lunes, 5 de octubre de 2015

PLATAFORMA vs VÍNCULOS ESTRECHOS Skye Jethani



El peso de la fama

En el mundo del mercado a la autoridad que posee alguien que habla por radio o sale en televisión se le llama plataforma. La lógica es muy sencilla —el tamaño de la plataforma que ocupas determina el peso de tu autoridad. Alguien cuya audiencia supera el millón cuenta con más autoridad que aquel con una audiencia de apenas cien. La presuposición es que el tamaño de la plataforma guarda una directa relación con las habilidades, la inteligencia y el carácter de la persona. Esto, por supuesto, no siempre es así.

Fama sin sabiduría

Hoy en día simplemente se le concede autoridad a aquellas personas que han mostrado habilidad en construir una plataforma. Considere a los presentadores de televisión, o a los comentaristas de radios reconocidas, aún en el ambiente cristiano. Sin dudas han demostrado un inteligente uso de los medios. Plataforma. Millones de personas ven y escuchan a ciertos personajes cada día, lo que demuestra que probablemente tenga razón ¡Aun cuando hablan cosas sin sustento ni contenido!

La proximidad en el ministerio

¿Qué tiene esto que ver con el liderazgo cristiano? Hemos comprendido que la autoridad se establece mejor por medio de la proximidad —es decir, al estar en contacto personal con otros para construir vínculos de confianza. El matrimonio es un ejemplo. Un hombre y una mujer que cultivan, a través del tiempo, vínculos de cercanía (llamado noviazgo) desarrollan suficiente confianza como para comprometerse con una vida de sumisión mutua (llamado matrimonio). Es esto lo que tiene en mente Pablo cuando instruye a Timoteo a escoger líderes que gozan de la confianza de todos, que han demostrado a lo largo del tiempo su fidelidad (1Ti 3.1–7). La autoridad se afianza sobre el conocimiento de quién es la persona a la que me sujeto.
Tristemente, a medida que se ha deteriorado la capacidad de nuestra cultura de cultivar y nutrir relaciones significativas, hemos sido testigos de un incremento en la autoridad basada en el estrellato en lugar de la cercanía. Esta misma tendencia se evidencia en la iglesia. El hecho de que alguien ejerce un ministerio amplio no significa que debemos automáticamente confiarle a esa persona autoridad sobre nuestra vida, fe o congregación. Tal como lo han demostrado muchos actores, políticos y pastores, es posible construir una plataforma amplia sin el respaldo del carácter, la inteligencia o las habilidades para ejercer una fiel influencia sobre otros.
Aun así, neciamente creemos que con más seguidores en Twitter, amigos en Facebook, asistentes a cultos, o suscriptores a un blog se demostrará nuestro valor y se nos garantizará mayor autoridad. Y quizás acertemos en ello, pero esa autoridad será superficial, basada en el tamaño de nuestra plataforma y no en la profundidad de nuestro espíritu.

Autoridad con peso

Por el camino nos perderemos de la oportunidad de construir una autoridad más perdurable y bíblica, la cual proviene de invertir tiempo en relaciones íntimas con aquellos a los que hemos sido llamados a guiar.
En esto fallé. En mi paso por la iglesia había cultivado poco contacto personal con la hermandad. Al no haber construido autoridad por medio de la cercanía, las estrellas de radio y T.V.se ocuparon de llenar ese vació.
La solución no consiste en buscar una plataforma más amplia por medio de un programa de radio o la publicación de un libro. El antídoto a la autoridad basada en «el estrellato» es el discreto poder que resulta de la presencia y la calidad de la relación.

 


 

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...