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TRANSFORMÁNDONOS POR MEDIO DE LA RENOVACIÓN DE NUESTRO ENTENDIMIENTO Cristian López


                                                                                                             Marzo 2016

Yo podría decirles que tenemos que tener cuidado con las tentaciones de este mundo. Podría
decir que son engaños temporales algunas de las propuestas que nos hace o que son trampas
mortales otras. Podría decir que muchos en toda nuestra historia se deslizaron levemente atraídos
hacia gustos, libertades o personas que amaban a este mundo y que con el tiempo su fe se apagó.
Podría mencionar que muchos que iban delante de mí en la carrera, hoy están fuera del Camino
por haberse dejado atraer con las seducciones y propuestas de este mundo. Podría decir también
que Jesús dijo que en el mundo tendríamos “aflicción”, y la aflicción es un dolor, pero no del
cuerpo, sino en el alma. Una atadura, una ligadura que me causa tristeza, desánimo, derrota,
frustración. Podría decir que no pongamos nuestra mira, nuestro deseo, nuestro corazón en
obtener tesoros; recompensas, gratificaciones de cosas que este mundo ofrece y exalta.
Y con muchas otras declaraciones y palabras yo podría advertirles acerca de la peligrosidad de que
nuestros corazones sean sensibles a las cosas de esta vida. De que es sumamente arriesgado ser
“amigable” en nuestro corazón con los amores de este mundo. Y sin dudas encontraría muchos
versículos y muchas amonestaciones bíblicas para respaldar de buena manera todas estas cosas. Y
todos nosotros las tendríamos por ciertas y las aceptaríamos en nuestro interior, ya que todas son
verdades de Dios.
Pero no. Quiero decir otra cosa. Que va a llevar al mismo fin, pero es otro camino. Y pido sabiduría
para poder ser equilibrado en decir lo que ahora voy a transmitir. A fin de generar conciencia, de
encender una alerta, sin apelar a miedos humanos –que terminan esclavizando- sino despertando
las conciencias adormecidas y alumbrando el entendimiento espiritual a fin de que la revelación
nos haga más sabios y más santos, para gloria del Señor.
Detrás de las tentaciones de este mundo, hay una mente.
Detrás: más lejos y por encima de muchas de las propuestas, de las ofertas y de las contraofertas
de este sistema, y de las cosas que te molestan y con las que luchas día a día hay un ser: un
“arquitecto” que ha llevado a la organización humana a muchas de las conductas y de las formas
de vivir de hoy día. Y junto con esa mente y esa tremenda capacidad organizativa y esa habilidad
mentirosa-existencial, hay una intención: Destruir al Hombre, hecho a semejanza de Dios. Cegar
los ojos de los incrédulos para que no brille el Evangelio de Cristo. Devorar como león rugiente al
que no le resiste firme en la fe. [Esos son sus objetivos]
No quiero hablar tanto de ese ser siniestro y autodestructivo, no lo merece. Solo mencionar que
posiblemente sea uno de los más poderosos del universo y que de no tener límites divinos,
arrasaría con todo lo que queremos. (Contra ese poder/mente luchamos) Pero si quiero hablar
más de la intención de este ser maléfico, de la idea. Quiero exponerla, porque una vez presentada
comienza a perder mucha de su fuerza que es lo oculto. Por eso quiero mencionar sus artimañas y
astucias para que en el poder del consejo del Espíritu Santo podemos tomar las mejores decisiones
para nuestras vidas. 
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Él quiere que nuestros corazones se cierren al Señorío de Cristo o se entibiezcan del amor a Jesús.
Y para eso ha montado civilizaciones enteras en donde plantea estos desafíos a los hombres.
El arquitecto engañador traza un laberinto para cada sociedad, para que en cada lugar o región del
planeta sea difícil o imposible ser un buen cristiano. Cada laberinto tiene sus problemas. (Imaginar
un laberinto sobre un continente entero. O sobre todo un país o región). Algunos tienen
persecuciones familiares y sociales. Otros tienen falsas religiones. Otros laberintos tienen riquezas
materiales en abundancia y una moral anticristiana, liberal. Otros laberintos tienen los afanes de
esta vida como las encrucijadas a enfrentar. Pero todos los laberintos tienen una trampa; ninguno
tiene una salida verdadera. Todo lo que tienen es paredes tras paredes. La solución la tienen
quienes portan el Evangelio y han sido convertidos y la salida viene de arriba, de alzar los ojos a
Cristo y de implorar libertad. Cuando Cristo nos libera nos volvemos seres espirituales, y ahí
podemos atravesar las paredes del laberinto diabólico y movernos en libertad hacia el Propósito
Eterno de Dios y hacía su propósito específico para cada uno de nosotros. (principados?
Potestades?) Cuidado; los laberintos son móviles, van cambiando de generación a generación.
El enemigo no es omnipresente. Por eso no puede atrapar a todos los hombres a la vez. Pero el
con astucia diseña ciertas cosas en la vida de este mundo, para que nos sean de trampa a nuestros
corazones. No es tanto una lucha personal. Sino que se trata de una forma de pensar y vivir
engañosa, que nos termina alejando de los objetivos de Dios y acercando a los objetivos del mal, si
es que no los detectamos y actuamos en contra de eso.
1er Estrategia: Que nuestros corazones se cierren al Señorío de Cristo:
El adversario de nuestras almas (la mente detrás del sistema) diseña la vida en esta tierra para que
el Evangelio pase desapercibido y no sea popular. O bien para neutralizarlo si no lo puede
combatir y lo mezcla con muchas cosas para que pierda efecto.
Siempre con el propósito de que el Evangelio no se difunda, sea exterminado o bien perseguido. O
bien presentando otros “evangelios”, el enemigo de los hombres intenta esconder la Verdad,
hacerla confundir entre muchas cosas que van desde 100% falsas y anticristianas hasta algunas
que son 2% falsas y 98% verdaderas, todo para confundir y para que los Hombres no se entreguen
al Señorío de Cristo.
2da. Estrategia: Hacer tibio nuestro amor por Jesús:
El mentiroso también quiere conseguir que aquellos que han tenido una experiencia, un
encuentro, una conciencia, un despertar a esta realidad de que Cristo es Dios y merece reinar
sobre mi vida, a aquellos que hemos tenido un andar en esto, nos quiere atrapar con su otra
estrategia maléfica y sutil, dañina y peligrosa: entibiar nuestro amor a Jesús. Pasarlo de caliente
fervoroso a tibio. Y una vez entibiado, tiene otro golpe: aumentar la codicia y el deseo por las
cosas de este mundo. Luego viene la doblez de corazón que es cuando los dos amores necesitan
de mayor espacio en el corazón para poder subsistir (porque el amor es una fuerza que tiende a
crecer para sobrevivir)….Y con la doblez de corazón viene el entibiamiento y comienza a tener
éxito sus iniciativas.
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También el adversario a aquellos como nosotros, intenta por todos los medios que no nos
enamoremos de Jesucristo y su Reino de Justicia en nuestras vidas, y que vayamos amando otras
cosas, algunas muy contaminadas y otras no tanto, pero ambas pueden crecer lo suficiente como
para disuadir o “aguar”, nuestro amor por Cristo.
3 Tácticas para la 2da estrategia:
A) Contaminación de la carne. 2Co 7.1
B) Contaminación del espíritu. 2Co 7.1
C) Enredarse en las cosas de esta vida. 2Ti 2.4-7.
A) Las cosas contaminadas, nos corrompen. Y la corrupción interior nos enferma espiritualmente.
// (imaginar al lado del corazón un vaso??.) Es como tomar un agua sucia; que contiene tierra.
Cuando peco y no confieso, cuando peco seguidamente, cuando me enojo y no me arrepiento,
cuando no perdono, cuando miro cosas inmorales, cuando digo palabras que ofenden, estoy
“contaminando” ese vaso interior de donde toma fuerzas y vida mi alma. Quizá no se den cuenta
todos, pero dentro mío hay un sabor que es extraño, el agua de mi alma ya no es pura y yo me doy
cuenta, pero si sigo tomando de esa agua y no la purifico me voy a enfermar, como quien se
enferma cuando toma agua mezclada con tierra. Sigo viviendo por un tiempo, es cierto, pero me
voy enfermando y lentamente me aproximo a morir.
Pasiones juveniles. Impurezas. Enojos. Peleas. Palabras malas. Vicios. Todas estas cosas son
“accesibles socialmente” y hoy hasta se celebran en este modo de vivir. Se pone como “exitoso” o
que “disfruta” la vida al que peca, al que transgrede la moral de Dios. El que se guarda en pureza
no es famoso, el que es manso es visto como débil, el que tiene excesos parece que conoce la
diversión y el mundo construye una manera de pensar que presenta como “normal” al que peca.
Eso es un engaño hecho a propósito para confundir a las personas y para que nosotros pequemos.
Hebreos 3.13: ”antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para
que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” El pecado tiene un engaño:
prometernos un placer temporario mientras va endureciendo nuestro corazón a Cristo. Se
presenta como “solo un pecado” o “solo una vez” pero va endureciendo nuestro corazón, hasta el
punto de que en algún momento, nuestra fe y obediencia están débiles y nuestro compromiso con
el Señor cambia. O nos engaña diciéndonos que somos débiles y que no podremos vencerlo: eso
es mentira: En nuestro bautismo recibimos una nueva vida que por el Espíritu nos permite romper
con los anteriores hábitos pecaminosos.
Los deseos de la “carne” y los “ojos” no llevan a Dios. Llevan a amar al sistema del mundo.
B) Hay otra clase de corrupción que no es “visible”. Es una corrupción no de actos, sino de deseos.
Y esa corrupción trae otra agua al vaso. Cuando uno toma de esa otra agua, sus deseos se vuelven
vanidosos, insolentes, caprichosos, rebeldes. Entonces la vanagloria es lo importante y hacés cosas
para mostrarte delante de los otros. Para que todos admiren tu belleza, tu físico, tus ocurrencias,
tu inteligencia y tu Facebook muestra estas cosas… y así la vanidad se torna cada vez más clara en 
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tu vida o también no te gusta quedar como el menos fuerte y discutís con todo el mundo, a los
consejeros y maestros no los consideras superiores, y delante de los demás te mostrás como un
tipo duro y difícil de enfrentar y así la rebeldía va ganando espacio en tu mente. Esta táctica es de
corrupción también pero no tan evidente, sino una corrupción que afecta a tus deseos…y hay que
tener mucho cuidado porque lo que uno desea en la juventud, lo obtiene en la madurez.
Esta corrupción es “espiritual”. Es del interior primeramente. Si en mi corazón siento molestia
cuando otro es reconocido, si quiero criticarlo para que no le vaya tan bien, si me alegro cuando le
va mal, si me comparo en todo momento para tener placer en ser el mejor, tengo que tener
cuidado porque estoy teniendo pensamientos de envidia y orgullo.
Hay deseos de bien que tengo que ver si siempre son para mí y nunca para los demás: si es así
estoy mirando con egoísmo la vida, al ponerme contento solo cuando algo me beneficia a mí y no
me pregunto por como la estarán pasando los demás. Soy insensible a los demás.
En esta región del mundo en particular tenemos que tener cuidado con los fanatismos: ya que los
fanatismos generan “apasionamiento”, “dependencia” y eso está relacionado con la idolatría.
Cuando nos volvemos fanáticos de un equipo de futbol (y en Rosario, está la capital de ese
fanatismo) estamos cerca de contaminar nuestro corazón. Nuestro espíritu se “ensucia”. Ojo con
ser fanáticos de bandas de música, actores, libros, sagas de películas, proyectos políticos, etc. Que
nada haga disminuir nuestro amor puro por Jesús.
C) La tercer táctica no es tan rápida, pero también es más difícil de identificar: es “enredarse” en
cosas que no son contaminantes. Ocuparse en ellas. Llenarse de cosas que no necesariamente son
escritas como “malas”. Con esto el adversario procura que cada uno, según su inclinación natural,
tome de lo que más le gusta en esta vida y se envicie, y cada vez tome más y más placer y se vaya
“olvidando” de la obediencia, del llamamiento de Jesús, de la consagración al Evangelio y algún
día, sea un alejado más.
Imaginémonos un supermercado de la vida con todas las cosas que “lícitamente” podemos soñar y
aspirar, atrayéndonos, con precios de oferta, y entonces el diablo actúa como “el repositor”, el que
mantiene los estantes llenos a fin de que no falte ningún atractivo, y cada uno de nosotros
pasando por ahí en el medio de esas góndolas…y tomamos un poco de tiempo libre para ver series
y películas… y hacemos el deporte que tanto nos gusta y nos hace sentir ganadores y vemos si
podemos alcanzar el título o la profesión que está allá arriba bien alto, pero al alcance de la mano
si me estiro lo suficiente… obviamente que para alcanzarla muchos por algunos momentos dejan
de mirar adelante y tratan de llegar y llegar….y después de ese título o logro obtenido “el
repositor” viene y coloca otro y entonces no nos satisface el que tenemos en la mano y lo tiramos y
otra vez dejamos de mirar hacia adelante y ponemos todas nuestras fuerzas en querer alcanzar ese
logro que pensamos que será suficiente para nuestras vidas.. y lo alcanzamos pero cuando vamos a
emprender otra vez viaje…vino el astuto y malvado repositor y nos presenta un paquete aún más
grande… y vemos que el tiempo libre ahora ya no tiene el sabor de antes y quiero más y mejor. Y
vuelvo adonde agarré ese paquete anterior diciéndome a mí mismo que con esto será suficiente y
emprenderé viaje, pero cuando lo tomo, me doy cuenta que ahí nomás hay amistades divertidas, 
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no las había visto antes y me haría bien tener amistades divertidas para el viaje ¿no es así? Pero
esas amistades divertidas es un paquete que a veces es algo pesado y no puedo andar tan ligero y
voy haciendo mi paso más lento, y como es más lento veo todos los paquetes del supermercado.
¡Son tan lindos! Es una lástima que los cristianos no podamos tener más manos! Pero el astuto
repositor hace algo que nos beneficia y nos presenta: un carrito! Ahora podemos poner más y más
cosas para que nuestro viaje sea lo suficientemente seguro y no nos falte nada! Qué bueno fue
haber tomado esos paquetes antes! Y la mente por detrás del sistema se ríe y se alegra…
Y así pasa lo mismo con los teléfonos celulares y con las zapatillas, con los botines de futbol, con
los modelos de play y ni hablar de los zapatos de las chicas y de las carteras en donde
constantemente cambian su atractivo, de los peinados, las pinturas y las formas de querer
agradarse entre ellas, de las formas de los jeans y los vestidos y los shorts, del mayor o menor
cuello de las remeras, que cambian muy rápidamente y cuando tenés algo en la mano, ya no
seguís adelante sino que te quedas viendo cómo se reponen los atractivos en la estantería de este
mundo… y comienza a importarte estas cosas y te sentís algo molesto/a o enfadado/a cuando se
les atacan.. y tú corazón comienza a defenderlas, a tomar partida, quizás no lo decís con tus
palabras pero en el fondo deseas mucho de estas cosas al punto de dejar de desear la completa
identificación con el Resucitado, con el Santo y Verdadero que tiene para vos un propósito distinto
y mayor a que te quedes enredado en las cosas “lícitas” de este mundo. Él quiere que vos seas un
“pescador” de personas. Un medio de transformación de vidas. Una molestia para las tinieblas. No
que algo sea “malo” de estas cosas, pero mi corazón comienza a amarlos de manera peligrosa, me
“identifico” con cosas y no con el Señor.
Jesús quiere librarnos no solo de nuestro pecado, sino también de cualquier enredo en el que
estemos. Él nos ama más de lo que sabemos y está cerca nuestro para ayudarnos, nos dará su
poder y respuesta para que vayamos en pos del Propósito Eterno de Dios.
Si percibimos que estamos cayendo en alguna de estas tácticas y nuestro amor por Jesucristo se
está haciendo cada vez más tibio y ya no es el mismo que alguna vez tuve, tenemos que saber que
podemos responder de alguna de tres formas: Hipocresía: se intenta complacer a ambos a la vez,
pero se sufre porque no se termina agradando a nadie y en especial a uno mismo; Alejamiento:
uno comienza a acercarse a los deseos de este mundo, a sus amistades y se aleja de la persona de
Cristo (Eva) o Arrepentimiento; uno comprende que ese estado no es bueno, no es favorable y
quiere cambiar su manera de pensar y volver a amar al Señor con toda su alma, aunque no sean
muchas sus fuerzas. (hay 3, no más).
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2da Charla:
Hemos visto que el enemigo de nuestras almas intenta atraparnos por medio de la contaminación
que el pecado produce en nosotros y también enredarnos, neutralizarnos por medio de las
propuestas de este mundo y también confundir el verdadero evangelio con otras propuestas
filosóficas o espirituales que ofrezcan repuestas al vació del Hombre que proviene de su distancia
de Dios.
Ahora bien: ¿Cómo opera el proceso de edificación (afirmación) que el ES hace de la Vida de Cristo
en nosotros?
1) Primeramente tenemos que tener un claro saber de quién es Dios, de quien es este sistema que
tiene un modo de pensar, y quienes somos nosotros. Y para saber quiénes somos nosotros quiero
decir que muchas veces nos vemos de paso en este mundo pensando que cuando lleguemos al
cielo, ahí tendremos nuestro “verdadero hogar” que tanto anhelamos. Y esto puede ser cierto,
pero puede ser un error si nos hace considerar que el cielo es nuestro destino. Cuando yo pienso
que el cielo es mi destino estoy entendiendo un aspecto de la Verdad. Solamente un aspecto. Un
aspecto encima menos importante que el que estoy descuidando de entender. Hay otro aspecto
que es mucho más importante de saber y de creer. Otro aspecto que tiene mucho más poder para
transformar mi vida. Es saber que el cielo no es nuestro destino, es nuestro lugar de origen. La
vida espiritual que nosotros tenemos, la vida interior que Cristo depositó en nosotros, es celestial.
Nuestro diseño. Los pensamientos de pureza y consagración, son celestiales. Mi corazón nuevo,
nació de allá. Por eso busco lo celestial, lo que es de arriba como dice Colosenses capítulo 3.
Por eso hay tantos versículos que hablan de que somos extranjeros y peregrinos, ajenos a este
mundo. No lo dice por algo que sucederá en el futuro, sino que lo dice por algo que sucedió en el
pasado! He recibido una vida nueva, celestial, una vida de resurrección! Estoy unido a Cristo, y
por ende, no estoy en la potestad de las tinieblas, he sido trasladado a otro Reino, y por eso soy
extranjero a este sistema de vivir. (Col 1.13) No a este planeta, ya que el planeta bien puede ser
nuestra herencia, sino a esta manera de pensar, de sentir, de vivir que tienen los hijos de este siglo
malo.
1Pe 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos
carnales que batallan contra el alma,
Fil. 3:19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza;
que sólo piensan en lo terrenal. 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
He. 11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo
de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la
tierra. 11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 11:15
pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de 
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volver. 11:16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de
llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
Su reinado no es de este mundo.
Ahora, la edificación ocurre cuando “aceptamos” en nuestro corazón que esto es verdad para
nosotros. Cuando nos “entregamos” a esta realidad que la Palabra enseña y muestra. No es solo
un saber mental, sino que ese saber tiene que dar lugar a una respuesta del corazón. Es similar a
cuando alguien me pide perdón y yo lo escucho y mentalmente entiendo que me está pidiendo
perdón, pero a partir de eso tengo que brindar una respuesta del alma, del corazón. Tengo que
decidir incorporar eso dentro mío y permitir que eso cambie mi actitud, mis sentimientos, mis
deseos, mis actos. Si lo dejo entrar al corazón, va a desacomodar las cosas. Así tengo que hacer
con estas verdades. ¿Aceptas esto? ¿O no lo aceptas? ¿lo dejas dentro tuyo? ¿Te consideras
extraño a este mundo1? ¿O te consideras parte?
El cielo no es nuestro destino, es nuestro lugar de origen.
2) Otra cosa que el proceso de edificación hace en nuestras vidas es traer a nuestro corazón una
fuerte convicción de que somos hijos de Dios. Es traer conciencia de que su Espíritu de hijo habita
en nuestro interior. ¿Y qué significa esto para nosotros? Significa que por ser hijos somos:
amados! Por Dios. Somos Aceptados! Por Él. Significa que somos Cuidados! Por Dios mismo.
Significa que nuestras oraciones son oídas. Significa que hay un vínculo de amor entre Dios y yo
por medio de Jesucristo (en su Cuerpo). Y que como el Padre ama al Hijo, así también a mí me
ama! Y que como el Hijo desea agradar al Padre, así también el Espíritu de hijo que está dentro mí
quiere agradar al Padre! Y el espíritu de Hijo dentro mío dice Abba Padre! Te estoy buscando
Padre! ¿Dónde estarás hoy para conmigo?! Sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les
ayudan a bien….porque el Padre está en control de ellas…
Para entender mejor el valor que significa ser hijos podríamos pensar que pasaría si hubiéramos
sido redimidos, pero no hubiéramos sido “engendrados” como hijos. A veces es difícil pensar en
esa situación ya que de entrada nomás asociamos la redención y el perdón de pecados con la
figura de ser hijos de Dios. Pero imaginémonos si cada vez que necesitamos socorro o auxilio para
algún problema o situación o angustia, tenemos que recurrir al Ser que todo controla y todo lo ve,
desde la posición de un siervo solamente, de un empleado bien tratado. Ahora bien quien está en
control es ser un ser amoroso pero puede que tenga otras prioridades en su agenda o que su amor
esté acotado a cuestiones de servicio como cuando un rey trata bien a sus servidores y no a
aspectos de la vida privada de cada uno de nosotros. En cambio como somos sus hijos, tenemos la
atenta mirada del Padre sobre cada uno de nosotros. Uno de los regalos más grande de la
salvación es tener este espíritu, este poder interior, que nos capacita para invocar a Dios por
Padre!!

1 No se abroga por un desentendimiento social. Sino por basar la vida desde una perspectiva superior en
tiempo y propósito.
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No somos asalariados, no somos meramente “agraciados” o “favorecidos”, somos hijos. (María, el
ángel le dijo, muy favorecida. Nosotros somos más que eso!) 1 Jn 3:1 Mirad cuál amor nos ha
dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque
no le conoció a él.
Ser Hijos es una potestad, un derecho pero a la vez es un poder
2
. Usalo. Autoridad legítima,
libertad de acción; por eso, derecho. (heaven-men?)
Ser engendrado por Dios es haber recibido de Él un “gen” dado en nosotros, que es una semilla de
Dios mismo. Para que con la acción del Espíritu Santo y el proceso de santificación esa semilla, ese
gen vaya creciendo y dando un fruto. ¿Y saben cuál es ese fruto?: El carácter de Dios mismo! Su
persona comenzando a ser visible en nuestras vidas. Aleluya.
Ser hijo significa que tengo dentro mío la oportunidad de parecerme a mi Padre. Significa que
tengo la libertad, la autoridad, el derecho para ir pareciéndome a Él, para comenzar a actuar en su
Nombre. Es el poder de convertirme en un hijo de Dios que expresa a su Padre! de ir pareciéndose
por compartir e ir desarrollándose su “genética”, su “naturaleza” divina que ahora hay dentro
nuestro.
No se trata meramente de una posición, sino de una posibilidad.
No se trata de un hijo adoptado que tiene el apellido del papá y aprovecha a mandar en la
empresa, porque es heredero y futuro dueño. Se trata más bien del hijo que con el correr de los
años va pareciéndose a su padre, y habla como él y camina como él y los que conocen al padre se
quedan sorprendidos al encontrar los mismos rasgos en su hijo. Esa es la realidad de lo que
significa la potestad de ser hechos hijos de Dios.
Ser como Jesús abarca ser el Hijo que él fue para con el Padre: expresando el carácter del Padre y
agradándole en todas sus obras y cumpliendo todos sus deseos. Esa calidad de hijos, podemos
llegar a ser, porque nos fue dada la “autoridad”, el “derecho” de irnos convirtiendo en eso mismo.

2
² ἐξουσίαν: “facultad”, poder, derecho, autoridad, posibilidad, licencia, libertad, desenfreno. El sentido
primario denota “derecho, facultad, autoridad para actuar con libertad”, pues viene de un término que
significa “estar permitido” y denotando “libertad de acción”, “derecho de actuar” (Vine). En el NT también
contiene la idea de “poder. El término “facultad” (ἐξουσίαν) es muy rico en significados: “poder, facultad,
libertad”. Dando a entender que se volvieron hijos de Dios, con plenos derechos y libertades. Pero también
con el poder de reflejar a su Padre, pues en ellos ya está la “genética” del progenitor que los ha engendrado:
Nos centraremos en el verbo “fueron engendrados” (es algo ya ocurrido en el pasado). El verbo (γεννάω-
gennáo) se traduce como engendrar, dar a luz, producir. El origen o procedencia, de este evento es desde
Dios mismo (que lo produce por su Espíritu). El verbo engendrar (lat. in-generare) está emparentado con
este verbo griego, por la raíz “gen” (de donde viene la palabra “genes), como diciendo “generar por dentro o
generar desde el interior”.
A cuantos recibieron a Jesús, Dios le dio de su Espíritu, transmitiendo su naturaleza -su genética- para
transformar desde el ser interior a los creyentes, en hijos de Dios, otorgándoles la libertad, el poder y
derechos que poseen como tal.
http://eltextobiblico.blogspot.com.ar/2010/11/nacidos-de-dios-juan-112-13.html
9
Por eso es que romanos dice 8:19: Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la
manifestación de los hijos de Dios. Porque esa manifestación es mostrar a Dios en este mundo!
Mt. 5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Efesios 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Los que no son hijos no pueden
“imitar” a Dios.
2 Pe 1:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas
llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el
mundo a causa de la concupiscencia.
Jesús discutiendo con los fariseos [Juan 8] les dice que ellos eran de su padre el diablo, porque sus
deseos querían cumplir. Aquí se muestra un principio espiritual: uno se parece al padre que tiene…
La promesa de ser como Dios, era cierta, pero se cumple con Cristo, eso fue la gran mentira
diabólica. Hoy Cristo es la esperanza de gloria en nosotros, para alcanzar esa gloria que el Padre
tiene y para la que nos pensó. Y la esperanza para que el Padre encuentre en nosotros el
cumplimiento a su Propósito Eterno! Aleluya.
Otros pasajes: Jn 5.18 | Jn 14 | 1 Jn 4.17
Otro aspecto a considerar es la dignidad que esto nos otorga.
El mundo atenta contra la dignidad de las personas al humillar o insultar su origen. La Biblia nos
“dignifica” cuando nos llama hijos del ser más precioso y noble del universo. Somos ennoblecidos
por eso. Es como si nos dijeran que somos “de lo mejor”. Somos la “continuidad” de lo mejor que
existe. Esto es glorioso.
Con estas afirmaciones uno entiende porque el corazón de Jesús no necesitaba de gloria alguna de
los hombres: Él ya estaba lleno de la afirmación del Padre. Tan lleno que se dedicó toda su vida a
dar a los demás.
Sos un príncipe, una princesa. No revuelvas la basura de este mundo. No seas como el hijo pródigo
3) Hay un aspecto más que es la vida de Cristo morando en nosotros. Esa vida es tan poderosa que
la misma muerte no pudo retenerla. Estoy diciendo que la muerte física no pudo matar a quien
poseía está vida. Y esta vida ahora está en nosotros, los que creemos
Ro 8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que
levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu
que mora en vosotros.
Col 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado
a la diestra de Dios. 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3:3 Porque 
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habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 3:4 Cuando Cristo, vuestra vida,
se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Ef 2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con
Cristo Jesús,
Col 2:12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante
la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
Dice Pablo en Efesios 1 que nos sean abiertos nuestros ojos para que veamos cual es nuestra
esperanza, nuestra herencia y cual el poder para con nosotros y ese poder es el poder de la
resurrección, es el poder de una vida que rompe toda atadura, que se levanta contra toda muerte,
contra toda maldición, contra todo castigo y sale victoriosa, triunfante y se dirige al Padre sin que
ningún obstáculo pueda impedirlo. (Excepto la propia decisión). Es una vida que salta para vida
eterna. (Jn 4.4)
¡Tenemos dentro de nosotros el poder que algún día vencerá la muerte física!
Con este poder activo dentro de nosotros que es la vida del Resucitado en nosotros tenemos
potencial para vencer al pecado. Tenemos poder para no caer en las tentaciones de la carne.
Tenemos resguardo para mancharnos con actitudes caídas. Tenemos dentro de nosotros otra
dirección de vida que no nos dejará enredarnos con las cosas de este mundo sin que nos advierta.
Poder que ha derrotado a las tinieblas más oscuras.
Frente a la mente siniestra y sus estratagemas, Dios puso en nosotros un espíritu vivificante. Esa
fue su respuesta.
1 Jn 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en
vosotros, que el que está en el mundo.
4) Un indispensable aspecto de la obra de edificación que el ES hace en nuestras vidas es activar el
poder de la fe en nuestro interior. La fe tiene el número de teléfono de la persona más fuerte del
Universo. ¿Cuándo no andamos en fe en qué andamos?: Razón/vista: con resultados acordes a
nuestra humana capacidad. Temor: con resultados inferiores a nuestra humana capacidad. Fe es
con resultados acorde a la capacidad y decisión de Dios para mi vida.
Nuestra fe ha vencido al mundo dice 1 Juan. ¿Cómo lo ha vencido? Nuestra fe es Cristo, Él ha
vencido al mundo. Y en nuestra fe en Jesús nos conecta con estas realidades y nos permite vivirlas.
1 Jn 5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. 5:5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de
Dios?
Ahora tengo que enfocar la fe a estas verdades, no pensar en la fe en sí misma, sino creer y
entregarme de todo corazón a que estas verdades transformen mi forma de ser, transformen mi 
11
actitud hacia mis proyectos, mi determinación a la lucha con el pecado, algunos temen luchar
porque tienen miedo de vencer!! Saben que tienen el poder de la victoria y aunque parezca raro,
saborean la derrota porque no quieren alejarse del mal, no quieren santificarse.
Dios ha puesto en nosotros, mucho más que una doctrina, ha puesto preciosas y grandísimas
promesas, para que podamos cambiar nuestra naturaleza humana y caída y llegásemos a ser
partícipes de la naturaleza divina!
Por eso no se entiende que alguien no luche contra el mal, excepto por si tiene temor a la victoria.
Por si secretamente anhela la derrota que lo ata al mal, al vicio, al pecado que lo esclaviza. Son
como aquellos que en el peregrinar a la Tierra prometida, recordaban las cebollas y los ajos de
Egipto y preferían volver allá, aunque sea como esclavos y servir a un amo tirano con tal de
disfrutar de algo delicioso y agradable a los deseos de la carne. Dios no dejó entrar a nadie con esa
actitud a la Tierra Prometida. Solo entraron dos personas que demostraron tener una respuesta
diferente.
Nuestra fe ha vencido al mundo!
Parémonos con esta mentalidad que la Biblia nos enseña frente a la confusión que el diablo nos
propone.
Consideraciones prácticas: ¿Cómo voy a reaccionar cuando las cosas no me salgan? : (Pr) 7 veces
cae el justo y vuelve a levantarse. Recordar los ejemplos de Judas y Pedro: uno cuando falló se
aisló y fue devorado, el otro permaneció en el contexto de Cuerpo y fue restaurado. No somos
invencibles, somos más que vencedores. Esta carrera es una maratón. Orar y leer la Biblia.
Obedecer es el primer paso.
1 Jn 2:14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os
he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros,
y habéis vencido al maligno.

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LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

Cada monte en las escrituras representa una experiencia espiritual, un momento y una circunstancia que vive el cristiano. Los montes son significativos y a través de ellos veremos donde nos encontramos, cuales todavía no hemos transitado para seguir en el proceso de crecimiento en nuestra vida.
EL SIGNIFICADO DE LOS MONTES

GÓLGOTAMonte de la renuncia y muerte del “yo Mateo 27:33 Se trataba de una ligera elevación de la tierra con la forma de un cráneo fue del recinto de la ciudad de Jerusalén. Calvario es el nombre latino. Fue ahí donde nuestro Señor fue crucificado y todos nosotros morimos con él. -Todo aquel que quiera venir a Cristo Jesús deberá pasar por el monte calvario, renunciar a todo y darle muerte al “yo” -Este monte es el más esquivado, más olvidado en el cual nadie quiere transitar, pero es el primero. -Si no pasamos por él seguimos tan terrenales y superficiales como antes, no se producen cambios provechosos en mi vida espiritual. Es exponerse a la vergüenza, al menosprecio…

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

Los viajes en crucero se han convertido en uno de los atractivos turísticos de hoy. Hay una gran demanda para pasear en estos hermosos barcos. ¿A quién no le gustaría navegar en ellos con todo el confort que tienen y la última tecnología? Quisiera hablar de:
EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LAS ESCRITURAS”
En la Palabra de Dios encontramos otros términos para referirse a barco: “barca” o “nave” (en ese tiempo los barcos eran las únicas naves)
I- BARCOS DE LOS QUE DEBEMOS BAJAR URGENTE
1. El barco de la desilusión
Juan 21:3 “Dijo Simón: Voy a pescar y ellos dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”
Los discípulos estaban desilusionados, el maestro había muerto y el proyecto de reino abandonado. Pedro volvió a su oficio de pescador y los otros lo siguieron. ¿Qué es desilusión? Desengaño, decepción, desencanto. Impresión que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habían creado. Pérdida de la ilusi…

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ

                                                                                   13 de Noviembre 2010 San Nicolás  
Un motor es una máquina formada por un conjunto de piezas o mecanismos fijos y móviles, cuya función principal es transformar la energía química en energía mecánica o movimiento.    Cuando ocurre esa transformación de energía química en mecánica se puede realizar un trabajo útil como, por ejemplo, mover un vehículo automotor como un coche o automóvil, o cualquier otro mecanismo, como pudiera ser un generador de corriente eléctrica.    En cualquier artefacto el motor es fundamental, sin él no funciona. De que vale tener un automóvil nuevo sin motor.   El Espíritu Santo es el motor del discípulo. La persona del E.S. nos fue dada para entrar y ver el reino de Dios. Para transitar el camino y poder llegar a la meta. Es decir que el P.C.M. no puede ser experimentado sin el E.S.    Quisiera hablarles de: 9 BENEFICIOS DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
Por supuesto que son inconta…