¿COMUNIDAD PROFÉTICA O DENOMINACIÓN? Ángel Negro



Cuando me entregué al Señor, mis primeros libros fueron el Compendio Manual de la Biblia, la Concordancia, el Diccionario Bíblico y comentarios bíblicos. Solo quería libros que me ayudaran a comprender la Biblia. Luego compré biografías, quería saber que tuvieron estos hombres para hacer lo que hicieron. Como buen Hermano Libre era dispensacionalista. Lo creía y lo enseñaba. Como muchos sabían de mis inquietudes por la obra misionera, varios ancianos de las iglesias me hablaron: Mr. Morris, los Lecceses, Raciatti, Shusler, Don José Bissio, etc. Era un niño mimado. Era bien visto entre todos mis parientes y en las iglesias.
Creía conocer la Biblia y cual era el plan de Dios para con los hombres: que se salven, que cuando se mueran entren al cielo y se libren de caer en el infierno. El hombre como centro. En mi casamiento pedí que se predique el evangelio, por si hubiera algún inconverso. Hasta que llegó el mover de Dios y entendí que no entendía nada.
Cuando se me hizo luz y revelación en mí, el evangelio del reino y el plan supremo de Dios de tener una familia a su imagen, me cambió la Biblia y la manera de pensar. Me cambió la forma de juzgar las situaciones de la vida y la manera de trabajar en la obra del Señor.
Desde ese momento estos son los dos parámetros que utilizo y con los cuales mido todas las situaciones y las enseñanzas. Entre nosotros, el tema central en discusión no es el divorcio y nuevo matrimonio, no es el bautismo de los recasados, eso es secundario. Lo que esta en juego es: El Evangelio del Reino y la Meta de la Salvación, Ser a la Imagen de Jesús.
Las demandas del reino son 1.000 veces mayores que los de la ley. Pero la gran diferencia es que estamos bajo la gracia, y bajo la gracia tenemos el Espíritu Santo que nos capacita para vivir no solo las demandas de la ley, sino las del reino. Sin esta capacitación y poder sería imposible alcanzar la meta de ser como Jesús (Jr.31.33; Ez.36.26-27). Todo lo que el Señor demanda para vivir el reino es poco, cuando lo comparamos con los poderes del siglo venidero.

Lo que esta en juego es ser una comunidad profética, o una denominación evangélica más. Toda la luz que vino a fines del 60` y principios del 70` ¿Fue de Dios o no? ¿Dios dio revelación para toda la iglesia o para levantar una denominación más? Si Dios nos visitó con su Santo Espíritu es para ser luz en medio de la iglesia y en el mundo.

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