LA FALSEDAD Y LA MENTIRA

La falsedad y la mentira La mentira es uno de los pecados más generalizados en nuestra sociedad, al punto que la conciencia de muchos cristianos se ha insensibilizado y debilitado con respecto a este mal. Hay muchos que creen que «no se puede vivir sin mentir». Por lo general, el hombre se justifica al hacerlo aunque sus justificaciones resultan ilusorias y sin fundamento, pues la falsedad y la mentira son inmorales y contrarias a la conducta que Dios requiere de nosotros.

¿QUÉ ES LA MENTIRA?

 La mentira es la afirmación o negación de una cosa contraria a la realidad o diferente de ella. Su esencia misma es el engaño al prójimo y su gravedad depende del grado de egoísmo o maldad que la engendre. Se trata de una manifestación de la naturaleza caída del hombre. Puede darse como expresión espontánea, un «recurso fácil» del momento, o como engaño maquinado o premeditado. Es decir, puede generarse a causa de una actitud descuidada y fantasiosa en el modo de pensar y de hablar o bien puede constituir un engaño deliberado. Mentir fácilmente se convierte en hábito y con el tiempo la conciencia del mentiroso vuelve casi insensible. Es un pecado que se manifiesta desde los primeros años de vida. Es necesario que nos acostumbremos a decir siempre e intencionalmente la verdad y que enseñemos a nuestros hijos a ser veraces desde pequeños. Dios condena este mal tan común en la sociedad cuando declara en uno de los Diez Mandamientos: No des falso testimonio en contra de tu prójimo. Éxodo 20:16 Uno de los frutos más evidentes de nuestra conversión a Cristo es el dejar de mentir: Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. Efesios 4:25 La falsedad y el engaño resultan muy perjudiciales en la relación entre los discípulos de Cristo. Fomenta la desconfianza, el recelo, la duda, la incredulidad, la sospecha. Destruye la comunión y el ambiente de fe, de amor y de unidad. Además, ofrece un pésimo testimonio ante el mundo.

DIFERENTES FORMAS DE LA MENTIRA Y EL ENGAÑO

 El Señor nos enseña a desechar la mentira y el engaño en todas sus formas: Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia… 1 Pedro 2:1 Esto incluye: • falso testimonio • engaño • hipocresía • fingimiento • exageraciones • calumnias, detracciones  • deshonestidad • incumplimiento • fraude • falsificación • excusas • pecado encubierto • vida falsa. Debemos desechar estas expresiones falsas de todas los aspectos de nuestra vida, sea el hogar, el trabajo, el comercio, la iglesia, el gobierno, el colegio; es decir, en todo ámbito y bajo toda relación. Nuestra conducta debe caracterizarse por la honestidad, la honradez, la integridad, la sinceridad, la transparencia y la veracidad. Una sociedad asentada sobre la mentira y el engaño está destinada a desmoronarse. Es necesario edificar una estructura moral de veracidad en todos los órdenes y escalas de la vida civil: tanto en los gobernantes como en los gobernados, tanto en los padres como en los hijos, tanto en los patrones como en los empleados, tanto en los maestros como en los alumnos, tanto en los profesionales y en los comerciantes como en sus clientes.

CASOS Y CAUSAS DE ENGAÑO Y MENTIRA

 En las Sagradas Escrituras encontramos ejemplos de engaño: • Satanás engaña a Eva por maldad para destruirla (Génesis 3:4). • Caín miente a Dios, diciendo ignorar el paradero de su hermano para ocultar su pecado (Génesis 4:9). • Abraham presenta a su esposa como su hermana por temor a que lo maten (Génesis 12:11-20). • Jacob engaña a su padre para quedarse con la bendición (Génesis 27). Los hermanos de José engañan a su padre para ocultar su maldad hacia su hermano (Génesis 37:32-33). • Herodes engaña a los magos para matar a Jesús (Mateo 2:1-12). • Los judíos acusan falsamente a Jesús por celos y odio (Mateo 26:59-61; Lucas 23:2). • Ananías y Safira mienten a Pedro, a la iglesia y a Dios a fin de pretender una mayor consagración (Hechos 5). Se suele mentir por las siguientes razones: • Para obtener ventajas económicas injustas, ganancias deshonestas o para robar. • Para evitar el sufrimiento. • Para exaltarse a uno mismo. • Para evitar un castigo o una disciplina justa. • Por avaricia. • Para aparentar ser mejor de lo que uno es.

DIOS PROHIBE Y CONDENA LA MENTIRA Y LA FALSEDAD

 Las Sagradas Escrituras enseñan que: No debemos engañar, mentir ni jurar falsamente: No roben. No mientan. No engañen a su prójimo. No juren en mi nombre sólo por jurar, ni profanen el nombre de su Dios. Yo soy el SEÑOR. Levítico 19:11-12  Dios destruirá al mentiroso: Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Salmo 5:6 Dios aborrece la mentira: Hay seis cosas que el SEÑOR aborrece, y siete que le son detestables: Los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembre discordia entre hermanos. Proverbios 6:16-19 El SEÑOR aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad. Proverbios 12:22 Dios detesta las pesas y medidas falsas: Pesas falsas y medidas engañosas: ¡vaya pareja que el SEÑOR detesta! Proverbios 20:10 Las mentiras corrompen al hombre: Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Estas son las cosas que contaminan a la persona. Mateo 15:18-20 (véase también Mateo 7:21-23) La mentira es engendrada por el mismo diablo: Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia  naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! Juan 8:44 El engaño es otro aspecto de la profunda degradación del hombre: El que odia se esconde tras sus palabras, pero en lo íntimo alberga perfidia. No le creas, aunque te hable con dulzura, porque su corazón rebosa de abominaciones Tal vez disimule con engaños su odio pero en la asamblea se descubrirá su maldad. Cava una fosa, y en ella caerás; echa a rodar piedras, y te aplastarán. La lengua mentirosa odia a sus víctimas; la boca lisonjera lleva a la ruina. Proverbios 26:24-28 (véanse también Salmo 58:3; 62:4; Jeremías 9:3-6; Romanos 1:28-32) La mentira es una manifestación de la vieja naturaleza que debemos desechar: Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios. Colosenses 3:9 (véanse también Efesios 4:22-25; 1 Pedro 2:1) El engaño hace la vida infeliz, pero Dios promete bendición y días buenos a los veraces (véase 1 Pedro 3:10). Jesús aborrece y condena la hipocresía (véanse Mateo 15:6-8; 23:27-28). Los apóstoles amonestan contra el fingimiento: El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Romanos 12:9 (véase también 1 Pedro 1:22) La falsedad y la mentira 53 Los mentirosos no entrarán en la nueva Jerusalén, sino que tendrán su parte en el lago de fuego (véanse Apocalipsis 21:7-8,27; 22:14-15).

SIEMPRE DEBEMOS HABLAR LA VERDAD 

Poder comunicar la verdad constituye la gloria y la virtud esencial de la palabra hablada. El que dice la verdad se vuelve digno de confianza. Para hablar la verdad, es necesario pensar la verdad y no guiamos por prejuicios, intereses personales, ilusiones o fantasías. Cristo es nuestro ejemplo de veracidad: Ni hubo engaño en su boca. Isaías 53:9; 1 Pedro 2:22 Vino al mundo para dar testimonio de la verdad (Juan18:37). Nosotros estamos «con el Verdadero» (1 Juan 5:20). Cristo el Señor nos ordena ser absolutamente veraces: Cuando ustedes digan «sí», que sea realmente sí; y cuando digan «no», que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno. Mateo 5:37 Él está preparando para sí una iglesia sin mancha ni arruga (véase Efesios 5:27). Como discípulos suyos y miembros de su cuerpo, debemos ser absolutamente veraces, francos, sinceros, honestos y honrados, aun cuando tengamos que sufrir por hacer su voluntad (véanse 1 Pedro 4:15- 19; 3:17; Proverbios 19:22) El pueblo de Dios: • aborrece la mentira y la falsedad (véanse Salmo 119:104, 128, 163; Proverbios 13:5); • ora para ser guardado de la mentira (véanse Salmo 119:29; Proverbios 30:8); y  • rechaza a los que la practican (véanse Salmo 40:4; 101:7; 144:11; Efesios 5:11).

CÓMO LIBERARSE DE LA FALSEDAD Y LA MENTIRA

 Es necesario: Arrepentirse, que incluye: • Cambiar de actitud, de mentalidad, con respecto a la mentira y la falsedad. • Rechazar y desechar la mentira; desterrarla de la vida. • Determinar obedecer a Dios en todo y vivir siempre en a ver • Disciplinarse hasta cultivar una nueva actitud basada en la veracidad. Confesar el pecado (Proverbios 28: 13-14; 1 Juan 1:9; 2:1): Toda mentira es pecado y debe ser debidamente confesada, aclarando la verdad ante Dios y las personas engañadas. Cuando la mentira constituye un vicio arraigado en la manera de vivir, debe ser confesada aun hermano maduro y responsable, buscando una amplia reorientación (Santiago 5:16). No se puede edificar una vida de veracidad sobre mentiras y engaños del pasado. Exhortarse unos a otros (Santiago 5:19-20; Gálatas 6:1-2; Efesios 4:25): Como este pecado afecta las relaciones entre los hermanos, somos responsables los unos por los otros para corregir, amonestar y enseñar. Todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios Juan 3:20-21 La falsedad y la mentira.

RESUMEN

Cristo nos ordena ser absolutamente veraces y desechar la mentira en todas sus formas —falso testimonio, engaño, hipocresía, fingimiento, exageraciones, calumnias, deshonestidad, incumplimiento injustificado, fraude y falsificación.— en todas las áreas de nuestra vida, aun cuando tengamos que sufrir por hacer su voluntad. Toda mentira debe ser confesada, aclarando la verdad a las personas afectadas. El destino de los mentirosos no arrepentidos es el infierno.

PARA PENSAR Y CONVERSAR 

1. ¿Cuáles son las distintas formas en que se manifiestan la falsedad y la mentira?
2. ¿Qué enseña la Biblia sobre la actitud de Dios hacia la mentira?
3. ¿Por qué debemos hablar siempre la verdad?
4. ¿De que manera podemos liberarnos de la falsedad y la mentira?

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