miércoles, 30 de septiembre de 2015

NECESITAMOS UN GIRO LITÚRGICO Jorge Himitian

       

(Extraído del mensaje “ACTUALIZACIÓN TEOLÓGICA” –Año 1981 -del mismo autor)

Los cambios producidos en este terreno obviamente son los más llamativos  por ser los más visibles en una reunión. Estos cambios no se han producido por querer hacer una programación diferente, novedosa o más bíblica en las reuniones, sino por generación espontánea por la efusión del Espíritu en nuestras asambleas.

Consideremos algunos aspectos de esta reforma litúrgica:

A) De la centralidad de la predicación a la centralidad de la adoración.

La reforma religiosa del siglo XVl, por su énfasis en la palabra, colocó el púlpito al frente y en el centro del recinto de reuniones. Seguramente la predicación de la Biblia era el énfasis más necesario de aquel momento. Las iglesias evangélicas han seguido el  mismo modelo: el púlpito ocupa el centro, la predicación el mayor tiempo; todo es preparación para la palabra; los cánticos, las oraciones, etc. son todos prelimares; la predicación es central.    
El giro producido por el derramamiento del Espíritu ha sido hacia la adoración. Ahora el centro no es el púlpito, sino el trono de Dios: Los fieles concurren fundamentalmente para adorar al Señor. En la reunión la mayor parte del tiempo es dedicado a la adoración. Éste, es el verdadero sentido de la palabra culto. Al analizar la himnología nos damos cuenta de que  antes en la mayoría de los himnos le cantábamos al pecador y al final una breve doxología al Señor. Ahora la mayoría de nuestros himnos son doxologías. Esto no ha restado importancia a la palabra, pues si antes la predicación duraba 30 o 40 minutos, ahora es difícil que bajen de los 60 minutos. Ahora el sacerdocio universal del creyente no es un tema de controversia, sino una experiencia real en cada reunión.

B) De 1a reunión como programa a 1a reunión como suceso.

En la mayoría de los casos las reuniones habían caído en una rutina. El orden del culto era un programa prefijado hasta en los detalles. Himno n° tal, invocación, palabras de apertura, himno congregacional, anuncios, número especial, mensaje, himno, oración, doxología... y ¡Hasta la próxima! También e1 tiempo estaba prefijado (que no se pasara de una hora). Esquemas rígidos que limitaban al Espíritu.
Las cosas han cambiado. Ahora en las reuniones, el pueblo está expectante. El que dirige también está expectante y tembloroso. La oración de los responsables es: "Espíritu Santo, guíanos; muévete con libertad; inspira nuestra  alabanza; danos revelación". Lo importante no es el programa, sino el encuentro con la presencia de Dios. Pueden pasar varias horas (con esto no queremos decir que 1a reunión mas larga sea la más espiritual), la gente no se aburre, por el contrario, participa activamente, el cristiano está fascinado por la REVELACION de Dios. A1 contemplar el amor de Dios, su grandeza, su poder, su misericordia, su paciencia, su sabiduría, su propósito, su obrar, etc., no puede dejar de alabarle espontáneamente y exclamar: "0h, Dios, Gloria a tu nombre; ¡Aleluya!"
Se decía que hay que tener cuidado de las emociones pues son "carnales", pero ¿Cómo no emocionarse al meditar en el amor de Dios por nosotros, en el sacrificio de Jesús? El adorador se emociona, se quebranta, se goza .... Dios está presente, hay gloria (la Biblia llama gloria a aquello que fascina)

C) Acerca de las Expresiones Físicas:

Nuestra expresión física más frecuente en la reunión ha sido cerrar los ojos para orar. Es curioso observar que no hay ningún pasaje bíblico que indique eso.
David es el profesor de alabanza y culto de todos los siglos:
Alzar las manos: Salmo 134:2 "Alzad vuestras manos al santuario" 1 Tim.2:9- "Oren ...levantando-manos limpias".
Aplaudir: Salmo 47:1 "Pueblos todos batid las manos, aclamad a Dios con jubilo". Salmo 98:4 "Levantad-la voz y aplaudid y cantad Salmos".
Saltar Salmo 68:3 "Los justos saltaran de alegría". "Regocijarse" en hebreo significa: Dar un salto de alegría.
Danzar: 2 Sam. 6:14 "David danzaba con toda su fuerza". Salmo 150:4 "Alabadle con pandero y danza".
Arrodillarse y postrarse: Salmo 95:6 "Venid, adoremos y postrémonos, arrodillémonos delante de Jehová".
Besarse y abrazarse: Hechos 20:37, Rom.16:16, 1 Tesal 5:26 "Saludad a todos los hermanos con ósculo santo".

Observemos que estas expresiones no son optativas, sino son mandamientos del Señor.

D) Acerca de las Expresiones Audibles:

Además del canto congregacional, la oración del pastor o de algún hermano, la lectura al unísono de algún pasaje bíblico, se han ido incorporando a nuestras reuniones algunas nuevas formas de expresión,  todas ellas de acuerdo a las Sagradas Escrituras y combinadas con las expresiones físicas recién señaladas.
Canto más vivo y más gozoso: Salmo 100:1 "Cantad alegres al Señor". -Salmo 95:1-2 - la reunión cobra un clima de fiesta al Señor.
Canto en acorde. Cuando toda la congregación canta improvisando las palabras y 1a música pero con notas que están siempre dentro del acorde. Esto da libertad de expresión a cada uno y a  la vez, produce una hermosa armonía.
Alzar unánimes la voz: Para orar o aclamar al Señor. Hechos 4:24 –Salmo 66:l;  o la alabanza estruendosa de Apocalipsis 19:       l y 6 "Oí la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas".
Hablar en lenguas: con interpretación o si no lo hubiere, hablar en voz baja en lenguas, para sí. 1ª Cor.14:26-28 – También puede haber cántico en lenguas. 1 Cor.1.4:15.
Profecía: Muchas veces en la adoración una palabra profética inspira a inflama la alabanza. 1ª Cor.14:3
Instrumentos musicales de todo tipo: Salmo 150.. Percusión, cuerdas, maderas, metales.

E) Peligros: Debo terminar esta sección advirtiendo de algunos peligros que hay en este tipo de liturgia mas libre. y espontánea, pero todos ellos se pueden evitar con sabiduría y discernimiento espiritual.
Frenesí: descontrol, exageración, excitación emocional sin contenido espiritual.
Nuevas formas sin contenido: Mera exteriorización, nuevos moldes y costumbres, caer en la rutina, sin un fluir del Espíritu.
Mezcla: de lo carnal con lo espiritual. De allí la importancia del discernimiento.

lunes, 28 de septiembre de 2015

UN PENSAMIENTO



"Os he escrito a vosotros jóvenes porque sois fuertes"

El anciano Juan sabía que la juventud está llena de fuerzas. "Sois fuertes" es la declaración apostólica. La incertidumbre, la inseguridad y la presión social intentarán debilitarnos, aquellos que se encuentran frágiles o nunca asumieron ningún verdadero riesgo sufrirán las consecuencias. 

Mediante la fortaleza que nos provee el Señor procuremos sacar algún beneficio para nuestro crecimiento espiritual de estos sucesos aleatorios. 

Dios quiere que soportemos con entereza las contingencias y las dificultades. Lo frágil se rompe con el tiempo.

Vivir y servir a Dios en medio de la volatilidad, la opacidad y las propiedades desconocidas de un mundo un tanto extraño, que se sostiene por la palabra de Dios, es nuestra responsabilidad.


                                                              Por Oscar Gómez

ALCANZANDO LOS OBJETIVOS Jorge Himitian

             

La renovación espiritual que está aconteciendo en nuestro medio, como en el mundo entero, no es un movimiento que se origina a partir de una reforma teológica, sino a partir de una soberana irrupción del Espíritu de Dios. Sin embargo esto, no significa que la renovación se haya desarrollado únicamente en el plano de un avivamiento, pues desde la primera hora esta efusión del Espíritu ha ido trayendo revelación y luz para redescubrir antiguas verdades de la Palabra de Dios que a través de los siglos habían sido eclipsadas y descuidadas.

Es cosa sabida para todos nosotros que esta corriente del Espíritu está trayendo significativos cambios teológicos, litúrgicos, metodológicos y eclesiológicos. Quisiera dejar claro que nosotros más que teólogos, somos pastores, y más que interesados en producir teología estamos entregados a la formación y al crecimiento del pueblo de Dios. Valoramos la teología en la medida en que sea útil  para echar fundamentos sólidos para la vida de la iglesia. Y procuramos alejarnos de aquellos aspectos de la teología que han consistido mayormente en especulaciones filosóficas, apologías sectarias o academismos estériles.

Lo más importante es el logro de los objetivos, y no el de hacer del medio un fin. Lo más importante es el cambio de vida, y no un mero cambio en la teología, o en los métodos y formas litúrgicas. La teología es un medio y no un fin. Una sana teología ha de producir, con la irrupción del Espíritu (y nunca sin ella), sanos resultados. Los métodos y las formas litúrgicas  correctas producirán, por la obra del Espíritu, mejores resultados. Una acertada eclesiología proveerá el medio, el ambiente y la estructura adecuada para el desarrollo de la vida cristiana y de los propósitos del Señor.

No nos sentimos realizados por poder hacer claros enunciados teológicos, sino al ver hombres y mujeres que viven llenos del Espíritu, sumisos, consagrados al Señor, generosos, humildes, fervientes, santos; al ver que en las familias hay armonía, paz, amor, sujeción, respeto, cariño; al ver el surgir de un pueblo de Dios que canta, alaba, ora, ayuna, sirve, hace buenas obras, testifica, ama, perdona, crece, se multiplica y se parece a Jesús.

¡Que siempre sea así!

                                        

 

 

 


 

sábado, 26 de septiembre de 2015

EL GIMNASIO DE DIOS 2° Edición Víctor Rodríguez



Competencia. ¡Que palabra! ¿Verdad? ¡Qué actual! Hoy todos compiten.
¡Qué extraordinaria competencia fueron los juegos olímpicos! He admirado el punto de preparación que tenían los atletas; algunos venían entrenándose desde la niñez. Para batir nuevos récords la dedicación tuvo que ser sumamente intensa.
Lo que más me impacta es que la participación es de pocos minutos o, en algunos casos, sólo segundos. Años de preparación, varias horas por día, todo para una competencia que se define en un tiempo mínimo, aparentemente desproporcional al periodo de adiestramiento.
También, el obstinado diablo compite con Dios. La estrategia que usó al principio con Eva y sus descendientes le dio algunos resultados, hasta que Jesucristo lo derrotó definitivamente, y hoy nosotros somos vencedores por medio de él.

LA PERSISTENCIA SATANICA

Hubo un atleta espiritual preparado por Dios: David. Satanás también entrenó a su pupilo: Goliat. Estaba en juego si los israelitas serían esclavos de los filisteos, o si éstos serían tributarios del pueblo de Israel (ver 1ra Samuel 17:9). Ciertamente, la estrategia satánica a través de Goliat fue efectiva. Este campeón de los filisteos descendía hasta el campamento israelita y desafiaba a cualquiera que quisiera luchar contra él. El gigante era impresionante, hombre diestro para la guerra, casi de tres metros de altura, con una especie de armadura de sesenta kilogramos de peso, armado de una lanza con una punta que pesaba unos siete kilos.
Durante cuarenta días estuvo desafiando al ejército de Israel. Lo hacía a la mañana y a la tarde; lo veían dos veces al día, en total ochenta veces. Aquí podemos aprender algunas lecciones de valor espiritual.
Así como los israelitas se debilitaban más y más ante cada aparición de Goliat, también los hijos de Dios se debilitan cuando permanecen frente a la tentación constantemente, o ante situaciones difíciles en el hogar, el medio ambiente agresivo, el apremio económico, día a día, hora tras hora, minuto a minuto, siendo bombardeados por la radio, la televisión, los diarios, los compañeros, etc. El estar constantemente frente a los problemas hace que éstos tomen un tamaño gigantesco.
El ejército  de Israel veía a Goliat dos veces al día y escuchaba sus provocaciones e insultos que los humillaba. A la noche, ¿con quién les parece que soñaban pesadillas? ¡Con Goliat! Cualquier ruido extraño ya creían que era el gigante contra ellos. Estaban nerviosos, se acusaban unos a otros; cada vez se veían más acobardados. Algunos ya veían a Goliat como de cuatro o cinco metros, tremendamente fiero e invencible. La persistencia satánica de presentarse ante nosotros con sus provocaciones hace que veamos las situaciones difíciles, imposibles de solucionar y sufrimos hasta desmayar, damos lugar a la queja, permitimos la rabia, y todo habla de nuestra impotencia.
Por otro lado, Goliat frente al pueblo de Israel, al no encontrar a nadie que lo frenase, que reaccionara, se agrandó más. Cuando no nos defendemos ante la primera provocación y nos quedamos tímidos, mirando cómo crece el problema, la segunda y la tercera vez son peores. Cuando alguien cedió a un pecado, sea lo que fuere, es probable que siga cediendo.

LA PREPARACION DE UN CAMPEON

Dios tenía una sorpresa para los filisteos, para Goliat y para los mismos israelitas. Hacía un tiempo que venía preparando a su nuevo campeón, casi un desconocido para todos. Hacía tiempo que se había dedicado a él, desde su embrión (Salmo 139: 16). David pasó mucho tiempo a solas en el “gimnasio” de Dios. Allí practicó con la alabanza, con la contemplación, con la meditación, con el clamor, con el alegrarse en Dios, con aclamarlo. Esto último se ve que fue tan útil para él que dijo: “Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte………..porque tú eres la gloria de su potencia y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder” (Salmo 89: 15-18). Fue en la soledad donde conoció y admiró a su Señor y “entrenador” que le enseñó sus secretos: tantos que David dijo: “¡Cuán preciosos me son, oh dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero se multiplican más que la arena” (Salmo 139: 17, 18).
Fue en la soledad donde Dios lo concientizó de su rival, tanto que llegó a preguntar: “¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?” (Salmo 139: 21,22). Fue en la soledad con Dios que le vio como el castillo fuerte, el escudo a su alrededor, como el varón de guerra, su roca, su ayudador. En la soledad con Dios lo vio como el que reina “y se vistió de magnificencia, se ciñó de poder” (Salmo 93: 1); lo vio en su trono estable por los siglos. Fue también en esa soledad que como buen entrenador, el Señor le hizo practicar no con muñecos sino con los más poderosos del reino animal, con osos y leones. Era tal el entrenamiento que tenía que matar a los leones tomando el arma de ellos más temible (a saber, la quijada). Lo mismo hizo después con el gigante: tomó su misma espada y le cortó la cabeza.
Mentalizado así, David contemplaba cómo Goliat se pavoneaba intimidando al ejército de Israel día a día terminando con la resistencia de éstos, a tal punto que al ver al gigante, “huían de su presencia y tenían gran temor”.
¡Cuántos de los que están leyendo esto están pretendiendo ganar alguna batalla sin entrenamiento! Les doy la dirección del “gimnasio” de Dios: Mateo 6: 6. Hay un cartel que lo distingue: “Cámara secreta de oración”. Allí serás atendido personalmente por el dueño, ¡Aleluya! Muchos entusiastas han pasado por allí que luego han desertado; pero los que quedaron son los campeones de Dios. Te animo a que te unas a la compañía de vencedores, esos que no hacen más que vencer por medio de Aquél que nos amó.

EL DIABLO: SIN POSIBILIDADES

Volvamos a la escena de Goliat provocando y blasfemando contra Dios y su pueblo, pero entendiendo porqué David reaccionó de la manera que lo hizo. Mucho del tiempo ocupado por el pueblo en mirar y escuchar a Goliat, David había estado a solas con Dios. Esto trajo como consecuencia que no le impresionara ni la estatura ni el armamento del gigante, pues venía impresionado de la presencia de Dios. El producto era una fe que no admitía derrota. Había un solo criterio: Goliat no tenía ninguna posibilidad de triunfo. Esa seguridad se consigue en la cámara secreta de oración.
¿Le has dado alguna vez una posibilidad al diablo para que gane alguna batalla? Cuando escucho hablar más del diablo que del Señor Jesús, pienso que es probable que se le estén dando posibilidades gratuitamente. Aunque con otros no escucho hablar de ninguno de los dos; esto es peor.

¿QUE VES CUANDO ORAS?

Como producto de este adiestramiento en lo secreto, David veía a ese débil grupo de personas que eran soldados de Saúl _vapuleados, humillados, vencidos_ no como el ejército de Israel, sino como “los escuadrones del Dios viviente” (1ra Samuel 17: 26).
Mira a tus hermanos. ¿Qué ves? Aquel es un quejoso, el otro un irresponsable. Al estar en la cámara secreta verás lo que Dios ve: ese grupo de personas con que te encuentras semana a semana es el Cuerpo de Cristo, la Familia de Dios, el Templo del Dios vivo, la Nación Santa. Son los escuadrones del Dios viviente. Son aquellos contra quienes “las puertas del infierno no prevalecerán” (Mateo 16: 18). Esas puertas no podrán detener su avance; al paso de este ejército son derribadas.

Una buena prueba para saber si hemos orado suficiente y correctamente es lo que vemos cuando miramos la iglesia. Si todavía estamos viendo sus fallas y carencias, no argumentamos más; nos falta entrenamiento en el gimnasio de Dios.

¿IMPOSIBLE?

David traía y tenía una identidad clara. La había adquirido en el secreto con Dios. El pueblo de Israel había olvidado quienes eran. Si alguien les gritaba “¡Reino de sacerdotes y gente santa!”, estoy seguro que nadie se daba vuelta. Quiero que sepas que serás convencido por aquel o aquellos a que estés expuesto. Algunos sólo pueden hablar de programas de televisión o partidos de fútbol. Los israelitas habían estado tanto tiempo expuestos a Goliat que hasta ¡lo veían en la sopa! Consideraron ridículo a David y lo juzgaron de orgulloso, Su hermano Eliab, el mayor, le dijo: “Yo conozco de tu soberbia y la malicia de tu corazón” (v. 28).
Goliat está convenciendo a tantos que para Dios muchas cosas son imposibles, que por allí alguien viene de un entrenamiento intensivo en la cámara secreta y decimos que es presuntuoso, y tratamos de equilibrarlo. Alguien dijo con respecto a otro: “Cómo no sabía que era imposible, lo hizo”. Esto le ocurrió a David. Él no sabía que era difícil ni imposible vencer al gigante; por el contrario lo veía fácil. Esto se lo había enseñado Dios en su cámara.
La fe que se produce en oración y tiempo con el Señor es una fe destrabada y ágil para definir lo que ocurrirá en la crisis. Tiene una capacidad de reacción que asombra. La cordura de David se debía a su capacidad para reaccionar como Dios lo haría en el momento crítico.

RECURSOS DE SOBRA

Cuando alguien ha pasado tiempo con el Señor, todas las cosas las compara con Dios mismo. El que no lo hace, todas las cosas las compara consigo mismo y sus recursos. El ejército de Israel estaba admirado de Goliat; lo llamaban “paladín”, un campeón. Hay hermanos metidos en situaciones difíciles que las admiran, hasta lloran al pensar en lo difíciles que son. Piensan en ellas; no duermen; tienen úlceras y las recuerdan todo el tiempo. Aquí venía David después de estar con su “mánager”. ¡Comparó a Goliat con Dios! Le advirtió: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado” (v. 45).
Dios había desarrollado en David una fe con la que podía pensar en las cosas muy grandes de Dios. A los que no concurren a la cámara secreta no les es permitido ni admitir que puedan ser reales.
Como ya sabemos, David venció a Goliat, pero casi, eso no es lo más importante, como tampoco en una competencia olímpica lo es el momento de la actuación ante el jurado, aunque es lo que más nos impresiona. Al contemplar un concertista de piano, nos quedamos pasmados al ver la facilidad con que desliza sus dedos por el teclado y decimos: ¡Cómo me gustaría tocar el piano así! Lo que vemos en un concierto es el producto de horas, días, años de encierro y práctica con el piano. Eso no se da a conocer, pero es lo que ha producido un virtuoso. Es el entrenamiento lo que determina resultados confiables.
La cámara secreta está abierta las 24 horas del día. La obra y el propósito de Dios son más delicados y exigentes que cualquier competencia deportiva, como para presentarnos con los músculos espirituales flácidos y excedidos en peso carnal.

PREPARATE PARA COMPETIR

El momento del encuentro final ha llegado. Uno a uno le llegará el turno de la batalla. Hay un gigante preparado exclusivamente para ti por Satanás, para avergonzarte y quitarte de la gracia de Dios, de tu triunfo en Jesucristo, de tu andar en el Espíritu. Di ahora: Señor, me anoto en tu gimnasio. Estaré en la cámara de oración; entréname, quiero serte útil hasta el fin. Dejaré tan solo de admirar a tus campeones como Moisés, Josué, David, Elías, Pablo y otros. Iré donde ellos fueron. Estaré delante de ti para ser enseñado, conducido, equipado, desarrollado. Señor, me anoto en la lista de los vencedores en Cristo Jesús que pasaron por tu gimnasio.

“Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.  

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.
Hebreos 11: 39-40; 12: 1

                                         

 

 


 

LA REUNIÓN FAMILIAR EN SÍ 2° Edición Hugo De Francesco

                     


1) Con respecto a la conducción de la alabanza.

- Tratar de que alguien toque algún instrumento (especialmente guitarra). En su defecto, apuntar a eso.
- Canciones.
* Si somos todos cristianos: Explicar canciones difíciles (Ej: los carros de Faraón, Me gozaré..., etc.). No repetir siempre las mismas canciones.
* Si hay gente nueva: Canciones acordes a la situación, entendibles (igual que todo lo que hablamos). Ej: “Mi amado es blanco y rubio...” “Atrapado en tu santidad”, etc.
Conducción al principio con energía, luego dejar seguir. Con oraciones ungidas, palabras, lecturas bíblicas (que digan algo), testimonios, se da solidez a la alabanza. ¡Ojo con hablar tanto!
- Apuntar a un contacto con Dios más que a pasar un lindo rato. Bautismo del Espíritu Santo, dones, presencia de Dios.
- Qué la reunión no tenga siempre la misma estructura. La gente pierde interés cuando la reunión es muy predecible.

2) ¿Cómo guiar la discusión?

a) Preparar la charla.
1. Conocer bien el tema que se va a tratar (hay que pasar tiempo de estudio).
2. Pasar tiempo en oración sobre lo que se va a hablar.
3. Preparar una buena introducción de manera que el tema resulte interesante:
a) Una historia humorística.
b) Un testimonio personal que sea desafiante.
c) Un pasaje bíblico que cultivará la discusión.
4. Buscar la mejor disposición de la gente (como se acomoda, donde estar para que se entienda mejor, etc.)
b) La charla en sí
1. De ser posible, no usar la forma de predicación sino de diálogo.
2. Mantenga la atención constante de la gente. (El líder como incentivador del diálogo). El líder debe proveer un liderazgo positivo para la reunión.
3. Trate de involucrar a todos (incluso a los niños). Ojo con temas que dejen gente afuera. Ojo con el uso de palabras muy nuestras (jerga). No dominar la reunión.
4. Cuidado con aquellos que quieren dominar la charla.
5. No permitir que se vayan por las ramas (saber cortar con diplomacia).
6. Escuche lo que dice cada uno con atención. (No le prestes la cara y te vayas).
7. Prepararse para repetir o clarificar algún punto al grupo.
8. Ojo con los que quieren hablar al mismo tiempo.
9. Sea cortés, amable e imparcial.
10. Respeto a las opiniones, no sarcasmo ni burlón.
11. Cerrar la charla con una conclusión que deje algo claro, que desafíe a algo, etc.

3) Algunos detalles importantes

a) Importancia de las preguntas:
- Crean la crisis de la respuesta. Motivan a la participación.
Por ejemplo:
* ¿Qué les parece que Dios quiere decir cuando...?
* ¿Cómo podríamos aplicar este tema que estamos hablando...?
* ¿Alguien tiene una experiencia negativa o positiva para ilustrar lo que estamos hablando...?
* ¿Qué significa esta palabra...? (cuando hablamos de un tema determinado).
Si el tema que se trata se conoce, no exponerlo, sino ver qué es lo que los hermanos entienden sobre él. Ejemplo: se está hablando sobre el propósito eterno de Dios, algunas preguntas podrían ser:
* Si le tuvieras que responder a una persona: “¿Para qué vivís?”, ¿Qué le dirías para que te entienda bien?
* ¿Cuáles son, y qué significan los puntos más importantes?
- Inyectar humor en una conversación seca.
- Tonos de voz.
- Mirar a los ojos de los que hablan y a los que hablamos.
- Agregar información adicional o resumir un punto.

4) Algunas ideas:

- Si el grupo es grande, hacer talleres con guía.
- Dividir el grupo en distintas habitaciones según el tema que se trate. Por ejemplo: si hablamos de la familia, se podría dividir en varones, mujeres, solteros, etc.
- Afirmación de ministerio: ejemplo: preguntar a cada persona sobre que cree que es un ministerio, y luego que otras personas del grupo le digan que cualidades positivas han visto en ellas. (ejemplo del elogio)
- Salidas grupales de evangelismo: cumpleaños con propósito; comidas, tés, etc.; videos, noches semanales de evangelismo.
- Prepararse para una noche de 1ªCor 14: 26 (“Cada uno tiene...”)
- Noche de revisión: (cada dos o tres meses). Balance de cómo andamos, que hay que corregir, etc.
-Incentivación al estudio de la Biblia:
* Que cada persona comparta su pasaje favorito de la Biblia y por qué es tan importante para él. (O lo que cada uno está leyendo, o lo que ha sido importante en la última semana).
* Tomar un tema y hacer grupos para que se lo estudie y exponga en la próxima reunión (apuntando a lo práctico y vivencial). Ejemplo: algún tema de la carpeta u otro tema que necesite el grupo.
* Tomar un pasaje de la Biblia y darlo para el estudio (dar alguna bibliografía extra, si es necesario). Ejemplo: el sermón del monte (Contracultura Cristiana - Stott).
- Noches de testimonios:
* ¿Cuál es la verdad espiritual más importante que has aprendido en este último año?
* Si tuvieras que recomendar un libro, ¿Cuál sería? ¿Por qué?
* ¿Qué metas tenés para tu vida cristiana?

* Testimonio de conversión.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL PELIGRO DE LAS SIMILITUDES Por Simon Desjardins

                 


Los colores pueden confundir una sustancia por otra parecida induciéndonos al error pues pensamos que es original. Esto ocurre regularmente con los componentes de una comida, luego de degustarla nos enteramos que no contenía lo que creíamos. Esta similitud puede ser peligrosa o inofensiva.
Los incidentes que resultan de similitudes oscilan de la diversión a la frustración, produciendo risa o desastre. No es de extrañar que Dios nos exhorta a no apoyarnos en nuestra propia prudencia (Prov.3:5).Porque si Jacob utilizó una falsificación para engañar a Isaac, y Tamar engañó a Judá por medio de la apariencia, el diablo puede conseguir engañarnos magistralmente a menos que actúe el discernimiento que proviene de Dios.

Supuestos Destructivos


De todos los engaños que causan las similitudes, el autoengaño es el más popular. Hacer que otros crean que somos lo que no somos actuando de una manera sugestiva es pecado; pero lo peor es creer lo que no somos, y más aún, nos comportamos como los que son de verdad. Esto es más destructivo que la polilla y la herrumbre combinado. Si alguien piensa que es intocable manteniendo distancia y estando más alto que el resto sufre del virus de los fariseos, que generalmente se enquista en la forma de pensar y se traslada a la manera de vivir. Una vez que incubó este virus cae en el autoengaño.
En Isaías capítulo cinco Dios compara a Israel con un viñedo que Él había plantado en una ladera fértil. El suelo se había preparado, plantado de vides escogidas, y una torre construida en medio de ella como un símbolo de la vigilancia de Dios sobre él. Por fin, se hizo un lagar. Como leemos en el final del versículo dos, Él espera que la viña produzca buenas uvas, pero dio uvas silvestres.
Leemos en el capítulo 15 del evangelio de Juan que Dios espera que llevemos fruto. Pero, ¿Qué tipo de fruto? En Lucas 6:44 está escrito: "No se recogen uvas de las zarzas" Por lo tanto podemos concluir que mientras produzcamos uvas genuinas todo está bien. Pero Dios dice que no es así de simple. Y no es tan simple porque hay uvas y uvas. No todos los frutos procedentes de una misma vid son ricos y agradables. En Isaías capítulo cinco encontramos las similitudes entre uvas silvestres y buenas uvas. Y aquí, sin duda, las semejanzas son muy engañosas.
Lo mismo sucede en nuestras comunidades. Son numerosas y muy sutiles las similitudes entre lo auténtico y lo que no lo es, puede ser confundido al punto de la desorientación. Dos creyentes pueden ir a la misma iglesia, cantar los mismos himnos, elevar las mismas oraciones, poner dinero en el mismo saco o bautizarse en las mismas aguas. Estas semejanzas nos pueden engañar, sin embargo no generan ningún problema para Dios, El conoce a cada uno. Sabe distinguir un corazón bueno de uno que no lo es.

Las uvas salvajes y buenas uvas


Las uvas silvestres y buenas uvas son iguales a la vista. No es de extrañar que el profeta Isaías afirma que Jesús no iba a juzgar por la vista ni por lo que oigan sus oídos (Isaías 11: 3). Los fariseos parecían justos exteriormente, pero estaban llenos de inmundicia por dentro (Mateo 23:27). En consecuencia, la percepción visual es importante pero no puede funcionar adecuadamente sin otros medios de discernimiento. Y puesto que la realidad es tanto material como espiritual, es necesario el discernimiento espiritual para distinguir una realidad de otra. (1° Corintios 2:14).
La diferencia fundamental entre las uvas silvestres y las buenas uvas tiene que ver con el gusto. Una es agria, la otra dulce. La primera procede de la naturaleza, la última del cuidado del labrador. Mientras que la primera creció en libertad indomable, la segunda maduró en sujeción, bajo la mano misericordiosa de la gracia de Dios y el trabajo de los viñadores. De ahí que una es agradable a Dios, la otra no.
Escuche lo que Dios dice acerca de su viña: "Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su agradable planta. Miró por la justicia, pero he aquí opresión; por justicia, y he aquí, un grito de ayuda "(Isaías 5: 7).
Ahora podría afirmarse que, si bien existen similitudes entre las buenas uvas y las uvas silvestres, no hay tales semejanzas entre la justicia y la opresión, o la justicia y un grito de ayuda (por causa de la tiranía, véase Santiago 5: 4). Sin embargo, Dios sostiene que el camuflaje religioso es tan penetrante y eficiente que la opresión y la tiranía se pueden confundir con la justicia.
En Isaías 5: 7 justicia y rectitud representan buenas uvas mientras que la opresión y la tiranía representan uvas silvestres. En hebreo hay una asombrosa similitud en estas palabras. La palabra traducida como "justicia" es מִשְׁפָּט mishpat, y la palabra traducida como "opresión" es מִשְׂפָּח mispach. Ambos términos son muy similares pero su significado es muy diferente. Otra acepción de “justicia” es  צְדָקָה tsedaqah,  y grito צְעָקָה tsa`aqah. El parecido es sorprendente.
Lecciones que podemos aprender. 
1°- Es posible que una persona se engañe a sí misma justificando algo mal, creyendo lo que no es o canonizando una práctica pecaminosa. 
2°- Otro efecto de tales maquillajes es hacer creer que un cristiano es mejor que un pagano pero tiene el sabor de una manzana podrida.

3°-  Lo triste de todo esto es que en la actualidad poco se puede hacer para erradicar el engaño. Nos guste o no, la cizaña y el grano de trigo están en el mismo campo (Mateo 13:29); las ovejas y las cabras en el mismo reducto (Mateo 25:32). 

4°- Nos corresponde no dejarnos engañar por el maquillaje religioso o la coloración evangélica. Comamos mantequilla y miel para que podamos ser capaces de discernir entre lo que es de Dios y lo que no es. (Isaías 7:15)

Todo lo considerado, que se reduce en esto: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá ..." (Juan 7: 17).
¿Qué pasa con aquellos que carecen de este discernimiento? Los verás un día lluvioso tomar una sombrilla en vez de un paraguas o aceptar una falsa doctrina pensando que viene de Dios. En cuanto a los que conocen mejor, la vigilancia es imprescindible. La historia de Josué y los gabaonitas nos enseña a no guiarnos por lo que ven nuestros ojos u oyen nuestros oídos (Josué 9:3-15). Que Dios nos ayude a aprender de Él para que evitemos trampas similares.

 

 

 

 

 

 


 

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...