jueves, 17 de marzo de 2016

CUATRO FOCOS PRINCIPALES DE ATENCIÓN

Áreas sencillas donde comenzar a actuar.

1- En la evangelización

Todos comenzamos acá, pero con los años, a veces lo dejamos. Veamos algunos pasajes:

2 Timoteo 1:6-9  :  “No te avergüences...” Pablo le dice a un evangelista, a uno que reconoce ancianos, que está sobre pastores, en el equipo apostólico, que haga otra vez las cosas del comienzo, sencillas.
2 Timoteo 4:2 : “Timoteo, no te quedes, predica la palabra a tiempo y fuera de tiempo’

2- En la edificación de vidas (discipulado)

Timoteo está involucrado no vidas. Y es importante que nosotros estemos involucrados con esto también. Es un área concreta y específica donde Dios va a ir desarrollando nuestro ministerio. Debemos ser fieles en discipular a otros.

Pablo le dice a Timoteo como tratar a cada uno: A los ancianos, a los jóvenes, a ricos, a las viudas, a los esclavos, a los amos, a todos, porque estaba envuelto en formar vidas. Si estamos involucrados sólo en la organización de reuniones, retiros, eventos, programas, etc. ... ¡cuidado! Todo eso es bueno, pero si es sólo eso... Lo principal es estar involucrado con vidas, cada uno de nosotros debe estar  “metido” en la formación de otros. Es lo que hizo Cristo, Pablo, Timoteo, los pastores, todos... Era lo que hacían los que estaban en el cuerpo de Cristo para poder ministrar y servir a los hermanos. “Todo pámpano debe llevar fruto en la vida”(Juan 15:8)

3-  En las buenas obras (Involucrarnos en ellas)

Hay muchas referencias a esto en las epístolas pastorales ¡Mucho énfasis! (Ver 1 Timoteo 2:10;  5:10 ; 6:17-19 ; Tito 2:7 ; 2:14 ; 3:8,14)

Buenas obras, vivimos en un mundo lleno de necesidades, aún entre hermanos. Pero en la Iglesia de Jerusalén no había ningún necesitado (Hechos 4:34-35). Pero la responsabilidad de la Iglesia no era sólo abastecer a los de la comunidad. La Iglesia, como Cuerpo de Cristo, no puede autoconsumir. Todos sus dones, todo su tiempo, todos sus ministerios, todo su dinero, todo para adentro de la comunidad. Si es así, estamos mal.

En medio de una sociedad donde hay tantos carenciados y necesitados, enfermos, niños marginados, explotados, pobres, gente que no tiene que comer, que no tiene trabajo, que no sabe trabajar.... ¡La lista es inmensa! El Cuerpo de Cristo debe ser misericordioso y ser un pueblo lleno de buenas obras. Tenemos que transformarnos en una comunidad hacia fuera, en servicio, en buenas obras. El amor al prójimo, el samaritano que ayuda al necesitado ¡Debemos avanzar! Debemos abrir nuestra visión y nuestro corazón, llorar con los que lloran,  sufrir con los que sufren. Y poner en nuestras vidas en sacrificio vivo por otros, como lo hizo el Señor. Aquí se desarrollarán una diversidad amplia de ministerios, de diaconados, para hombres y mujeres.

4-  En los dones del Espíritu

Debemos ser canal de bendición para otros. Si nos ponemos en una actitud de verdadero amor, el Espíritu nos quiere usar para tocar a otros a través de los dones, para ayudar, para servir, para edificar, sanar, liberar, orientar, animar, consolar. Cada palabra de ciencia, sabiduría, de fe.... para poder ayudar y bendecir a otros.


NOTA FINAL

Jesucristo está cumpliendo su promesa: “Yo edificaré mi Iglesia” Él está preparando para sí una Iglesia gloriosa y sin mancha.  Él quiere edificar tu vida y mi vida pues somos parte de su Pueblo. Su voluntad es que seamos obreros calificados, colaboradores eficientes en su Propósito Eterno.




A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...