miércoles, 9 de diciembre de 2015

HERMANDAD VS. PERSONALISMO



En una sociedad donde sus representantes manifiestan un exagerado protagonismo, destacándose por sobre las mismas instituciones, donde la televisión y los distintos medios crean líderes sin volumen, la iglesia no queda exenta de este fenómeno. En muchos círculos cristianos los nombres de sus dirigentes suenan demasiado fuerte y, aunque se quiera negar,  se rinde un especie de culto a la personalidad, a veces de manera solapada y otras abiertamente. Sin embargo, al observar las Sagradas Escrituras vemos una actitud diametralmente opuesta en los hombres utilizados por Dios. Juan el Bautista expresó: “Él ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo” S. Jn.3:30 (Versión Dios Habla Hoy). En todo momento Juan destacó el protagonismo de Jesús, es más, los religiosos de su época le preguntaron: “¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? Y dijo: No soy. ¿Eres tú el Profeta? Y él respondió: No” (San Juan 1:21. Nunca hizo alarde de su ministerio que estaba “en alza”, siempre señaló a Jesús como a quien se debe seguir “Éste es el Cordero de Dios”. El hecho que Cristo creciera y él mengue no le resto autoridad ni poder a su mensaje, al contrario, multitudes se arrepentían volviéndose a Dios. Otro ejemplo es el apóstol Pablo, a los corintios les expresó: “¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno” (1º Corintios3:5) Pablo se declaró un servidor de Cristo, un instrumento ocasional en sus manos llegando a declarar que era el primero en la lista de pecadores. 

Tanto Pablo como Juan tenían la capacidad de desaparecer, de salir de la vidriera para que Cristo sea exaltado, conocido y abrazado. 

Debemos comprender que la iglesia es un organismo que contrarresta el personalismo, un cuerpo donde los ligamentos se ayudan mutuamente y reciben su crecimiento en amor,  es un pueblo conducido por hombres humildes fusionados en medio de la hermandad donde su autoridad y protagonismo solamente se exhibe cuando es necesario, donde no hay nombres o ministerios con una relevancia desproporcionada. “Hijitos guardaos de los ídolos” (1º Juan 5:21)





A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...