ESTIMULARNOS UNOS A OTROS Oscar Gómez

        

….para estimularnos al amor y a las buenas obras”
                                                                                       Hebreos 10: 24

Cuando era chico funcionaba en mi barrio la Biblioteca “Estímulo al Estudio” y durante esos años de primaria acudía con frecuencia para buscar material de estudio. La palabra “estímulo” que estaba en ese cartel de entrada  significó mucho en mi niñez. 
En el pueblo de Dios también necesitamos estímulo para seguir hacia la meta que nos fue mostrada tan generosamente por el Señor. Si no lo hacemos en la iglesia alguien de afuera lo brindará.
El ser humano es al mismo tiempo un ser social, como consecuencia, la necesidad de recibir estímulos y ser reconocido es parte de su existencia. El esperar recibirlos nos genera estados emocionales de angustia. El no recibirlos como esperamos, nos transforma en seres solitarios, e inexorablemente nos “sumerge” en estados emocionales depresivos.
Paramuthia gr: Consolación, exhortación. Aliento.
También estímulo viene del latín “stimulus” que significa aguijón. Factor químico, físico o mecánico que consigue generar en el organismo una reacción funcional. Entusiasmo para desarrollar una determinada acción. Instrumento para pinchar o punzar. Vara o punta de hierro que se utilizaba para conducir o guardar a los bueyes.
La palabra del Señor dice que debemos estimularnos los unos a los otros.

1. La fuente principal de estímulo es el Espíritu Santo

Es el Espíritu que vive en nosotros. Él es el que nos impele, nos aguijonea, nos “pincha”, nos impulsa a una vida plena en Cristo. Si no llegaremos hasta donde alcanza la dosis de estímulo de los demás. Hay que darle el lugar que le corresponde al Espíritu Santo en nosotros, El nos levantará.

2.  Estimularnos al amor

El amor de muchos se enfría por falta de estímulo. Necesitamos punzarnos, pincharnos unos a otros a fin de amar a nuestros hermanos, a nuestro prójimo. Si no lo querés amar como hermano, que es grave, amalo como tu semejante, tu prójimo. San Juan dice “Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros”, En este pasaje la palabra nuevo es kainós, que significa renovar, revitalizar, hacer como nuevo algo que ya estaba. Viene un tiempo donde debemos dar nueva fuerza al amor entre hermanos y de esta manera otros puedan ser parte del pueblo de Dios al ver esta manifestación de amor.

3. Estimularnos a las buenas obras.

Puede ser que por el excesivo trabajo hayamos abandonado la obra de Dios en todas sus facetas, ya sea en parte o definitivamente. Obras de extensión, áreas de servicio, la evangelización de personas cercanas etc. “Pinchá” a tu hermano para que vuelva al servicio, a la militancia, al sacrificio, a atender a los necesitados, a discipular, a salir por amor del Nombre. Seguramente le hace falta estímulo.

3. Áreas en que necesitamos estímulo

a. Al estudio
Hay un artículo publicado hace unos días atrás que sostiene como va en aumento la deserción  en la escuela primaria. Puede haber muchos motivos, pero uno de ellos, sin dudas, es la falta de estímulo de los niños para estudiar, concentrarse en las tareas y prestar atención a los maestros, La falta de estímulo en este caso viene de los padres y de los maestros. Mientras tengamos oportunidad procuremos estimular a nuestros chicos y a las generaciones venideras, a abocarse al estudio, a capacitarse, a prepararse para enfrentar la vida y sus contingencias.

b. Al trabajo
A algunos habrá que arrojarle un balde agua fría para que se levanten a buscar trabajo, sin embargo hay quienes necesitan ser estimulados porque no encuentran la salida para su situación laboral, no se le “prende” la lamparita ¡Vamos hermanos! A levantarse en el nombre de Jesús, con oración y buena presentación ante los hombres y Dios los bendecirá con buenos trabajos.

c. A congregarse
Justamente, el pasaje de hebreos 10: 24 y 25 nos exhorta a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre, el estímulo que brinda el apóstol es que la venida del Señor se acerca. Si un hermano falta o no se reúne durante un tiempo habrá que visitarlo, llamarlo por teléfono, tratar de saber el porqué de su ausencia y estimularlo a que no deje la comunión con el pueblo del Señor.
d. A afirmar nuestro matrimonio
El matrimonio es un blanco de ataque del Satanás, quiere dividir lo que Dios declaró una sola cosa. El trabajo fundamental de los discipuladores será estimular la buena relación entre esposos, ayudarles a perseverar con fe y alegría hacia la meta.
e. A seguir amando a Dios con todo nuestro ser.
La iglesia de Efeso del Apocalipsis había dejado su primer amor, su pasión por el Señor. A la luz de la presente reflexión, entiendo que una de las causas fue que no se estimularon unos a otros, no se “pincharon” a amar al Señor en medio de las pruebas. Entonces se les apagó el fervor.

4. Nuestro gran estímulo deriva de conocer al Padre y el propósito eterno de Dios.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Juan 14:8

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”                            Filipenses 3: 13 y 14










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