viernes, 14 de octubre de 2016

CUANDO SE ME HIZO LA LUZ... Ángel Negro


La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. (Lc.16.16-18).

Lo primero que quiero expresar es que aquí no esta en juego nuestro amor, el compañerismo o el servicio. Eso no es tema de discusión. Es lo mínimo que cada uno nos debemos exigir como cristianos. No estamos para hacer política, sino en busca de la verdad.

Cuando me entregué al Señor, mis primeros libros fueron el Compendio Manual de la Biblia, la Concordancia, el Diccionario Bíblico y comentarios bíblicos. Solo quería libros que me ayudaran a comprender la Biblia. Luego compré biografías, quería saber que tuvieron estos hombres para hacer lo que hicieron.
Como buen Hermano Libre era dispensacionalista. Lo creía y lo enseñaba. 
Como muchos sabían de mis inquietudes por la obra misionera, varios ancianos de las iglesias me hablaron: Mr. Morris, los Lecceses, Raciatti, Shusler, Don José Bissio, etc. Era un niño mimado. Era bien visto entre todos mis parientes y en las iglesias. 

Creía conocer la Biblia y cual era el plan de Dios para con los hombres: que se salven, que cuando se mueran entren al cielo y se libren de caer en el infierno. El hombre como centro. En mi casamiento pedí que se predique el evangelio, por si hubiera algún inconverso.
Hasta que llegó el mover de Dios y entendí que no entendía nada. 

Cuando se me hizo luz y revelación en mí, el evangelio del reino y el plan supremo de Dios de tener una familia a su imagen, me cambió la Biblia y la manera de pensar. Me cambió la forma de juzgar las situaciones de la vida y la manera de trabajar en la obra del Señor. 
Desde ese momento estos son los dos parámetros que utilizo y con los cuales mido todas las situaciones y las enseñanzas.
Hoy, entre nosotros, el tema en discusión no es el divorcio y nuevo matrimonio, no es el bautismo de los recasados, eso es secundario. Lo que esta en juego es: El Evangelio del Reino y la Meta de la Salvación, Ser a la Imagen de Jesús. 

Las demandas del reino son 1.000 veces mayores que los de la ley. Pero la gran diferencia es que estamos bajo la gracia, y bajo la gracia tenemos el Espíritu Santo que nos capacita para vivir no solo las demandas de la ley, sino las del reino. Sin esta capacitación y poder sería imposible alcanzar la meta de ser como Jesús (Jr.31.33; Ez.36.26-27). Todo lo que el Señor demanda para vivir el reino es poco, cuando lo comparamos con los poderes del siglo venidero.

Lo que esta en juego es ser una comunidad profética, o una denominación evangélica más.
Toda la luz que vino a fines del 60` y principios del 70` ¿fue de Dios o no?
¿Dios dio revelación para toda la iglesia o para levantar una denominación más?

Si Dios nos visitó con su Santo Espíritu es para ser luz en medio de la iglesia y en el mundo.Quizás no seamos más que un Belén en medio de la gran Babilonia, pero eso es secundario, lo más importante es ser fieles a la revelación de Dios.

Si terminamos siendo una denominación más, o en un grupo minúsculo y dividido en varios sectores como cuentan los libros, nos habremos perdido la gran oportunidad de ser lo que Dios quería que fuéramos y Él lo hará con la próxima generación. Dios no se impacienta, esperará 40 años más, hasta que todos nosotros hallamos muertos. 

Pero como dije al principio, aquí no esta en juego el amor, el compañerismo y el servicio. Eso esta por descontado. Pero esta en juego la verdad.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...