EL SISTEMA DE UNA SOLA PERSONA ATACA DE NUEVO A LA IGLESIA John Zens

 


Cuidado: El sistema de una sola persona ataca de nuevo. Muchos proclaman en voz alta: "las Escrituras son nuestra regla de fe y práctica", pero sus acciones revelan que en áreas cruciales no les importa lo que el Señor dice. 


La gente expresa que le importa lo que dice la Biblia acerca de su vida personal, pero lo que el Nuevo Testamento manifiesta acerca de la vida de Cristo en su cuerpo es, en términos prácticos, ignorado y dejado de lado.


Por hacer vista gorda ante el Nuevo Testamento podemos terminar con un sistema profundamente arraigado que niega de manera flagrante y cristalina las palabras de Pablo "el cuerpo no es un miembro, son muchos" La forma en que la mayoría de las iglesias funcionan dan la clara impresión que todo depende de una parte -"el pastor" - no de los muchos.
Todo esto sucede abiertamente, Hubo un pastor famoso en Florida EE.UU. que murió y los encargados se tomaron un tiempo para encontrar un reemplazante. La iglesia comenzó a declinar después de su fallecimiento. Los "ancianos” esperaban en la juventud y viceversa. ¿Ves el patrón aquí? Un patrón que se repite una y otra y otra vez en las iglesias todos los días. La salud y la concreción de la visión de la iglesia se pone en las manos de una persona. Si esa persona muere o se va, otro "pastor principal" debe ser encontrado. Se cree que el bienestar de la congregación se centra en la presencia de esa persona.
“Así que ahora en Coral Ridge debemos buscar a otra persona para cumplir con las muchas expectativas depositadas en la posición de "pastor", dijeron en la declaración, luego prosiguieron: "A pesar de que todavía no sabemos a quien Dios señalará para dirigir nuestra congregación en un futuro próximo, confiamos en su guía durante este período de transición, sabiendo que Él es nuestra esperanza ". Palabras que suenan muy lindas pero denotan la esperanza puesta en una sola persona, no en un cuerpo.
El enfoque de un líder niega, no en la teoría sí en la práctica el gobierno de Cristo ¿Nos preocupamos de que Jesús dijo claramente, "no ser llamados maestros porque ya tienen un Maestro"
El sistema religioso inflexible propone al pastor como eje fundamental. Por medio de esta perspectiva es incontable la cantidad de pastores que resultaron heridos por sus propias congregaciones, no solamente ellos, sino también sus esposas e hijos. EL editor de Christianity Today, Mark Galli, confiesa que los pastores están en una profesión moralmente arriesgada, la membresía los exaltan y colocan en una posición superior, a la mayoría de los pastores se les rinde culto a su personalidad. Iglesias enteras se identifican más con el pastor que con el Señor, con su cuerpo y la visión conferida. Cuando el pastor se va, o es obligado a deponer su ministerio resulta devastador. Esto no es más que un sistema religioso de la que pocos escapan ilesos.
En el Nuevo Testamento hay 58 "unos a otros" y cero acerca del pastor como eje central. Los «unos a otros" abundan - amarnos unos a otros, animarnos unos a otros, espere unos por los otros, aceptarnos unos a otros, etc. Pero el Nuevo Testamento no tiene absolutamente nada que decir acerca de nuestro énfasis en "el pastor" - como una ruleta en la que estamos obligados a apostar todas las fichas.
No es de extrañar que las iglesias estén enfermas y llenas de problemas por hacer oídos sordos a las palabras de Pablo, "el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos" Al centrarse en "el pastor" los "unos a otros" quedan impracticables.
El Espíritu dice a las iglesias, "Necesitas que la vida de Cristo fluya a través de cada parte; necesitas encuentros donde todos y cada uno puedan aportar una canción, una enseñanza. Necesitas la vida del cuerpo a fin de que las relaciones puedan profundizarse. Si existe un cuerpo no se necesita un nuevo pastor para sustituir al que acaba de salir.

                  Jon Zens, de junio de 2015

Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ