sábado, 6 de febrero de 2016

EL DISCÍPULO DEBE FRUCTIFICAR Marcos Moraes


El fruto es el resultado de estar en la vid.

El discípulo permanece en Jesús
La palabra permanece en el discípulo
El discípulo da fruto
El fruto permanece.

Fructificar es la consecuencia de tener una vida bajo el gobierno de Jesús. Seremos verdaderos discípulos si permanecemos en él. Obedeciéndole, sirviéndole e involucrados con Él.

Fructificar (hacer discípulos) es una orden expresa de Jesús.

La orden que Jesús nos dio. (Mt 28:18-20) "Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

Esta fue la última palabra de Jesús a sus discípulos. Parece que este es el punto más alto en el Nuevo Testamento. Es como si el Señor hubiera estado todo el tiempo preparando el terreno para dar esta palabra. Después de hacer todo lo que el Padre le encomendara, finalmente el Señor podía dar esta orden:

Haced discípulos a todas las naciones es una comisión explícita.

¿Podemos ser negligentes a este mandamiento? ¿O podemos hacerlo de cualquier manera, o de la manera que creemos mejor? NO. Debemos buscar con toda diligencia y procurar entender bien. El Señor resucitado nos dio una orden y debemos seguirla al pie de la letra.

El Señor no nos mandó juntar gente para hacer reuniones. Las reuniones son importantes, así como la cura de los enfermos. Los sermones tienen su lugar, y ciertamente debemos cantar y alabar. Sin embargo, lo fundamental es hacer discípulos. A no ser que esto sea bien entendido, todas las otras cosas importantes serán la cáscara de una fruta hueca. Será una mezcla de actividades sin propósito y sin valor eterno.

Que Dios cree en nosotros el corazón de un verdadero discípulo, un corazón volcado para el Señor, libre, dispuesto a obedecer, capacitándonos a vivir la vida de Jesús y reproducirla en todas las personas que están a nuestro alrededor.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...