TESTIMONIO DE LA IGLESIA EN SALVADOR BAHÍA 2° Parte Marcos Moraes


Llamado a Salvador Bahía

Yo vine por primera vez a Argentina en Mayo del 78 y tuve ahí una experiencia muy interesante. Estuve en Embalse Río III. Yo estaba muy impactado, tenía dos años de convertido. Estaba tan hambriento que entraba al salón y empezaba a llorar. Entraba a la reunión llorando, salía de la reunión llorando. Lo único difícil era tener dinero para comprarme todos los cassettes.

Yo ya estaba casado, estaba con mi esposa que estaba embarazada de nuestro primer hijo. Y conocimos una pareja que estaba en el Encuentro de Embalse…  ¡de luna de miel! Yo los miraba y decía: “Son ángeles…”. Son muy espirituales, pensaba yo.. Hicimos una muy buena amistad con esta pareja. Y salíamos a la tarde, en el tiempo libre, los cuatro juntos, para orar y charlar. Una vez, el hermano me preguntó: “¿Qué me podés decir de un lugar de Brasil llamado Bahía?”. Y yo había leído en una revista que el carnaval, en Brasil, dura tres días, pero en Bahía, dura tres meses. Diciembre, enero y febrero, es carnaval en Bahía. Macumba, cultos africanos, mucho carnaval…. Yo le contesté: “El peor lugar de Brasil… Yo nunca voy a poner mis pies allí”. Y este hermano me puso un dedo en la cara y me dijo: “No hables así, porque Dios te manda allí”. Yo lo vi un poco raro…. Después oramos, y él comenzó a profetizar y a decir que dentro de poco tiempo, Dios me iba a mandar a un lugar que yo no sabía y a gente que no conocía. Y yo lo veía raro. Ahí estaba, con dos años de convertido ¿A dónde me iba a mandar Dios…?  Esto quedó ahí guardado. Moacir nos había enseñado que cuando vienen profecías, no las tome, ni tampoco las deseche. Que las ponga en un estante. Y eso hice.

En ese mismo año, el 78, yo tuve un cáncer mortal, no había recursos… La quimioterapia no estaba entonces. Fue un drama terrible. Lo único que los médicos tenían para mí era un cajón. No había nada más. Y yo tenía mucho dolor por esto, porque mi esposa estaba embarazada… No tenemos tiempo para entrar en esta historia tan importante de mi vida, donde aprendí muchas cosas del Señor. Pero el Señor me sanó milagrosamente. Yo había dejado mi trabajo… Y yo confiaba en la sanidad del Señor y volvía a mi trabajo. Yo trabajaba con computadoras, era programador, de equipos grandes. Pero yo tenía la convicción de que debía dar un paso más radical en mi vida. Entonces fui al presbiterio, busque a los pastores, y les dije: “Estoy volviendo a mi trabajo porque es lo que debo  hacer. Pero quiero decirles que estoy dispuesto a lo que ustedes me digan. Si ustedes quieren que yo deje el trabajo para venir al predio que tenemos, y ser cuidador, y barrer, pueden llamarme. Ustedes me dicen y yo hago lo que ustedes me manden, y largo el trabajo”. Yo buscaba en esto como una dirección de Dios para mi vida…. Y así lo hice, en confianza a la gracia de Dios que había en aquellos hombres, que eran, para mí, padres amados.

Pasó un mes, y ellos me llamaron y me dijeron: “Estas firme en aquello de hacer lo que te mandemos y dejar el trabajo donde estás”. “Sí, estoy firme”. “Bueno, tú vas a Bahía…. Hay una puerta abierta y el Señor nos mostró que sos vos ¿estás dispuesto…?”. “Sí, estoy dispuesto, me voy a Bahía”. Fui al otro día y renuncié al trabajo. Era noviembre del 78. Y me fui obedeciendo al mandato del Señor, dado por medio de estos amados hermanos.

Hubo, en esta historia, muchas cosas que no encajan con la comprensión que tenemos hoy nosotros. Imagínense, tenía tres años de convertido, estaba saliendo de un cáncer… Creo que no había hecho ni medio discípulo en Porto Alegre. Tenía un grupito de seis o siete… pero si los juntaba a todos no hacía medio. Esto no lo haríamos hoy. Pero en su soberanía, Dios lo hizo entonces. Y me fui a Salvador, Bahía, en Abril del 79.


seguirá.........

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