TRABAJO EN EQUIPO



¡Estamos involucrados en una obra trascendente y gloriosa!

Es importante que el equipo esté conformado por personas que van madurando en su carácter. Para trabajar en equipo se requiere madurez,  es fácil optar por enviar un solo obrero o misionero. Pero Jesús formó un equipo con sus discípulos. La inmadurez me lleva a culpar a otros por las fallas del equipo  y los problemas de la obra.
La madurez hace que la obra sea seria y estable, que perseveremos. Una cosa es que la obra nos deje (por la gente se apartó) y otra muy distinta es que nosotros dejemos la obra (por abandono o cambiar de planes)
1ra Corintios 1: 10 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer”.
Si no estamos juntos se produce un retroceso por causa de los problemas que surgen y no se resuelven. La obra no debe estar sostenida por uno sino varios discípulos. Para esto es muy importante aprender a trabajar en equipo, y en esto el carácter es importante. Debemos llegar a ser un buen equipo.

¿Quiénes componen un equipo?

*Personas que se desempeñan bien individualmente, con capacidades, pero ahora comprometidos con un objetivo en común, el del equipo. Si el equipo no tiene objetivos, ¿con qué me comprometo?, aquí entra el tema de la visión. ¿A qué apuntamos con la obra que atendemos?
*Una de las virtudes de los integrantes del equipo es saber atender los distintos enfoques que cada uno trae, es decir lo que cada uno ve desde su perspectiva qué falta en la obra. (Amor, servicio, evangelización, consejo, etc.).
En un equipo tiene que haber excelente comunicación. Esto es importantísimo. Cada vez que volvemos de la obra comentar al resto del equipo las experiencias vividas, sean positivas o no. Las  personas maduras escuchan y reciben; reciben y dan, es decir no se defienden, hay libertad de hablar todas las cosas. El equipo tiene que estar intensamente comunicado.

Tres cosas unen al equipo: 
1. Comunión con Dios (ORACIÓN),
2. Relación estrecha con los hermanos y 
3. La obra. Antes que la obra, nos tiene que unir el amor de Cristo, la aceptación, las buenas relaciones, y, después viene la acción. La transparencia de unos con otros es fundamental.  
 Los integrantes del equipo necesitan ser: Fieles a Dios,  leales entre ellos y dóciles para aceptar lo que le digan.
Puede ser fiel y leal, pero si no es dócil, surgirán inconvenientes. Si alguien tiene un carácter que se enoja fácilmente, puedes decirle: “hermano, ¿por qué te enojas?, te noto así”, que el otro no lo tome como que: “este me está atacando”, “se la agarró conmigo”, que no lo tome así.
En el equipo hay que aprender a escuchar las correcciones, los consejos y las sugerencias.
Debemos perfeccionar lo que Dios nos ha dado, mejorar, crecer en la gracia que Dios. Se nota cuando en un equipo alguien bajó su nivel, porque baja el nivel de todos.
El equipo también se debe preparar para el sufrimiento, cuando suceden problemas de la obra, alguno que se aparta, se enferma, se enfada, etc. Las adversidades vienen, Satanás no está contento con el trabajo en equipo. Por eso debemos prepararnos para los momentos de adversidad.
En el equipo se suplen unos con otros, y a la vez, reciben las habilidades para que no se noten las debilidades que cada uno tiene. En un partido de fútbol algunos pueden haber jugado mal pero el equipo gana igual por los que jugaron bien.

Oscar Gómez




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