domingo, 28 de febrero de 2016

¿CUÁL SERÁ EL TESTIMONIO DE NUESTROS EDIFICIOS? Howard A. Snyder



Cinco respuestas.
Testifican acerca de nuestra inmovilidad. ¿Qué habrá más estático que un edificio? Con frecuencia una comunidad cristiana tiene la oportunidad de mudarse a un barrio nuevo de gente joven, pero está tan afectada por el síndrome del “local permanente”, que se va quedando en medio de un desierto urbano. El Evangelio dice buscad a los perdidos, mientras nosotros decimos: ‘que los perdidos busquen nuestras iglesias’.
En segundo lugar, testifican de nuestra falta de flexibilidad. Snyder cita a un pastor que dice que nuestras iglesias urbanas son esclavas de sus ladrillos en una época en que la iglesia debe ser flexible, adaptable y relevante. La forma del edificio también con frecuencia da forma al programa de una iglesia. Generalmente dispone que el culto sea un ejercicio realizado por un solo hombre, en lugar del culto comunitario, con mucha participación, del Nuevo Testamento.
Tercero: nuestros edificios testifican acerca de nuestra falta de comunión. La mayoría de ellos han sido diseñados de un modo que hace que resulte difícil, cuando no imposible, la comunión verdadera, en profundidad, cara a cara, corazón a corazón. Cada asistente al culto está encerrado en una especie de cabina aislada, de modo que su relación es con el pastor y nunca con los demás miembros. (Acotación del autor: Esto no acontece en América Latina con la frecuencia con que se presenta en las naciones europeas). De todos modos no es comunión. No es compañerismo. ¡Con razón había tanta comunión y calor entre los cristianos primitivos! ¡Se reunían en las casas!
En cuarto lugar, testifican de nuestro orgullo. No queremos reconocerlo, pero es así. Tenemos que levantar edificios, ellos deben hablarnos de Dios y no de nuestros valores burgueses de clase media.

Finalmente, nuestros edificios testifican de nuestra división en clases sociales. Un sociólogo, de un mero vistazo a diez iglesias y a sus rótulos denominacionales y puede predecir con total exactitud la educación, ingresos, oficios y posible posición social de los miembros.

¿HOMILÍAS O MINISTERIO DEL ESPÍRITU? Editorial



“…el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”

(2° Corintios 3:6)

La proclamación original del mensaje cristiano era una conversación de doble vía pero cuando las escuelas de oratoria del mundo occidental se apoderaron del mensaje lo convirtieron en algo totalmente diferente. La oratoria ocupó el lugar de la conversación.
El diálogo entre el orador y el oyente pasó a ser un monólogo. El sermón reemplazó el profetizar y la mutualidad de los santos. Nadie podía interrumpir el discurso para preguntar, acotar o corregir. La enseñanza, que en un principio era inspirada por el Espíritu Santo, pasó a ser el privilegio elitista de los oficiales de la iglesia que debían ser educados en las escuelas de retórica para aprender a hablar. Sin esta clase de educación, no se le permitía a un creyente hablar al pueblo de Dios.
Ya en el tercer siglo los cristianos llamaban homilías a sus sermones así como los oradores griegos denominaban sus discursos. Expresado de otra manera, ni las homilías o sermones como arte de preparar un sermón, tienen un origen cristiano.
Será un gran avance para la iglesia darle la posibilidad de compartir una palabra a aquellos hermanos con experiencia y trayectoria en la vida cristiana, que sin ser hombres con una función dirigencial en la iglesia o excelentes oradores, tienen mucho que decir desde una perspectiva netamente práctica, real y espiritual.



DEBERES DE LA ESPOSA



La palabra del Señor es muy clara y precisa al respecto. Estos deberes no se pueden considerar como opcionales; son mandatos concretos del Señor. Vivimos en el reino de Dios, bajo su autoridad.
Un error que cometen los cónyuges con frecuencia es tomar nota cada uno de los deberes del otro, para luego exigir que los cumpla aunque él mismo no lo haga.
Dentro del matrimonio, cada uno debe asumir su responsabilidad, sin tomar en cuenta el comportamiento del otro.

Si ponemos en práctica los principios del reino de Dios en la conducta y trato entre esposos, la paz del Señor gobernará nuestros hogares, nuestros hijos se formarán en el buen ejemplo de sus padres y la buena influencia llegará hasta las próximas generaciones.

También otras familias de la iglesia aprenderán a través de nuestro ejemplo y seremos luz y medio de salvación para muchos hogares que están en las tinieblas.

I- SUJECIÓN A SU MARIDO

Efesios 5:22-24,  Colosenses 3:18.

• La sujeción tiene que ver con el principio de autoridad vigente en todos los órdenes de la vida social, sea en la nación, en las instituciones, en los colegios, en las fábricas, en las empresas, en la iglesia, en los clubes y, por supuesto, también en las familias. En todo ámbito hay  alguien que ejerce autoridad y que, a su vez, está bajo autoridad.
. Dios pide que la mujer se someta a su marido, no que el marido se imponga sobre la mujer. En el reino de Dios toda autoridad es reconocida y no impuesta.
. Sujeción es reconocimiento de la autoridad establecida. Significa obediencia humilde y con buena disposición de ánimo. La mujer sumisa reconoce a su marido como cabeza y en su espíritu se siente unida, ligada a él. La sujeción no es mera obediencia externa, sino una actitud interior de sumisión y respeto.

. La sujeción no anula a la mujer sino que la ubica para complementar a su esposo con todas sus capacidades.
. La sujeción no rebaja, sino que protege a la mujer.
. La mujer no es menos, y el hombre no es más. Son iguales, pero en funciones diferentes, según el plan de Dios.
. La mujer debe sujetarse a su marido en todo (Efesios 5:24).
. El varón es el responsable general de todas las esferas de la vida familiar.
. Las hermanas que tengan maridos incrédulos también deben sujetarse a ellos y comportarse de modo que sus maridos se conviertan al ver la conducta de sus esposas (1 Pedro 3:1-2).

Su rol es el de «ayuda idónea». Por lo tanto, debe opinar, enterarse, dialogar dar su punto de vista, asentir o disentir, aprobar o desaprobar, hacer su aporte. Pero siempre mostrará una actitud de respeto y reconocimiento hacia su esposo y tendrá la disposición de dejar las decisiones finales en manos de su marido, sin amargura ni rebelión interior.

II- TRATO RESPETUOSO

Pablo ordena que «la esposa respete a su esposo» (Efesios 5:33) y Pedro se refiere a la «conducta íntegra y respetuosa» de la mujer (1 Pedro 3:2).

• El trato respetuoso reviste de dignidad y elegancia a la mujer. En cambio, la insolencia la rebaja, la vuelve vulgar, ordinaria.

. Este respeto, este aprecio interior, debe manifestarse en la forma de conversar, el tono de la voz, los gestos, los modales, la mirada. También en el modo de atender a su marido, de obedecerlo, de escucharlo, etc.

. Esto también implica el no menospreciarlo, sea a solas o delante de los hijos. Y mucho menos frente a terceros. Jamás debe hablar de él en su ausencia, subestimándolo, despreciándolo o ridiculizándolo ante otros.

«La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye» (Proverbios 14:1).

La mujer respetuosa es la alegría de su marido, lo engrandece y lo convierte en príncipe delante de los demás.

III- BELLEZA INTERIOR Y EXTERIOR

1° Pedro 3:1-4.
. La mujer se arregla para ser atractiva y aceptada. Esto no constituye un pecado. Al contrario. Dios mismo ha vestido de belleza y hermosura a la creación. La mujer casada debe procurar ser atractiva para su marido.
Es una verdadera pena que muchas mujeres casadas se abandonen.
Es bueno mantenerse joven y bonita tanto como se pueda. Cuidar la silueta.
Hacer un poco de gimnasia, lucir bien peinada, pulcra y bien vestida (con sencillez) todos los días. Las casadas tienen el deber de ser atractivas para sus maridos (únicamente).
Este atractivo no se logra exagerando el arreglo externo con peinados llamativos, joyas de oro o vestidos lujosos. Tampoco adoptando un estilo mundano y «sexy».
¿Qué hace a una mujer atractiva para su marido?
Afirma Pedro: «Que la belleza de ustedes no sea la externa que sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible.»
El mayor atractivo que encuentra un hombre en una mujer es su buen carácter, el que tenga un espíritu afable y apacible. Afable quiere decir amable, dulce. Apacible significa suave, sereno, tranquilo. ¡El marido vuelve a enamorarse cada día de una esposa dulce y suave en su forma de ser, de tratar, de hablar!
Mujer virtuosa, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas! Proverbios 31:10
. En cambio, ¿qué atractivo tendrá para su marido un mujer bonita y bien arreglada, pero rencillosa, nerviosa, gritona, peleadora, rencorosa, amargada, quejosa y rezongona?
Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al SEÑOR es digna de alabanza. Proverbios 31:30
. El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Gálatas 5:22-23
Mediante la obra del Espíritu Santo, toda mujer puede llegar a ser una esposa de carácter dulce y suave (afable y apacible). Sin embargo, es necesario andar en el Espíritu cada día.

¡El Espíritu Santo es nuestro gran recurso para llegar a ser como el Señor quiere!

Liliana Riffel



CONSEJOS PARA LA VIDA MATRIMONIAL



Las tensiones que se producen en el matrimonio ponen de manifiesto el carácter de los cónyuges. Cuando estamos bajo presión o tenemos que enfrentar conflictos exhibimos lo que realmente somos. El matrimonio es el factor más importante en la formación de las personas, lo prepara para alcanzar su propósito y realización más excelente o lo mutila o inhibe. Más allá de las circunstancias, necesitamos disfrutar nuestra relación matrimonial.

1-Orar juntos.

Se trata de una oración clara, concisa, tal vez corta pero poderosa. El matrimonio que ora unido permanece unido. Vivir sin orar es vivir sin Dios.

2-Practicar el perdón.

El perdón va por delante de los deberes de culto, delante de la oración, “por tanto si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tienes alguna cosa contra tu hermano arregla primero”. Al negarles el perdón a los demás en realidad estamos diciendo que no son dignos del perdón de Dios y por consecuencia tampoco nosotros lo somos.

3-Formar el hábito de ir juntos a todo lugar donde se pueda.

No se trata de dos “soledades” que conviven. Sea de compras, al congregarse, yendo de vacaciones, en momentos de esparcimiento, tienen que proponerse ir juntos.

4-Desarrollar el calor de hogar

Puedo tener una casa grande y espaciosa pero no tener un hogar. Papá y mamá deben fomentar la calidez en el hogar. Buenos momentos juntos, distendidos, dejando de lado las peleas y tensiones que debilitan la familia.

5-Cultivar palabras y actitudes que honren a mi esposo y esposa.

“Te quiero”, “te extraño”, “te necesito”, “sos importante para mí”, “muy rica tu comida”, “que linda te queda esa ropa”, etc. Palabras de cariño, sencillos obsequios, etc.

6-Acordar y establecer metas juntos para la familia.

¿Qué queremos lograr? En lo material, -en lo espiritual. Tomar lápiz, papel y escribir los objetivos.

7-Definir las relaciones y amistades.

No toda amistad o relación ayuda o edifica. Determinemos que relaciones nos favorecen y cuales no.

8-Confiar en Dios.

Salmo 46 1 al 5

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;
Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza.
Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.
Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.


Esta es la cuota de fe que necesita todo matrimonio.

Por Oscar Gómez

jueves, 25 de febrero de 2016

SECRETOS DE LA ADORACIÓN Editorial



San Juan 4: 20-24

El diálogo de Jesús con la mujer de Samaria tuvo varias aristas, de manera informal tocaron temas muy profundos como el prejuicio racial, el matrimonio, la venida del Mesías y el culto a Dios. En un determinado momento, Jesús le señaló su verdadera situación marital: “el que ahora tienes no es tu marido”, palabras que calaron hondo en ella. A partir de allí hubo un giro drástico en la conversación. Lo que siguió nos lleva descubrir la esencia de la adoración.

Sin lugares de culto

“Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”  

Esta mujer adoraba de acuerdo a la tradición de sus padres y Jesús le dió a entender que no era necesario seguir con esa costumbre, y aún más, en ese preciso instante el Maestro deja sin efecto, de allí en adelante, los lugares “oficiales” de adoración. El Señor declara la caducidad de los espacios físicos que tanto judíos como samaritanos sacralizaban, y también de todos aquellos lugares que a través de las edades procuran destinarse exclusivamente al culto. En otras palabras, le dijo: “No se adora a Dios aquí ni allá”.

“Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”

Sin andamios.

En ese diálogo no solamente se produjo una derogación de los lugares de culto, sino también un desmantelamiento literal de todo aparataje, de toda coreografía, de toda escenografía, de toda inducción humana que tenga que ver con la adoración. Menciona a los “verdaderos adoradores”, lo que infiere que puede haber una adoración fraudulenta. Jesús quito las muletas, los apoyos,  las cosas periféricas que no tienen nada que ver con la clase de adoración que Dios pretende. Dijo que éstos adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Entonces, no tenemos necesidad de objetos de ninguna naturaleza. Jesús enseñó en este relato que la adoración genuina es una cuestión interior, del corazón.
     
El único templo válido.


Hoy más que nunca, necesitamos la renovación de nuestro entendimiento a fin de comprender que los así llamados “centros de adoración” no son indispensables, ni “sacros”, podemos desarrollar la vida cristiana con total normalidad sin ellos. No obstante, en la actualidad se siguen construyendo “mega santuarios”. Tenemos que saber que fuimos llamados y habilitados para adorar al Padre en todo lugar, en cualquier momento, sea que estemos solos, con toda la iglesia, acompañados de dos o tres discípulos, con o sin instrumentos musicales. El único templo válido es nuestro corazón, y éste sí debe ser santo y consagrado a fin de ofrecer un culto aceptable al Señor.

Por Oscar Gómez

LA TERCERA TROMPETA Oscar Gómez



El ejército romano escuchaba tres trompetas con diferentes sonidos. La primera indicaba juntar las cosas, en la segunda tenían entrar en formación y, el tercer trompetazo que sonaba, los soldados marchaban con paso triunfal al próximo territorio de conquista. La tercera trompeta implicaba acción, movimiento y avance sostenido.
No por casualidad las Sagradas Escrituras dicen: “Si la trompeta diere sonido incierto quién se preparará para la batalla” (1cor. 14:8). Cuando nos movilizamos debemos ser claros, no dar sonido incierto. Saber por qué y dónde vamos. Será fundamental una buena comunicación del equipo que va a salir a la obra, no se puede marchar de cualquier forma. Todo ejército requiere una sola orden para avanzar, no muchas, y que sea unificada. Las experiencias insatisfactorias a través de los años señalan que un grupo o iglesia que propone muchos objetivos no termina cumpliendo cabalmente con ninguno; se debilitan las fuerzas, y se produce un déficit de recursos humanos y materiales. La consigna es tener un solo objetivo de avance, no muchos Los discípulos deben marchar y saber cómo y por donde hacerlo.


UNA IGLESIA RENOVADA Oscar Gómez



La renovación de la iglesia no es un título de pancarta, tiene que llegar a ser una realidad en  nuestro medio. Algunos hermanos de más tiempo en el Señor fueron privilegiados en experimentar esta renovación espiritual. De todas formas, hayamos experimentado o no el fermento renovador, tenemos una gran necesidad de renovación en la actualidad. Una iglesia renovada no es más de lo mismo, tampoco un retoque cosmético de las estructuras heredadas, o un simple barniz a la tradición y las costumbres. ¡Dios quiere derramar su vino nuevo sobre nosotros hoy!

Renovación es erradicación de lo viejo innecesario.
Renovación implica refundación.

Hay un aparato religioso que se ha montado por todos lados, por lo cual,  para que la renovación sea una realidad entre nosotros, habrá que desmantelarlo. Cuando hablamos de religión nos referimos al esfuerzo por llegar a Dios y querer agradarle mediante mecanismos humanos, sin tener en cuenta Su gracia.
A fin de avanzar hacia la renovación de la iglesia debemos comprender el enorme poder e influencia de la herencia que está alejada de los principios que se traslucen en las Escrituras y, por otra parte, estar abiertos y dóciles a la obra soberana del Espíritu Santo.








EL SEÑOR SE HA PROPUESTO VISITAR A TODA LA IGLESIA Jorge Himitian



En la medida que permitamos que el Espíritu Santo nos transforme, Dios obrará a través de nuestras vidas. No son nuestros claros conceptos los que nos van a hacer la luz de América Latina, sino la obra renovadora del Espíritu Santo que continúe su proceso en nosotros hasta que seamos lo que Dios quiere. Recién entonces podremos ser luz para aquellos que nos rodean. Creemos que esta obra refrescante del Espíritu no se limita a ningún grupo. 
El Señor se ha propuesto visitar a toda la iglesia; derramará su Espíritu sobre toda la humanidad. En todos los distintos grupos cristianos Dios está derramando su Espíritu Santo y levantando un pueblo para sí. Esto ocurre en todas partes, y el pueblo que se levanta en todas las naciones puede responder a este desafío porque tiene una experiencia viviente para ofrecer a un mundo que necesita, no palabras, sino cristianos que viven las palabras. 
Si la iglesia permanece en sus tradiciones, en los cauces estructurados humanamente, si vive una vida de tibieza, una vida de flojedad espiritual, una vida más organizada que pujante, no tiene algo que ofrecer a América Latina.


EL AULA DE JESÚS Oscar Gómez



Jesús pasó más del 80 % de su ministerio al aire libre.

El Maestro desarrolló la mayor parte su trabajo afuera, en lugares abiertos y ésta también fue la práctica apostólica. El Señor edificó a sus discípulos en las calles y a la vez evangelizaba a los inconversos. Si nos quedamos adentro difícilmente daremos continuidad a la obra.
La escuela de Jesús para entrenar sus discípulos no era una clase de pizarra, cumplía su misión entre el pueblo, en las calles. ¿Cuál era la dirección donde se reunía Jesús?¿Qué día y a qué hora era la reunión? No lo encontramos.
Tenemos que comprender que el Padre y el Espíritu Santo trabajan donde está la necesidad. El aula de Jesús era ir delante de sus discípulos y mostrarles como se hace. Aquí estamos ante un punto esencial para el verdadero avance de la obra. Mediante la acción, el liderazgo cristiano debe demostrarle a la hermandad como se predica, como se lleva a una persona al arrepentimiento y como se enseña el reino de Dios “in situ”, allí donde está la gente. Aún más, ejerzamos los dones espirituales en el campo de labor.
Necesitamos una vez más ver a Jesús como modelo de obra, soplar el polvo de más de 2.000 años de costumbres y tradiciones. Jesús no cambió, El es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

¿COMUNIDAD PROFÉTICA O DENOMINACIÓN? Ángel Negro



Cuando me entregué al Señor, mis primeros libros fueron el Compendio Manual de la Biblia, la Concordancia, el Diccionario Bíblico y comentarios bíblicos. Solo quería libros que me ayudaran a comprender la Biblia. Luego compré biografías, quería saber que tuvieron estos hombres para hacer lo que hicieron. Como buen Hermano Libre era dispensacionalista. Lo creía y lo enseñaba. Como muchos sabían de mis inquietudes por la obra misionera, varios ancianos de las iglesias me hablaron: Mr. Morris, los Lecceses, Raciatti, Shusler, Don José Bissio, etc. Era un niño mimado. Era bien visto entre todos mis parientes y en las iglesias.
Creía conocer la Biblia y cual era el plan de Dios para con los hombres: que se salven, que cuando se mueran entren al cielo y se libren de caer en el infierno. El hombre como centro. En mi casamiento pedí que se predique el evangelio, por si hubiera algún inconverso. Hasta que llegó el mover de Dios y entendí que no entendía nada.
Cuando se me hizo luz y revelación en mí, el evangelio del reino y el plan supremo de Dios de tener una familia a su imagen, me cambió la Biblia y la manera de pensar. Me cambió la forma de juzgar las situaciones de la vida y la manera de trabajar en la obra del Señor.
Desde ese momento estos son los dos parámetros que utilizo y con los cuales mido todas las situaciones y las enseñanzas. Entre nosotros, el tema central en discusión no es el divorcio y nuevo matrimonio, no es el bautismo de los recasados, eso es secundario. Lo que esta en juego es: El Evangelio del Reino y la Meta de la Salvación, Ser a la Imagen de Jesús.
Las demandas del reino son 1.000 veces mayores que los de la ley. Pero la gran diferencia es que estamos bajo la gracia, y bajo la gracia tenemos el Espíritu Santo que nos capacita para vivir no solo las demandas de la ley, sino las del reino. Sin esta capacitación y poder sería imposible alcanzar la meta de ser como Jesús (Jr.31.33; Ez.36.26-27). Todo lo que el Señor demanda para vivir el reino es poco, cuando lo comparamos con los poderes del siglo venidero.

Lo que esta en juego es ser una comunidad profética, o una denominación evangélica más. Toda la luz que vino a fines del 60` y principios del 70` ¿Fue de Dios o no? ¿Dios dio revelación para toda la iglesia o para levantar una denominación más? Si Dios nos visitó con su Santo Espíritu es para ser luz en medio de la iglesia y en el mundo.

SEIS INSTRUMENTOS DE DIOS PARA NUESTRO CRECIMIENTO Jorge Himitian




1.     LA CRUZ

La respuesta de Jesús a Pedro fue: “Tome su cruz…” (Mateo 16.24).
Si no hay cruz en nuestra vida llegamos a un techo y no logramos crecer.
La cruz sobre toda ambición carnal. Sobre toda carnalidad, soberbia, creerme mejor que los demás, considerarme más importante, ser sabio en mi propia opinión, querer ser el primero, querer ser reconocido, honrado, mencionado…
La peleas entre los discípulos fueron todas antes de la cruz, peleas pre-pentecostés. El Espíritu Santo hizo real en la vida de los apóstoles de la iglesia la operación de la cruz. En hechos 2 el que predicó fue Pedro. En Hechos 3, también Pedro. Juan no tuvo celos de él. No le dijo: ahora me toca a mí…

2.     LA PALABRA

La ley de Jehová es perfecta que convierte el alma. (Salmos 19.7-13). Debemos entrar al quirófano de Dios, y dejar que él nos examine (Salmos 139.23-24); y corte con el bisturí de su palabra, y quite todo tumor de ambición de nuestro corazón. Necesitamos ser traspasados por la palabra. (Hebreos 4.12-13).

3.     LA CORRECCIÓN FRATERNAL

Este es otro recurso valioso de Dios. Debemos estar abiertos a la corrección de parte de nuestros hermanos. Otros ven en nosotros lo que nosotros no alcanzamos a ver. Debemos tener la humildad de someternos a la reprensión o amonestación de nuestros hermanos.
A la vez, debemos estar dispuestos a corregir a otros con amor y verdad. Si alguien nos reprende o corrige, no reaccionemos en el momento. Agradezcámosle y tomémonos un tiempo para orar al respecto y luego dar una respuesta si fuera necesario.

4.     EL FUEGO

Hay cosas que son limpiadas por la sangre de Jesús, los pecados. (1 Juan 1.7 y 9).
Hay cosas que son purificadas por la palabra. (Efes. 5.26).
Hay cosas que son purificadas por el fuego de la prueba, o del sufrimiento. (1 Pedro 1.6-7). Como sucedió con Job. (Job 42.5-6).

5.     CRECER EN LA UNIDAD

Dios nos levantó como una comunidad profética en medio de la iglesia en general. Es muy importante  que estemos bien insertados en la comunión con todo el cuerpo de Cristo, con otros grupos, en el Consejo de Pastores de nuestra ciudad.  Dios nos llama a ser levadura. A la vez, recibir de otros lo que Dios está dando a su iglesia. Muchos de los que están aquí son presidentes de los Consejos de pastores en su ciudad, o están muy metidos en la comisión.
Comunión es dar y recibir. Tenemos importantes cosas que dar que hemos recibido de Dios. Tenemos que recibir la gracia que Dios ha dado a otros.
Keith Bentson dijo: El futuro no es la Comunidad Cristiana, el futuro es el cuerpo de Cristo.

Esto requiere:
Fe. Creerle a Dios, creer que él lo hará.
Amor. Amar de corazón. Interesarnos por el otro. Ayudarlo en lo que necesite.
Paciencia. Esperar el tiempo de Dios. Aprender a callar. Y hablar cuando Dios diga.
Oración. Dios responde. Dependencia del Espíritu.
Sembrar la palabra. Sembrar la verdad.
Sacrificio de tiempo, dinero, servicio.
Humildad para recibir.
Integrar los Consejos de Pastores.
Interesarnos por algunos. Juntarnos desinteresadamente para ayudar en lo que necesiten y  podamos suplir. Reunirnos a orar con algunos.
Pastorear pastores. Empezar teniendo comunión.
Plan de Misión Unida: “La Argentina que Dios quiere”
La sinergia en cada ciudad.

Nuestra proyección para los próximos años.
Creceremos en la unidad del Espíritu.
Creceremos en la unidad de la Fe.
Creceremos en la unidad del Cuerpo.

Soñemos despiertos los sueños de Dios. Creamos lo que él prometió en su Palabra. Y así será.

6.      CRECER EN CANTIDAD

 Hay una plaza a dos cuadras de mi casa (Juan B. Justo y Boyacá), donde suelo -cuando puedo- ir a caminar, y de paso me dedico a la oración y a aprender la palabra de memoria.  Como estamos en vísperas de elecciones,  han puesto muy bonita la plaza, con una fuente de agua que salta en su centro…Hace unas semanas caminando por allí e inspirándome en la fuente de agua, oraba así: Señor, haz que mi vida sea como esta fuente que salta permanentemente… De repente el Señor me dice: No quiero que sean como esta “fuente ornamental” que restauraron en la plaza, que recicla para sí misma toda el agua. Yo quiero que sean como la visión de Ezequiel 47, que se transformen en un río para llevar sanidad a las naciones…” 

En Ezequiel 43. 1-5, la gloria de Dios vino del oriente y llenó la casa. En el v.7 dice: “Este es el lugar de mi trono… el lugar donde posaré la planta de mis pies, en el cual habitaré…”.

En Ezequiel 47. 1-12, “las aguas salían debajo del umbral de la casa hacia el oriente… y las aguas salían y salían, no eran recicladas como la fuente ornamental de la plaza que está en mi barrio. Las aguas seguían corriendo sin parar y se hacían un río, cada vez más profundo, hasta los tobillos, las rodillas, los lomos y ya no hacía pié.
Vers. 8 dice: “Esta agua salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas.”
En los versículos 9  al 12, habla de muchísimos peces, de vida, sanidad, de árboles frutales, de fruto…
Este río coincide con el de Apocalipsis 22: 1 y 2.  “Las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”.

Este es el propósito de la visitación de Dios. Este río no es para que lo reciclemos para nosotros, es para llevarlo a toda nuestra nación, con el PROYECTO 2.020, y a todas las naciones del mundo con el PROYECTO 2.050…

Revisemos nuestras agendas, nuestros programas, el uso de nuestro tiempo, de nuestros dones, de nuestros recursos humanos, de nuestro dinero, de nuestras actividades, de nuestras reuniones, de nuestros retiros, de nuestras predicaciones, de nuestras enseñanzas, y veremos que el 90% de todo eso lo estamos reciclando para nosotros mismos.  NO QUIERO QUE SEAN COMO ESTA FUENTE ORNAMENTAL QUE RECICLA PARA SI MISMA TODO EL AGUA QUE SALTA DE ELLA…QUIERO QUE SEAN COMO EL RÍO DE EZEQUIEL 47. Que así sea.

¡Dios nos ayude a cambiar!  


LAS COSAS ESENCIALES Oscar Gómez



¿Qué es esencial en el reino de Dios? Es esencial la buena relación con Dios, las relaciones estrechas de coyunturas y equipos de misión, el funcionamiento de los grupos caseros, ganar nuevos discípulos y extender el reino. Pueden estar presentes otras cosas pero si no están o no las hacemos no afectarán en lo más mínimo el desenvolvimiento de nuestra vida y ministerio. Hagamos por un momento una lista de los programas y actividades de nuestro grupo o iglesia y nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que NO SON ESENCIALES.

Reitero lo que es esencial (para que no quede duda alguna):

*Nuestra comunión con Dios.

*Los fuertes vínculos entre los discípulos.

*Los grupos caseros.

*El discipulado


*La misión local y extra local.

TIEMPO DE REVISIÓN Editorial




Sin evaluación no hay avance real. Según el diccionario revisar es examinar algo con atención y cuidado para corregir los errores. Examinar para comprobar que funcione correctamente. Repasar. Analizar. Examinar las cosas con detenimiento.
Según  los entendidos toda empresa seria evalúa su desarrollo una vez al mes. No cabe duda que la iglesia del Señor es la empresa más importante del universo, se encarga ni más ni menos de la salvación de las personas, de su formación y de la construcción de familias. Se trata de los negocios de nuestro Padre Dios.

El conformismo nunca es buen aliado del cambio y la transformación. Si queremos hacer una revisión real habrá que ejercer una profunda autocrítica de lo que somos, hacemos y pretendemos hacer a futuro, sin temor al resultado del análisis. Esta será la única manera de mejorar y avanzar hacia el propósito eterno de Dios. 

Oscar Gómez

¿QUÉ ES LLEVAR LA PAZ A UNA CASA? Ángel Negro



2º Samuel  6: 11-12.

Por la muerte de Uza, David deja el arca, que representa la presencia de Dios, en la casa de Obed-edom.  “Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa”.

Lo bendijo a él y a toda su casa.
La presencia de Dios prospera y no añade tristeza.
El arca representa la presencia de Dios.
Llevar la paz es llevar la presencia de Dios.

El arca contenía las tablas de la Ley, una vasija con maná y la vara de Aarón que reverdeció.

Estas tres cosas son las que llevamos nosotros:

*La Palabra eterna y permanente de Dios.

*La palabra del día, fresca y actual para cada caso en particular. Los dones de gracia del Espíritu Santo que revela la necesidad del momento. El maná. El pan de hoy.

*La autoridad conferida por el Señor para bendecir y otorgar la paz. La autoridad para atar y desatar.

No es esfuerzo, Dios esta en nosotros y con nosotros, cuando vamos, lo llevamos a ÉL. Lo que se imparte y reposa sobre la persona y la casa es algo espiritual. Un hijo de paz imparte paz.


lunes, 22 de febrero de 2016

HE AQUÍ UN TEMBLOR Editorial

Ezequiel 37:7 

“Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor”

Todo cristiano debe provocar movimiento espiritual en su medio.

Este ruido que menciona la escritura no era bulla o bochinche, era estridencia que producía vida, que aportaba para la reconstrucción de ese cuerpo de la visión que recibió el profeta Ezequiel.

Nos habla de la dinámica, salir de la quietud, del estancamiento, de la rutina “si siempre hacemos lo mismo no pretendamos resultados distintos”. Hay que movilizar a los hermanos. 

Lo que hace temblar a la iglesia es la oración. 
Hechos 4:31: 

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”

Concentrarse en la oración es lo que provocará este movimiento, esta “implosión” que lejos de ser activismo, es poder de Dios.



UNA IGLESIA SALUDABLE Hugo De Francesco




¿Cómo determinar que una congregación anda bien? ¿Cómo es una iglesia fuerte? Como los distintos sistemas del cuerpo humano están bien integrados y en armonía, así Dios procura que funcione su pueblo. En este tiempo debemos chequear que cosas necesitamos enfatizar, por ejemplo podemos ser fuertes en la oración pero débiles en la obediencia. Observar los puntos que tenemos que apuntalar.

Leamos Hechos 2: 41-47

Algunas características de la iglesia en sus comienzos.

1. Una iglesia que aprende.

Recibían la enseñanza de Jesús impartida por los apóstoles. Tengamos disposición de aprender, estemos atentos a la sana doctrina, en otras palabras, a la "doctrina que sana". En Jerusalén la Palabra se aprendía en las casas y estando todos juntos. Ellos perseveraban en la doctrina. Por nuestra parte, es necesario conocer el fundamento y seguir creciendo. No olvidemos que una vez que las personas se convierten hay que enseñarles a vivir.

2. Una comunidad que practica la comunión.

Esta iglesia de los Hechos estaba llena de relaciones fraternales, de fuertes vínculos. Allí se impartía consejo y se ejercía corrección. Llorar con el que llora y alegrarse con los que se alegran debe ser su premisa. Cuidado con la envidia cuando a otro le va bien. Ellos conocían el "Amaos unos a otros".

3. Un pueblo dedicado a la oración.

Es fundamental reunirnos a orar. Los primeros cristianos sabían que en sus fuerzas no podían llevar a cabo la gran comisión, dependían del Señor. Darle prioridad a la oración en nuestros encuentros y tener una comunión constante con Dios. Caminar con Él. Practicar la oración personal y comunitaria.

4. Una iglesia que teme a Dios.

Temor es reverencia, respeto. Cuando hay temor existe una conciencia de que Dios está, que somos el templo del Señor y como tal debemos cuidarlo.  En este aspecto, nuestra vida secreta es muy importante, lo que hacemos cuando nadie nos ve, solo Dios.

5. Una iglesia donde suceden cosas.

Dios quiere obrar entre nosotros con su poder. Las señales que menciona Marcos capítulo 16 se dividen en señales de Protección y de acción, hay que usarlas según la situación. Actualmente hay una proliferación del Hinduísmo y Budismo entre nosotros. ¡Como si en la India estarían tan bien que se dan el lujo de exportar sus demonios! Estemos abiertos .Que no nos falte fe y osadía.

6. Una comunidad generosa.

Tenían todas las cosas en común, ninguno decía ser suyo nada de lo que poseía, declara Lucas. Compartían sus bienes. La voluntad de Dios es que seamos generosos.

7. Un pueblo que daba culto a Dios.

Alababan y adoraban. Una de las cosas que me impactó cuando me convertí fue la adoración. Recordemos que compartimos una misma pasión por el Señor. Valoremos la adoración entre nosotros. La consigna es restaurar el altar del Señor.

8. Una iglesia feliz.

Los primeros cristianos estaban alegres. Aprendamos a ser felices en Dios pase lo que pase. El gozo es un fruto del Espíritu, a pesar de las situaciones debe primar la alegría. Cuidado con la cara larga. Que nuestra alegría se contagie.

9. Un pueblo “simpático”.

Gente atractiva para aquellos que nos rodean. Que cae bien a los cercanos. Hay que ganar el favor del pueblo, la aceptación de nuestros semejantes para que haya apertura al evangelio.


sábado, 20 de febrero de 2016

REUNIRSE POR LAS CASAS Jorge Himitian




Según la forma tradicional de abrir una obra, el objetivo cercano era comprar un terreno y edificar un “templo” para desarrollar allí las actividades de la iglesia. El templo resultaba central en el funcionamiento de las congregaciones. Casi no se podía concebir que una congregación pudiera desarrollarse sin un templo. Es muy evidente que los apóstoles diferían en cuanto a ese modo de ver las cosas. Jamás construyeron templos. En los primeros siglos la iglesia creció y se extendió poderosamente por las casas, y cuando les resultaba posible, se reunían todos en algún lugar de concentración pública. Hemos hallado que lejos de ser esta una situación desventajosa para el crecimiento de la iglesia, resulta óptima. Al descentralizar las actividades del templo, llevándolas a las casas, hemos descubierto varias ventajas:

a) La obra se realiza mejor al integrar a los hermanos en grupos más pequeños en los hogares. En el ambiente natural de un hogar se da una relación más estrecha, se conoce y atiende mejor a cada uno, los inconversos acuden con menos prejuicios y la tarea del discipulado se logra sin tantos esquemas.

b) Las reuniones se vuelven más sencillas y espontáneas. Se pierde la formalidad, la religiosidad, hay mayor participación de los presentes y no se necesita un liderazgo profesional.

c) Al no tener enormes gastos para la construcción y mantenimiento de un templo, la iglesia cuenta con fondos suficientes para sostener dignamente a sus pastores y, tal como sucedía en el Nuevo Testamento, tiene recursos para ayudar a los necesitados de la congregación. Semanal, quincenal o mensualmente se puede alquilar algún salón o estadio para reunir a todos los grupos de hogar.

EDITORIAL

“Médico, cúrate a ti mismo” Lucas 4:23

Un diagnóstico acertado determina el remedio adecuado.

Existen tres clases de personas, la primera es la que acusa algunos dolores sin embargo piensa que no tiene necesidad de médico; la segunda es aquella que, sabiendo su afección, niega la realidad y evita exponerse al tratamiento simulando buena salud, y la tercera es la que, enterada de su enfermedad, se aboca a obtener la sanidad y recuperación por todos los medios posibles.
Trasladando esta apreciación al terreno de la iglesia, me da la impresión que en el liderazgo cristiano también hallamos estos tres tipos de personas, las que nunca evalúan y por ende no descubren sus yerros; en segundo lugar los que conocen sus males pero no los admiten, dicen “paz, paz y no hay paz” (Jeremías 8:11), y aquellos que sabiendo sus errores y desviaciones, se someten a la intervención del Espíritu Santo  para ser curados. Éstos últimos, como el salmista, declaran: “en tu luz veremos la luz” (Salmo 36:9) El profeta Isaías al conocer su diagnóstico se expuso al doloroso tratamiento divino para obtener sanidad (Isaías cap. 6). Aún más, si observamos los periodos de avivamiento de la iglesia nos encontramos con cristianos que estuvieron dispuestos a que Dios extirpara lo que fuera necesario para salir del letargo y avanzar.
Para que una iglesia sea saludable necesita que sus dirigentes estén dispuestos a aceptar el diagnóstico del Señor que siempre es certero en cuanto a su verdadera situación, y el de sus profetas, que comúnmente pasan desapercibidos. Una vez determinada la enfermedad espiritual, no debemos temer al bisturí de Dios.












Oscar Gómez


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...