viernes, 4 de septiembre de 2015

EN LAS CASAS III


La casa es el mejor lugar para conocernos los unos a otros.

Todas las instrucciones impartidas por los apóstoles referentes a las reuniones se pueden llevar a cabo mejor en un grupo pequeño en las casas. Los principios apostólicos refieren a la participación mutua.  Todo esto funciona con mayor eficacia en un pequeño grupo de hogar. En suma, los 58 "unos a otros" que encontramos en el Nuevo Testamento pueden solamente ser obedecidos y vividos en un ambiente tal como el que reina en una casa. Por esta razón, las reuniones en las casas conducen en gran manera a la realización del eterno propósito de Dios - un propósito centrado en la edificación de un cuerpo a la semejanza de Cristo.

La casa representa simplicidad

El hogar representa humildad, naturalidad y pura simplicidad - las marcas más importantes de la primera iglesia. Una casa es bastante más humilde y refleja con más claridad el humilde Salvador de cuyo nombre somos portadores que un espacioso salón . Los primeros cristianos buscaban dirigir la atención sobre su Señor Resucitado en lugar de hacia ellos y sus logros. 

El hogar refleja la naturaleza familiar de la Iglesia

El hogar nos provee una atmósfera familiar - una atmósfera que prevalecía en las reuniones de la iglesia del primer siglo. Hay sitios donde la iglesia se reúne que provocan un clima que inhibe la intimidad y responsabilidad en contraste al agradable aire del hogar. Además, es muy fácil perderse en un amplio recinto, pasar desapercibido - o lo que es peor, ocultar pecados. Esto no ocurre en las casas. En una casa, podemos vernos el rostro claramente unos a otros. Todos y cada uno son reconocidos, aceptados, alentados y ayudados.


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...