EL MUNDO MUSULMÁN Keith Bentson



El mes pasado hicimos la primera entrega sobre el tema del Islam, usando como base las observaciones del Dr. J. Dudley Woodberry, misionero veterano entre los del mundo musulmán. Obra en nuestro poder un segundo artículo redactado por el mismo autor que lleva el título de Islam y la misión cristiana después del 11/09, que apareció en un periódico cuatrimestral del Seminario Teológico Fuller, de otoño de 2002.

El escrito comienza relatando como él y su esposa habían llegado recién a la casa de su hijo en Peshawar, Paquistán –ubicada a una cuadra y media del principal centro de reclutamiento de los Talibán- cuando llegó la noticia de que un avión comercial había chocado contra uno de los edificios torre del World Trade Center en Nueva York. Así que las observaciones y comentarios de este autor nos interesan mucho.

El resumen que transcribimos a continuación señala las crisis de relaciones provocadas por lo acontecido tanto entre los musulmanes y el Occidente, como entre los mismos musulmanes y cómo todo esto afecta el avance de la misión cristiana.

a) El mundo musulmán siempre ha tenido sus diferencias con el mundo y cultura occidentales. La influencia proveniente del Oeste ha venido minando la pureza y fuerza de la cultura islámica. Los musulmanes miran la autoridad del pasado, mientras el mundo occidental mira hacia el futuro. Los islámicos recurren a los principios de su fe para enfrentar la vida, mientras los otros acuden al secularismo. Los mahometanos se contienen por la fuerza de sus leyes religiosas y divinas, mientras el mundo occidental corre tras el liberalismo. En las diferentes regiones del mundo se interpreta que el mundo del Islam se debilita mientras el Occidente se fortalece. Todo esto provoca indignación en el mundo musulmán.

Lo que se percibía como injusticias de parte de fuerzas militares, económicas y políticas del occidente, especialmente representadas por los EE.UU., confirmadas por el apoyo de los EE.UU. a Israel en sus avances sobre el territorio palestino, irrumpió en el ataque del 11 de setiembre del año 2001. Se buscó derribar los símbolos de fuerza: las torres de Nueva York, el Pentágono y supuestamente la Casa Blanca en Washington D.C.

Curiosamente, a primeras instancias estas atrocidades despertaron simpatía entre muchos musulmanes hacia Norte América y el Occidente. Hubo encuentros buscando entendimiento y reconciliación. (Según nuestro autor, en esta coyuntura se perdió terreno enfocando todos los problemas bajo la lupa del terrorismo en vez de considerar otros aspectos y quejas lícitas de los musulmanes.) Entre algunos musulmanes prima una desilusión hacia las medidas extremas a que habían llegado los atacantes, sorpresivamente ¡abriendo su mente a la religión de los norteamericanos, al evangelio! Pero, no obstante, globalmente, en este momento los musulmanes y los del Occidente son una mutua amenaza.

b) En los últimos años –y acentuado por lo de 11/09- han sido evidentes tres tendencias entre los musulmanes: 1) los más liberales continúan adaptando su fe a las ideas modernas y son cada vez más liberales y seculares en sus orientaciones; 2) Los fundamentalistas propugnan con más vehemencia volver a los puntos fundamentales de su fe, al Qur’an, y al ejemplo de su profeta Mahoma y de la primitiva comunidad de creyentes musulmanes; y 3) los conservadores abogan por volver a la Ley Islámica según ésta se desarrolló durante los primeros 300 años del Islam. Este grupo abarca tanto a los fundamentalistas como a los conservadores.

Los adherentes de cualquiera de las tres tendencias pueden ser o pacíficos o militantes, dependiendo si siguen el ejemplo primitivo o tardío de Mahoma. La orientación militante encuentra apoyo en el concepto islámico de jihad (literal, luchando en el camino de Dios), que incluye la guerra santa. Hoy, los musulmanes están en pugna, luchando entre sí, por el alma, el corazón, del Islam.

c) En medio de estas convulsiones, ¿cómo se encuentra el evangelio? [Nota: El autor se expresa antes del la guerra con Irak.] No sólo antes del 11/09, sino después, se registran más conversiones de musulmanes que en los años previos. Los esfuerzos de Khomehini en Irán, de Zia al-Haq en Paquistán y de los Talibán en Afganistán, no dieron los resultados apetecidos; cada uno pretendió imponer la ley islámica, lo cual condujo a desilusiones. Las obras de misericordia realizadas por grupos y organizaciones cristianos en tiempos de inundaciones, sequías y terremotos han surtido buen efecto entre muchísimos musulmanes. El interés despertado entre las iglesias cristianas por el mundo musulmán, especialmente por el conocimiento de los países que viven dentro del la “ventana 10/40” –mayormente musulmanes-, ha resultado en más conocimiento, carga y oración. Dios está obrando entre los musulmanes. Estos están incluidos en la orden de nuestro Señor de predicar el evangelio a toda criatura.
Estaremos a la espera de otro escrito por el Dr. Woodberry sobre el efecto (nefasto) de la guerra de los EE.UU. con Irak, y cómo ella influirá en el futuro de la obra misionera entre el pueblo árabe/musulmán.

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