viernes, 28 de agosto de 2015

TESTIMONIO DE LA IGLESIA EN SALVADOR BAHÍA 4° Parte Marcos Moraes


Un reconocimiento a Iván

Antes de ir al final de esta historia, me gustaría decir algo con respecto a Iván. Hace tres años se hizo una fiesta con motivo del cumpleaños de Iván. Vinieron un montón de brasileros. La fiesta fue en Condarco, Bs. As. Yo quiero repetir algo que dije allí.

La gente tomaba el micrófono y decía algo de la vida de Iván. Jorge dijo cosas muy lindas respecto de Iván, hablando del ministerio de Iván, de su gracia profética. Pero pidieron que un brasilero dijera algo. Me pidieron que hablara en nombre de los brasileros. Quiero contarles a ustedes lo que dije en aquella ocasión.

Se habían dicho muchas cosas del ministerio de Iván y no había nada más para decir. Pero había algo que no se había dicho, y yo lo exprese de la siguiente manera: Contando una historia de 14 años atrás. Iván hizo un viaje con nosotros por varias partes de Brasil. Porque en aquella época estaban surgiendo otras ciudades que querían una relación con nosotros. Y estuvimos con Iván en Minas Gerais, el interior de Bahía, fuimos al norte, Arrecifes, y terminamos en San Pablo. Fue un viaje de un mes. El último día estábamos todos muy felices de volver a nuestras casas, de poder ver a nuestras esposas y nuestros hijos. Estábamos charlando, pero nuestra charla terminó con una “guerra de almohadas”. Mario, Iván y yo, como tres niños, en la misma pieza, tirándonos con almohadas. Y ahí nos reímos como chicos. ¿Y por qué yo conté esta historia? Porque quería dejarles claro a los hermanos que no es sólo un gran ministerio lo que Iván ha tenido. Mas que todo, todos estos años, Iván ha sido un amigo. Yo no quiero andar con hombres que no pueden hacer una “guerra de almohadas”. Este hombre, además de todos los años, de toda la experiencia, podía encontrar tiempo y alegría para hacer una “guerra de almohadas” con estos discípulos que estaban con él. Yo le agradecí esto, delante de todos, en ese cumpleaños.

Iván, todos estos años, fue mucho más que un apóstol, fue un padre, y por encima de todo, un amigo. No me acuerdo de una única ocasión, en todos estos 22 años, en que Iván impuso algo. La única cosa que yo puedo decir que fue fuerte en Iván, fue su paciencia para con nosotros. ¡En eso fue fuertísimo! Y le agradecemos públicamente, porque es el honor que Dios quiere que le demos a él.

Continuará.........




A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...