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¿QUÉ ES UN DISCÍPULO? Víctor Rodríguez



Por allí escuchamos que esta expresión de “discípulo” anda por todos lados, ¿escucharon en distintos lugares donde se está hablando esto?, y por allí se piensa que ser un discípulo es ir a un curso de discipulado con diploma, y por allí aparecen libros que hablan sobre cómo ser un discípulo.

Pero si podemos mirar ahora, porque para no errar en esto de que es un discípulo, lo mejor que podemos hacer es qué era para Jesús un discípulo, entonces ahí no le vamos a errar.

Creo que las cosas que dijeron están bien, creo que forman parte, pero lo que más nos interesa entonces es ver que era para Jesús un discípulo.

Leamos en Mateo 28: 19

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

¿En qué momento dijo estas palabras el Señor?

Después de haber resucitado, ¿y antes de qué? Justamente momentos antes de ascender, él dijo esto.

Quiero destacar que el único mandamiento que Jesús da, entre su resurrección y su ascensión, ¿cuántos días pasaron?, cuarenta días, el único mandamiento que da es este: “Id y haced discípulos”, este es el único mandamiento.

Además es el único mandamiento que Jesús da con cuerpo glorificado, todos los otros mandamientos lo da como Jesús de Nazaret, pero este lo da con cuerpo glorificado, con cuerpo eterno.

Es interesante esto, ¿por qué habrá reservado el último mandamiento para darlo con cuerpo eterno, glorificado?

Por la importancia que quería que nosotros le diésemos a esto.

Además él no dice: “vayan y hagan miembros de iglesia”, no, vayan y hagan discípulos; él no dijo: “vayan y hagan convertidos”.

Estuve una vez en una congregación, me habían invitado, y yo les pregunté a todos: “¿cuántos miembros aquí hay en la iglesia?, y todos levantaron la mano; y luego les dije: “¿cuántos discípulos hay, que levanten la mano?”, ninguno levantó la mano.

¡Qué problema! Porque para Jesús, un convertido, un nacido de nuevo era un discípulo, y Jesús no quería que la iglesia no fuese una iglesia de discípulos, y por eso ustedes van a encontrar en el libro de los hechos de los apóstoles, en Hechos 6: 1

“En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria”.

En aquellos días como crecía el número de miembros, ¿dice así?, no, dice el número de discípulos; y el versículo 7, ¿qué dice?

“Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas”.

El número de discípulos se multiplicaba.

En Hechos 9: 10

“Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Él respondió: Heme aquí, Señor”.

Aquí destaca a un hermano, que en vez de hermano, le dice discípulo

Y el versículo 19, ¿qué dice?

“Y habiendo tomado alimento, recobró las fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco”.

Cuando se convierte Pablo, el Señor lo pone con los discípulos, no con los miembros de iglesia.

Miren lo que dice Hechos 9: 25

“Entonces los discípulos, tomándolo de noche, lo bajaron por el muro, descolgándolo en una canasta”.

Otra vez los discípulos, ¿y el versículo 26?

“Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuera discípulo”.

Tened miedo cuando alguno no es discípulo, fíjate, con las personas que estás tratando, puede venir a la iglesia pero no ser discípulo, cuídate.

Fijémonos en Hechos 9: 36

“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, (que traducido es «Dorcas»). Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”.

Una discípula, hasta aquí había mencionado en masculino, pero aquí había una discípula.
¿Y el versículo 38?

“Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: «No tardes en venir a nosotros»”.

Bueno, la iglesia de Hechos, la primitiva iglesia era una iglesia constituida por discípulos, esto lo entendieron.

Entonces, nos tiene que importar que era para Jesús un discípulo, porque el primero que trae esto fue Jesús; entonces ¿qué era para Jesús un discípulo?, y quisiera que nos alineásemos y nos hiciéramos como un chequeo, y fijémonos a la luz de la palabra de Dios, donde estás parado, donde estoy parado, soy o no soy discípulo.

Un salvo para Jesús era un discípulo, un convertido era un discípulo, un hijo de Dios era un discípulo, un obrero era un discípulo, así que entonces me interesa saber que era para Jesús un discípulo.

Vamos a ver en Juan 8:31-32, qué era para Jesús un discípulo

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Pero dice, si permanecéis en mi Palabra, vosotros seréis verdaderamente mis discípulos; ¿qué es permanecer en la palabra?

Todo lo que yo hago tiene que estar de acuerdo con lo que dice aquí; un discípulo es aquel que se convirtió de hacer lo que quería a hacer lo que Dios quería; y lo que Dios quería lo anotó aquí. Un discípulo está bien alineado con lo que está escrito aquí.

Entonces, en primer lugar, un discípulo es aquel que está alineado con la Palabra de Dios, toda su vida, su manera de hablar, su manera de pensar está alineada con la Palabra.

En segundo lugar, qué era para Jesús un discípulo, miren lo que dice Juan 13: 35

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros”.
Un discípulo es uno que ama, ¿un discípulo puede tener enemigos?

No, porque si ama ya no tiene enemigos; y si le hacen mal, ¿él cómo responde?

Perdona, ama, no solamente está alineado con la Palabra de Dios, sino que es una persona que ama, que expresa amor.

Para Jesús, un discípulo era uno que ama, que tiene un corazón muy abierto, no tiene preferidos, tiene un corazón grande, y al que conoce lo pone en su corazón, para amarlo. El discípulo es uno que ama.

En tercer lugar, ¿qué era un discípulo para Jesús?

Vamos a Lucas 14: 25

“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les decía……….”

Mucha gente lo seguía a Jesús, y aquí entre ustedes, alguien dijo que un discípulo era un seguidor, no sé quién de ustedes lo dijo, pero aquí mucha gente le seguía, pero no todos eran discípulos, muchos de los que siguen a Jesús, no son discípulos.

Entonces Jesús pone un filtro, y acá vamos a ver el filtro, y los que pasan por ese filtro son discípulos, miren el filtro que pone Jesús en el versículo 26.

“Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo”.

¿Qué hacemos con este versículo? ¿Cuál es la palabra que más le impacta de este versículo?

Aborrecer; porque nosotros enseñamos que tenemos que honrar al padre y a la madre, pero aquí ¿qué dice?, que lo aborrezca.

¿Qué hacemos? Pero el Señor no permitía que nadie le siguiera si no tenía estas condiciones, alineado con la palabra, guarda la palabra, ama, y ahora pone otro filtro, el que no aborrece, no solamente a su padre, a su madre, a su mujer, ¡sus hijos!

Yo estuve preocupado con este versículo, quisiera preocuparte también, y entonces me fui a los originales, al griego; y entonces en el griego fui a ver que quería decir aborrecer, ¿y saben lo que encontré que era aborrecer?, aborrecer, eso encontré, que aborrecer era aborrecer; me quedé mucho más preocupado.

Y fui al que inspiró el evangelio de Lucas, el que inspiró el evangelio de Lucas es el mismo Señor, le dije: “Señor, ¿qué hacemos con esto? ¿Cómo hago? Tú quieres que los que te sigan aborrezcan al padre, a la madre, mujer, hijos, hermanos”

Y el Señor me dio un ejemplo, que yo les voy a dar ahora para que ustedes entiendan, ¿qué pasaría si yo ahora le digo a mi esposa: “Silvia, quiero que sepas que tengo cinco mujeres, pero tú eres la principal de todas, ¿estás contenta?”, y ella se desfigura, “¿no estás contenta?, eres la principal entre cinco”.

Y ella me dice: “No puedo estar contenta”, “pero eres la principal entre cinco, eres la primera entre cinco”; y ella me pone en órbita, ¿por qué?, ¿por qué no está contenta si es la primera entre cinco? ¿Por qué?

Porque quiere ser la única, sin competencias, no quiere competencias, esto es lo que está queriendo decir el Señor.

Ni siquiera vale decirle al Señor: “te pongo en el primer lugar”, “si me pones en el primer lugar quiere decir que hay otro en el segundo”, ni siquiera eso; para ser un discípulo, él tiene que estar en el único lugar, y todos los demás amores pasan a un término inferior.

En el tiempo de la antigüedad en el que tomaban a un cristiano, y lo ponían preso hasta que negaran a Cristo, llevaron a una mujer, a una mujer de la sociedad, pero se había convertido. Y la pusieron presa, y le decían: “si niegas a Cristo, quedas libre; si dices que Jesús no es tu Señor, quedarás libre”, y ella dijo: “no, no voy a negar que Jesús es mi Señor”, le dijeron: “entonces quedarás presa”.

Y pasaron días, semanas, y vinieron otra vez diciéndole: “tienes que negar que Jesús es el dueño de tu vida”, y ella dijo: “no lo voy  a negar”; y entonces le dijeron: “entonces mataremos a tu hijo”, y entonces la forzaron de esa manera, entonces ella se calló y no dijo nada, y vino el marido a decirle: “Niega a Jesús como Señor, porque van a matar a nuestro hijo”; entonces ella dijo: “No puedo negar a Jesús como mi Señor, esto es lo mayor en mi vida”.

Con esto quiero decirte que así eran los discípulos.

Una vez yo estaba predicando, y mientras yo estaba predicando yo vi que en el fondo, mi esposa pasó al baño, en el lugar donde estaba se veía dónde estaba el baño, y luego vi que salió del baño, estaba yo predicando, salió llorando del baño, teníamos un hijo, nuestro primer hijo, y luego entró otra vez al baño, yo terminé rápido la predicación y fui y le dije: “Silvia, ¿por qué estás llorando, y te veo entrar al baño y salir del baño? ¿Por qué?”; y ella me dijo: “Dios me habló, y me dijo: “entrégame a tu hijo””; y yo le dije: “No”. Y volvió otra vez a pedírmelo: “Entrégamelo”; y yo otra vez le dije: “No”.

Y por eso, iba y venía al baño.

“Hasta que terminé entregando a Sergio”.

Sergio es mi primer hijo, y ella abrió su corazón y sus manos al cielo y lo entregó.

En el amor a Dios, él no quiere tener competencia; y esto se refiere a los sentimientos; este primer filtro tiene que ver con los sentimientos, no puedes amar a otro, a otra, donde él está en primer lugar, y el otro o la otra, está en segundo lugar, noooo, él tiene que estar en el único lugar, y los demás pasan a parecer aborrecimiento.

Primer filtro, para seguir al Señor, él quería estar en el único lugar en la vida, sin competencia.

Dijimos que para Jesús un discípulo, era aquel que estaba alineado con la Palabra; segundo, un discípulo ama; tercero, el discípulo es alguien que pone al Señor en el único lugar en su vida.

Cuarto, versículo 27

“El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”.

Aquí ya no es cuestión de tenerlo a él en el único lugar en la vida, no solamente es amar, no solamente es alinearse con la Palabra, acá tiene que ver con llevar la cruz, no se puede seguir al Señor sin esto que dice, sin la cruz.

Hay algunos que tienen una cadenita y tienen un crucifijo, y dicen: “Hermanos, miren la cruz, yo llevo la cruz”.

¿No es cierto que no está refiriéndose a esa cruz?

¿Qué es llevar la cruz?

En el tiempo de Jesús, llevar la cruz, cuando alguien cargaba una cruz, era un instrumento de tortura, que luego terminaba en la muerte, una tortura fea, agónica, cruel, indigna, porque los crucificados eran crucificados desnudos, totalmente desnudos, era la vergüenza; pero primero tenían que cargar esta cruz, y luego ser crucificado para la tortura, con dolores atroces, terribles, y terminaba en muerte, siempre era así.

Y cuando aquí está diciendo “llevar la cruz”, estaba pensando en eso.

“Llevar la cruz”, ¿qué es?; es para crucificar tu voluntad, porque siempre va a estar en juego lo que Dios quiere y tu voluntad. Y tu voluntad tiene que ir a la cruz, tiene que ir a parar a la cruz.

La cruz era para crucificar tus gustos, para cambiarlos por los gustos de él, se crucifica la voluntad propia para obtener la voluntad de él.

La cruz, ¿para qué más servía?, y sirve para crucificar tus planes, ¿quieres los planes de Dios? ¿Sí?, entonces crucificad los tuyos.

Un discípulo era aquel que llevaba la cruz para crucificar todo esto.

Es también para que crucifiques tu temperamento, hay temperamentos y temperamentos; la cruz era para crucificar nuestro egoísmo, nuestro orgullo, ir a la cruz.

No se puede seguir al Señor sin la cruz, esta no es una experiencia de una vez en la vida, esto es una experiencia diaria.

En otro pasaje dice: “cargar la cruz cada día”; quiere decir que lo que hoy crucifiqué, mañana también tiene que estar crucificado.

Llevar la cruz, un discípulo es uno que lleva la cruz.

¡Claro! El discípulo va a encontrar que cuando lee la voluntad de Dios aquí, uno no coincide con esto; por ejemplo dice que vuestro si sea si, vuestro no, no; y uno siempre anda con términos medios, no tiene ni si ni no, tiene un ni.

Y uno no termina de definirse nunca, y cuando uno encuentra eso aquí, hay una lucha, porque aquí me pide esto, y yo no quiero, no estoy dispuesto.

Cuando yo entro en el internet, el internet me dice: “Haz click aquí”, y yo quiero hacerlo; pero de repente encuentro que en la Palabra me dice que cuide mis ojos y lo que veo, porque los ojos es la lámpara del cuerpo; si tu ojo está sucio, todo tu cuerpo se pone sucio; entonces tengo una lucha, quiero hacer click ahí, pero la palabra me dice otra cosa.

Y ante los impulsos sexuales; hay algunos que están aferrados a los impulsos sexuales, y quieren masturbarse; pero la palabra de Dios, ¿qué dice?, que el cuerpo tiene que ser guardado, y el aspecto sexual tiene que ser reservado, todo, para el matrimonio.

¿Y qué hago?, por un lado quiero, pero la palabra me dice otra cosa, ¿qué hago?

Llevo a la cruz lo que quiero, y lo clavo ahí.

¿No sé si les ocurrirá? Pero tanto a los muchachos como a las chicas, alguno afuera les puede seducir, y comienza a gustarte, y comienzas a pensar, y te levantas pensando, comienzan a aflorar sentimientos, y uno quiere eso, quisiera eso; pero voy a la palabra y me dice “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos”; ¡tengo que crucificar mis sentimientos!, los tengo que llevar a la cruz a mis sentimientos.

Así que, no se puede seguir al Señor sin la cruz, y esto es clave para nosotros, porque vamos a ser una iglesia de discípulos.

Así que, ¿qué era un discípulo para Jesús?

Repasemos, en primer lugar, estaba alineado con la Palabra; en segundo lugar, amaba, era alguien que ama; tercero, Jesús en el único lugar en la vida; cuarto, toma la cruz todos los días.

Quinto, pero antes de leer el quinto, si ustedes leen aquí en Lucas 14, tienen algunos argumentos que usa el Señor, antes de decir el quinto usa argumentos, me gusta estos argumentos.

Miren en el versículo 28 y 29, miren los argumentos que usa:

“¿Quién de ustedes queriendo edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla, no sea que después que hay puesto el cimiento, no pueda cavarla, y todos los que lo rodean comiencen a hacer burlas de él diciendo: Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar?”

Y en el 31:

“¿O qué rey al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con 20,000?”

¿Qué está queriendo decir el Señor?

Que no le sigas, si no estás dispuesto a esto, eso está diciendo, que no te metas, es como aquel que comenzó a edificar una torre y no la pudo terminar.

Por eso dice, ¿quién de ustedes queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para terminarla?

Calcula, ¿estás dispuesto a esto?, si no estás dispuesto a esto, no te metas, eso quiere decir, porque te va a costar todo.

O que rey que va contra otro rey va con diez mil, pero el otro con 20,000, no me conviene hacer la guerra, hago la paz; calcula.

¿Por qué estás aquí?

La única razón por la que yo estoy aquí es por Cristo Jesús, no tengo otra razón, por supuesto que los amo a ustedes, a mis queridos hermanos, pero la verdadera razón es que estoy aquí por Cristo Jesús.

Y antes de decir el quinto filtro de quién es discípulo, él pone estos argumentos, de calcular a ver si estoy dispuesto, y si no estoy dispuesto no me meto en esto.

Y no te digo, “entonces me voy a otra iglesia”, el Señor va a venir a buscar discípulos, no va a venir a buscar gente; va a venir a buscar discípulos, va a venir a buscar a los redimidos.

Y ahora entramos al quinto filtro, quién es un discípulo, en el capítulo 14, versículo 33

“Así pues cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo".

En quinto lugar tiene que renunciar a todo lo que posee, la renuncia a todo lo que posees, no sé cuántas cosas posees; una vez vino una señora, me habló por teléfono, y me dice: “Víctor, perdí todo, todo, mi marido me dejó, mi marido me dejó, ¿puedo hablar con usted?”, “si”, “consulté a no sé cuántos psicólogos”, y yo le dije: “yo no soy psicólogo eh, yo soy pastor”, “no, pero quiero hablar, quiero hablar, perdí todo, todo, todo”, “bueno ven”.

Entonces vino, la recibí, y cuando ella vino, tenía en la mano un pañuelo; le digo: “¿para qué tienes este pañuelo, vas a llorar?”, “a veces, a veces”; y le digo: “¿qué pasó que perdiste todo?”, “mi marido me dejó, perdí todo, todo”, “uh cuanto lamento, ¿pudiste comer hoy?, perdiste todo”, “si hoy comí”, “ah bueno, menos mal”, “¿y cocinaste? ¿te trajeron la comida?”, “no, cociné yo”, “ah, ¿en qué la cocinaste?”, “y en la cocina”, “ah, ¿no dijiste que perdiste todo?”, “si perdí todo”, “bueno, pero la cocinaste en la cocina, ¿y que pusiste la comida?”, “en platos”, “ah tienes platos”, “si, yo hice la comida para mis hijos, pero perdí todo”, “ah, tienes hijos también, ¿y donde durmieron anoche?, porque lo perdieron todo”, “no, dormimos en casa”, “ah tienes casa también, pero dijiste que perdiste todo”, “si tengo mi casa”, “¿y dónde durmieron? ¿en el suelo?”, “no en la cama”, “ah tienes cama también”, “¿se abrigaron anoche?”, “si”, “entonces tienes sábanas, frazadas”, “si, si”, “ah, ¿pero entonces no es que perdiste todo?”; le digo: “¿quieres curarte de esto?”, “si, si, si”, y ahí sacó el pañuelo, “bueno lo primero que vas a hacer, ¿qué tienes en casa? ¿dónde pones los platos?”, “y, tengo un repostero, ahí están todos los platos”, “¿tienes cuchillo, tienes cucharas?”, “si”, “¿y dóndes los tienes?”, “en el cajón”, “bueno, lo primero que vas a hacer, es hacer un balance de lo que tienes, porque lo que tú tienes es una mentira grande, porque dijiste que lo perdiste todo, y no es cierto, mira todo lo que tienes, así que lo primero que vas a hacer es ver todo lo que tienes, y darle gracias a Dios por todo lo que tienes, pero lo que vas a hacer también, y lo vas a devolver, porque nada es tuyo, todo es de él”.

Yo trabajo en el norte argentino, en el altiplano, a 3,000 metros de altura para arriba, hay hermanos que tienen su manada de llamas, de vicuñas, y yo le estaba hablando de estas cosas, de qué es un discípulo, y cuando hablamos de este pasaje, de que tienes que renunciar a todo, me dice: “hermanito, yo tengo miles de llamitas, de cabritas y tengo además una mina, ¿qué tengo que hacer?, porque tengo que renunciar a todo para ser un discípulo, ¿qué tengo que hacer? ¿vender todo?”; “no”, le digo yo, “entonces, ¿qué tengo que hacer?”, “no, no vendas, lo que tienes que hacer es entregar todo a su verdadero dueño, tú no eres el dueño de esto, la Palabra dice: “De Dios son los cielos, la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan”, no tenemos nada que sea de nosotros.

Tienes que entregar todo, hasta tu futuro; tu presente y tu futuro, ¿y el pasado?, y el pasado también entrégalo, pero si tienes cosas para reparar en el pasado, repáralas.

Si hubo problemas en tu casa, tienes que solucionarlos

Bueno, después vinieron tres hijos más, así que mi esposa entendió, lo primero que hizo aun estando los hijos en la panza, ella decía: “Señor, esto que tengo es tuyo”.

Y cuando apenas nació, “esto es tuyo”, y hemos criado hijos para Dios.

¿Qué es un hijo malcriado?

Un hijo malcriado es un hijo criado para mí.

¿Qué es un hijo bien criado?

Es criarlo para Dios.

Algunos creen que los hijos malcriados, son esos que se suben arriba de la mesa, ponen los dedos en la mantequilla, trepan en la cocina; pero un hijo malcriado, es aquel que lo crio para mí, a mi gusto, a mi manera; pero el hijo bien criado, es criado para Dios.

Cuando uno es padre, también entrega a los hijos, entrega todo, todo, todo, nada es de él.

¿Y qué hago con la plata que tengo? Como señal de que le entregaste, das el diezmo, pero administras el 90 % conforme a la voluntad de Dios; y también entregas las primicias, porque las primicias de los primeros frutos son para Dios; también entregas las primicias.

Y con ese 90 % que el Señor te dejó, también puedes ayudar a otro, “pero no es mucho”, ayuda poco.

Todo es para él, el tiempo es para Dios, el dinero es para él, el oficio es para él, la carrera es para él.

Cuando yo llevé a mi hijo a la facultad, yo le pregunté: “Hijo, ¿para qué vienes a esta facultad?; y yo quería ver que había en su corazón, y me dijo: “Papá, yo vengo a la facultad para predicar el evangelio, y ser testimonio, y de paso tener un título”, “bien hijo”

Miren, necesitamos ingenieros discípulos, médicos discípulos, abogados discípulos, colectiveros discípulos, albañiles discípulos, discípulos por todos lados, pero estos discípulos son aquellos que entregaron todo.

¿Qué oficios tenían los discípulos de Jesús? ¿Alguno recuerda?

Había un recaudador de impuestos, ¿qué más?, había pescadores, ¿qué más?, remendaban las redes, ¿qué otro oficio?, había un político, parece que había un político ahí, eran discípulos.

Ahora después del versículo 33, hay dos versículos que son, miren no tendrían que estar separados, porque yo tengo una separación ahí; en Lucas 14: 34 y 35, miren lo que dice ahí, no tendrían que estar separados, tendrían que estar juntos:

“Bueno es la sal, pero si la sal se hacer insípida, con que se sazonará, ni para la tierra, ni para el muladar es útil, la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga”.

¿Qué significa esto? Que cuando uno no tiene este tipo de vida, de discípulo es como la sal que no tiene sabor, no sirve para nada.

Eso está diciendo, si no eres discípulo, no eres ni sal, no eres ni luz, no eres nada, y tarde o temprano, el mundo te traga, tarde o temprano, es cuestión de tiempo, y con algunos ya lo hizo.

¿Qué era un discípulo para Jesús?

Bueno esto es para nosotros, estamos viviendo esto, queremos vivir así.

Nos ponemos un momento de pie: Quisieran que vengan acá adelante los discípulos.

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