jueves, 17 de diciembre de 2015

LA EXCELENCIA EN LA ORACIÓN Víctor Rodríguez


Los líderes dela Biblia eran hombres de oración, en realidad volver al primer amor es volver a la oración. Jesús vino a relacionarnos con el Padre, esa fue tarea primordial. La oración no es natural, la carne no quiere orar. La idea bíblica de la oración no era pedir era estar en comunión con Dios. La oración debe coincidir con los intereses de Dios. Una persona que vive en santidad quiere orar, pero el que peca no lo desea. La instrucción que brindamos a los hermanos siempre tiene que ir acompañada de oración. Orar es vigilar sobre el rebaño. El reino de Dios viene por medio de la oración "Venga tu reino". 
No obstante tenemos que cuidarnos de:
1. Pedir mal (Santiago 4:3), 
2. Del pecado (Isaías 59: 1-2), 
3. De los ídolos que se abrigan en el corazón (Ezequiel 14:3), 
4. De cerrarnos a una necesidad real (Proverbios 21:3), 
5. De la falta de perdón (Marcos 11:27) y por sobre todo 
6. Del mal trato a nuestras esposas (1º Pedro 3:7)
El que no ora no reconoce al de espíritu quebrantado, tampoco al que ora prolongadamente. La oración es la única manera de relacionarnos con Dios. Cuidado con dejar una herencia sin oración en nuestros hermanos. La oración atrae a la persona de Dios, nos lleva al santuario y siempre está estrechamente ligada al Espíritu Santo. Los que lideran a la iglesia deben dedicarse a la oración, practicar la oración inoportuna. El fruto viene como resultado de la perseverancia en la oración. Orar son intereses creados. Cuando oramos entramos en la eternidad.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...