LA ESCUELA DE JESÚS Ivan Baker



En un momento pude comprender la enorme importancia que tiene la “escuela” que Jesús había dado a sus discípulos y cómo necesitaban todas sus “lecciones” para llevar a cabo la obra que les había encomendado. Las palabras de Jesús “Yo soy el camino…sígueme…” cobraron un  nuevo y profundo sentido para mí. Su deseo no era que solo siguiera su doctrina, sino también su forma de obrar y su estrategia. Por primera vez entendí que era tan importante saber qué quiere el Señor como también COMO QUIERE QUE LO HAGA.

¿En qué consistía la escuela de Jesús? Se basaba en algo muy simple: Un hombre: Jesús, con una misión específica que consistía en comunicar a los hombres el reino de Dios e invitarles a recibirlo y sean salvos por medio de la redención que él mismo efectuaría. A los que ganó los llamó para “estuviesen con él”, “para enviarlos a predicar” transmitiéndoles su misma autoridad (Mr. 13:14)

La consigna era que esos discípulos tenían que alcanzar la estatura de su maestro, tenían que ser, decir y hacer igual que él. Luego de haberlos reclutado contaba con tres años y medio para enseñarles y enviarlos a la tarea. Después de ese plazo Jesús habría dejado la tierra y vuelto al Padre. Asimismo durante ese periodo de ministerio, además de la tarea de formar discípulos, estaría todo el tiempo concentrado a una intensa tarea de predicar y atender las necesidades de grandes multitudes en toda la extensión de Israel. Esto le impondría también la necesidad de estar viajando continuamente.

¡Cómo nos impresiona esta situación! Cualquiera que conoce algo de pedagogía diría que la tarea que se le demandaba a Jesús era imposible de realizar. Era una locura. ¿Cómo una persona tan intensamente ocupada en otras tareas tendría tiempo para formar esos discípulos? Sin embargo sabemos que Jesús cumplió admirablemente su misión. Anticipando el fin de su tiempo en la tierra oró a su Padre: “He acabado la obra que me diste que hiciese” (San Juan 17:4)


La explicación que podemos dar es la lección que por excelencia tenemos que aprender. La estrategia en la enseñanza de Jesús se fundamentaba sobre dos simples principios: EJEMPLO Y COMPAÑERISMO. Y no hay método de pedagogía más excelente. Nada lo supera, inclusive los especialistas en el tema que dicen que no hay otro mejor.

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