sobre todas las cosas, amar a Dios con todo su ser”.
Fuimos privilegiados en ser receptores directos de esta proclama, la cual creímos, abrazamos, enseñamos, defendimos y, sin dudar, predicamos hasta hoy. Entendimos con claridad y revelación de Dios que este es el objetivo hacia el cual avanzar. Se trata de la “maqueta divina” para el pueblo santo. El modelo mostrado en el monte. La Palabra pura de Dios. Nuestros corazones ardieron y arden todavía con esta verdad. Sin embargo….

La visión será probada

“Aunque parezca tardar, espérala”

Al transcurrir el tiempo, muchos comenzaron a mirar cada vez más de lejos esta visión. Corrió mucha agua debajo del umbral del movimiento. La lista de los que no alcanzaron estas aspiraciones fue aumentando. Y vino la inevitable desazón, como aquella que invadió el corazón de los discípulos cuando Jesús murió y todo proyecto de reino parecía haber quedado en  nada. Conozco algunos que, como héroes de guerra, se han mantenido ilesos e intactos hasta hoy, en los cuales la visión se viene cumpliendo más o menos al pié de la letra en las distintas áreas de sus vidas. También están aquellos que siguen con esperanza.

¡Viene un nuevo amanecer!

“Porque sin falta vendrá…”

Tengo la plena convicción que, después  de pasada la noche, vendrá un nuevo amanecer para los que abrazaron la visión de reino y no la dejaron ni canjearon por nada. Mantengamos viva la fe y la esperanza hasta el final, sin fluctuar, Dios no nos ha dejado solos. ¡El está con nosotros!

Sin embargo, ese tiempo de oscuridad y de desesperación no durará para siempre” Isaías 9:1

“Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré” Isaías 54:11

El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición”  Malaquías 4:6


Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla” Mateo 5:18


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...