lunes, 30 de noviembre de 2015

LA ÚNICA SOLUCIÓN ES EL EVANGELIO DEL REINO Daniel Divano



(Palabra compartida en el encuentro de presbíteros el 23 de marzo de 1995)

Con qué facilidad el evangelio del reino se nos fue desdibujando, y a raíz de esto hice un análisis personal, después pensé en algunos con los que tenemos tantos problemas, dificultades, cosas irresueltas y me dí cuenta que los valores del reino de Dios no han llegado a la vida de varias familias de nuestra comunidad. ¿Hay otra solución para la problemática social que nos rodea que el evangelio del reino? ¿Puede haber otra solución fuera de estos valores? Tengo la sensación que el problema no es tanto el anuncio del evangelio o la explicación de los valores, sino cuando una persona entra en nuestra comunidad ¿Se encuentra con una comunidad que vive esos valores? O más bien entra recibiendo ese evangelio y después dice “¡Ah! No era para tanto, no es que hay que vender todo, no es que hay que renunciar a todo”. Estas son preguntas que me vengo haciendo.
Pienso que tenemos que saber que está pasando afuera, en la sociedad que nos rodea, pero sobre todo hacer una autocrítica de los que está pasando adentro, ver si el evangelio del reino está funcionando entre nosotros, en primer lugar en mi vida y en mi familia, y luego si está funcionando en los que están bajo nuestro cuidado o si hemos bajado un poco las demandas para que no sea tan exagerado.
La semana pasada estuve con unos hermanos de Salvador Bahía y me impresionó una frase que dijo uno de ellos: “Cuando no hay ejemplo forzosamente viene la permisividad”. No podemos hablar de hipocresía, pero sí de la permisividad. Al no poder responder a esa demanda comenzamos a permitir que la cosa vaya bajando lentamente. Pregunto: ¿Qué otra solución puede haber para un mundo que se pierde que la que Jesús vino a traer, que es el evangelio del reino? Cuando alguien se entregaba  ese evangelio se encontraba con una comunidad que lo estaba viviendo. Me llamó la atención un  hermano que dio testimonio hace unos días atrás en el grupo de casa. Cuando entró al Señor, lo hizo más bien para complacer a su esposa, para que la esposa no le recriminara tanto sus fechorías y para calmarle los nervios, pero dijo: “Cuando entré y vi como vivían, como se amaban, como vivían el reino, en poco tiempo yo también quise vivir de esa manera y me entregué al Señor”. No solamente es el mensaje, sino la clase de comunidad que encuentran los que entran.Me parece que tenemos que reevangelizar a la iglesia.


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...