DEBERES DE LA ESPOSA



La palabra del Señor es muy clara y precisa al respecto. Estos deberes no se pueden considerar como opcionales; son mandatos concretos del Señor. Vivimos en el reino de Dios, bajo su autoridad.
Un error que cometen los cónyuges con frecuencia es tomar nota cada uno de los deberes del otro, para luego exigir que los cumpla aunque él mismo no lo haga.
Dentro del matrimonio, cada uno debe asumir su responsabilidad, sin tomar en cuenta el comportamiento del otro.

Si ponemos en práctica los principios del reino de Dios en la conducta y trato entre esposos, la paz del Señor gobernará nuestros hogares, nuestros hijos se formarán en el buen ejemplo de sus padres y la buena influencia llegará hasta las próximas generaciones.

También otras familias de la iglesia aprenderán a través de nuestro ejemplo y seremos luz y medio de salvación para muchos hogares que están en las tinieblas.

I- SUJECIÓN A SU MARIDO

Efesios 5:22-24,  Colosenses 3:18.

• La sujeción tiene que ver con el principio de autoridad vigente en todos los órdenes de la vida social, sea en la nación, en las instituciones, en los colegios, en las fábricas, en las empresas, en la iglesia, en los clubes y, por supuesto, también en las familias. En todo ámbito hay  alguien que ejerce autoridad y que, a su vez, está bajo autoridad.
. Dios pide que la mujer se someta a su marido, no que el marido se imponga sobre la mujer. En el reino de Dios toda autoridad es reconocida y no impuesta.
. Sujeción es reconocimiento de la autoridad establecida. Significa obediencia humilde y con buena disposición de ánimo. La mujer sumisa reconoce a su marido como cabeza y en su espíritu se siente unida, ligada a él. La sujeción no es mera obediencia externa, sino una actitud interior de sumisión y respeto.

. La sujeción no anula a la mujer sino que la ubica para complementar a su esposo con todas sus capacidades.
. La sujeción no rebaja, sino que protege a la mujer.
. La mujer no es menos, y el hombre no es más. Son iguales, pero en funciones diferentes, según el plan de Dios.
. La mujer debe sujetarse a su marido en todo (Efesios 5:24).
. El varón es el responsable general de todas las esferas de la vida familiar.
. Las hermanas que tengan maridos incrédulos también deben sujetarse a ellos y comportarse de modo que sus maridos se conviertan al ver la conducta de sus esposas (1 Pedro 3:1-2).

Su rol es el de «ayuda idónea». Por lo tanto, debe opinar, enterarse, dialogar dar su punto de vista, asentir o disentir, aprobar o desaprobar, hacer su aporte. Pero siempre mostrará una actitud de respeto y reconocimiento hacia su esposo y tendrá la disposición de dejar las decisiones finales en manos de su marido, sin amargura ni rebelión interior.

II- TRATO RESPETUOSO

Pablo ordena que «la esposa respete a su esposo» (Efesios 5:33) y Pedro se refiere a la «conducta íntegra y respetuosa» de la mujer (1 Pedro 3:2).

• El trato respetuoso reviste de dignidad y elegancia a la mujer. En cambio, la insolencia la rebaja, la vuelve vulgar, ordinaria.

. Este respeto, este aprecio interior, debe manifestarse en la forma de conversar, el tono de la voz, los gestos, los modales, la mirada. También en el modo de atender a su marido, de obedecerlo, de escucharlo, etc.

. Esto también implica el no menospreciarlo, sea a solas o delante de los hijos. Y mucho menos frente a terceros. Jamás debe hablar de él en su ausencia, subestimándolo, despreciándolo o ridiculizándolo ante otros.

«La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye» (Proverbios 14:1).

La mujer respetuosa es la alegría de su marido, lo engrandece y lo convierte en príncipe delante de los demás.

III- BELLEZA INTERIOR Y EXTERIOR

1° Pedro 3:1-4.
. La mujer se arregla para ser atractiva y aceptada. Esto no constituye un pecado. Al contrario. Dios mismo ha vestido de belleza y hermosura a la creación. La mujer casada debe procurar ser atractiva para su marido.
Es una verdadera pena que muchas mujeres casadas se abandonen.
Es bueno mantenerse joven y bonita tanto como se pueda. Cuidar la silueta.
Hacer un poco de gimnasia, lucir bien peinada, pulcra y bien vestida (con sencillez) todos los días. Las casadas tienen el deber de ser atractivas para sus maridos (únicamente).
Este atractivo no se logra exagerando el arreglo externo con peinados llamativos, joyas de oro o vestidos lujosos. Tampoco adoptando un estilo mundano y «sexy».
¿Qué hace a una mujer atractiva para su marido?
Afirma Pedro: «Que la belleza de ustedes no sea la externa que sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible.»
El mayor atractivo que encuentra un hombre en una mujer es su buen carácter, el que tenga un espíritu afable y apacible. Afable quiere decir amable, dulce. Apacible significa suave, sereno, tranquilo. ¡El marido vuelve a enamorarse cada día de una esposa dulce y suave en su forma de ser, de tratar, de hablar!
Mujer virtuosa, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas! Proverbios 31:10
. En cambio, ¿qué atractivo tendrá para su marido un mujer bonita y bien arreglada, pero rencillosa, nerviosa, gritona, peleadora, rencorosa, amargada, quejosa y rezongona?
Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al SEÑOR es digna de alabanza. Proverbios 31:30
. El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Gálatas 5:22-23
Mediante la obra del Espíritu Santo, toda mujer puede llegar a ser una esposa de carácter dulce y suave (afable y apacible). Sin embargo, es necesario andar en el Espíritu cada día.

¡El Espíritu Santo es nuestro gran recurso para llegar a ser como el Señor quiere!

Liliana Riffel



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