LA RAZÓN CULTURAL DEL REINO DE DIOS Jorge Himitian


¿Cuál es la razón cultural? 

El primer siglo

En aquel siglo estaba el Imperio Romano. Para los judíos, la expresión “Reino de Dios” o “Reino de los Cielos” era una expresión familiar, conocida. Porque en el Antiguo Testamento hay muchas expresiones donde se exalta a Dios como el Rey de todas las naciones. Varios Salmos comienzan proclamando: “Jehová Reina”. Así que era una expresión conocida por ellos. Ellos sabían que el verdadero Rey del Universo era Dios. Pero, en el Imperio Romano, Pablo descubre que era más apropiado usar otra expresión. Porque en el Imperio Romano la autoridad máxima era el César de Roma, el Emperador. El Imperio Romano abarcaba muchas naciones, y en cada nación había un rey. Herodes, por ejemplo, era un rey en Palestina, y así, había reyes en las diferentes naciones. Pero el César tenía un título que superaba al de rey, en la cultura de aquella época. El César ostentaba el título de Kyrios, Señor, que es la traducción al griego del hebreo Adonai, mi Señor. De tal manera que el César, el Emperador de Roma, tenía la aspiración de ser un dios, un semidios, se arrogaba el título de Kyrios, dando a entender que, por encima de los reyes, había un Kyrios. Así era la cultura de aquella época. 
El saludo en el Imperio Romano era este: “El César es el Kyrios”. Y Pablo, comprendiendo esta cuestión cultural, prefiere usar otra expresión que es mucho más fuerte que llamar a Jesucristo rey, porque lo rebajaría en la cultura de ese entonces, por debajo del César. Así que, por la revelación de Dios y la lucidez que Pablo tenía adecuando la verdad a la cultura de su época, se produce un giro de expresión. Mientras en el Antiguo Testamento, como en los evangelios, se habla del Reino de Dios, y en el protoevangelio, en Isaías 52 dice: “ Cuan hermosos son los pies sobre los montes del que anuncia paz, ..., del que dice a Sión: Tu Dios reina” ¡Sión! El que reina no es el rey asirio ¡Buenas noticias! ¡El que reina es tu Dios! Él está por encima de todos los reyes de la tierra; esa era la expresión del Antiguo Testamento. ¡Jehová reina! Temblarán los pueblos y las naciones. Ese era el kerigma del evangelio del Antiguo Testamento. Pero, ahora, Pablo usa otra expresión: ¡Jesucristo es el Kyrios! ¡Tremendo, desafiante, impresionante!. Cuando todos estaban obligados a confesar que César era el Kyrios, Pablo proclama que el verdadero Kyrios es Jesucristo, es el que está en el trono, 12 sobre todos los reyes de la tierra, sobre todo principado, sobre toda potestad, sobre todo señorío. 
Hay alguien que está por encima de todo, es aquel a quién el Padre exaltó, lo sentó a su diestra y lo proclamó Kyrios de todo el Universo. Así que, Pablo se adecua la cultura de aquella época, y en las epístolas, la expresión frecuente ahora, no es “el Reino de Dios”. Pero la expresión frecuente es “Jesucristo es el Kyrios”, “nuestro Kyrios Jesucristo”, “el Kyrios Jesucristo”, proclamando Él está en el trono, y Él reina por encima de todos los reyes de la tierra, y aún por encima del César de Roma. 

¿Cuántas veces aparece, en el Nuevo Testamento, la palabra Kyrios, referida a Jesucristo? 

610 veces, la vas a encontrar por todas partes. Así que superó las 133 veces del “Reino de Dios” de los evangelios y de los Hechos. Casi no hay capítulo en las epístolas en donde, varias veces, Pablo habla de Cristo como el Kyrios. Solamente en las epístolas de Pablo, la expresión Kyrios referida a Cristo, se repite 260 veces. Decir Jesucristo es el Kyrios era el Kerigma, o la síntesis del Kerigma apostólico en aquellos días. Esta es la razón cultural, la adecuación que Pablo hace, cambia de expresión, pero no cambia de tema. La otra razón Hay, además, una razón teológica o bíblica. ¿Cuál es? Pedro, en Pentecostés, por el Espíritu Santo, recibe la revelación que, este que murió, que resucitó y ascendió a los cielos, el Padre le entregó el Reino, lo sentó a su diestra en el trono, y lo proclamó Kyrios. Y dio el Padre una orden universal: Que toda rodilla, de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra se doble. Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Kyrios ¡Aleluya!. 
Pablo ratifica, y tiene la misma revelación que Pedro, al decir que el poder de Dios operó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado, autoridad, poder y señorío, sobre todo nombre que se nombra, en este siglo y en el venidero. Y sometió todas las cosas bajo sus pies. Y lo dio, sobre todas las cosas, como cabeza de la Iglesia, la cual es su Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. ¡Aleluya! 

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