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EL ARREPENTIMIENTO


El arrepentimiento es un cambio de actitud. La actitud natural de todo hombre hacia Dios es la rebeldía. Arrepentirse significa deponer esa actitud y someterse al gobierno de Dios para vivir, de allí en más, de acuerdo con su voluntad.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17

Si no os arrepentís, todos pereceréis. Lucas 13:3

Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que s~ arrepientan. Hechos 17:30

Cuando Jesús comenzó su ministerio público, su primer mensaje a los hombres fue: “Arrepentíos.’ También fue el primer mandato dado por Pedro al concluir su predicación en el día de Pentecostés (Hechos 2:38). En Atenas, Pablo, predicando a los griegos, les dijo que Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan.

¿Qué es el arrepentimiento? ¿Cuál es su verdadero significado? ¿De qué debemos arrepentimos? ¿Cómo debemos arrepentimos? Éstas y otras preguntas trataremos de esclarecer en esta lección para que todos experimentemos un verdadero arrepentimiento ante Dios.

1. ¿QUÉ ES EL ARREPENTIMIENTO?

No debemos confundir arrepentimiento con remordimiento. Remordimiento es sentirse mal por haber hecho algo malo. El arrepentimiento es mucho más que eso.
Arrepentimiento no es meramente sentir pesar por haber ofendido a Dios. La contrición sin conversión nos lleva a seguir cometiendo los mismos pecados vez tras vez. Tampoco es sólo cuestión de arrepentimos de algunos pecados groseros que pesan sobre nuestra conciencia.
Metanoia (palabra griega que aparece en la versión original del Nuevo Testamento), traducida por arrepentimiento, significa cambio de actitud y de mentalidad. La actitud que debemos abandonar es la rebeldía.

2. LA REBELDÍA

La actitud natural de todo hombre hacia Dios es la rebeldía. Decimos natural, pues la hemos heredado de nuestros primeros padres, Adán y Eva.
¿Qué es la rebeldía? Es el desconocimiento de una autoridad establecida legítimamente.
Dios es la autoridad suprema. Adán y Eva se rebelaron en Edén e hicieron su propia voluntad (Génesis 2:15—17; 3:1—6). Rebeldía es vivir como uno quiere, hacer lo que se le da la gana.

Todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Efesios 2:3

La carne es nuestra naturaleza humana pecaminosa. Todos por naturaleza somos rebeldes queremos que nadie nos mande y nos diga lo que debemos hacer. Esa actitud de rebeldía e independencia es nuestro mayor pecado y cl que genera todos los otros pecados que cometemos.
¿Por qué la gente engaña, trata mal a su prójimo, roba, insulta, no perdona, adultera, etc.? Porque hace su propia voluntad y no la voluntad de Dios: eso es rebeldía. La rebeldía es la raíz y la causa de los actos pecaminosos que cometemos.
Comparando nuestra vida con un árbol, si sólo nos arrepintiéramos de algunos actos malos sería como cortar algunas ramas del árbol, mientras que el tronco (la rebeldía) seguiría en pie; por lo tanto, las ramas brotarían nuevamente. Cambiar de actitud es cortar el árbol, deponer la rebeldía y la soberbia delante de Dios y someternos enteramente a su voluntad.

3. LA NUEVA ACTITUD HACIA DIOS: LA SUMISIÓN

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29

Estas son palabras dichas por Jesús. Llevar su yugo significa sujetarnos a él para vivir obedientes y sumisos a él en todo. El cambio consiste en que, mientras antes vivíamos como queríamos, ahora nos comprometemos a vivir como Cristo quiere. Adoptamos una nueva actitud, recibimos un nuevo corazón manso y humilde, y lo único que queremos hacer es la voluntad de Dios. Ante el gobierno de Dios sólo existen dos posturas posibles: rebelión o sujeción. Vivo como yo quiero, o vivo como él quiere. Haberse arrepentido significa haber
pasado de la primera a la segunda posición.

4. OTROS ASPECTOS DEL ARREPENTIMIENTO

1) Renunciar a Satanás y al reino de las tinieblas y entregarse a Jesucristo y a su gobierno.

[Dios 1... el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado hijo. Colosenses 1:13

En este mundo, según el orden espiritual, hay sólo dos reinos. Desde la caída de Adán, todos nacemos en el reino de las tinieblas, cuyo príncipe es Satanás. Él con sus demonios engaña, domina y opera en todos los hombres para arruinarlos y destruirlos. Al arrepentimos, renunciamos a Satanás, renunciamos a seguir pecando, a vivir como queremos y,. rechazando las mentiras y engaños del maligno, nos entregamos a Jesucristo para que él gobierne nuestras vidas.

2) Negarse a uno mismo y poner a Cristo en el centro de la vida.

Llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

Por la naturaleza egoísta de nuestro corazón, todos hemos desarrollado un estilo de vida egocéntrica. Es decir, yo soy el centro de mi pequeño mundo. Todo lo que hago es para mí: vivir, estudiar, trabajar, ganar dinero, tener familia, descansar, etc. Todos mis esfuerzos están orientados hacia mí mismo.
El hombre “religioso”* que no se ha negado a sí mismo está en condiciones similares, con la única diferencia que tiene también a Dios “a su servicio.” El “religioso” concibe a Dios como el que lo guarda, lo ayuda. lo bendice, lo sana, etc., mientras sigue siendo él mismo el centro de su vida. No vive para Dios, sino para sí mismo.

Negarme a mí mismo significa renunciar a ser yo el centro de mi vida; es decir NO al egoísmo de mi corazón, y NO al vivir para mí mismo. Ya no seré el centro de mi vida, sino Cristo. Ya no viviré para mí mismo, sino para él y por él. Yo estaré a su servicio. Cristo dijo: “El que pierde su vida por causa de mí y del evangelio la salvará.” Si trabajo, será para él. Si tengo una familia, si estudio, si descanso, si gano dinero, etc., todo lo haré para Cristo Jesús.

3) Poner a Cristo en primer lugar.

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mi, no es digno de mi. Mateo 10:37

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:26

Comúnmente, yo y los míos ocupamos el primer lugar. Jesucristo exige un cambio total. El es Dios y como tal debe ocupar el primer lugar en nuestra vida y afecto. Antes que nada debemos amor, lealtad y servicio a él. Él ha de ser la persona más importante de nuestra vida y a quien amemos más que a nuestros seres queridos y más que a nosotros mismos.

4) Renunciar a todo lo que poseemos.

Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:33

El hombre en general, por su ignorancia y egoísmo, se considera dueño de lo que posee. En realidad, el legítimo dueño de todo lo que poseemos es Dios. Todas nuestras pertenencias, incluyendo bienes materiales, familia, tiempo, capacidades, casa, dinero, futuro, etc., todo es de Dios.
El cambio de actitud consiste en que, antes consideraba que todo lo que poseía era mío y para los míos, mas ahora renuncio a todo lo que tengo y se lo entrego a Cristo. Todo queda a su entera disposición para lo que él mande. El discípulo es un simple mayordomo de los bienes que posee.
*Con este término nos referimos a aquel que practica exteriormente una religión sin una experiencia de conversión y comunión con Dios.

5. ¿CÓMO DEBEMOS ARREPENTIRNOS?

1) Humillándonos delante de Dios y entregándonos a él para que nos cambie.

Humillaos delante del Señor. Santiago 4:10

Debemos humillarnos delante de Dios de todo corazón, desechando nuestra soberbia, rebeldía, egoísmo, nuestra conducta equivocada, nuestros pecados, y todo aquello que en nuestra vida haya sido una ofensa ante Dios.

2) Confesando nuestros pecados y abandonándolos.

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13

Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Hechos 19:18

Al arrepentirmos debemos confesar con la boca nuestros pecados. Seguramente no recordaremos todos los pecados que hayamos cometido, aunque sí su índole. Al confesar mencionaremos la clase de pecados cometidos y aquellos que recordamos, por haber sido una carga en nuestra conciencia. El Espíritu Santo nos iluminará. La confesión debe ser sincera y sin ocultar nada intencionalmente.
Debe ser hecho con arrepentimiento. es decir, con la determinación de abandonar el pecado.
Restitución: La confesión debe ser hecha con restitución cuando ésta fuera necesaria y posible (Lucas 19:8; Romanos 13:7,8; Levítico 6:2—5). Debemos devolver lo robado, pagar lo retenido, reparar el daño causado, pedir perdón al ofendido, decir la verdad al que engañamos y asumir la responsabilidad de las consecuencias de nuestros pecados.

3) Perdonando al que nos ha ofendido.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mateo 6:14

Debemos perdonar de todo corazón a todo aquel que nos haya faltado y ofendido. Sólo lo podremos hacer por medio de Jesucristo, librándonos así de todo rencor, amargura y resentimiento.

4) Renunciando a toda clase de ocultismo y a todo espíritu demoníaco.

Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los
quemaron delante de todos. Hechos 19:19

SI en el pasado hemos tenido algo que ver o practicado algún tipo de ocultismo brujería, espiritismo, macumba, umbanda, curanderismo, satanismo, “meditación trascendental,” o cosas parecidas y si tenemos objetos “trabajados,” libros, ropas, fotos, fetiches, etc., vinculados con esas prácticas, en el nombre de Jesús debemos renunciar a todo ello, quemarlo, romper todo pacto, confesarlo como pecado, renunciar a todo espíritu inmundo y ser liberado en el nombre de Jesús.

5) Sometiéndonos totalmente a Cristo, reconociéndolo como nuestro Señor.

(Ya hemos aclarado este aspecto bajo el tema anterior: JESUCRISTO ES EL SEÑOR.)

6) Creyendo de todo coraz6n que el Señor, por su poder, va a cambiar nuestras vidas.

Creamos las siguientes promesas del Señor:
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Ezequiel 36:26

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1Juan 1:9

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí. todas son
hechas nuevas.
2~ Corintios 5:17

7) Disponiéndonos a ser bautizados.

El modo concreto de expresar nuestra decisión de seguir a Jesucristo y ser sus discípulos es
el bautismo. Aquel que cree y reconoce a Jesucristo como su Señor y se arrepiente de su vida
anterior, se bautiza para sepultar en la muerte de Jesús su antigua vida y comenzar en Cristo
una nueva vida.

Para pensar y conversar:

1. Qué significa arrepentimiento? ¿Por qué es muy importante que nuestra actitud ante Dios se caracterice por el arrepentimiento?
2. ¿Cómo se define la rebelión natural del hombre? ¿De qué manera se manifiesta esta rebelión?
3. ¿Por qué la falta de arrepentimiento Implica que uno permanece bajo el dominio de Satanás?
4. ¿Qué efecto produce en la vida el negarse a sí mismo para someterse a Cristo?
5. En el sentido práctico, ¿cómo se manifiesta el arrepentimiento?



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