lunes, 1 de febrero de 2016

LA BENDICIÓN DE SER SOLTERO MarcosMoraes


Vamos a abrir entonces en 1ra. Corintios 7: 25 -34:

Con respecto a los que no se han casado, no tengo ninguna orden del Señor, pero les voy a dar mi opinión personal. Pueden confiar en mí porque el Señor me ha dado su misericordia. 26 Creo que es mejor que no se casen debido a los tiempos difíciles que estamos pasando. 27 Si tienes mujer, no trates de separarte de ella. Si no estás casado, no busques esposa. 28 Pero si decides casarte, no es pecado. Tampoco es pecado que una virgen se case. Sin embargo, los que se casan tienen dificultades que yo quisiera evitarles. 29 Lo que quiero decir es esto: el tiempo se está acabando. Realmente no importará si están casados o no. 30 No importará si lloran o no; si están alegres o no; si tienen con que comprar o si no tienen nada. 31 Los que disfrutan de las cosas de este mundo, no se apeguen a ellas, porque este mundo, así como lo ven, está por terminarse. 32 Quiero evitarles preocupaciones. El hombre que no se ha casado se preocupa de los asuntos del Señor, y de cómo agradarle. 33 Pero el casado se preocupa de los asuntos del mundo, y de cómo agradar a su esposa. 34 Entonces su atención está dividida. La virgen o la que nunca se ha casado se preocupa de los asuntos del Señor para poder ser santa en cuerpo y en espíritu. Pero la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su esposo”. Versión la Palabra de Dios para Todos 2008

Y en el versículo 38:

“Entonces, el que se casa toma una buena decisión, pero el que no se casa toma una mejor”. Versión la Palabra de Dios para Todos 2008

Veamos en otra versión:

“En cuanto a los solteros y las solteras, no tengo un mandamiento del Señor; simplemente doy mi opinión como alguien que, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. 26 Soy del parecer de que, ante la situación apremiante, es mejor que cada uno se quede como está. 27 ¿Estás casado? No trates de separarte. ¿Eres soltero? No busques casarte. 28 Aunque, si te casas, no pecas; y si alguna joven soltera se casa, tampoco peca. Sin embargo, los que se casan tendrán que enfrentar sufrimientos, y yo quisiera evitárselos. 29 Pero quiero decirles, hermanos, que el tiempo se acorta; por lo tanto, el que tiene esposa debe vivir como si no la tuviera; 30 el que llora, como si no llorara; el que se alegra, como si no se alegrara; el que compra, como si no tuviera nada; 31 y el que disfruta de este mundo, como si no lo disfrutara; porque el mundo que conocemos está por desaparecer. 32 Yo quisiera verlos libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de servir al Señor, y de cómo agradarlo. 33 Pero el casado se preocupa de las cosas del mundo, y de cómo agradar a su esposa. 34 También hay diferencia entre la mujer casada y la joven soltera. La joven soltera se preocupa de servir al Señor y de ser santa, tanto en cuerpo como en espíritu. Pero la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, y de cómo agradar a su esposo”. Reina Valera Contemporánea (RVC)

1Co 7: 38 - “De manera que quien permite que su hija se case, hace bien; y quien prefiere que no se case, hace mejor”. (RVC)

En nuestra historia, el Señor nos bendijo demasiado, dándonos maestros que nos enseñaron sobre la importancia de la familia y como vivir en familia; y que una iglesia sólida es una iglesia constituida de familia sólidas. Esto trajo abundancia de gracia para las familias, dirección para los hijos, para los casados. ¡No tenemos como agradecer al Señor! Tantos beneficios con esa enseñanza que recibimos con respecto a la familia, tanto de forma teórica como práctica, viendo en aquellos que nos discipularon la práctica de aquello que nos enseñaron. Sin embargo, todo énfasis no cotejado a la luz de la Escrituras, que no de permita a las Escrituras brindar su propio equilibrio y correcciones, va a redundar o incurrir en error; y así sucedió con nosotros con este tema de familia.

La corrección es simple pero importantísima, indispensable y profunda, y tiene reflejos, el error tiene reflejos prácticos y el arreglo va a tener sus reflejos prácticos también.
Hace cuatro o cinco años atrás, tuvimos una reunión solamente con mujeres en la iglesia, el objetivo principal era vacunar o preservar a las hermanas de la iglesia contra la creciente ola de feminismo que saca a la mujer de su verdadero papel cuando se case. Y me fue dado a mí la tarea, la misión de traer y compartir una palabra con las mujeres; en aquella ocasión yo tenía mucha certeza de lo que tendría que enseñar a las mujeres casadas. Y esto aún es una emergencia, aún es algo en falta, por la cantidad de pensamientos mundanos que fácilmente penetran en nuestro medio.

Yo sabía muy bien que decir a las mujeres casadas, y compartí en aquella ocasión con respecto de la de la misión de madre. Me esforcé, buscando mostrar a las hermanas cuán grande y divina es esa misión; al punto que Pablo dice que la mujer será salva a través de la misión de madre; no es salva del pecado, salva de infierno, sino salva de los engaños que el mundo presenta, salva de una vida fútil y vana, si ella aprendiera a dedicarse como madre.
No vamos a profundizar esto; yo entré lo máximo que pude en esa aplicación, pero mientras estaba en casa, meditando, anotando alguna cosa para hablar, después que anoté todo lo que tenía para decir sobre la misión de madre, yo le hice una pregunta al Señor: “Sí Señor, misión de madre, ¿y las solteras? ¿Qué les digo a las solteras?
Hablando de nuestra historia, uno de nuestros errores históricos, fue que cada vez que se reunían los jóvenes, especialmente en los primeros años, la palabra para esos jóvenes era: obediencia a los padres y preparación para el casamiento; obediencia a los padres y preparación para el casamiento.

¿Pero qué digo para las solteras? ¿Cómo voy a hablar de la misión de madre para las solteras?

La voz que yo creo haber oído, me dice más o menos así: “¿Por qué tu finalmente, no decides enseñar lo que está en mi Palabra?” Cuando oí esa voz, pregunté: “¿está hablando de aquel capítulo, aquel capítulo que no me agrada?, porque no encaja, aquel capítulo que he pasado por encima; y recordé cuántas veces, leyendo el Nuevo testamento al llegar aquí, no presté atención, “¿qué estará diciendo?”, y pasaba por encima. Y nunca en todos estos años de nuestra vida de iglesia me detuve en esa enseñanza. 

El resultado que nosotros cosechamos es el resultado mundano, de presión sobre los jóvenes.

Les voy a contar para ustedes cómo y porqué. En donde al final de cuentas, en nuestro medio el soltero es un discípulo de 2da categoría.

Entonces dije: “Señor, entonces voy a tener que convertirme a este texto”, y él me dijo: “entonces conviértete y predica”; y yo fui para la reunión con esas hermanas y prediqué esto que está aquí, esto que la Escritura dice: que el soltero es superior al casado. Si debe haber alguna comparación, entre soltero y casado, alguien es superior, y aquí está diciendo que los superiores son los solteros, y que los casados son gente dividida, porque cuida de las cosas del Señor y de las cosas del mundo, porque tiene que agradar a su mujer o agradar a su marido, esto es lo que dice el texto.

Entonces con fe y arrepentimiento anuncié eso a las hermanas, dando como corrección, reconociendo allí nuestro error histórico en ese sentido.

Quiero contar para ustedes los reflejos de eso, la mayoría de ustedes no sabe, yo nunca llevé este tema adelante, por falta de tiempo, espacio, etc etc; más la cantidad de abrazos que yo recibí de hermanas principalmente, solteras, y ya pasadas de los 30 casi 40, y lo que oí de esas hermanas me confirmó cuánto nosotros estábamos errados y cuán importante era lo que el Señor estaba hablando.

Yo recuerdo específicamente de una hermanita muy querida, yo no sé qué edad tiene esa hermana, ciertamente pasados los 30, una hermana en la que usted ve a Jesús en su rostro, está con nosotros desde que era una jovencita adolescente, ella vino, me abrazó y me dijo: “Marcos, tú no sabes el peso que has quitado de mis hombros hoy, yo quiero decirte así, yo veo a ustedes los pastores, las esposas de ustedes, los hijos, las familias, los contemplo, y me quedo pensando que me gustaría casarme para poder seguir los pasos de ustedes y formar una familia como yo los vi a ustedes hacerlo; pero Marcos, yo no necesito de eso, Jesús es suficiente para mí, yo soy plena, yo soy feliz”.

Y una me dice, otra me dice, poco después tuvimos una reunión con todos los jóvenes, y yo le pedí a esta hermana que en la reunión, pudiera hablar lo que ella me dijo; entonces llegó la hora de la reunión, con chicos y chicas, todos solteros, allá en el anfiteatro de la escuela del parque. Algunas de esas hermanas se levantaron, voy a resumir para ustedes, esos jóvenes, con una voz unísona, éramos allí como 800 los que estábamos reunidos, con voz unísona, dijeron: “Marcos, entonces por favor quita a los adultos de encima de nosotros, porque nosotros no aguantamos más, es una presión, ya sea del líder, del pastor, “¿cuándo te casas?”, “¿por qué no te casas?”, por favor quita a esta gente de encima de nosotros”.

Yo los quedé mirando y dije: “Mi Dios, ¿qué estamos haciendo? ¿Dónde estamos nosotros?”.

Hermanos, el concepto mundano más moderno es mejor no casarse con una, es mejor aprovechar con varias, más este concepto de la importancia del matrimonio como cosa fundamental en la vida todavía existe, y es un concepto mundano, es un concepto del mundo.

¿En dónde estábamos nosotros que no vimos a Pablo diciendo: “¿Eres soltero? No busques casarte”? ¿Dónde colocamos este texto dentro de nuestra visión sobre las familias?

Prometí esto a los jóvenes, que les iba a quitar a esta gente de encima , demoré demasiado para cumplir la promesa, pasaron tres a 4 años, no sé, por lo menos 4 años.

Nuestra falta de visión trajo el resultado negativo. Los que se van quedando solteros y no se casan, ya no son ni considerados, ya no lo eran en la de 2da categoría; ahora son de 3ra, porque está pasando el tiempo y no se casan; los de 2da categoría son los jovencitos.

Los adultos en todo momento, sea aconsejando en serio, o en una conversación informal, dicen: “no le escuches, él no sabe nada, nunca se casó, no sabe lo que es eso”. Ahora cuando van pasando los años, se fue formando en el Brasil entero, un nuevo tipo de gente, frustrada, y sin saber porque y para que estaba en la iglesia.

Por incentivo de Mario, años atrás, ellos formaron un retiro nacional llamado 27+, los que tienen 27 y no se casaron, ellos hacen un retiro, en el intento de descubrir cuál es el lugar de ellos en la iglesia; porque en nuestra visión no hay lugar para ellos.

Yo fui a ese retiro, Mario me avisó: “Marcos, tú vas a encontrar mucha gente herida a tu lado, porque él ya había ido y conocía a esta gente muy bien, Mario fue el que animó a ellos a comenzar este grupo, y me dijo: “Tú vas a encontrar mucha gente herida”; yo fui y prediqué, me quedé 2 a 3 días predicando esto, hablando estas cosas; ellos estaban con sus ojos muy abiertos, como no pudiendo creer lo que estaban oyendo, estaban con dificultad para entender.

Una hermanita me dice: “Marcos, ¿entonces tú estás queriendo decir que nosotros somos iguales que los casados?”; “no, tú no estás entendiendo nada, si tú quieres quedar inferior, cásate; si tú quieres descender de nivel en el reino de Dios, cásate; porque el Señor está diciendo que aquel que no se casa para dedicarse al Señor es superior. Y más, yo les voy a decir para ustedes, que están aquí considerándose como una sobra, cuando en realidad para Dios ustedes están entre las mayores glorias de Cristo para la iglesia.

Y hermanos que tienen la condición de casarse y que ya llegaron a los 27 y 28 años, tienen trabajo, condiciones de sustento, reciben presión, y tienen que decir para los mayores: “Calma, yo estoy orando, no estoy apurado”.

Que gloria, esos hermanos, que no se casaron porque no recibieron aún dirección del Señor; y qué diremos de las hermanas, cuántas hermanas hay en la iglesia que si estuviesen en el mundo, tendrían 10, 15, 20 candidatos para maridos, muchos hombres corriendo detrás de ella; más están en un contexto diferente, y no se casan por causa de Jesús, y los ven como gente de 3ra categoría, cuando a la luz de las Escrituras, son superiores ¡Son la gloria de Dios.

Entonces amados, estoy en parte cumpliendo mi promesa para con ellos, todos nosotros, y por favor enseñemos esto a toda la iglesia, quitemos nuestras manos, nuestra presión de encima de esta gente. 
Nunca más se diga en nuestro medio: “Eh joven, ¿no te vas a casar?, ¿no vas a buscar una mujer? ¿Qué haces parado ahí?”, nunca más; porque eso no es pensamiento del Señor, eso no viene de la mente del Señor, y eso creó muchos problemas en nuestro medio.
Yo escuché en ese retiro cosas que nunca hubiese imaginado que oiría, amados, el tono con el que hablo es de preocupación con este tema, no es un tono de reprensión a ustedes, si alguien tiene que ser reprendido por estas cosas somos nosotros, somos nosotros los que enseñamos a la iglesia en esa dirección, entonces el tono que uso no es…….., incluso estoy indignado conmigo mismo ¡Cómo es posible que dejé este tema cuatro años tapado hasta ahora, y no fui a corregir esta situación en la iglesia!

Entonces mi tono no es de reprensión a ustedes, porque nosotros fuimos los que creamos, y yo mismo lo hice en el pasado, “eh joven, ¿ya estás buscando una mujer para casarte?”, cuántas veces hice eso, pero me arrepentí, y no dije nada a la iglesia, no hablé para la iglesia; por este motivo el tono con el que hablo para ustedes está exento de reprensión, más está lleno de urgencia, y de comunicar la importancia de esta corrección.

Nuestros jóvenes, si van a hacer lo que nosotros esperamos que ellos sean, lo que Dios está plantando en su iglesia, nuestros jóvenes tienen que dejar de recibir esa presión y tienen que ser claramente instruidos en que Jesús es suficiente.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...