EL PROPÓSITO ETERNO DE DIOS Jorge Himitian



Este tema empezó entre nosotros con el libro de Devern Fromke "EL PROPÓSITO
SUPREMO". Este siervo de Dios que vive en Estados Unidos, hoy con más de 90 años de
edad. Su libro fue publicado en inglés en el año 1963, titulado "The Ultimate Intention".
El primero que entre nosotros conoció ese libro fue Orville Swindoll. Por medio de
Editorial Logos (nuestra editorial en Argentina) lo tradujimos y lo publicamos en español en
el año 1996. Según lo que dice Orville en el prólogo de la edición española, él conoció a
Fromke personalmente, y fue muy impresionado por su mensaje.
Orville en el año 1970 le prestó el libro en inglés a Juan Carlos Ortiz, quien quedó
muy impactado por la revelación del propósito eterno de Dios. Recuerdo que un día Juan
Carlos le preguntó a Iván Baker para qué hacía discípulos (yo estaba presente). Iván le
contestó que lo hacía porque Jesús lo había ordenado. - No te pregunto por qué, sino para
qué. Y allí le expuso resumidamente el contenido del libro; y le prestó el libro. Iván, que
también sabía inglés, lo leyó y quedó revolucionado...
Y de allí en adelante comenzó a predicarlo Orville, Juan Carlos, Iván ... y en la
medida que se nos hacía luz, todos nosotros. Estábamos muy impresionados por esa
revelación.
Revolución Copernicana
Nicolás Copérnico en el siglo XVI descubrió que la tierra no era el centro alrededor
del cual giran el sol y los planetas, sino que el sol era el centro del sistema alrededor del que
giran la tierra y los planetas cercanos.
Algo parecido sucedió con el libro de este hombre de Dios, Devern Fromke. que nos
obligó a leer de nuevo la Biblia con esta nueva comprensión. Nuevamente el Espíritu Santo
iluminó nuestro entendimiento, y recibimos revelación sobre la antigua revelación que Dios
había dado a los apóstoles del primer siglo.
Sea por la influencia del humanismo o por la falta de luz, el mundo evangélico había
puesto al hombre en el centro del cuadro. Considerando que lo más importante era el
hombre y su salvación. La idea que había es que Dios mandó al mundo a su Hijo para salvar
al hombre, para bendecirlo, para perdonar sus pecados, para darle la vida eterna, para
salvarlo del infierno, para que sea feliz aquí en la tierra y por la eternidad.
Todo giraba alrededor del hombre, incluso Dios. La redención del hombre era el
propósito de la encarnación.
Dice el autor de este libro en su prólogo: “A menudo los creyentes no nos damos
cuenta de que existen solo dos posibilidades: estar centrados en el hombre o estar centrados
en Dios. O Dios es el centro del universo y nos ajustamos correctamente a él, o nos
convertimos en el centro y tratamos de que todo gire alrededor de nosotros”.

Debido a este énfasis hombre-céntrico (antropocéntrico) por años o siglos se creía
equivocadamente que el centro o la meta final de la obra de Dios es la Redención. Cuando
en realidad la redención nos es el fin o el propósito de Dios sino el medio; el gran y único
medio para corregir el desvío producido por la caída.
El fin último de Dios no es ser Redentor sino Padre. Todo fue hecho por él y para él.
El hombre fue creado por y para Dios. Dios es el centro y el fin de todas las cosas. Dios no
existe para bendecir al hombre; sino que el hombre existe para la gloria de Dios, para el
cumplimiento de su propósito eterno. Dios no le dio al hombre la capacidad de reproducirse
para que el hombre y la mujer tuvieran hijos. Dios les dio la capacidad de procrear para que
pudieran tener hijos para Dios. Pues el que quería tener muchos hijos no era Adán sino
Dios.
Esta revelación nos revolucionó. Revolucionó todo en nuestras vidas, familias y
ministerios. Pudimos comprender que todo lo que somos y hacemos debe ser para Dios y no
para nosotros.
Si nos casamos es para Dios. Si tenemos hijos es para Dios. Si estudiamos es para él.
Si trabajamos es para el Señor. Todo, absolutamente todo, es de él, por él y para él.
Justamente la conversión es negarnos a nosotros mismos, salir del centro y colocar a
Dios en el centro de nuestras vidas.
Romanos 14.7-8:
Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos.
Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
EL PROYECTO ETERNO DE DIOS:
Efesios 1.3-12:
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él,
5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las
riquezas de su gracia,
8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se
había propuesto en sí mismo,
10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los
tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente
esperábamos en Cristo.
El proyecto de Dios tiene una fecha. (v.4): antes de la fundación del mundo.
El proyecto de Dios tiene tres objetivos.
(v.4): Que seamos santos (que seamos como Jesús).
(v.5): Que seamos adoptados como hijos de Dios por medio de Jesucristo.
(v.10): Que seamos uno con todos nuestros hermanos bajo Cristo como cabeza.
El proyecto de Dios tiene un propósito eterno.
(v.6): Para la alabanza de la gloria de su gracia.
(v.12): A fin de que seamos para alabanza de su gloria

Fuimos creados por Dios y para Dios. Fuimos bendecidos, escogidos, amados, adoptados,
redimidos, aceptados y sellados por Dios y para Dios. Dios es el centro.
Su propósito eterno es ser Padre de una familia (UNIDAD) de muchos hijos (CANTIDAD)
semejantes a Jesús (CALIDAD).
Romanos 8.29:
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados.
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos.
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también
justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Este fue otro de los pasajes que brilló para nosotros.
 Fuimos llamados por Dios conforme a un propósito
 Ese propósito fue establecido por Dios desde antes de la creación
 Dios nos conoció desde entonces
 Nos pre-destinó a ser conformes a la imagen de su Hijo.
 Nos predestinó a ser una familia de muchos hermanos.
 Nos predestinó a ser hijos de Dios y hermanos menores de Jesús.
 El Unigénito se transformó en Primogénito entre muchos hermanos.
 Todo lo que nos suceda en nuestra vida está bajo el control de Dios y él hace que todo
coopere para bien, a fin de que el propósito de Dios se cumpliera en nosotros.
También fue una revolución para nosotros comprender que la meta de un cristiano no es
llegar al cielo sino ser como Jesús.
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REFLEXIONES Y CONCLUSIONES DE ESTA REVELACIÓN
- ¿QUÉ ES UN PROYECTO?

Así como un arquitecto antes de construir un gran edificio primero hace un proyecto,
los planos, en el que figuran todas las características del edificio que se propone construir -
hasta sus últimos detalles-; del mismo modo Dios, “antes de la fundación del mundo” tenía
un proyecto para toda la humanidad.

- ¿POR QUÉ ES ETERNO?

 Porque es el proyecto del Eterno.
 Porque es lo que Dios se propuso antes de la creación del universo.
 Porque cuando todo haya acabado, es lo único que perdurará eternamente.
¿CUÁL ES ESE PROYECTO?
El Eterno Proyecto de Dios lo podemos resumir en una sola palabra:
“I G L E S I A”
Esta es una palabra muy cara al corazón de Dios. Cuánto debe sufrir Dios, cuando
por ignorancia o descuido la usamos equivocadamente, livianamente.
¿Qué es la iglesia?
- No es un edificio material, son personas.
- No es una institución jurídica, es una familia, la familia de Dios.
- No es el clero, la jerarquía eclesiástica, es el pueblo.
- No es toda la humanidad, son aquellos que están en Cristo.
- No es una congregación, aunque se congregue con regularidad. Son todos los hijos de
Dios durante las 24 hs. del día, y todos los días de la semana.
 La iglesia no nació en la mente de Dios hace 2.000 años cuando envió a su Hijo al
mundo.
 La iglesia estuvo en la mente y corazón de Dios desde siglos eternos, desde “antes de la
creación del mundo”.
 La iglesia no fue el Plan B de Dios después de la caída del hombre. La iglesia es el Plan A
de Dios antes de que existieran hombres o demonios. La caída fue un desvío, un
atentado contra el proyecto eterno de Dios. La redención fue volver las cosas al plan
original.
 La iglesia es la familia que Dios se propuso tener, según su beneplácito, según el
designio de su voluntad, según el puro afecto de su amor, según las abundantes riquezas
de su gracia. El pecado reveló la inmensidad inimaginable de su gracia.
 La creación del hombre y de la mujer, la institución del matrimonio, la procreación, la
encarnación del Verbo, el sacrificio redentor de Cristo, su resurrección y exaltación, la
venida del Espíritu Santo, los dones y ministerios, todo están en una misma línea,
apuntan al mismo objetivo: la realización del proyecto eterno de Dios.

LAS TRES CARACTERÍSTICAS ESENCIALES DE LA IGLESIA:

CALIDAD – UNIDAD - CANTIDAD

1. CALIDAD.

En términos bíblicos equivale a santidad
Efesios 1.4: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él,
En el Nuevo Testamento la palabra “santos”, referido a los hijos de Dios, se repite
unas 60 veces.
El apóstol San Pedro, en su primera epístola, escribe: “Como aquél que os llamó es
Santo, también vosotros sed santos en toda vuestra conducta” ( 1 Ped.1.15)
SANTO significa separado del pecado y consagrado a Dios.
Ser santo es vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de acuerdo a las enseñanzas de Jesús.
Ser santo es amar al prójimo como a nosotros mismos; es ayudar al necesitado; es ser el
primero en servir.
Ser santo significa no mentir, no insultar, no ofender, no decir malas palabras. Ser
santos en nuestra conducta significa no robar, no llevarnos del trabajo lo que no es nuestro -
ni siquiera una hoja de papel. Y cuando alguien por error nos da un vuelto de más, es
devolverlo.
Ser santo significa no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, ni antes del
matrimonio. Ser santo significa no coimear a nadie ni recibir soborno. No hablar mal del
ausente. No faltarles el respeto a los padres. No guardar rencor. No ser avaros.
Santo es el empleador que paga los mejores sueldos que puede; es el obrero o el
empleado que trabaja con esmero y excelencia; el gobernante que no se corrompe, el
legislador o juez que no se vende. Santo es el empresario o profesional que pone su
capacidad para promover el desarrollo y el progreso de los que menos tienen.
Ser santo no significa ser perfecto, sino querer serlo. Si un santo peca, lo confiesa; si
ofende, pide perdón; si lo ofenden, sabe perdonar; si se equivoca, lo reconoce.
Santo es el que ama a Dios y obedece sus mandamientos. Ama a su prójimo.
Comparte sus bienes con los carentes. Se interesa por los demás. Siente el dolor ajeno como
propio. Consuela a los tristes. Ser santo es pensar en los demás, ayudar a los débiles, visitar
a los enfermos.

Esta es la iglesia que Dios se ha propuesto tener desde antes de la creación del
mundo, una iglesia santa sin mancha ni arruga, ni cosa semejante. Dios nos llama a
manifestar al mundo con nuestra conducta cotidiana que somos un pueblo santo, como lo
es nuestro Dios.
Para ser esta calidad de iglesia no es suficiente que seamos evangélicos, necesitamos
convertirnos en verdaderos discípulos de Cristo y vivir llenos del Espíritu Santo.

2. Unidad

Efes. 1.9-10: dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito,
el cual se había propuesto en sí mismo,
de reunir todas las cosas en Cristo,
en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,
así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
La palabra clave que revela aquí es el verbo re-unir. Este verbo en el griego es
anakefalaiosastai y significa: Volver a unir todo bajo una cabeza. Es decir, Dios se propuso
volver a unir todo bajo Cristo como cabeza.
Esta expresión griega se usaba antiguamente cuando un ejército derrotado, diezmado y
esparcido se volvía a reunir, reagrupar y reorganizar bajo la autoridad de un nuevo
comandante en jefe.
Esto presupone por lo menos tres cosas:
1. Que originalmente en el universo todo estaba unido y ordenado armónicamente bajo
la autoridad de Dios.
2. Que algo sucedió en el mundo y se rompió esa unidad.
3. Que Dios de antemano por su gracia se propuso volver a unir todo bajo la autoridad
de Cristo como cabeza.
Justamente la raíz de la palabra universo es uno. Todo en el universo conformaba una
unidad bajo el reinado de Dios.
¿Cuál era el plan original de Dios?
La unidad de todo y de todos. Un mundo unido, hermoso, armonioso en el que el
hombre viviera en unidad y comunión con Dios. La unidad del hombre con su prójimo. La
unidad del matrimonio, de la familia, y de toda la raza humana. El proyecto eterno de Dios
era, y es, una sociedad unida, solidaria, sin egoísmos, ni rivalidades; una humanidad que
viva en paz y amor; donde cada uno, imbuido del amor de Dios, amara a su prójimo como a
sí mismo.
Desafortunadamente el hombre se rebeló contra el Señor y, aceptando la propuesta
del enemigo de Dios, pecó. Así entró en el mundo el pecado, y por el pecado la muerte.

Muerte significa separación, división. Se rompió la unidad entre el hombre y Dios, del ser
humano consigo mismo y con su prójimo. Surgieron los celos, las envidias, las peleas, los
homicidios, las guerras, las injusticias, los divorcios, la avaricia, la injusta distribución de
las riquezas, los conflictos sociales, la discriminación racial. La historia de la humanidad se
convirtió en una historia de guerras, sangre, odios, violencias, crímenes y muerte. ¡Tan lejos
del modelo de sociedad proyectado por Dios!
Operativo “RESCATE
Pero Dios, en su gran amor y misericordia, no abandonó al mundo a su propia suerte.
Ya tenía previsto un operativo rescate. En la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo para
llevar a cabo su plan redentor. Cristo pagó con su muerte el precio de nuestra redención,
mató en su cuerpo nuestras enemistades, nos reconcilió con Dios y con nuestros
semejantes. El Padre lo resucitó de los muertos y lo exaltó hasta lo sumo. La voluntad de
Dios es volver a unir a todos los hombres bajo la autoridad de Cristo.

¿Qué es la iglesia?

La iglesia es la realización del sueño de Dios. Es su proyecto eterno para la
humanidad. Ese proyecto fue consumado potencialmente en la cruz. “Él es nuestra paz, que
de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación … para crear
en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz
reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” (Efesios
2.14-16).
En un mundo dividido, enemistado, donde reina el individualismo, la injusticia, el
egoísmo, la competencia y las guerras, la iglesia es aquella parte de la humanidad que, en
Cristo, nuevamente se ha reencontrado con Dios para ser una con él, es la humanidad
reconciliada. La iglesia, en su naturaleza esencial, es perdón, paz, reconciliación, amor,
servicio. La iglesia es comunidad, familia, unidad. Es ósculo santo, abrazo fraterno, pan
compartido, comunión de bienes, afecto entrañable. Es el fin de la soledad, del
individualismo, de las divisiones y de las guerras. La iglesia es el “shalom” de Dios instalado
entre los hombres para manifestar al mundo el más grande de todos los milagros: la unidad.
La división actual de la iglesia es una caricatura grotesca de la nueva creación, atenta
contra la misma esencia y naturaleza de la iglesia. Es una incoherencia. Y contradice el
proyecto de Dios.
En la iglesia no cabe ningún tipo de división. Pablo dice: “Ya no hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer… (y contextualizando sus palabras,
decimos: Ya no hay argentino ni boliviano, bautista ni pentecostal, hermano libre ni
metodista, católico ni evangélico) … porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.
(Gálatas 3.28).
Esa es la visión que Dios nos ha dado a los que conformamos el Consejo de Pastores
de la Ciudad de Buenos Aires. En Buenos Aires hay una sola iglesia. Muchas
congregaciones, pero no muchas iglesias. Somos la iglesia de la ciudad. Somos un solo
cuerpo, y tenemos una sola cabeza que es Cristo Jesús, nuestro Señor.
Jesús, en Juan 17, oró para que todos seamos uno para que el mundo crea Y está oración
de Jesús será respondida por el Padre plenamente. Seremos uno y Argentina, y el mundo
creerá que Jesús es el Hijo de Dios. Amén.

3. Cantidad

Esta es la tercera característica del proyecto de Dios. La cantidad.
Cabe la pregunta: ¿A quiénes incluyó Dios en su proyecto eterno?
 La Biblia declara que todos los hombres y las mujeres fueron creados por Dios y
para Dios (Colos.1.15).
 Dios le dijo a Abraham: “Serán benditas en ti todas las familias de la tierra”
(Gen. 12.3).
 También le dijo: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra”
(Gén.22.18).
 Juan el Bautista proclamó que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado
del mundo. (Juan 1.29).
 Jesús resucitado ordenó a sus seguidores a ir por todo el mundo y predicar el
evangelio a toda criatura y a hacer discípulos a todas las naciones. (Marcos 16.15-
16, Mateo 28.19-20).
 La Biblia declara que Dios quiere que todos sean salvos y vengan al conocimiento
de la verdad (1 Timoteo 2.4)
Es decir, Dios quiere ¡CANTIDAD!
Efes. 1.4-6: en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de
su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos
hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
Cabe preguntarnos:
¿A quiénes predestinó el Padre para adoptarlos como hijos suyos por medio de
Jesucristo?
„Predestinar‟ no es lo mismo que „destinar‟. Los musulmanes creen en el destino.
“Nadie muere en la víspera”, no es una frase de la Biblia, es una frase de los musulmanes.
Ellos creen en un destino cerrado, determinado, fijo.
En cambio la Biblia habla de „predestinación‟. Pre-destinar significa asignar un
destino de antemano (Como pre-asignar). Todos fueron pre-destinados para ser hijos de
Dios. El proyecto de Dios incluye a todas las personas que él creo.
Pero Dios no impone su proyecto a nadie. La voluntad de Dios es que todos sean
salvos; pero Dios no obliga a nadie a convertirse. El evangelio es una propuesta, no una
imposición.

Por eso Dios nos llama a compartir con todas las buenas noticias del reino de Dios.
Todos necesitan y merecen saber que Dios los ama y que tiene un plan maravilloso para sus
vidas.
No todos responderán positivamente al llamado del Señor. Pero hay muchos en este
país que tienen hambre y sed espiritual. Cada uno de nosotros al ver a nuestro vecino,
compañero de trabajo o de estudio, al ver a un conocido o desconocido debemos decirle:
Dios es tu Creador. Él te conoce muy bien, y te ama mucho. Dios tiene un plan
maravilloso para tu vida. Vos no naciste para pecar. Naciste para ser santo, para
ser un vencedor. Para ser como Jesús.
Hay tantos a nuestro alrededor que están lejos de Dios. Están heridos, atados,
engañados. Viven practicando el pecado. Están destruyendo sus vidas. Están perdidos … y
no lo saben. ¿Cómo nos podemos callar?
En el nombre de Jesús, ¡No me voy a callar! Les voy a dar lo que tengo: JESÚS.
Dios quiere CANTIDAD, con CALIDAD y en UNIDAD.
Efesios 3.20-21:
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,
según el poder que actúa en nosotros,
 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús
 por todas las edades, por los siglos de los siglos.
 Amén.

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