jueves, 25 de febrero de 2016

UNA IGLESIA RENOVADA Oscar Gómez



La renovación de la iglesia no es un título de pancarta, tiene que llegar a ser una realidad en  nuestro medio. Algunos hermanos de más tiempo en el Señor fueron privilegiados en experimentar esta renovación espiritual. De todas formas, hayamos experimentado o no el fermento renovador, tenemos una gran necesidad de renovación en la actualidad. Una iglesia renovada no es más de lo mismo, tampoco un retoque cosmético de las estructuras heredadas, o un simple barniz a la tradición y las costumbres. ¡Dios quiere derramar su vino nuevo sobre nosotros hoy!

Renovación es erradicación de lo viejo innecesario.
Renovación implica refundación.

Hay un aparato religioso que se ha montado por todos lados, por lo cual,  para que la renovación sea una realidad entre nosotros, habrá que desmantelarlo. Cuando hablamos de religión nos referimos al esfuerzo por llegar a Dios y querer agradarle mediante mecanismos humanos, sin tener en cuenta Su gracia.
A fin de avanzar hacia la renovación de la iglesia debemos comprender el enorme poder e influencia de la herencia que está alejada de los principios que se traslucen en las Escrituras y, por otra parte, estar abiertos y dóciles a la obra soberana del Espíritu Santo.








A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...