Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero 28, 2016

¿CUÁL SERÁ EL TESTIMONIO DE NUESTROS EDIFICIOS? Howard A. Snyder

Cinco respuestas.Testifican acerca de nuestra inmovilidad. ¿Qué habrá más estático que un edificio? Con frecuencia una comunidad cristiana tiene la oportunidad de mudarse a un barrio nuevo de gente joven, pero está tan afectada por el síndrome del “local permanente”, que se va quedando en medio de un desierto urbano. El Evangelio dice buscad a los perdidos, mientras nosotros decimos: ‘que los perdidos busquen nuestras iglesias’.En segundo lugar, testifican de nuestra falta de flexibilidad. Snyder cita a un pastor que dice que nuestras iglesias urbanas son esclavas de sus ladrillos en una época en que la iglesia debe ser flexible, adaptable y relevante. La forma del edificio también con frecuencia da forma al programa de una iglesia. Generalmente dispone que el culto sea un ejercicio realizado por un solo hombre, en lugar del culto comunitario, con mucha participación, del Nuevo Testamento.Tercero: nuestros edificios testifican acerca de nuestra falta de comunión. La mayoría de ellos h…

¿HOMILÍAS O MINISTERIO DEL ESPÍRITU? Editorial

“…el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”
(2° Corintios 3:6)
La proclamación original del mensaje cristiano era una conversación de doble vía pero cuando las escuelas de oratoria del mundo occidental se apoderaron del mensaje lo convirtieron en algo totalmente diferente. La oratoria ocupó el lugar de la conversación. El diálogo entre el orador y el oyente pasó a ser un monólogo. El sermón reemplazó el profetizar y la mutualidad de los santos. Nadie podía interrumpir el discurso para preguntar, acotar o corregir. La enseñanza, que en un principio era inspirada por el Espíritu Santo, pasó a ser el privilegio elitista de los oficiales de la iglesia que debían ser educados en las escuelas de retórica para aprender a hablar. Sin esta clase de educación, no se le permitía a un creyente hablar al pueblo de Dios. Ya en el tercer siglo los cristianos llamaban homilías a sus sermones así …

DEBERES DE LA ESPOSA

La palabra del Señor es muy clara y precisa al respecto. Estos deberes no se pueden considerar como opcionales; son mandatos concretos del Señor. Vivimos en el reino de Dios, bajo su autoridad. Un error que cometen los cónyuges con frecuencia es tomar nota cada uno de los deberes del otro, para luego exigir que los cumpla aunque él mismo no lo haga. Dentro del matrimonio, cada uno debe asumir su responsabilidad, sin tomar en cuenta el comportamiento del otro.
Si ponemos en práctica los principios del reino de Dios en la conducta y trato entre esposos, la paz del Señor gobernará nuestros hogares, nuestros hijos se formarán en el buen ejemplo de sus padres y la buena influencia llegará hasta las próximas generaciones.
También otras familias de la iglesia aprenderán a través de nuestro ejemplo y seremos luz y medio de salvación para muchos hogares que están en las tinieblas.
I- SUJECIÓN A SU MARIDO
Efesios 5:22-24,  Colosenses 3:18.
• La sujeción tiene que ver con el principio de autoridad …

CONSEJOS PARA LA VIDA MATRIMONIAL

Las tensiones que se producen en el matrimonio ponen de manifiesto el carácter de los cónyuges. Cuando estamos bajo presión o tenemos que enfrentar conflictos exhibimos lo que realmente somos. El matrimonio es el factor más importante en la formación de las personas, lo prepara para alcanzar su propósito y realización más excelente o lo mutila o inhibe. Más allá de las circunstancias, necesitamos disfrutar nuestra relación matrimonial.
1-Orar juntos.
Se trata de una oración clara, concisa, tal vez corta pero poderosa. El matrimonio que ora unido permanece unido. Vivir sin orar es vivir sin Dios.
2-Practicar el perdón.
El perdón va por delante de los deberes de culto, delante de la oración, “por tanto si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tienes alguna cosa contra tu hermano arregla primero”. Al negarles el perdón a los demás en realidad estamos diciendo que no son dignos del perdón de Dios y por consecuencia tampoco nosotros lo somos.
3-Formar el hábito de ir juntos a todo lu…