CONFIEMOS EN EL ESPÍRITU SANTO Ivan Baker


Ubicarnos como instrumentos de Dios y no como los que hacemos la obra.

Cristo es la vid, nuestro Padre es el labrador, nosotros somos los instrumentos en las manos del labrador. Nosotros predicamos, él, por medio del Espíritu Santo convence de pecado y convierte. Nosotros no somos responsables de la conversión de los pecadores, sino sólo de la predicación. A veces hemos tenido temor de predicar a alguno “porque después nos vamos a sentir responsables de seguirle hasta que se convierta”.

También hemos dicho alguna vez: “No voy a hablar a muchos porque después no podré dormir de noche pensando en mi responsabilidad de hacer un seguimiento de cada caso”. Otras veces hemos señalado por nuestra cuenta a alguno y hemos declarado que se va a convertir. De ahí en adelante hemos trabajado e insistido sin resultado positivo. Eso también nos ha frustrado.

Debemos ser más modestos y dejar a Dios la parte que le corresponde a él. Nuestra parte debe ser descubrir aquellos en los cuales vemos que el Espíritu Santo está obrando. Jesús dijo:
“Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere”. Juan 6.44. Aprendamos a usar el evangelio como si fuera un radar para descubrir a los que tienen sed de Dios.

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