jueves, 31 de diciembre de 2015

MENTALIDAD DE RANGO



Leamos Mateo 20: 20/23

En este relato se presenta un caso de búsqueda de posiciones dentro del reino de Dios.

Competencia y favoritismo

*Una mamá hace de interlocutora de sus hijos (no sabemos si ellos le pidieron que interceda o ella misma tenía esas pretensiones)

*Hubo un reclamo abierto para ascender sin expresar los fundamentos de ese pedido.

*A partir de este suceso se evidenció un fuerte espíritu de competencia y una presión hacia el favoritismo que Jesús resistió.

Jerarquías vs. funciones

Buscar posiciones generalmente desvía al cristiano de su función elemental y su llamado esencial.

El buscar posiciones es un espíritu contrario al Espíritu de Cristo, el cual se despojó asimismo y se hizo como nosotros tomando forma de siervo. (Filip. 2: 5/11)

El que tiene la mentalidad de rango siempre observa a los que tiene al lado y dice en su corazón: “No vaya a ser que me superen”

Sus aspiraciones pasan solamente por el puesto que puede ostentar o por los descensos de otros. Es alguien que mira mucho para los costados y poco hacia arriba, hacia Dios.

Conoce bien el código de las jerarquías: “Pastor, líder, ayudante de líder, nuevo, etc...” Todo lo filtra por el rótulo o la designación, teniendo muy poco en cuenta a la persona, sus dones y sus capacidades.

Es posible que el que busca posiciones haya adquirido esa impronta de sus mentores, del esquema eclesiástico que lo adoptó, o de una lucha cruenta de puestos entre sus cercanos.

El que vive en el mundo de los rangos es un niño espiritual.

Siendo libres de la mentalidad de rango

1. Reconocer esta tendencia viciosa en nuestra vida y arrepentirnos.

2. Entrar en el camino de la humildad con la ayuda del Espíritu Santo.

3. Para los que están en algún grado de autoridad deberán aprender a ejercerla cuando es necesario, sin necesidad de exhibirla de continuo.

4. Comprender que el verdadero trabajo de un discípulo es ser discípulo.

5. Deponer la actitud de buscar puestos y hacer lo que Dios manda: Predicar el evangelio, ganar a los perdidos, hacerlos discípulos del Señor, disfrutar la vida en comunidad y extender el reino de Dios.

6. Saber que la causa de Cristo implica sufrimiento (Mateo 20: 22/23)no necesariamente reconocimientos.

Si hacemos estas cosas seremos libres de la mentalidad de rango que tanto mal le ha hecho al pueblo de Dios y, a la vez, bien encauzados en el propósito eterno de Dios.

Por Oscar Gómez



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...