jueves, 8 de diciembre de 2016

VOLVAMOS A SALIR Jorge Himitian




Retiro Nacional De Pastores, San Luis, 12/10/2014.

Enfocados hacia adentro más de la cuenta

Cuando Dios nos visitó con su Espíritu Santo hacia fines de la década del 60`, en ese derramar del Espíritu muchos éramos provenientes de iglesias no pentecostales por lo cual para nosotros era una novedad el bautismo en el Espíritu, el hablar en lenguas, la profecía, etc. Todo ese desbordar del Espíritu produjo un primer impacto en nuestros corazones que fue la adoración, la centralidad del trono, empezó algo nuevo que no existía en Argentina, ese fluir de adoración, esa visión del trono, la presencia de Dios fue lo que nos caracterizó.
Inmediatamente después se cumplió también lo que Jesús había anticipado cuando dijo: “Cuando venga el Espíritu, él me glorificará” así fue, el Espíritu nos llevó a la adoración. Seguidamente empezó un periodo de revelación de la Palabra “cuando venga el Espíritu él os guiará a toda la verdad…tomará de lo mío y os lo hará saber”. Comenzamos a vivir un periodo donde la biblia parecía otra biblia, pero era la misma. Había ahora revelación. Así Dios nos reveló el evangelio del reino, el señorío, el discipulado, la unidad de la iglesia, el propósito eterno, y así en los años siguientes 1968, 60 y 70 fueron años de intensa revelación. Eso nos llevó a redescubrir antiguas verdades, entonces comenzamos a mirar, como era propio, hacia la restauración de esas verdades, hacia la edificación de la iglesia.

Así que primero fue la adoración, luego la revelación y posteriormente el anhelo de una renovación profunda en nuestras vidas y en nuestras congregaciones, sin embargo nos enfocamos hacia adentro, seguramente hacía falta. Y así hubo una nueva comprensión de tantas cosas. Antes pensábamos que la meta del cristiano era el cielo y Dios nos reveló que hay algo más grande que el cielo, que es Cristo. La meta no es el cielo sino ser como Cristo. Una familia de muchos hijos semejantes a Jesús. Pero…como era de esperar, nos enfocamos para adentro más de la cuenta. Nos quedamos mirando más de lo debido hacia adentro y ya se hizo una inercia entre nosotros, con algunas excepciones honrosas, como Ivan Baker que miró adentro -para edificar la iglesia- pero también puso la mirada afuera. Muchos nos quedamos adentro y, aunque celebramos la gracia de Ivan entre nosotros, no lo acompañamos en ese mismo ímpetu evangelístico que él tenía. 

En el año 1982, después de la crisis de todo el proceso militar, culminado con la guerra de Malvinas, Argentina estaba muy herida, había una sensibilidad muy fuerte, una necesidad espiritual, y en ese momento Dios levanta a un ferretero de Quilmes que se convierte bajo el ministerio de un portorriqueño y comienza a predicar igual, se trataba de Carlos Annacondia. Todo lo que Dios nos había dado, una iglesia renovada, restaurada, era para desbordar con ímpetu hacia afuera pero nos quedamos mirando hacia adentro, se produjo una inercia hacia adentro y nos quedamos, aunque hubo discipulado, ganamos gente, pero Dios tuvo que levantar a un hombre como Carlos Annacondia para sacudir y unir a las iglesias y conducirlas hacia afuera. Y gracias a Dios, porque Él no se limita con nadie, con ningún grupo, esos años siguientes en Argentina, el ministerio de Carlos Annacondia, impulsó la evangelización en nuestro país. Muchas iglesias crecieron tremendamente gracias a este ministerio.

Hoy es tiempo que volvamos a salir.



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...