miércoles, 24 de agosto de 2016

EL FUNDAMENTO ESTABLECIDO POR DIOS


Jesucristo es la revelación de Dios. Esta revelación llegó a los apóstoles por las palabras de Jesús y por el Espíritu Santo, a fin de que ellos a su vez la comunicaran a todos los hombres de todos ¡os tiempos. Lo que ellos predicaron y enseñaron constituye el fundamento inamovible de la iglesia hasta el fin del mundo.
Un mundo como el nuestro donde hay tantas corrientes ideológicas, filosóficas,
sofismas, creencias y religiones, ¿en qué nos fundamentamos para creer lo que creemos?
¿Cómo podemos saber que lo que nos enseñaron es la verdad? ¿Es posible conocer Con certeza la verdad con respecto a Dios, el hombre, la vida, la muerte, la eternidad, el propósito supremo de todas las cosas? ¿Es posible conocer con claridad la voluntad de Dios para los hombres?

Desde la antigüedad el hombre perdió la comunión con Dios, por Causa de su pecado, sumiéndose en la oscuridad de su ignorancia. En esas condiciones, le resultaba imposible conocer por sí mismo la verdad acerca de Dios y de su voluntad.
La única posibilidad de salir de la oscuridad de la razón que confundía sus ideas era que Dios en persona se comunicara con la humanidad. Y precisamente, esto es lo que hizo.

1. DIOS SE DIO A CONOCER A LOS HOMBRES EN
JESUCRISTO

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo. Hebreos 1:1, 2

A través de los siglos Dios habló muchas veces a los hombres por los profetas. Sus palabras están registradas a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la plena revelación de Dios a los hombres vino a través de su Hijo: Dios.., nos ha  hablado por el Hijo.
Este hecho histórico, trascendente y glorioso constituye la piedra fundamental de nuestra fe. Un día, hace casi dos mil años, Dios se hizo hombre en la persona de su Hijo y así se dio a conocer entre los seres humanos.
Jesucristo, el Hijo de Dios, es la revelación de Dios, la palabra de Dios el Verbo para todos los hombres.
A Dios nadie le vio Jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Ahora no podemos decir que Dios es un ser supremo lejano y desconocido, porque él se dio a conocer en Jesucristo.

2. LA PALABRA ES EL ELEMENTO CLAVE DE SU
COMUNICACIÓN

Jesús enseñó la verdad y la voluntad de Dios mediante su ejemplo y sus palabras. Si él hubiera vivido entre los hombres sin hablar, sin comunicarse mediante la palabra, no sabríamos nada acerca de él ni del Padre; tampoco hubiéramos conocido la voluntad del Padre para nosotros. La revelación, el conocimiento de Dios y de su voluntad, nos fue comunicada a través de las palabras de Cristo (véase Juan 7:16, 17y 12:44—50). Juan 1:18.

3. JESÚS COMUNICÓ ESA REVELACIÓN ESPECIALMENTE A
SUS APÓSTOLES

Las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido
verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Juan 17:8
Jesucristo no escribió ni un solo libro; no existe ningún fragmento escrito por él. Él comunicó la revelación del Padre, mediante sus palabras a doce hombres que previamente había escogido para que fuesen sus discípulos, y luego sus apóstoles. Aquellos doce convivieron con Jesús. Vieron su vida, vieron su gloria y recibieron su palabra. Fueron los depositarios de la revelación.
Todo lo que sabemos acerca de Jesús y de sus enseñanzas nos ha llegado a través de los escritos apostólicos. No tenemos ninguna otra fuente fidedigna de información. Jesús confió en la obra posterior del Espíritu Santo en sus discípulos para recordarles, enseñarles y guiarles a toda verdad, de modo que ellos pudieran conocer con profundidad, exactitud y claridad todo el consejo de Dios. Cuando vino el Espíritu Santo sobre ellos, comprendieron esa revelación (véase Juan 14:26 y 16:12—15).

4. JESÚS ENCARGÓ A LOS APÓSTOLES
COMUNICAR TODAS SUS PALABRAS A TODOS LOS
HOMBRES DEL MUNDO

Después de su resurrección, Jesús ordenó a los apóstoles que, una vez recibido el Espíritu Santo, hicieran discípulos a todas las naciones, bautizándoles[...] y enseñándoles que guarden todas las cosas que él les había mandado, asegurándoles estar con ellos todos los días, hasta el fin del mundo (véase Mateo 28:18—20).
Debemos enseñar a todos los hombres de todas las naciones, y hasta el fin de los tiempos, las mismas cosas que Jesús enseñó a sus discípulos. Lo que Jesús enseñó, y los apóstoles nos trasmitieron es palabra universal y eterna de Dios. Universal porque es para todos los hombres del mundo. Eterna porque es palabra de Dios, y como tal, es permanente e inmutable. Jesús dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Lucas 21:33). Todas estas enseñanzas están registradas en los escritos apostólicos (evangelios y epístolas). que conforman el Nuevo Testamento.

5. EL ESPÍRITU SANTO COMPLETÓ LA REVELACIÓN A LOS
APÓSTOLES

Después del derramamiento del Espíritu, hubo un período durante el cual Dios fue completando la revelación por cl Espíritu Santo a los apóstoles y profetas, especialmente en lo referente al misterio de Cristo y de la iglesia (véase Efesios 3:5,9). Dichas verdades están registradas en las epístolas apostólicas.

6. EL FUNDAMENTO APOSTÓLICO ES ÚNICO Y UNIVERSAL

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2:20
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 1º Corintios 3:11

El fundamento sobre el cual la Iglesia se edifica es la revelación de Jesucristo. Los apóstoles, primeros receptores de esa revelación, la establecieron con vigor y unción. Ellos señalaron el fundamento de Dios para la Iglesia. Como la iglesia es la misma en todo lugar y en toda edad, lo que ellos enseñaron y proclamaron tiene vigencia permanente.
El fundamento apostólico no sólo abarca ciertos temas, sino comprende todo lo que Jesucristo es y enseñó. En resumen, abarca todo el consejo de Dios.

7. EL FUNDAMENTO APOSTÓLICO NO ADMITE
MODIFICACIONES

Tan convencido está el apóstol Pablo de la inmutabilidad de la palabra de Dios, que en Gálatas 1:8 afirma:
Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
Los apóstoles estaban muy seguros del fundamento, que lo que había sido enseñado jamás debe ser modificado. Desde Pentecostés hasta la segunda venida de Cristo la enseñanza de Jesús y de los apóstoles no debe ser cambiada, modificada, ni corregida, aunque sí profundizada o ampliada en su significado (véase Judas 3, 17).

8. REITERACIONES Y CORRECCIONES

Las últimas epístolas eran reiteraciones y repeticiones sobre las verdades ya enseñadas, o correcciones de desviaciones, como muestran, por ejemplo, Apocalipsis 2:4, 5, 14, 20; 3:2, 3;
2º Pedro 1:12—15; lº Juan 2:7—9; Judas 17.

9. DESVÍOS HISTÓRICOS

Lamentablemente, debemos admitir que en el transcurso de los siglos se ha ido
produciendo dentro de las enseñanzas y prácticas cristianas muchas alteraciones y cambios, modificando los hombres lo que nunca debería haber sido modificado. El cristianismo se fue alejando de la pristina enseñanza apostólica, incorporando costumbres, prácticas y enseñanzas ajenas a la palabra de Cristo, ignorando y descuidando a la vez otros aspectos de la doctrina del Señor. La historia de la iglesia atestigua claramente lo que estamos afirmando.

10. RESTAURACIÓN DEL FUNDAMENTO APOSTÓLICO

Frente a estos desvíos, a lo largo de la historia siempre hubo hombres y movimientos que Intentaron restaurar o afirmar la antigua palabra de Cristo. Pero es en los últimos siglos que esos movimientos de retorno a las verdades apostólicas han sido más extensos, vigorosos y profundos.
En la actualidad Dios está acelerando la restauración total de la iglesia:
a) dando no parte de la verdad, sino restaurando el cuadro total de la verdad;
b) obrando no un avivamiento aislado y local, sino en todo el mundo:
e) no apuntando meramente a definir conceptos teóricos, sino a levantar un pueblo que viva y encarne su palabra.

¡Entreguémonos de corazón al Señor para que él realice su propósito en nosotros!



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...