EL REINO DE DIOS


Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Mateo 6:10

1. EL GOBIERNO DE DIOS

¿Qué es un reino?
Un reino es una forma de gobierno donde la autoridad reside en un rey. Ese gobierno se extiende sobre todos los territorios y personas que están bajo cl dominio del rey. En los tiempos bíblicos, la mayoría de los pueblos eran gobernados por reyes. Por eso las naciones se llamaban reinos.

¿Qué es el reino de Dios?

Es el gobierno de Dios. Dios es la fuente de toda autoridad. Él es el rey absoluto del universo por derecho inherente, por ser su creador, dueño y sustentador. Él es la autoridad suprema sobre todo cuanto existe, sobre lo visible e Invisible, sobre la creación, los ángeles, la humanidad, la historia, las naciones y los sucesos futuros. Como él es la autoridad, un día él juzgará a todos con justicia. Dios es Rey del universo y Rey eterno (Salmos 93:1, 2; 97:1,
2; 99:1; 145:13; 146:10). Hay dos aspectos del gobierno de Dios:

A) El gobierno natural de Dios sobre la creación.

Dios ejerce su gobierno sobre el universo de un modo natural. Las galaxias, constelaciones, estrellas, soles, planetas, la tierra, las distintas especies de la fauna y de la flora, la vida biológica en todas sus variedades, la célula, la molécula, el átomo, etc.: todo, absolutamente todo está regido por Dios.
Él creó todas las cosas por su palabra. Él mandó y fueron hechas (Hebreos 11:3). Él “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3). La naturaleza obedece al gobierno de Dios de un modo espontáneo y natural (obviamente, no se trata de una sumisión consciente y voluntaria como en el caso del hombre.

B) El gobierno moral de Dios sobre los hombres.

El hombre es un ser moral, creado por Dios a su imagen y semejanza, con atributos de personalidad: espíritu, voluntad, intelecto y emociones. Dios ejerce su gobierno moral sobre el hombre esperando de él una sujeción consciente y voluntaria.
Dios, autoridad suprema, expresa su voluntad al hombre por medio de su palabra. El hombre, un ser creado con responsabilidad moral y capacidad de decisión, es responsable de obedecer consciente, voluntaria e inteligentemente la palabra de Dios, reconociendo y acatando, de este modo, el reino de Dios sobre su vida.

2. LA SITUACIÓN DEL HOMBRE ANTE EL REINO DE DIOS

La creación del hombre
Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Génesis 1:26, 27

Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Génesis 2:7

Ya mencionamos que el hombre, hecho ala semejanza de Dios, tenía espíritu y atributos de personalidad. Asimismo, esa imagen divina se veía en sus atributos morales. En su estado de inocencia perfecta, Adán y Eva reflejaban la santidad, la justicia y el amor divinos.

Dios ejerce su gobierno sobre el hombre

(Génesis 1:28—31)
En pleno ejercicio de su autoridad, Dios gobernaba sobre el hombre y la mujer mediante su palabra: “Fructificad y Multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgada, y señoread.” El hombre debía labrar la tierra y cuidarla (Génesis 2:15). Podía comer del fruto de los árboles, de los animales y de las plantas. Podía tener vida sexual con su esposa, pues eran una sola carne (2:24, 25).
Aquél que era la autoridad suprema estableció límites a la conducta del hombre. Dijo: “Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (2:16, 17).
Todo era hermoso y bueno mientras el hombre y la mujer vivían sumisos a la autoridad del rey eterno, es decir, mientras vivían bajo el gobierno moral de Dios.

La entrada del pecado en la vida humana
(Génesis cap. 3)
Engañados por Satanás, la mujer primero, y luego su marido, se rebelaron contra la voluntad de Dios, comiendo del fruto prohibido. Así pecaron.
¿Qué es el pecado? Justamente esto: rebelión contra Dios. Es insubordinarse ante su autoridad. Es hacer ml propia voluntad. Hacer lo que se me da la gana. Lo que yo quiero, lo que a mí me parece bien; desconociendo de este modo la autoridad y el reino de Dios. Esto es exactamente lo que Satanás quiso y aún quiere lograr en todos los hombres.

La condición actual de los hombres

Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Romanos 5:12

Del mismo modo que Adán, todos hemos pecado contra Dios, tanto por la herencia pecaminosa que hemos recibido, como por nuestras actitudes personales ante Dios. Cada uno vive como quiere, haciendo su propia voluntad. Las consecuencias de esta rebelión están a la vista: egoísmo, orgullo, temores, ansiedades, depresiones, enfermedades, Iras, inseguridad, odios, crímenes, rencores, problemas familiares, mentiras, divorcios, enemistades, etc. Todos
son síntomas de muerte: muerte espiritual y, finalmente, la muerte física, y luego la condenación eterna.
¡Cuántos males sobrevienen a la humanidad por no vivir bajo el reino de Dios! ¡Cuán triste es la condición actual de los hombres! Para colmo de males, el hombre no tiene en sí ningún recurso para remediar o revertir esta situación que, esencialmente, es un problema espiritual.

3. EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio.
Marcos 1:14, 15

Jesús iba por todas partes predicando y enseñando sobre el reino de Dios. Ese era su tema principal, y casi se podría decir, su tema único. Habiendo ya considerado lo que es el reino de Dios, cabe ahora la pregunta: ¿Qué es el evangelio del reino?
Evangelio significa buenas noticias. Jesús anunció a los hombres las buenas noticias del reino de Dios. Fueron buenas noticias porque el momento tan esperado y anunciado por los profetas había llegado Y aún son buenas noticias porque Dios, en su amor, ha mandado a su Hijo, no para condenar al mundo, sino para salvar al mundo.
Nosotros los hombres, excluidos de la presencia de Dios por nuestra rebelión, ahora recibimos la buena noticia de que el reino de Dios se ha acercado a nosotros, y que mediante el arrepentimiento —un cambio de actitud— y la fe en Cristo, se nos da la posibilidad maravillosa de nacer de nuevo en virtud de la muerte y resurrección de Cristo, para entrar así en el reino de Dios.
De nuestra parte esto significa un compromiso total de vivir bajo el gobierno de Dios, sujetándonos a la autoridad de Jesucristo. De parte de Dios, significa el perdón total de nuestros pecados, una vida nueva, el ser hechos hijos de Dios, y el vivir en su reino aquí y ahora, como también por la eternidad.

4. LOS DOS REINOS

Todos los hombres vivimos según ciertas normas y hábitos, aunque no sean más que los caprichos que cambian a cada momento. Se dividen los seres humanos entre los que viven como quieren ellos y los que viven como Dios quiere. Son dos conceptos de gobierno de la vida que son diametralmente opuestos entre sí.
En las sagradas escrituras estos dos gobiernos están identificados como EL REINO DE DIOS y LA POTESTAD DE LAS TINIEBLAS. Ambos términos aparecen en la Epístola de Pablo a los Colosenses donde el apóstol, hablando de Dios, afirma: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. Colosenses 1:13
Asimismo, la Biblia aclara que Satanás es el que domina el reino de las tinieblas, mientras Jesucristo ejerce el gobierno sobre el reino de la luz.

LA POTESTAD DE LAS TINIEBLAS

El que pretende vivir según su propio criterio se engaña. Entre tanto que uno hace lo que quiere, piensa que le va bien, cuando en realidad está destruyéndose y cayendo en la trampa del diablo. Por eso debemos darnos cuenta de que la raíz del mal del hombre está en su rebelión, su egoísmo, su pretendida independencia de Dios. Al no tomar en cuenta a Dios, ni reconocerlo como dueño y rey sobre su vida, está siguiendo el mismo camino de Satanás y
terminará en consecuencia bajo su dominio.
Satanás es llamado en la Biblia “el príncipe de este mundo” (véase Juan 12:31; Efesios 2:2). Con sus demonios ejerce una fuerza espiritual maligna cuyo propósito es trastornar, arruinar y, al fin, destruir al hombre. Por eso hay tanta confusión y maldad en derredor nuestro, y a menudo en los mismos seres humanos. La actividad de Satanás en el mundo está planteada en muchos textos bíblicos, como los siguientes: Efesios 2:1-3; 6:11-13; Juan 10:10;
2Corintios 6:3, 4.
Es Importante entender que nuestros recursos humanos no son suficientes para hacerle frente o para evitar caer en sus garras. Tenemos que depender de Cristo. “Para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1Juan 3:8). Lucas también da testimonio de “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).

EL REINO DE JESUCRISTO

Cuando las Escrituras se refieren al reino de Dios, no están hablando del cielo o del lugar donde habita Dios, sino del gobierno de Dios. Dios hizo el mundo, y como creador tiene el derecho de gobernarlo. Su gobierno se ejerce en la luz, con justicia, santidad y amor.
El gobierno siempre refleja el carácter del gobernante. En este caso, Jesucristo es quien gobierna con la autoridad que surge de su muerte y resurrección, por las cuales reveló el amor y la justicia de Dios, y ganó el derecho de reinar sobre el mundo entero.
Además, como Dios hizo al hombre a su Imagen, éste nunca podrá vivir bien o realizarse aparte de la voluntad de Dios. Sin él, uno no puede ser la persona que Dios quiere que sea.
Todos hemos nacido en el reino de las tinieblas por ser descendientes de Adán, pero Dios quiere trasladarnos a su reino. Para ello envió a su Hijo quien nos llama a seguirlo, a ser sus discípulos. La verdadera conversión es ser librados de la potestad de las tinieblas y ser trasladados al reino de la luz.
Habiendo considerado lo que es el reino de Dios, analizaremos en el próximo estudio lo referente a la entrada al mismo reino.

Para pensar y conversar:
1. ¿De qué manera ejerce Dios su gobierno en el mundo? ¿Qué significa el gobierno moral de Dios?
2. ¿Qué actitud debemos tener frente al gobierno de Dios? ¿Por qué estamos en falta ante su gobierno? ¿Qué evidencia hay de nuestra condición ante Dios?
3. ¿Por qué es el evangelio una buena noticia de Dios para el ser humano? ¿Qué quiere hacer Dios en nosotros por medio del evangelio?
4. ¿Cómo se puede definir en forma escueta el significado del reino de las tinieblas? ¿Por qué es tan grave que uno viva según su propio criterio, haciendo lo que se le da la gana?
5. ¿Cuáles son las características principales del reino de Dios? ¿El reino de Dios está lejos o cerca? ¿Se trata de una realidad futura o actual?




Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ