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JESUCRISTO ES EL SEÑOR

Jesucristo es el Hijo de Dios: siendo Dios, él se hizo hombre. Dios se dio a conocer a los hombres en Jesucristo, quien con su ejemplo y sus palabras nos enseñó la voluntad de Dios. Enviado por el amor del Padre, vino al mundo para salvarnos y adoptarnos como hijos de Dios. Murió por nuestros pecados; el Padre lo levantó de los muertos y, sentándolo a su derecha en el trono del universo, lo hizo SEÑOR. Dios quiere que todos creamos en Jesucristo y seamos salvos, reconociéndolo como Señor.

1. JESUCRISTO ES EL HIJO DE DIOS

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.
Juan 1:1, 2
(La expresión “el Verbo” significa “la palabra” y se refiere al Hijo de Dios; véase Juan 1:14).
Todos nosotros comenzamos a existir el día en que fuimos concebidos por nuestros padres. En cambio, Jesucristo existía desde el principio. El Hijo siempre existió junto al Padre. Él es el Hijo de Dios y, a la vez, Dios; así como nosotros somos hijos de hombres y, a la vez, hombres. El apóstol Juan proclama con total claridad: “el Verbo era Dios.” Jesucristo es Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:3
Dios creó todas las cosas por medio de su Hijo. Todo cuanto existe fue hecho por medio de Jesucristo (Colosenses 1:16, 17). Todo esto revela la infinita grandeza, sabiduría y poder del Hijo de Dios, declarándolo creador del universo.

2. JESUCRISTO, SIENDO DIOS, SE HIZO HOMBRE

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. Juan 1:14

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Filipenses 2:6, 7

Aquél que existía desde el principio, y que estaba con Dios y que era Dios, fue hecho carne, es decir, se hizo hombre. Jesucristo, siendo Dios, no se aferró a su condición divina, sino que se humilló a sí mismo haciéndose hombre. ¡Cuán grande es el misterio de la encarnación! ¡Dios se hizo hombre en Jesús; el Creador tomó forma de criatura!
Jesús nació de la virgen María, habiendo ella concebido por el Espíritu Santo, sin
intervención de varón (Mateo 1:18—25). Se cumple así la profecía de Isaías 7:14 (dada setecientos años antes de Cristo): “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (que traducido es: Dios con nosotros).
A la edad de treinta años Jesús comenzó su ministerio público entre los hombres, sanándoles, liberándoles, perdonándoles sus pecados y enseñándoles acerca del reino de Dios.

3. DIOS SE DIO A CONOCER A LOS HOMBRES EN
JESUCRISTO

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Juan 1:18

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Juan 14:9

Jesucristo es la revelación de Dios. Él nos dio a conocer a Dios. Ahora no podemos decir que Dios es un ser lejano y desconocido, pues él se dio a conocer en Jesucristo. Dios se comunicó, se expresó, habló, se presentó a los hombres en su Hijo.
Jesucristo nos dio a conocer el carácter de Dios. Mediante él, sabemos que Dios es amor; que es misericordioso, justo, santo, paciente, compasivo, sabio, perfecto. “Porque todo lo que Dios es, se encuentra plenamente en la persona de Cristo” (Colosenses 2:9, V.P.).
Jesucristo, con su ejemplo y sus palabras, nos enseñó la voluntad del Padre. Su vida y su conducta son la enseñanza viviente que Dios nos dio para que todos seamos como él. Como hombre fue tentado en todo, igual que nosotros, pero jamás pecó (véase 1a Pedro 2:21—23).
Siempre hizo lo que agradaba al Padre, y le fue obediente aun hasta la muerte. Jesucristo es el modelo que Dios nos presenta para que todos vivamos como él vivió: en santidad, amor, humildad y servicio.
Los que le siguieron fueron llamados sus discípulos. A ellos les enseñó más detenidamente su doctrina. Lo que les enseñó es PALABRA UNIVERSAL Y ETERNA de Dios. Es universal porque es para todos los hombres del mundo, y es eterna porque lo que él enseñó es permanente, inmutable a través de todos los siglos. El dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).
Los hombres no tenemos porqué vivir desorientados o confundidos, pues Jesucristo nos enseñó la voluntad del Padre con total claridad. Sus enseñanzas están registradas para nosotros en los escritos apostólicos que están en la Biblia.

4. JESUCRISTO VINO PARA SALVARNOS Y HACERNOS
HIJOS DE DIOS

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su HU0 al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16, 17

Jesucristo vino al mundo enviado por el amor del Padre, para establecer el gobierno de Dios entre los hombres y salvarnos del pecado, de sus consecuencias y de la condenación eterna.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechas hijos de Dios. Juan 1:12
Jesucristo vino para restaurarnos a la condición de hijos de Dios, mediante el nuevo nacimiento.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10
El ladrón que nos ha destruido es Satanás. Jesucristo vino para librarnos de Satanás, de sus obras destructoras y de sus mentiras, y darnos vida: vida nueva, vida en abundancia, vida eterna.
Jesucristo vino al mundo para reconciliarnos con Dios y con nuestros semejantes. Vino para hacernos hombres nuevos y hacernos el pueblo de Dios.

5. JESUCRISTO MURIÓ POR NUESTROS PECADOS

He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan 1:29

Mas él (Jesús) herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Isaías 53:5, 6

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Romanos 5:8

Jesús cargó en su cuerpo todos nuestros pecados y rebeliones, y sufrió nuestro castigo en la cruz. El murió en nuestro lugar, y al hacerlo pagó nuestra deuda ante la justicia de Dios. Anteriormente, cuando un israelita pecaba, debía llevar un cordero al sacerdote para que fuese sacrificado en lugar del pecador. Jesucristo es el Cordero de Dios que fue sacrfficado por el pecado de todos los hombres; él derramó su sangre y murió para darnos el perdón de nuestros pecados y reconciliarnos con Dios.

6. ¡JESUCRISTO RESUCITÓ Y ES EL SEÑOR!

que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
1 Corintios 15:3

A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hechos 2:32

a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho SEÑOR y CRISTO.
Hechos 2:36, énfasis añadido

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Filipenses 2:8—11

Jesucristo, siendo Dios se hizo hombre y murió por nuestros pecados, al tercer día resucitó de entre los muertos, habiendo vencido al pecado, a la enfermedad, a la muerte y al mismoSatanás. Después de haberse presentado vivo a sus discípulos con muchas pruebas indubitables durante cuarenta días (Hechos 1:3), ascendió a los cielos.
Por su humillación y obediencia hasta la muerte, el Padre levantó a Jesucristo de la muerte y lo elevó hasta lo sumo, sentándolo a su derecha en el trono del universo, y lo proclamó SEÑOR, dándole así el más alto honor y el máximo título jerárquico que ser alguno puede recibir: para que todos doblen sus rodillas ante él, y todos reconozcan que Jesucristo es el Señor, para honra de Dios Padre. Luego, Jesucristo vendrá otra vez a este mundo para juzgar a todos los hombres (véase Hechos 1:9—11; Romanos 2:16).

7. ¿CUÁL DEBE SER NUESTRA RESPUESTA ANTE
JESUCRISTO?

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Romanos 10:9, 10

Debemos creer en Jesucristo con todo el corazón. Creer que él es Dios, y que. se hizo hombre. Creer que murió por nuestros pecados y que resucitó de entre los muertos. Creer que él vive y que está sentado a la derecha del Padre.
Tenemos que doblar nuestras rodillas ante él y reconocerlo como Señor. Doblar las rodillas ante él significa dejar de lado nuestro orgullo, nuestra rebeldía, nuestra independencia, y tomar una postura humilde ante él, sometiéndonos totalmente a su voluntad. Confesar con la boca que Jesús es el Señor significa aceptar definitivamente la autoridad y el gobierno de Jesucristo sobre nuestras vidas. Es aceptar a Cristo como nuestro Jefe, nuestro Amo, y la Máxima Autoridad sobre nosotros. Nuestra confesión de fe. Ahora dobla tus rodillas ante
Jesucristo y creyendo en tu corazón, proclama con tu boca tu fe, en estos términos:
CREO que Jesucristo es el Hijo de Dios, que siendo Dios se hizo hombre.
CREO en su palabra, y en todas sus enseñanzas.
CREO que él murió por mis pecados y sufrió el castigo que yo merecía.
CREO que resucitó de los muertos con poder, ascendió al cielo. y fue exaltado a la derecha del Padre.
CREO con todo mi corazón, y proclamo con mi boca que JESUCRISTO ES EL SEÑOR.
Doblo mis rodillas ante él, me sujeto a su gobierno y lo proclamo como Señor de mi vida, comprometiéndome a ser su discípulo para siempre.

Para pensar y conversar:
1. ¿Dónde estuvo Jesucristo antes de nacer de la virgen María en Belén? ¿Por qué se hizo hombre?
2. ¿Por qué murió Jesucristo por nosotros?
3. ¿Qué significa para nosotros la resurrección de Jesucristo de entre los muertos?
4. ¿Qué quiere decir “confesar con la boca que Jesús es el Señor,” según Romanos 10.9?
¿Qué significa “creer en el corazón que Dios levantó a Jesús de los muertos




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