viernes, 31 de julio de 2015

JORGE HIMITIAN REFLEXIONA A LA LUZ DE LA PALABRA



Ante la realidad inexorable de que un día todos serán juzgados por Dios, consciente del juicio universal, teniendo en cuenta el drama de la eternidad… Te encargo solemnemente que prediques la palabra. Que proclames el logos, la verdad. Que instes, que insistas y que lo hagas con firmeza. A tiempo y fuera de tiempo. Cuando sea oportuno y cuando no. En tiempos programados o fuera de programa. ¡Siempre! Redarguye, convence. Reprende lo que está mal. Anima, mete fe. Con toda paciencia y doctrina. Tenemos una noticia que anunciar: ¡El reino de Dios se ha acercado!

jueves, 30 de julio de 2015

LA MUJER DEL SIGLO XXI. SUS TENDENCIAS


"Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, porque ésta no es una pregunta inteligente" (Ecles. 7:10)
“Todo cambia”, “Todo fluye” dijo Heráclito. No cabe duda que existe un fenómeno de mutabilidad de los tiempos y de la humanidad. La corriente positivista sostiene que cada periodo es mejor al anterior, lo denomina “camino de perfectibilidad”, y otros un poco más escépticos, anuncian un inminente declive moral. La Biblia resalta que el hombre y la mujer sin Dios sufrirán un deterioro moral que irá en aumento en los tiempos finales y advierte a la iglesia a no descuidarse. No es novedad decir que la sociedad actual es distinta a la de nuestros antecesores. Ayer una mujer lavaba ropa en una pileta de cemento, hoy tiene a su alcance artefactos automáticos. Comunicarnos a larga distancia décadas atrás era toda una empresa, hoy lo hacemos desde teléfonos móviles. Por el contrario, el avance de las drogas hizo que actualmente haya más violencia, insensibilidad y delincuencia, flagelos que no estaban tan marcadamente presentes en el pasado. La mujer de hoy tiene un estilo de vida distinto a la de ayer, con sus facetas positivas y negativas. 
Días atrás se publicó en el diario Clarín un perfil de la mujer del Siglo 21: “La explicación va de la mano de ciertos cambios culturales. Muchas mujeres hoy no centran su vida en criar hijos sino que eligen potenciar sus estudios y desarrollarse profesionalmente. Cayeron los viejos conceptos y la realización personal ya no se basa exclusivamente en el cuidado de la descendencia sino más bien en cultivar el propio ser. Son expertas en ir de shopping y sus mayores preocupaciones pasan por mantener la figura. Cuando limpian el baño se imaginan que un superhéroe fuerte y musculoso viene a ayudarlas con la suciedad más difícil. El Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) realizó una investigación entre mujeres que ejercen distintas profesiones, de 25 a 45 años llegando a la conclusión que hay una notable baja de nacimientos dentro de este grupo dada la mayor importancia que la mujer otorga a su desarrollo profesional y a su independencia económica. La representación social de la mujer no queda ya asociada a la de ‘madre’ como en el siglo pasado. La mujer actual se puede definir como: independiente, libre, autosuficiente, sexy. Se trata de una mujer dueña de si misma, que pretende priorizar su carrera y bienestar”
El rol de la mujer es muy importante en el propósito de Dios. Sin su verdadero y esencial aporte como esposa y madre, la familia se tambalea y actualmente vemos las consecuencias. Hoy más que nunca el mundo necesita de la mujer y, aunque elija trabajar profesionalmente, no debe renunciar a su función como esposa y madre. La mujer plena no es aquella que logra grandes éxitos profesionales a costa del sacrificio de su familia, tampoco es aquella que se queda en su casa de manera egoísta y confortable. La mujer plena es aquella que ama a Dios, a sus semejantes, que se siente amada, que afronta las pruebas y las adversidades en fe y oración. Que recibe y da con generosidad a su marido, sus hijos y a la sociedad entera.


                                                      Por Liliana Riffel


domingo, 26 de julio de 2015

APOYO ESCOLAR INFANTIL Y BIBLIOTECA "LOS ROBLES" Por Noemí Galacho




“UN NIÑO, UN MAESTRO, UN LIBRO Y UN LÁPIZ PUEDEN CAMBIAR AL MUNDO”
     
                             (Malala Yousafzai. Premio Nobel de la Paz 2014. Reconocimiento a la lucha por los derechos de los niños a la educación) 

Somos  manos extendidas… 

EL TRABAJO en barrio los Robles se inició con un número de 8 A 12 niños ya estables, no mucho más. Y esa cantidad es, en realidad, la necesaria a nuestras posibilidades ¿Por qué digo esto? Necesidades hay muchas, pero obreros pocos. Al momento somos 4 hermanas, (Roxana Sosa, Liliana Riffel, Susana Sosa y Noemí Galacho) que acompañamos los sábados de 10 a 12 a este puñado de chicos que ya nos conocen y los conocemos desde hace 3 años. 

Aspectos positivos de nuestra tarea: 
·  ¡Hemos perseverado! Que no es poca cosa, somos 4 personas comprometidas con esta visión y misión.

·  Hay un grupo estable de niños que siempre va y nos esperan cada sábado.

·  Hay un día y un lugar establecido. Ese lugar es estratégico dentro del barrio.

·  Hay recursos materiales hasta ahora,  pero también recibimos ofrendas.

·  Aún no hay varones. Oremos para que vengan a apoyarnos.

·  El 1º propósito se está cumpliendo: Brindar apoyo y ayuda escolar a familias del barrio. El 2º, después de oír a Marcelino, lo veo por fe!! Ganar vidas para Cristo. 
·  Creo que estamos en una meseta. Es la mitad del camino, tal vez, debemos afinar la mirada, orar cómo seguir de ahora en más. Nos falta visitar y predicar a familias de los chicos. Les pedimos que nos acompañen orando para ser guiadas con sabiduría. A veces nos preocupa la cantidad más que la calidad de nuestra tarea. Jesús vio las multitudes, pero se ocupó de personas, individualmente. Me animó el Espíritu Santo, varios sábados al mirarlos llegar, con frío, muchos de ellos sin desayunar buscando algo que podemos darle: A Cristo… Me acordé del pasaje "por cuanto lo hiciste por UNO de estos pequeñitos, por mí lo hiciste" Aleluya!! Quedé meditando en esta expresión: "Somos manos extendidas”  Estamos dando una MANO, EN EL NOMBRE DEL SEÑOR!!
  
Desde hace algunos sábados Andrea Martinez usa sus manos para darle algo rico de comer!!! Qué bueno es eso! Somos llamados a dar lo que tenemos, Dios le dijo a Moisés: qué tienes en tu mano?  Usó lo que tenía…Éxodo 4… Isaías. 42. 5 al 7, salmo 73. 23, él nos ha llamado, nos extiende sus manos y nos pide que hagamos lo mismo.  Manos para sostener, animar, salvar, proteger y restaurar…Paradójicamente Jesús usó sus manos con el hombre de la mano seca... Les ruego en el Nombre del Señor que nos ayuden, orando, dando su tiempo y ofrendas para proseguir.                                                                                                                                                                 Gracias 


                                             

martes, 21 de julio de 2015

EL ENOJO Y LA IRA Serie Puerta, Camino y Meta



Nuestra sociedad está plagada de enojos, actitudes airadas y agresividad.
El enojo se descarga contra el prójimo, contra la suerte, contra el gobierno, contra el patrón, contra el cónyuge y aun contra Dios. Todo esto revela una notable falta de equilibrio interior, de dominio propio, y de otras virtudes de carácter, y hace muy difícil y penosa la convivencia familiar y social.

¿QUÉ ES EL ENOJO?

“Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno” Mateo 5:22
«Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados; ni den cabida al diablo. Efesios 4:26-27
Pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios. Colosenses 3:3, 9
El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla. Proverbio 9:11
El enojo es una emoción violenta de carácter penoso. Por lo general, se trata de una manifestación espontánea, no premeditada, con la cual se expresa una fuerte disconformidad, desagrado o indignación.
Constituye una actitud antisocial, ya que comúnmente se dirige contra otras personas y afecta las relaciones interpersonales. Se puede discernir dos clases de enojo:
• Reacción natural bajo control
San Pablo dice: «Si se enojan, no pequen» (Efesios 4:26). Otras versiones traducen el pasaje: «Airados, no pequéis». Ante un suceso o una situación injusta o desagradable, resulta natural experimentar una emoción inicial negativa, casi involuntaria, de enojo. El airarse es una emoción natural del ser humano. Esa reacción natural inicial no constituye necesariamente un pecado, pero debe estar bajo control; se debe ejercer dominio propio, pues muy fácilmente degenera en enojo pecaminoso. La persona virtuosa debe reprimir y vencer el enojo.
• Pasión desordenada del alma
El apóstol Pablo señala el enojo y la ira como manifestaciones del viejo hombre, de la vieja manera de vivir que hemos desechado. En Gálatas 5:19-24 incluye la ira entre las obras de la vieja naturaleza, la cual se contrapone al fruto del Espíritu que es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
En el presente estudio nos referiremos principalmente a este aspecto pecaminoso del enojo, que es condenado por Dios.
El enojo puede ser pasajero o persistente, en caso que haya indisposición a reconciliarse. Puede tratarse de una experiencia esporádica y accidental o de un hábito arraigado (personas iracundas o coléricas).
También es posible que uno guarde un enojo interior y oculto, el que deriva en amargura y rencor, o que muestre un enojo manifiesto y explosivo, que se expresa en agresividad, maltrato y ofensas.

EL ENOJO ES FUENTE DE MUCHAS OTRAS TRANSGRESIONES Y MALES

Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda
forma de malicia. Efesios 4:31
Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.
Salmo 37:8
El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua.
Proverbios 15:18
Que batiendo la leche se obtiene mantequilla, que sonándose fuerte sangra la nariz, y que provocando la ira se acaba peleando.
Proverbios 30:33
El enojo engendra gritos, contiendas y enemistades. Estas contiendas pueden ser verbales o transformarse en agresiones físicas. Engendra palabras hirientes, ofensas, insultos (Mateo 5:22; Colosenses 3:8). El insulto y la ofensa constituyen agresiones hacia el prójimo que tienen como raíz el enojo. Engendra toda clase de maldad y malicia. Puede derivar en venganza, homicidio, maquinaciones. Jesús enseña que la raíz del homicidio está en el enojo (Mateo 5:21-22). Pablo señala que la amargura degenera en enojo, luego en ira y la ira en gritería, maledicencia y toda malicia (Efesios 4:31). La ira incita al hombre a hacerlo malo (Salmo 37:8).
El enojo que persiste abre la puerta al diablo. Cuando alguien persiste en una actitud de enojo, según Pablo está dando lugar al diablo. (Efesios 4:26-27).
El enojo atenta contra el amor al prójimo. Pablo dice en 1 Corintios 13:5, que el amor no se irrita. El enojo muchas veces nos lleva a aborrecer al prójimo y a menospreciarlo. El Señor nos enseña a amar a todos, aun a los que nos hacen mal.
El enojo resulta perjudicial para uno mismo. El que se enoja y peca pierde la comunión con Dios, como también la paz y el gozo. Le afecta la salud física, se le ofusca la razón; no soluciona nada sino que por el contrario todo lo empeora. «La ira humana no produce la vida justa que Dios quiere» (Santiago 1:20).

¿POR QUÉ NOS ENOJAMOS?

Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Esa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica.
Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. Santiago 3:14-16
No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa.
Proverbios 22:24-25
Nos enojamos por actuar según la vieja naturaleza y no conforme al Espíritu Santo que mora en nosotros. Por tener el hábito del enojo muy arraigado en nosotros desde nuestra vieja manera de vivir. Quizá desde niños no hemos sido corregidos en cuanto a nuestras explosiones de ira y estas se nos han hecho hábito.
Ahora es preciso desarraigarlas mediante la disciplina transformadora del Espíritu Santo sobre nuestro carácter.
Por tener conflictos interiores no solucionados. Cuando interiormente estamos malhumorados o disgustados, cuando tenemos mala conciencia por haber pecado, cuando guardamos resentimientos o rencor contra alguien, cuando estamos molestos por alguna contrariedad, preocupados por algún problema, presionados por alguna situación, amargados por alguna circunstancia, somos más propensos a enojarnos y tratar mal a los demás. Es fundamental que solucionemos debidamente nuestros problemas interiores para que no reaccionemos mal contra otros.
Por el maltrato que recibimos de otros. Las personas con quienes tratamos también pueden tener un mal carácter y muchas veces nos tratan agresivamente; entonces nos sentimos tentados a reaccionar mal y enojarnos, es decir, a devolver mal por mal. Si me gritan, grito; si me ofenden, ofendo; si me agreden, agredo. Es importante poder reconocer la presión y la tentación especial de esos momentos para no reaccionar conforme a la vieja naturaleza sino en el Espíritu del Señor.

¿CÓMO TENER VICTORIA SOBRE EL ENOJO?

Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno. Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:22-24
• Debemos reconocer el enojo como pecado. Cristo denuncia al enojo como pecado muy grave y digno de juicio. No lo admite ni en la intención, ni en palabras, ni en gestos ni en acciones. Por esta razón, no debemos excusar nuestro enojo ni justificarlo. No tiene lugar en la nueva manera de vivir del cristiano. Hay quienes se resignan a este mal, y se excusan diciendo: «Así soy yo. ¡No puedo con mi genio!» Pero en Cristo hay salvación aun del enojo.
• Despojémonos del viejo hombre para revestirnos del nuevo (Colosenses 3:8-15; Romanos 6:6-14). Es importante repasar la enseñanza sobre este tema que aparece en la introducción a esta serie de estudios.
• Hagamos morir las obras de la carne por el Espíritu (Romanos 8:13; Efesios 4:31-32; Colosenses 3:5). Esto implica una determinación firme a tratar con estas obras pecaminosas sin darles tregua, con fe en la victoria y superación definitiva.
• Cada vez que volvamos a enojarnos, confesémoslo inmediatamente (Efesios 4:26-27; 1 Juan 1:9). De este modo recibiremos el perdón y la limpieza por la sangre de Cristo, y no seguiremos arrastrando una mala conciencia. Si nos hemos enojado contra alguien, debemos confesarle nuestro mal comportamiento y disculparnos.
• Necesitamos reconciliarnos con las personas afectadas y con Dios (Mateo 5:22-26; 1 Juan 1:9). Si no lo hacemos, quedará un estorbo en nuestra comunión con Dios y con los hermanos, lo que puede llegar a afectar a otros más (1 Timoteo 2:8; 1 Pedro 3:7). Debemos perdonar de corazón al que nos ha ofendido (Mateo 6:14-15).

LA ACTITUD Y LA FE QUE NOS CORRESPONDE COMO CRISTIANOS

La vida cristiana no consiste en un gran esfuerzo; se trata de la vida de Cristo en las personas entregadas y obedientes a él. El fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Son las virtudes de Cristo las que caracterizan a su pueblo.
El Espíritu Santo vive y obra en nosotros, transformando nuestro carácter para que sea semejante a Cristo (2 Corintios 3:18). Él nos hace pacientes, amables (2 Timoteo 2:24), templados, apacibles, benignos (1 Timoteo 3:3) y mesurados (Filipenses 4:5). Si vivimos en el Espíritu, procurando siempre agradar a Dios, el Espíritu Santo hará en nosotros su obra con libertad y poder.
Frente a injusticias o situaciones enojosas, reaccionemos con amor, con paciencia, con prudencia, con el carácter de Cristo (Mateo 5:38-48; 1 Pedro 3:8-18). Si resulta necesario expresar nuestro desagrado, hagámoslo con calma y buen criterio. Ejerzamos siempre dominio propio (2 Timoteo 1:7).

RESUMEN

El enojo, como impulso del viejo hombre, constituye una pasión desordenada del alma, una emoción pecaminosa y opuesta al fruto del Espíritu. Es fuente de ofensas, contiendas y toda clase de maldad. Atenta contra el prójimo y contra uno mismo. El Señor nos manda despojarnos de este sentimiento de la vieja naturaleza, confesar a quien haya sido afectado, corregir nuestro proceder y desarrollar en Cristo un carácter amable, benigno y paciente.


lunes, 20 de julio de 2015

"SODOMOCRACIA"


 

Matrimonio igualitario: Rosario se ubica a la cabeza en el interior del país. Ampliación de derechos. Desde la aprobación de la ley en 2010, hubo 500 casamientos en la ciudad. En todo el país se contabilizaron 10 mil y 2.200 en Buenos Aires”



Así tituló el diario La Capital la realidad que estamos viviendo en Rosario al cumplirse cinco años de la aprobación de la ley que ampara la unión homosexual. Oscar Marcelino denominó este tiempo como “Sodomocracia” dando a entender el giro que está dando la sociedad hacia leyes de permisión y perversión sexual. Ante esta situación, más allá de la sanción ética y moral que podamos pronunciar, nos corresponde orar y clamar fundamentalmente por nuestra ciudad y a la vez anunciar el evangelio del reino de Dios como única respuesta a este mal. La práctica homosexual es condenada por Dios, sin embargo, si alguno se arrepiente y deja de pecar él lo perdonará.

sábado, 18 de julio de 2015

¿RIESGO DE CONTAMINACIÓN? Christopher Shaw



Cómo es usual en las enseñanzas de Jesús, en la casa de Simón el fariseo fue directamente a la raíz del problema, que se vincula con la manera que este grupo de personas veían el mundo. La perspectiva de estos religiosos era que la contaminación es algo que rodea a la persona, pues, según ellos, se encuentra en el mundo exterior de uno. La conclusión lógica de esta postura, entonces, es que la pureza solamente se logra cuando se reduce al mínimo el contacto con todo aquello que puede producir corrupción.

Como vemos en el incidente en la casa de Simón, sin embargo, no podemos deshacernos del pecado por medio de ritos externos, porque está alojado en lo más íntimo de nuestro ser. Solamente la acción purificadora del Señor puede producir en nosotros la santidad que tanto anhelamos. Cuando el peso de nuestra propia inmundicia nos ofenda más que la de los demás, Él vendrá a socorrernos. 

jueves, 16 de julio de 2015

LA HOMOSEXUALIDAD Por Jorge Himitian

                             

La homosexualidad es uno de los pecados más antiguos de la humanidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, relata que las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron íntegramente destruidas por Dios con fuego porque sus habitantes practicaban masivamente la homosexualidad. Tal fue el enérgico repudio de Dios contra esta inmoralidad (Génesis 13:13 y capítulo 19).
Hoy a los homosexuales se les llama “gay” (inglés por “alegre”), antiguamente se los llamaba sodomitas por los de la ciudad de Sodoma. Desde entonces, la homosexualidad siempre ha existido, y Dios siempre la ha repudiado. Lo nuevo en nuestros días es que los homosexuales y las lesbianas hacen manifestaciones en las calles y gritan a los cuatro vientos que están orgullosos de ser homosexuales, y exigen a la sociedad aceptar su homosexualidad como una opción digna.
La Biblia declara que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, los creó varón y mujer (Génesis 1:27) Cada criatura que nace es varón o es mujer. Dios le da a cada ser humano un sexo definido; no hay términos medios. Esta diferencia es creacional e inequívoca en la constitución física de cada persona. Si el Creador le dio a alguien un cuerpo de varón es para que tenga una sexualidad masculina, y si le dio un cuerpo de mujer es para que tenga una sexualidad femenina. Dios no se equivoca. De modo que la homosexualidad no es congénita sino adquirida por diferentes factores concurrentes, de los cuales el decisivo es la responsabilidad personal.
La homosexualidad no es una enfermedad, si por enfermedad entendemos un mal que se padece ajeno a la responsabilidad personal. El homosexual no es simplemente una víctima de un desequilibrio hormonal. En algún momento de su vida comenzó a decir sí a prácticas incorrectas y antinaturales. En algún momento tuvo conciencia que lo que hacía estaba mal, y no lo rechazó hasta que se hizo un hábito y quedó atrapado por el demonio. Podemos decir que es una enfermedad de la cual se es responsable.
Es posible que un hombre y una mujer se desvíen y deformen su interioridad. Pero a ellos debemos decirles que en vez de ceder físicamente a sus inclinaciones y sentimientos deformados, asuman el sexo que Dios les dio y que mediante el arrepentimiento y la fe en Jesucristo se regeneren y corrijan su deformación psíquica y emocional. Jesucristo vino para esto. No vino para condenar a los pecadores sino para salvarlos, Jesús ama a los homosexuales y los quiere ayudar. No vino para decirles que sigan practicando la homosexualidad. Vino para decirle al homosexual: “Yo te puedo cambiar. Por vos mismo no podés salir de esto, pero yo te puedo salvar” Jesucristo vino al mundo para que el homosexual deje de serlo, para que el adúltero deje de adulterar, para que el ladrón se convierta en un hombre honrado.
En la actualidad hay mucha sensibilidad ante la palabra “discriminación”. Por supuesto repudiamos la discriminación racial y social, o por nivel económico, etc., pero no todo tipo de discriminación. La sociedad, mediante el poder judicial, tiene el deber de “discriminar” a los criminales, a los ladrones, a los asesinos, a los secuestradores, etc. y mandarlos a la cárcel; es decir a aquellos que con su libertad “avasallan” los derechos de sus semejantes. La iglesia, al igual que Jesús, tiene la misión de amar a todos los pecadores y guiarlos a la conversión. Pero puede aceptar en comunión únicamente a aquellos que se arrepienten y abandonan sus prácticas pecaminosas. Nadie puede llamarse cristiano o pretender ser miembro de la iglesia y seguir practicando la homosexualidad, o el adulterio, o el robo, o cualquier otra inmoralidad. Aún más, la iglesia tiene el deber de excomulgar de su seno a todo aquel que, habiendo abandonado la vida de pecado, vuelve otra vez a ella.
Como no vivimos en un estado teocrático-como fue Israel-, sino democrático, y en una sociedad pluralista, si algunos quieren ser homosexuales no los podemos discriminar socialmente ni mandarlos a la cárcel, mientras no avasallen los derechos de sus semejantes. Los tales deberían soportar el juicio ético del resto de la sociedad que tiene valores morales. Los cristianos debemos amar a los homosexuales pero repudiar la homosexualidad.
Doy una última palabra para los homosexuales: Ustedes no necesitan seguir siendo homosexuales. No necesitan ser condenados al infierno. Cristo murió por ustedes. Pagó el castigo en la cruz. Al tercer día resucitó. Hoy vive y es Señor. El ama y tiene el poder para cambiarlos. Si se arrepienten y creen en Él, reconociéndolo como Señor, él los hará nuevas criaturas.




miércoles, 15 de julio de 2015

EL MARIDO DEBE REPRESENTAR A JESÚS EN EL HOGAR Jorge Himitian




       
                                   1 Corintios 11.3; Efesios 5.22-25

       a) Es responsable de establecer LA PRESENCIA DE JESÚS
      
       El marido es el primer responsable de establecer la presencia de Jesús: andar en el Espíritu, estar siempre gozoso, dar gracias por todo, fluir con amor, gozo, paz. Es el responsable de Jesús en el hogar, debe reflejar su imagen y carácter. SER     EJEMPLO del Señor.

Cristo es la imagen de Dios, el varón imagen y presencia de Cristo

      
       b) Es responsable de establecer el gobierno de Cristo.

       Es el responsable de establecer el gobierno de Dios en su familia. El varón debe gobernar su hogar. Su función de gobierno consiste en establecer la voluntad de Dios en el hogar y no su propia voluntad. Su autoridad debe ser ejercida con      firmeza, pero con mucha amabilidad. Debe ser flexible donde hace falta. Conducir    es convencer, y ni imponer. Debe saber escuchar a su esposa, dar la bienvenida a su        valioso aporte, y discernir cuál es la voluntad de Dios. Debe velar para que en su   hogar se haga la voluntad de Dios.

       c) Es responsable de ministrar la gracia salvadora de Cristo.

       Es el sacerdote de la familia ante Dios para bendecir, interceder, animar, liberar,   aconsejar, ministrar, ejercer fe, cubrir, amar, sanar, etc.

       d) Es responsable de edificar y discipular a su familia.

       De todas las responsabilidades espirituales que tiene, la primera es edificar a su   esposa e hijos. Su discípulo Nº 1 debe ser su esposa. Debe asumir tal responsabilidad. Para ello se necesitan dos cosas:

1) Ser ejemplo en todo,


2) Programar el tiempo para ocuparse de adoctrinarla, estudiar juntos, orar y ser constantes en ello. Edificar no significa exigir, sino proveer. Meter verdad, kerigma,fe, animar, elogiar, impulsar, enseñar, adoctrinar, etc. 

martes, 7 de julio de 2015

LAS MAQUINACIONES DE SATANÁS Oscar Marcelino


Muchos de nuestros fracasos como cristianos se deben a nuestra ignorancia en cuanto a la actuación satánica dentro y fuera de la iglesia. El opera con inteligencia y siempre encuentra una vía para seguir actuando de acuerdo a su plan maestro. Pero su derrota comienza con la denuncia profética, cuando lo desenmascaramos en su accionar.
Su estrategia es destruir la conciencia de pecado. La generación presente ya no distingue lo que es y lo que no es pecado; y la conciencia es el sistema inmunológico espiritual para poder distinguir entre el bien y el mal. El mundo no se da cuenta del pecado aunque se halle sumergido en él.
Es como un Sida espiritual que cauteriza la conciencia. Al igual que el sida físico, no mata por si mismo, sino que el que lo padece sufre cualquier enfermedad oportunista (cualquier pecado) que lo lleva a la muerte por carecer de defensas.
Algunos llegan al Señor con la conciencia tan cauterizada que aún después de arrepentirse y creer, necesitan que les sirvamos nosotros mismos de conciencia para que finalmente alcancen la victoria sobre el pecado.
Al igual que el sida físico, el espiritual va matando día a día algunas defensas. Algunos no saben que lo tienen, aparentan estar vivos pero por dentro van muriendo.
Satanás introduce este virus a través de la ideología del humanismo mediante las ciencias humanistas como la filosofía, psicología, sociología, pedagogía y las materias políticas; a través de las cuales desvió la cultura occidental del cristianismo contaminando aún la iglesia, provocando el deterioro de la fe y los niveles de santidad. (1 Timoteo 6:20 “en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios...”,  Santiago 3:15)
Declarando que la conciencia no es una facultad innata dada por Dios, sino que el ser humano posee una inteligencia que recibe una educación (principios, normas, prejuicios, etc) que lo capacitan para hacer un juicio moral de las cosas; dan lugar a una moral relativa y a una ética de situación. De esta manera, sin el freno de la conciencia el hombre se rige según sus instintos.
Por otro lado con explicaciones humanitarias, se llama al pecado “enfermedad”, como sucede con la homosexualidad, de modo que la sodomía ya no es un pecado sino una opción. Se destierra la culpa, lo que adormece más la conciencia y así se cierra el círculo de la estrategia de satanás: sin conciencia y sin culpa los hombres nunca se arrepentirán de sus pecados.
Contra esta accionar tenemos que actuar esclareciendo y denunciando proféticamente el pecado.
Distintos frentes, misma estrategia
Las democracias liberales han dado lugar a sociedades permisivas con la consecuente degradación moral. Sucede que lo que aprueba la mayoría termina siendo “bueno o aceptable” sin tener en cuenta a Dios o los principios bíblicos. Los políticos para recibir el apoyo del pueblo le conceden placer y libertad para hacer lo que quieren. Así se ha legislado en favor del divorcio, la perversión sexual y pronto se hará respecto de la eutanasia y el aborto.
Respecto de la educación se conoce que el que educa controla la mente y condiciona la conducta, así que satanás a infectado con el humanismo el sistema educativo para deshacer los paradigmas cristianos y lavar el cerebro de los niños, con la intención de separarlos de Dios y de sus padres y poder manejarlos a voluntad.
En el área del arte y la música, se destaca la cultura del rock. Precisamente, rock and roll significa “fornica todo lo que quieras” y nosotros a veces decimos “me gusta el rock”!!! Esta cultura pervirtió los hábitos y las costumbres promoviendo el libertinaje sexual, la fornicación, la droga, el orientalismo, hasta llegar al satanismo liso y llano. Ha llevado a los jóvenes a cometer las mismas aberraciones de las que habla, por eso en los recitales se producen relaciones sexuales, violaciones, violencia y todo tipo de desmanes. Algunos jóvenes cristianos que consumen rock menosprecian las disuasiones de pastores y padres sin darse cuenta que están siendo atados por demonios.
En otra esfera, tenemos los medios de comunicación que promueven pautas morales contrarias al evangelio: pornografía, impureza sexual, atacan y ridiculizan la familia, difunden el ocultismo,  y hacen apología de los vicios del alcohol, el tabaco y las drogas.
Es responsabilidad de la iglesia denunciar el pecado.
Hay personajes en cada medio influenciando cada nivel: niños, adolescentes, jóvenes, induciéndolos al pecado y a “liberarse” de los padres. Podemos mencionar los dibujos animados con elementos satánicos y violentos, las películas promoviendo el ocultismo y abriendo la puerta a la opresión espiritual.
Los personajes de programas y novelas se transforman en ídolos (de barro) que se adoptan como modelos y ejemplos, quienes promueven la rebeldía. Los músicos y deportistas se trasforman en ídolos que muchas veces promueven la drogadicción. O aparece alguna mujer que accede a la fama a través de convertirse en un objeto sexual. Antes la madre era el ejemplo de cómo ser mujer. Hoy los son las modelos y las vedettes, a quienes se premia, se consulta y aplaude.
La moda responde a la misma estrategia del diablo, y vemos que se venden todo tipo de amuletos, perfumes y ropa oriental, para abrir el interés a otro estilo de vida y de pensamiento. Vemos diseñadores, en su mayoría homosexuales, que hacen un culto a la cola promoviendo la homosexualidad y el lesbianismo, procurando borrar las diferencias y difundiendo la moda “unisex”. La mundanalidad nos roza por todos lados como iglesia y vemos a las chicas que ya no usan polleras y se maquillan y visten provocativamente. Los varones por otro lado, usan el pelo largo, atado, vinchas y aros. De esta manera nos identificamos con pautas que no provienen de Dios. Tenemos que expresar el estilo de vida del Reino de Dios.
Por último podemos mencionar los avances tecnológicos que han afectado la conducta de las personas, especialmente las que hacen posible el acceso a internet, y que permiten el acceso a las redes sociales. Además de las herramientas y beneficios que aportan estas redes, podemos comprobar que potencian los frentes que antes referimos. Y a esto se agregan varios aspectos negativos como que atentan contra la privacidad de la personas y la familia si no se hace un estricto control de la información que se publica. Pueden propiciar o facilitar el toparse con el mal llamado “contenido para adultos” con el que se corre el riesgo de pervertir a niños, jóvenes y adultos. La información a la que se accede puede ser utilizada por criminales para acoso, abuso, secuestros, etc. Nos expone a padecer lo que ahora se da en llamarse “cyberbullying”, que es el acoso y mal trato a través de estos medios. Por otro lado, promueven la hipocresía, ya que hacen posible mostrar parcialmente la realidad y hacer un exhibicionismo selectivo. Se presta para la liviandad y la vanidad de los que participan de ellas. Facilitan la propagación de pseudoinformación (mentiras) y rumores con la velocidad de un virus con sus respectivos perjuicios. Asimismo, ya se ha comprobado que tienden adueñarse de la vida, devorando el tiempo y pudiendo tomar en algunos extremos la forma de una adicción.

La restauración de la conciencia
Satanás trabaja para debilitar la conciencia, contaminarla y finalmente cauterizarla. En este estado no se puede distinguir lo bueno de lo malo y esto se ve especialmente en los jóvenes. La iglesia se está mimetizando con el mundo, no somos diferentes, tenemos los mismos valores, hábitos, costumbres, vestimenta y tememos mostrarnos como seguidores de Cristo.
La presencia del pecado es como criar un león desde chiquito. Parece un gatito, pero  va a convertirse en una fiera que puede devorarnos, y aún así convivimos con él, sin conciencia de que puede destruirnos completamente.
Se escuchan a jóvenes confesar sus pecados sin conciencia de la gravedad de ellos, con liviandad, lo que muestra la decadencia espiritual que padecemos. Resisten la exhortación de padres y pastores arguyendo que no se los comprende y cerrándose a la corrección. Jesús dijo: “Guárdense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía”. En un proceso de leudado se empieza ocultando un pecado pequeño, luego otro hasta que toda la vida se convierte en una gran simulación llegando a participar de la cena del Señor en una situación de pecado. Terminamos siendo “caretas”.
Se puede ver un estado de rebelión contra los padres y la iglesia de forma velada. Sin protestar, se hace lo que se quiere. Comienza con una rebelión ideológica, luego una postura antagónica cultivando la rebelión en el corazón y dando lugar al diablo. Nos autoperdonamos y nos justificamos con argumentos sociales y psicológicos minimizando el pecado y exagerando la gracia, como si a Dios ya no le interesara la santidad de sus hijos. Así damos lugar a contradicciones y somos un mal testimonio para que otros conozcan el evangelio de la salvación.
Dios nos llama a la santidad. Veamos hasta donde nos ha afectado el sida espiritual para erradicarlo de nuestras vidas. Dejemos que el espíritu de Dios nos limpie y nos santifique volviendo a la práctica de la confesión y dejando la hipocresía. Las tinieblas son la zona del diablo. El pecado no confesado mantiene a satanás presente y operando en nuestra vida. No así cuando andamos en luz. Por la confesión alcanzamos la certeza del perdón de Dios. También la felicidad del hombre perdonado. De otro modo acarreamos culpa y sufrimiento. El pecado suele ser una cuestión social, afectando a la comunidad de los hombres, por eso debemos confesarlo delante de la iglesia y de los que hemos ofendido. La humillación que conlleva reconocer nuestro mal es evidencia de arrepentimiento. Nos pone a disposición de Dios y de la iglesia para recibir disciplina. Los hombres tienen que poder percibir la santidad de vida de la iglesia. Es hora de reconocer nuestros pecados antes Dios y ante el mundo, lo cual nos dignificará y hará que recuperemos la autoridad moral que hemos perdido.
Mateo 3: 11 y 12  dice que El Espíritu Santo se derramará como fuego para limpiar la casa de Dios   (“...limpiará su era”).
Dios estableció nuestra santidad en Levítico 21:6 con el antiguo pacto: “Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios...; serán santos”.  Con el nuevo pacto la exigencia de santidad es aún mayor ya que Dios proveyó en Cristo los medios para alcanzar aquella perfección.
Los apóstoles exhortaron al respecto en 2 Corintios 7:1: “...limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Así vemos que nosotros tomamos parte en el proceso de purificación. Es equivocado el pensamiento de que la gracia salvadora de Dios no requiere nuestra santidad efectiva, práctica y real. Aquí hay una gran responsabilidad de los líderes santificándose y santificando al pueblo proclamando que la santidad es posible. Para esto es necesario tener una relación fluida con Dios, cultivando la oración y la vida interior que permita que el Espíritu Santo nos comunique la vida de Cristo, plasmando así su imagen en nosotros.
La conciencia, siendo la voz de Dios en nosotros, sin importar el grado de avance del pecado en nosotros seguirá guiándonos hacia Dios y el bien, aunque se halle debilitada.
El crecimiento en la santidad requiere un chequeo continuo del testimonio de la conciencia en oración, para que Dios nos hable. Necesitamos pedirle a Dios que nos examine como hizo David en el Salmo 26: 1 y 2 “Júzgame oh Jehová... Escudríñame, oh Jehová, y pruébame;  examina mis íntimos pensamientos y mi corazón”.
Si exponemos los pensamientos, palabras, hechos y motivaciones del corazón a la luz de Dios, Él nos revelará nuestra condición y estado. Generalmente, tenemos y un concepto de nuestra persona mas alto del que debemos tener y una franca ignorancia sobre la presencia del pecado y sus efectos en nuestra vida. La iluminación divina nos facilita el poder juzgarnos a nosotros mismos a partir del modelo de Cristo a través de una visión espiritual que nos permite reconocer los pecados ocultos, las debilidades y las motivaciones espúreas del corazón. Al tomar conciencia de nuestra condición, estamos mejor preparados para humillarnos, arrepentirnos y dejar que el Espíritu Santo nos limpie de obras muertas. Es aconsejable hacer este examen diariamente.
También podemos recurrir al ayuno, la soledad y el silencio. Como conclusión, este proceso debe llevarnos a la toma de decisiones con fines de corrección. Esto incluye confesión, súplicas por perdón y restauración, reparación del daño y toda otra resolución que fuere necesaria. Podemos incluso registrar estas cosas en un cuaderno para refrescar la memoria y dar testimonio de las transformaciones que el Espíritu opera en nuestra vida.
Velar en oración
Jesús nos animó en el “Padre nuestro” a clamar para ser librados del mal y de la tentación. Aún en el huerto dijo: “Velad y orad...” (Mateo 26:41) Así, la oración vigilante es eficaz para evitar el pecado y fortalecer la obra del Espíritu Santo contra las debilidades de la carne y mantenernos en santidad. Es preciso reforzar la oración cubriendo las áreas más especialmente vulnerables, que suelen estar relacionadas con el orgullo, el sexo y el dinero.
Una lámpara
La palabra de Dios cumple la función de una lámpara que nos ayude en oración a detectar el mal. Es preciso hacer una guardia constante en oración. Cubrir cada mañana en oración las debilidades de la carne y que nos libre de la tentación.
El camino de la santidad no es una senda tranquila, Satanás nos acecha y cada tramo es una conquista. La capacidad defensiva y ofensiva provista por Dios se mencionan en Efesios 6:10 al 20 y a la que llamamos la armadura de Dios y la que sirve para protegernos de las armas específicas del enemigo:
-     contra la mentira, el cinturón de la verdad
-     contra la tentación y acusación, el yelmo de la salvación
-     contra la división, el evangelio de la paz
-     contra el desánimo y el temor, el escudo de la fe.
El proceso de resistir al diablo consiste en un continuo ataque contra él con la espada del Espíritu proclamando y encarnando la palabra, ejerciendo autoridad en el nombre de Jesús para atarlo y echarlo fuera. Sigamos el consejo de Pablo en Efesios 6:18:
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
Extracto del libro "VIOLENTAMENTE CRISTIANO" 


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...