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EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO


Él bautismo en el Espíritu Santo es una promesa y un don de Dios para sus hijos. Cristo es quien bautiza, y al hacerlo nos da poder para testificar, para obedecer todos sus mandamientos, y para ser transformados a su imagen. Se recibe “bebiendo” con fe. Al arrepentimos de corazón y bautizarnos, por la fe en el poder de Dios hemos muerto y resucitado con Cristo. El apóstol Pablo define esta experiencia así:

sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él,
mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos!.. .os dio vida
Juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.
Colosenses 2:12, 13

Esta nueva vida en Cristo es realmente maravillosa. El que ha puesto su confianza en Cristo Jesús como su Señor y Salvador, uniéndose a él por fe mediante el bautismo, puede decir confiadamente:
—Cristo es mi Señor. Pertenezco a él; él gobierna mi vida (Romanos 10:9, 10:12:1, 2).
—Él ha perdonado todos mis pecados (Colosenses 1:13, 14; 2:13).
—Me ha dado una nueva vida (2° Corintios 5:17).
—Me adoptó en su familia como hijo de Dios (Juan 1:12, 13; Efesios 1:5).

Desde semejante posición las perspectivas son hermosas, ¿no es cierto? Pero, ¡eso no es todo! Ahora vamos a ver el próximo paso:
ser llenos del Espíritu Santo.

1. JESÚS PROMETIÓ ENVIAR EL ESPÍRITU SANTO A SUS
DISCÍPULOS

Antes de ascender al cielo en victoria después de su muerte y resurrección, Jesús dijo a sus discípulos:

He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis Investidos de poder desde lo alto. Lucas 24:49

Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8

Juan el Bautista había anticipado este gran acontecimiento cuando anunció la relación entre su predicación de arrepentimiento y el ministerio de Jesús:

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:11

La Biblia relata la manera en que ciento veinte discípulos cristianos fueron bautizados en el Espíritu Santo diez días después que Jesús había ascendido al cielo:
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes Juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1—4

2. ¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO?

El Espíritu Santo, llamado la tercera persona de la Divina Trinidad, es el que realiza el propósito de Dios en el mundo. Cristo mismo enseñó a sus discípulos la necesidad de una relación íntima y vital con él. Es el Espíritu quien convence de pecado, revela a Cristo al corazón sincero, respalda la predicación del evangelio, efectúa la salvación en el que cree, y capacita a los discípulos cristianos para extender el reino de Dios entre los hombres.
Con la muerte, la resurrección y la exaltación de Cristo en su trono celestial, se inició una nueva era: LA ERA DEL ESPÍRITU SANTO. Cristo había dicho a sus discípulos que después de ascender al cielo, él enviaría sobre ellos el Espíritu Santo quien los llenaría de poder y denuedo, para predicar el evangelio en todo el mundo y hacer discípulos a todas las naciones. Cumplió esta promesa en el día de Pentecostés.
Cuando los discípulos recibieron el Espíritu, bajo su inspiración comenzaron a alabar Dios en lenguas desconocidas. Cuando oyeron esto los judíos reunidos en la calle, y entendieron lo que dijeron en sus propios idiomas, quedaron atónitos y confundidos, queriendo saber de qué se trataba. El apóstol Pedro, junto a sus colegas, respondió a su pregunta predicándoles el evangelio bajo la unción del Espíritu Santo. El resultado fue asombroso: ¡tres mil personas se convirtieron a Cristo y pasaron de la muerte a la vida a través de las aguas del bautismo!
Al final de su prédica Pedro les dijo que, después del arrepentimiento y el bautismo, recibirían el don del Espíritu Santo. De allí en más la predicación del evangelio fue acompañada por la manifestación del poder de Dios y la salvación de multitudes.

Pedro les dijo: Arrepentíos. y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 2:38

3. EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SEGÚN
LAS ESCRITURAS

Es evidente que el bautismo del Espíritu Santo tiene una sólida base bíblica. Hasta aqui hemos visto que:
—Fue predicho por Juan el Bautista que Jesús bautizaría en el Espíritu Santo (Mateo 3:11).
—Cristo Instruyó a sus discípulos que les enviaría el Espíritu (Lucas 24:49; Hechos 1:5, 8).
—En el día de Pentecostés los apóstoles y más de cien otros discípulos fueron bautizados en el Espíritu Santo (Hechos 2:1—4).
Además, el libro de los Hechos muestra que la misma experiencia era para todos los cristianos:
—Los apóstoles anunciaron que esta promesa era para todos los que Dios llamara a la salvación:
y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hechos 2:38, 39
—Los que se convertían y se bautizaban eran guiados por los apóstoles a esta experiencia:
Samaria:
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo!.. .1 entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.
Hechos 8:14—17
Saulo de Tarso:
Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Hechos 9:17
Cornelio y su familia:
Mientras ‘aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:44—47

Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si  Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Hechos 11:15—17
En Éfeso:
Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo!... 1 vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo
al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.
Hechos 19:1—7

4. ¿QUÉ ES EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO?

Hay distintos términos que Cristo y los apóstoles usaron para referirse a esta experiencia:
—el bautismo en el Espíritu Santo (Mateo 3:11)
—el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:5)
—el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38)
—la promesa del Padre (Lucas 24:49)
—ser llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4; Efesios 5:18)
—recibir el Espíritu Santo (Hechos 10:47)
—se derramó el don del Espíritu Santo (Hechos 10:45) Observemos algunas verdades bíblicas acerca de esta experiencia:
—Es una promesa y un mandato (Hechos 1:4, 5).
—Es un don, un obsequio (Hechos 2:38). No es un premio que se otorga en virtud del que recibe, sino un regalo que se da en virtud del dador.
—Es una experiencia definida, personal, consciente y transformadora.
—Es para todos los hijos de Dios (Lucas 11:9—13; Hechos 2:39; Gálatas 4:6).
—Cristo es el que bautiza; el medio es el Espíritu Santo, y el candidato es el discípulo (Mateo 3:11). Cristo que está en nosotros nos quiere bautizar en el Espíritu Santo, sumergirnos, llenarnos, inundarnos, desbordar, hacer fluir los ríos de agua viva, desatar su poder en nosotros.

5. ¿QUÉ DEL HABLAR EN LENGUAS?

En varios de los pasajes bíblicos citados arriba hemos visto que los discípulos hablaron en lenguas cuando fueron llenos del Espíritu Santo. ¿Qué enseña la Biblia al respecto?
—Es una consecuencia y evidencia del bautismo en el Espíritu Santo.
—Es el “agua” que desborda por la boca (véase Juan 7:37—39, donde Jesús habla de los ríos de agua viva que correrán de nuestro interior).
—Es la alabanza inefable. No hay lenguaje capaz de expresar adecuadamente las maravillas de Dios (Hechos 2:11; 10:46).
—El apóstol Pablo enseña más sobre el hablar en lenguas en 1a Corintios 14: Es hablar a Dios en un lenguaje incomprensible para los hombres (v. 2).
—Es orar con el espíritu a Dios (v. 14, 15).
—El entendimiento queda sin fruto, mientras que el espíritu se edifica (v. 4, 14).
—Pablo recomienda que todos hablen en lenguas (v. 5).
—Ordena callar en la iglesia cuando no hay interpretación, y hablar para sí mismo y para Dios (v. 28).
—Se goza en que él habla en lenguas más que todos los discípulos en Corinto (v. 18).

6. ¡TÚ TAMBIÉN LO PUEDES RECIBIR!

Ahora tú también debes recibir el Espíritu Santo. ¿Para qué lo necesitas? Revisemos algunas de las razones:
—para que Dios pueda obrar libremente en tu vida.
—para que te inspire en tu fe y obediencia al Señor.
—para que conozcas más y más a Jesucristo.
—para darte ánimo y denuedo para dar testimonio de él.
—para acompañarte, auxiliarte y darte consuelo en los momentos difíciles.
—para enseñarte a orar según la voluntad de Dios.
—para conformarte a la imagen de Cristo en todas las áreas de
tu vida.

La plenitud del Espíritu Santo es la provisión gratuita de Dios para todos los cristianos. Ya que es un don divino, no puede ser ni complicado ni difícil. Recíbelo con fe y sencillez, confiado en la bondad y generosidad de Dios. Ten presente las siguientes pautas al disponer tu corazón ante el Señor:

1) El Espíritu Santo ya está en el pueblo de Dios, aquí en la tierra. Por lo tanto, otro discípulo cristiano puede acompañarte y orar por ti, a fin de que recibas este don de Dios.

2) Si has recibido a Cristo, con el perdón de tus pecados, ya estás en condición de recibir al Espíritu. La fe y el arrepentimiento te han preparado para este paso. No hace falta reunir otras condiciones.

3) Pide al Padre con fe que te llene del Espíritu. A Dios le agrada contestar esta oración (Lucas 11:13).

4) Ahora, abre todo tu ser a Dios, para amarle, para ser lleno de él, para recibir su inspiración, para que el Espíritu obre con libertad en tu vida. Alégrate en su presencia; gózate en su amor. Comienza a “beber” del Espíritu en tu fuero interior (Juan 7:37—39).

5) Luego, deja fluir los ríos de Dios de tu interior. Con una actitud de fe y expectativa, ríndete ante la operación del Espíritu de Dios. No siempre obra de igual manera, sino que reparte dones y gracias según su soberana voluntad. A medida que tienes conciencia de esta operación interior, exprésala con fe, sea en otras lenguas, en un hablar inspirado, con un don de fe o con una revelación de la gracia de Dios. No lo compliques, sino que en sencillez manifiesta lo que Dios te ha dado. Así funcionan los dones espirituales.

6) Posteriormente, sigue viviendo en dependencia del Espíritu Santo. Él te Inspirará, te corregirá y te orientará, a fin de que tu vida se asemeje cada vez más a la de Cristo.

Para pensar y conversar:

1. ¿Por qué los cristianos debemos experimentar el bautismo en el Espíritu Santo?
2. ¿Cuáles son las características de una vida llena del Espíritu?
3. ¿Cuáles son los términos utilizados en la Biblia para referirse al obrar del Espíritu Santo, y qué significa cada uno de ellos?
4. ¿Todos los cristianos pueden experimentar la plenitud del Espíritu Santo?





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