HACER DISCÍPULOS: UNA TAREA INELUDIBLE Oscar Gómez


Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
(Hechos 6:7)

"Hijo Timoteo confía los nuevos discípulos a hombres fieles que estén capacitados para enseñarles"
(2da. Tim. 2:2)


Hacer discípulos es consecuencia de estar lleno del Espíritu Santo. Hay un plan malvado en el cuartel de Satanás: Desactivar la capacidad de reproducción espiritual de los hijos de Dios. Para ello le pone delante decenas de atajos que consisten en toda clase de tareas que tengan por objeto desatender el hacer discípulos. Su blanco es conseguir que los cristianos pierdan concentración en ganar a los perdidos y guiarlos en la verdad. Estemos atentos. La prosecución de la iglesia y del propósito de Dios se dará si nos reproducimos en nuevos discípulos-
Un lindo hermano sin discípulos es como un árbol de naranjo del cual no podemos disfrutar sus naranjas, como un zapatero que en vez de fabricar zapatos hace de su taller un lugar de banquetes. Es como un médico sin pacientes, como un sastre que no tiene trajes para ofrecer, como un pastor sin ovejas o un agricultor sin cosecha. A la luz de ello dediquemos nuestro tiempo a llevar fruto y hacer discípulos. No hay tarea más importante que esta en el Reino de Dios.
El hacer discípulos no es una tarea popular porque tiene que ver con el trato directo y personal. La gente alegra el corazón pero también lo entristece, llevan adelante obras y también dejan obras. No obstante, es lo único que dará continuidad al reino de Dios, es más, es lo único que Jesús nos manda hacer. 

                      Vivamos sin atajos ni paliativos, hagamos discípulos.

Haz discípulos. No pierdas tiempo en actividades estériles. La mejor herencia que podés dejar son vidas que se van conformando a la semejanza de Jesús. Lo demás es humo, tálamo que se lo lleva el viento. Dios nos ha dado la dicha de la procreación espiritual, de dar a luz hijos en Cristo. Es el Espíritu que está en nosotros que nos concede esta virtud. No permitamos que el adversario nos engañe llevándonos a pensar que no podemos hacerlo. No nos conformes con menos. Nunca es tarde para fructificar para Dios.
Tenemos una gran responsabilidad de preparar a los nuevos de tal manera que en algún momento ellos puedan comenzar a discipular a otros ¡Este es el punto neurálgico de la obra de Dios! No olvidemos que la iglesia pudo perpetuarse por más de veinte siglos gracias a aquellos que se dedicaron a hacer discípulos. 
La gran necesidad actual es que crezcamos en discípulos. Observo como se multiplican los programas, pero no el número de discípulos. Satanás no se inquieta cuando llenamos nuestra agenda de actividades, eventos y, si se quiere, de actos caritativos. No obstante, teme y se pone en guardia cuando nos abocamos a hacer discípulos y éstos se multiplican. Si queremos alegrar el corazón de Cristo y colaborar para que el Padre pueda llevar muchos hijos a la gloria formemos discípulos. Esta es la única manera en que la obra se proyectará a futuro. 
Atender un puñado de discípulos es lo mínimo que Dios demanda de nosotros. ¿Estás discipulando? ¿Estás cuidando a nuevos? ¿Es tu meta primordial ganar y hacer discípulos? Al final de tu vida ¿Dejarás rastros eternos o serás como una sombra fugaz? Hoy podés empezar.

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