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¿QUÉ DICE EL NUEVO TESTAMENTO ACERCA DE GUARDAR EL SÁBADO? Jorge Himitian




1. ¡NADA! Absolutamente nada. Ni Jesús ni los apóstoles jamás enseñaron de un modo explícito que debemos guardar el sábado.

Hemos ya señalado que la parte moral de la ley, en el Nuevo Testamento está expresado en la "didaké" (doctrina, enseñanza) de Cristo y de los apóstoles. Es curioso que todos los otros nueve mandamientos están explícitamente mencionados por Cristo o por los apóstoles pero nunca ninguno de ellos hizo alguna mención directa sobre la necesidad de guardar el sábado o algún día especial.
En el sermón del monte (Mateo 5, 6 y 7) Jesús hizo referencia al mandamiento de no matar, no adulterar, no decir falso testimonio, amar al prójimo, etc., pero no hizo ninguna mención acerca del sábado. Al joven rico, le mencionó varios de los 10 mandamientos, pero no le dijo nada sobre el sábado.
Cuando le preguntaron cuál es el mandamiento más grande, los resumió en dos: Amar a Dios con todo el ser y amar al prójimo como a uno mismo.
Cuando ordenó a los doce a ir por todo el mundo y hacer discípulos a todas las naciones, no les dijo que enseñen a guardar todos los mandamientos de la ley sino todo lo que él les había enseñado a ellos.

2. Jesús no pareció darle tanta importancia a la cuestión del sábado. De hecho, ante la crítica de los judíos porque sus discípulos recogieron espigas de trigo el sábado, Jesús los defendió, y dijo: "El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado" (Marcos 2.23-28).

3. Jesús sanaba en el día de reposo. Curó al hombre de la mano seca (Mar. 3.1-6). Liberó a una mujer de un espíritu de enfermedad (Luc.13.10-17). Sanó a un hombre hidrópico (Luc.14.1-6). Sanó al paralítico del estanque de Betesda, y ante el fuerte cuestionamiento de los judíos les respondió: "Mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo" (Juan 5.5-18). Sanó al ciego de nacimiento (Juan 9).

4. En la doctrina (didaké) de los apóstoles no existe ni una sola indicación de que debemos guardar el sábado. Efesios capítulos 4, 5 y 6, Colosenses 3 y 4, Romanos 12, 13 y 14, tenemos casi la totalidad de la didaké, pero no hay ni una sola mención positiva de que debemos guardar el sábado. Ni en la epístola de Santiago, ni en las de Pedro, ni en las Juan. No hay en todas ellas la más mínima mención. ¿Por qué?

5. En las epístolas de Pablo hay tres menciones acerca del sábado o de guardar algún día. Pero en vez de decir que debemos guardar el sábado dice algo muy diferente:
A los gálatas les reprocha por guardar los días, los meses, los tiempos y los años. Por eso les dice que teme haber trabajo en vano con ellos. (Gál.4.9-11).
En Colos. 2.16-17, dice: "Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo."

Aquí Pablo declara dos cosas:

- Primero, que comida, bebida, días de fiestas e inclusive los sábados, son la sombra de lo que había de venir, que es Cristo. La sombra es solo la anticipación o la figura profética de la realidad, esa realidad es Cristo. Una vez llegada la realidad no necesitamos aferrarnos más a la sombra. Al menos eso es lo que enseña el Nuevo Testamento (Hebr. 8.5 y 10.1).
- Segundo, que nadie nos debe juzgarnos por no guardar estas cosas.

La tercera mención de Pablo está en Romanos 14. 1-6, y esto debe ser aceptado por todos como algo definitivo, después de las afirmaciones que hace Pablo aquí, no cabe ningún tipo de discusión. (Aunque como dice el refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver).

"Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios".

Obviamente, si Pablo hubiera entendido que es obligación guardar el día sábado, nunca habría escrito lo que escribió, me imagino que al menos habría aclarado el tema del sábado de alguna forma. Según estas palabras de Pablo, si alguno juzga que debe guardar el sábado está en libertad de hacerlo, si otro quiere guardar o descansar otro día también está en libertad de hacerlo. Si un tercero juzga que todos los días son iguales, está todo bien. Lo único que no está permitido es juzgar al que piensa y actúa diferente. Menos hacer de estos temas asuntos de discusión. La conclusión es que para Pablo este es un tema secundario y relativo, y cada uno tiene libertad de actuar según esté convencido.

6. Es importante expresar claramente que en el Nuevo Testamento tampoco existe ningún mandamiento o enseñanza en la que se diga que el domingo reemplaza al sábado. Muchos, por su herencia católica o evangélica han querido encontrar alguna base bíblica para tal cambio, pero no existe ninguna base o palabra apostólica al respecto. Es cierto que Jesús resucitó el primer día de la semana (domingo). También es cierto que se apareció dos veces a sus discípulos en días domingos (Juan 20.19 y 26). El día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo, también fue un domingo (Cincuenta días después de la Pascua, que era un sábado). En Jerusalén, los discípulos del Señor se reunían todos los días (Hech. 2.46 y 47), En Hechos 20.7, se menciona que en Troas los discípulos estaban reunidos el primer día de la semana a partir el pan (Hech.20.7). Pablo recomienda a los corintios que aparten las ofrendas los domingos (1 Cor.16.1-2). Sin embargo, ninguna de estas cosas tienen la fuerza de un mandamiento. Es más bien una sana costumbre que se fue poco a poco estableciéndose en las comunidades cristianas de reunirse el primer día de la semana para celebrar la resurrección del Señor. Es nuestra convicción que nosotros debemos celebrar todos los días la victoria y la resurrección del Señor. Debemos vivir en permanente oración, alabanza y adoración al Señor.

7. A pesar de todo lo dicho, y teniendo en cuenta las palabras de Jesús de que el sábado es por causa del hombre y no el hombre por causa del sábado, Dios nuestro Creador para nuestro bien estableció que trabajemos seis días y descansemos uno. Sin darle a esto un carácter de legalismo, con la libertad que ahora tenemos en Cristo, haremos muy bien en obedecer a este mandato creacional de Dios, y trabajar seis días y descansar uno de nuestras tareas cotidianas. Esto es bueno y necesario para nuestra salud y bienestar físico, emocional, mental, familiar y espiritual. Mucho del stress y del agotamiento que se sufre hoy en día se debe al hecho de que no descansamos un día por semana como lo estableció nuestro Dios. En nuestra sociedad occidental y "cristiana" culturalmente está establecido el domingo como día de descanso. Por lo tanto, la mayoría de nosotros paramos el día domingo. Pero esto no lo pueden hacer todos. Hoy existen oficios que deben trabajar todos los días. Lo importante es que todos descansemos un día en la semana.

Si viviéramos en un país judío no tendríamos ningún problema en descansar el sábado. Y si estuviéramos en un país musulmán nos tocaría descansar el viernes. Los pastores, generalmente el día que más trabajamos son los domingos. Reitero, lo importante es trabajar seis días y descansar uno. Si la gran mayoría descansamos el mismo día es mejor, pues eso nos da la ocasión de reunirnos para alabar con más libertad al Señor y escuchar su Palabra.

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