jueves, 8 de septiembre de 2016

REPRODUCCION ESPIRITUAL Oscar Gómez


Me cautiva un fuerte deseo que cada uno de nosotros se reproduzca. Que nadie quede estéril, sin fruto.

“Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le  viniesen dolores, dio a luz hijo.Apocalipsis 12. 5¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios”

                                                                                           Isaías 66:7 al 9

Reproducción no es lo mismo que reproducción. Puedo producir sin reproducirme, es decir hacer cualquier clase de tarea noble, caritativa o de servicio en la iglesia sin llegar a reproducirse en otros discípulos.

Reproducción es el proceso por el que un ser vivo origina otro ser vivo al que transmite su información genética:

El principio de la vida es un milagro y un misterio. Es cosa de Dios.

Hay una gran diferencia en la reproducción del mundo y el que sucede en la iglesia.

En el mundo nacen 367 000 personas y mueren 154 080 cada día (obtenido del último censo de la Agencia Central de Inteligencia realizado en el año 2013).

La tierra está amenazada por una superpoblación mientras que la iglesia sufre de esterilidad.

La iglesia como cuerpo y nosotros como miembros de ese cuerpo cuyo esposo y cabeza es Cristo estamos llamados a tener hijos espirituales.

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”
                                                                               Gálatas 4:19

¿Cómo están los dolores de parto espirituales? ¿Engendraste hijos en Dios? ¿Lo deseas o te conformas con ir a la iglesia a escuchar?

La mujer posee el privilegio de tener hijos, la iglesia igualmente es llamada a engendrar hijos espirituales.

Es una inmensa alegría el nacimiento de un hijo, el matrimonio debe prepararse para el nuevo ser que vivirá en la casa. Los bebés precisan comer y beber, alimentarse e hidratarse, y además siempre están ávidos de sonrisas y de caricias. Sólo hay que asomarse a su cunita y toparse con su mirada, entonces alzan los brazos, se mueven alborozados y una sonrisa ilumina su cara. Los bebés no pueden vivir sin amor. De la misma manera debemos estar atentos para atender y discipular a los nuevos que llegan a la iglesia. No dejarlos solos.

Cuando la mujer y la iglesia no se reproducen

(Extracto del libro “El milagro de la reproducción” de Rodolfo Loyola)

1. Por no haber alcanzado madurez suficiente

Una niñita no está preparada ni biológicamente ni psicológicamente para la maternidad. Por otra parte, los niños sufren con padres inmaduros. Si el cristiano es todavía es un niño fluctuante, sin experiencias con el Señor necesitará madurar para engendrar. El franco desarrollo en Dios es la cualidad para tener hijos espirituales.

2. Por estar separada del marido

No podemos tener hijos si estamos separados del Señor, de la comunión con él. “Separados de mí nada podéis hacer” “El que permanece en mí y yo en él este lleva fruto”
Tenemos una gran responsabilidad de estar unido a Cristo, de regresar a la comunión con él para fructificar.

3. Por ser estéril

4. Por estar enferma interiormente

Una iglesia donde hay amarguras, pecados, falsas doctrinas, falta de reino de Dios está enferma en su seno, en su interior.  
Sanemos las relaciones entre nosotros, seamos una comunidad sanadora, saludemos a todos, compartamos el pan con todos.

5. Por viudez

Una iglesia que no crea y experimenta el Cristo vivo no se reproducirá. No debemos sepultar a Dios en el cementerio de las tradiciones.
Tengamos nuevas experiencias con el Jesús que resucitó, no recitemos credos muertos, ni vivamos de tradiciones.

6. Por ser muy anciana

Cuando una iglesia se enorgullece de su pasado, se institucionaliza y no se renueva se convierte en una pieza de museo. Se le van las canas y las arrugas. Ser inquietos, entusiastas, jóvenes en Dios, estar siempre con expectativas del obrar del Señor.

Jesús comenzó con doce, luego setenta y dos, en pentecostés hacía 120 hermanos reunidos y de allí en más la reproducción no paró por tres siglos.

“Mientras la iglesia está perfeccionando a unos, debe tomar el germen del Espíritu para concebir nuevos hijos”  Rodolfo Loyola

¿QUÉ DEBO HACER?

1° Tener deseo de engendrar
2° Hacer una lista de conocidos
3° Orar fervientemente por ellos
4° Visitarlos y entablar comunicación
5° A los que dudan convencerlos y a los otros esperar que Dios haga la obra en ellos.

San Juan 4:35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...