CUANDO ESTAMOS JUNTOS Jon Zens

                       

Hace unos años estuve en una reunión con unos hermanos donde el Señor Jesús se manifestó de una manera totalmente inesperada. Los cristianos sabemos que su presencia es segura, que no depende de programas o planes humanos pero en la práctica negamos esta premisa.  El grupo se reunió en una vieja escuela. Esa mañana las cosas no salieron como yo pensaba. Estábamos parados afuera, al aire libre, en una mañana fría, esperábamos quien nos iba a abrir el lugar y esta persona tuvo cuarenta minutos de retraso. Luego, una vez dentro, nadie tenía la llave para abrir la sala donde estaban las sillas, cancioneros, y otros artículos necesarios para comenzar la reunión. Conseguir las llaves de la habitación tomó otros quince minutos. A esa altura la mayoría de los hermanos y hermanas estaban nerviosos y decepcionados.
Había una dimensión profundamente emocional a esos momentos. Una nube de tristeza y confusión se cernía sobre nuestras cabezas ya que el pasado martes nos enteramos que un automóvil había pasado por una señal de stop matando a la esposa de uno de los presentes, la que estaba embarazada y su bebé también murió.
Las sillas se establecieron en círculos y nos sentamos. El incómodo silencio fue roto por una simple oración pidiendo la ayuda de Jesús. A pesar de la química emocional pasando entre todos en la sala, el Señor Jesús fluía libremente a través de cada uno. Fue absolutamente increíble.  Nacieron cantos del corazón. Comenzamos a expresar a Cristo desde nuestros corazones con amor y lágrimas.
Entonces el marido desconsolado se levantó de su asiento y abrió su corazón. Dadas las heridas recientes, sus palabras eran increíblemente apropiadas, calando nuestro interior. Habló de las pérdidas y de una manera poco común exaltó a Jesús. Creo que la franqueza de este hermano ocurrió porque pude comprobar que en esa comunidad existen relaciones profundas.
Sería difícil describir con palabras lo que sucedió en esa reunión. Experimentamos una manifestación increíble de Cristo a través de su cuerpo, aunque en el nivel humano todo estaba mal.

Esta historia me llevó a pensar en algunas de las muchas perspectivas que son vitales cuando estamos juntos.

1. Tengamos cuidado de no darle mucha importancia a las cosas físicas que rodean nuestra reunión en Cristo. No se trata de mera planificación, seleccionar la canción adecuada, o cualquier otra cosa en el plano humano. No estoy diciendo que toda planificación está mal. La cuestión es ser guiados por el Espíritu Santo. Es demasiado fácil confiar en hacer las cosas como lo hicimos la semana pasada, y la semana anterior. El Espíritu es el viento, por tanto no sabemos de donde viene ni adonde va.

2. Aunque no es un pensamiento agradable, debemos aceptar la realidad de que la vida de la comunidad se ve reforzada a través de nuestras pruebas, y allí Cristo es glorificado. En la tragedia que ocurrió en el grupo que visité, Jesús se expresó vibrante a través de un marido apenado y de la comunidad. Una de las marcas de la vida en comunidad es participar en los sufrimientos de Cristo. El sufrimiento precede a la gloria.

3. Cristo se expresa entre nosotros a agenda abierta. ¡Qué bendición tener la gente que se reúne dispuesta a dejar de lado sus preferencias, opiniones, y estar satisfecha con Jesús. Nada mata el flujo del Señor como individuos lleno de prejuicios y programas en su manga.

4. Cristo se manifiesta en las personas humildes. "Dios resiste a los soberbios." Nada entristece al Espíritu más que el orgullo. No se sabe lo que el Señor puede hacer en un grupo de personas que saben bien su necesidad de Jesús y de seguirlo. Como dijo Thomas Dubay "Para escuchar a los demás tenemos que ser humildes, pequeños en nuestra propia opinión. Encontrar la solución a un problema de matemáticas es posible sin la humildad, pero encontrar la voluntad de Dios es imposible sin esta virtud"

5. Cristo se expresa más enfáticamente cuando entramos en las cargas de los demás. En la historia anterior, este grupo se enfrentó con el cuidado por un periodo prolongado de este hermano que perdió a su familia. Pablo dijo en Gálatas 6: 2, "llevar las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo." Si nuestro Nuevo Testamento se hubiese quemado, y sólo este versículo se quedó, tendríamos más que suficiente para que Cristo trabaje a través de nosotros para el resto de nuestros días. Pablo también dijo: "Haz el bien a todos, en especial la familia de la fe" (Gál. 6:10). Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, Él dirá a los que alimentan y visten a otros, "Lo hiciste a mí."

Cristo es en cada discípulo, y tiene una manifestación del Espíritu para el beneficio del cuerpo. La promesa más repetida tantas veces en el Nuevo Testamento es que Cristo hará brotar ríos de agua viva dentro de ellos. El Hijo ahora es expresado en la tierra a través de la iglesia.
Sabemos dolorosamente bien que hay obstáculos y desafíos para que Cristo se exprese a través de personas como nosotros.  Somos vasos frágiles, de barro, pero vale la pena no detener esta gracia. 

No debemos olvidar que sin Él no podemos hacer nada. La Fecundidad solamente resulta si permanecemos en Cristo.

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