LA VICTORIA VIENE POR LA MUERTE AL YO Keith Bentson


¡Bienvenidos a nuestro sepelio!

Estamos destinados como ovejas para matadero. Yo les ruego ahora, que cada uno se disponga a perder a la postre, todas las cosas .La  única manera de enriquecernos es mediante el empobrecimiento de nuestro ser en Cristo Jesús.

Hermanos, Dios está obrando en nuestras vidas, en las cosas pequeñas, en las cosas mayores, con el fin de formarnos y forjarnos en un pueblo santo, lleno de entendimiento, gracia y fe, a fin de que Dios pueda realizar sus propósitos aquí en la tierra y allí en el cielo

¿Ustedes saben porque hay conflictos entre cristianos? porque hay pocos llevando la Cruz. ¿Saben porque hay problemas entre parientes?, porque hay pocos llevando  la muerte de Jesús. ¿Cómo hacemos? el Señor Jesús nos enseñó, si nos hieren en una mejilla ¿qué hacemos?, damos la otra. El que no da la otra mejilla es porque está muy fuerte, tiene una idea de cómo Dios debería tratarlo y defiende sus derechos. ¡Defiende tus derechos si quieres! Dios te dará toda la libertad y todos los años que quieras, si tú quieres defender tus derechos. Escúchenme, el que quiera ganar su vida, el que quiera salvar su vida así, la perderá. Más el que pierde, es feo perder, pregunten a algunos jugadores de futbol si quieren perder, ¿quién quiere perder?, pero en la sabiduría de Dios la única manera de ganar es perdiendo.

¿Estas marcado con la Cruz? En tu concepto de ti mismo ¿has sido marcado con la Cruz, o te ofendes cuando no te reconocen? ¿Por qué las discusiones si tu alma ha sido marcada con la Cruz? El que ha experimentado la Cruz, no tiene nada que perder, ya lo perdió. Está aligerado de las cargas de la vida, del afán de la vida, porque hay una marca sobre su alma y sobre su mente. “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo” ¡Qué liberación! ¡Ya no vivo yo, Cristo vive en mí! Y la vida que llevo, la vida que vivo, la vivo por fe. Yo tengo fe en la Cruz de Cristo Jesús. En su Cruz no solamente mis pecados fueron puestos sobre El, sino mi viejo hombre, lo que soy aparte de la gracia de Dios. Yo también fui clavado a la Cruz. Fui crucificado. El mundo me llama… estoy crucificado. Ya no vivo yo, estoy terminado. Yo vivo para lo invisible, para lo eterno. Vivo con las manos abiertas y vacías.

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